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Edición 19

“La gente del mercado me fue atrapando. Fui y sigo siendo el malcriado del mercado”

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Juan Carlos Medina
Presidente del Mercofrut
Vicepresidente 1° de Fenaomfra
Fecha de nacimiento 1-12-1974

Juan Carlos está cerca de cumplir los cuarenta años. Es tucumano, preside hoy el Mercofrut y al día siguiente a esta entrevista asumió como vicepresidente primero de Fenaomfra. Se reconoce como un tipo muy laburador. A veces en exceso. “Yo a veces me siento un boludo cuando no disfruto por trabajar. Pero ya estoy aprendiendo. Estoy haciendo el clic para disfrutar más a mi familia”, expresó.

Juan arrancó en el mercado cuando apenas salía de la primaria de la mano de su abuelo y tío maternos. Reconoce que ha sido y sigue siendo aún hoy, el malcriado de los puesteros del Mercofrut.

Al momento de hacer esta entrevista, estamos participando también del X Congreso Internacional de Promoción del Consumo de Frutas y Verduras. Juan asistió junto aMaria Cecilia, su pareja que siempre lo acompaña y su hija Ana Luz. La pequeña de cinco años que ya se ha ganado el apodo de “Terremoto” en el seno de la actividad.

¿Cuál es tu historia en relación al mercado?

Yo comencé a ir al mercado a los 13 años con mi abuelo materno y después empecé a trabajar para mi tío, el hermano de mi mamá que se hizo cargo del puesto ya cuando mi abuelo se jubiló. Salí del primario y comencé a ir al mercado para las vacaciones, si bien no era que tenía que ayudar en mi familia, eran épocas en dónde si uno se quería dar algún que otro gusto como unas zapatillas, había que trabajar porque eso si no se podía. Yo soy el mayor de cuatro hermanos. La situación era crítica. La verdad que no alcanzaba. Ya estaba Alfonsín con una inflación que era muy importante. Me recuerdo muy bien eso porque yo presencié uno de los primeros saqueos de esa época.

Así que ahí empecé a ir por las vacaciones, por dos meses y nunca más dejé de ir al mercado hasta el día de hoy. Y si bien seguí mucho tiempo la escuela, no la terminé. Hice bastante, me faltó  quinto y no me recibí.

 ¿Cómo era esa vida de niño con el mercado?

En ese entonces en el mercado arrancábamos a las una de la mañana y tenía tiempo de llegar a las siete y media al colegio. Entonces cuando salía del colegio al medio día me iba a dormir un rato la siesta y después a la tardecita ya me volvía de nuevo al mercado.

 ¿Y tus papás, qué decían? Porque vos ibas con tu abuelo…

Mi papá no quería que yo trabaje en el mercado y entonces comenzaron los choques. Mi papá es técnico constructor, trabajaba en Vialidad de la Provincia. El no quería que fuera al mercado porque sabía que iba a abandonar los estudios, entonces ¿cuál fue la decisión de él? ¡Al liceo militar de cadete a Buenos Aires! Entonces ahí  ¿qué hizo mi abuelo? un poquito con mentira le dijo a mi viejo: “déjalo yo lo agarro, lo educo, lo hago que se canse del mercado y así vuelve a tu casa y al estudio”. Y le erró porque nunca me volví, nunca más me cansé. Entonces a los 14 me fui a vivir a casa de mi tío materno, y ya a los 15 me alquilé una pieza solo.  Y mi mamá se quería morir. Pero yo tengo buena relación con mis hermanos, a pesar de que no compartí mucho porque no me crie con ellos. A mis viejos no les quedó otra, porque yo además no soy de dar mucha vuelta. Soy de pocas palabras y cortito es el tema.

 ¿Cómo fue ir a vivir solo a los 15?

No sé, yo lo noté normal. Pasa que yo no tenía mucho tiempo para joda ni nada porque pasaba casi veinte horas ocupado. Yo antes de salir del mercado desayunaba para ir al colegio, y cuando volvía del colegio al mercado comía en lo de mi abuelo o en el mercado para volver a trabajar. No he tenido problema con nada, ni siquiera con la ropa, porque cuando no me la lavaba uno me lavaba otro. Salía cuando podía. El mercado te quita mucho tiempo.

Primero me fui a alquilar cerca de la cancha de Atlético  Tucumán, una piecita con baño. Y ahí alquilé hasta que junté ahorros. A los 17, ya tenía mi auto y una moto de la época. Y a esa edad compre mi primer casa, era menor de edad asique mi mamá firmó provisoriamente los papeles hasta que cumplí los 18 y pude escriturar. Para ese entonces ya había dejado los estudios. Me acuerdo era en barrio Islas Malvinas, Villa Carmela. La casa estaba a medio hacer. Yo aún trabajaba con mi tío. Salía del mercado y me iba  a terminarla con unos amigos albañiles. Era una casa grande linda, pero a medio hacer. La verdad es que me iba bien económicamente. La terminé en un año. Se trabajaba lindo en el mercado. Y eso que era empleado de mi tío. Después fui encargado con el tiempo.

¿Por qué te gustó el mercado, que te atrapó?

Primero lo hice por necesidad. Pero luego la gente del mercado me fue atrapando. Fui y sigo siendo el malcriado del mercado. En ese entonces era chico y primero me malcriaba mi abuelo. Mi tío era el que me tenía más cortito pero también me malcriaba un poco. Pero después también los otros puesteros grandes del mercado. Cuando vieron que yo era un chico derecho, que no tenía vicios ni problemas, también me fueron dando con los gustos. Si yo necesitaba subirme a un vehículo, me subía al de cualquiera, cualquiera me lo prestaba con 16 o 17 años. Porque no tomo, no fumo, no soy tuerca. Entonces lo primero que aprendí a manejar fue un camión. Para mí todo fue trabajo. Vos no podías salir un sábado de joda porque el domingo había que estar a las seis de la mañana y en eso mi tío siempre fue estricto.

 ¿Y en qué momento formaste tu familia?

Vos sabes que ella me conquistó a mí creo. Resulta que mi suegro era cliente mío porque el tenia un bar y yo hacía reparto a restaurantes y cafés. Yo tenía una amistad con el hasta que conocí a la hija. Yo le había contado de mi divorcio, de todo, teníamos una charla de café siempre. Hasta que invité a salir a Ceci. Se acabó todo, se acabó amistad, se acabó cliente. Después a los tres o cuatro meses no tuvo otra que aceptarlo. Muchas veces el me había dicho que yo era un chango joven, que iba a conocer otra chica, que me iba a enamorar de nuevo y cuando le he dicho que me gustaba su hija se acabó. Los consejos eran para con otra (risas). Pero bueno después volvimos a tener buena relación. Vas a decir que soy un palangana (término muy tucumano) pero la verdad es que la Ceci me bailaba los ojitos. Lo que pasa que yo era muy respetuoso de los clientes. Mi abuelo decía que donde se comía, ya sabés.  Pero siempre ves cuando tenés chance. Entonces ella me mostró que había algo y la invité¡No me guardo plata, no me voy a guardar los pensamientos! Con Cecilia íbamos a tomar a café por ahí. Porque yo nunca tenía tiempo, nunca fuimos al cine ni a bailar. Siempre me lo reclama. La verdad es que no se cómo me dio bola. Y después vino mi hija imagínate.  Estuvimos un año de novio, nos fuimos a vivir juntos y al año vino Terremoto.

Hoy además de trabajar tu puesto sos presidente del Mercofrut y dirigente de la Federación. ¿Cómo compatibilizás todo?

Ahora con mi hija si es distinto. Por eso ahora ando con mi familia para todos lados porque entendí que es la manera. Ya entendí que no tengo que estar solo. Donde voy y las puedo llevar, las llevo.

Cecilia me colabora siempre. Hoy el mercado es otra cosa, pero yo igual no quiero que vaya al mercado. Ella ahora es independiente con su pequeña empresa de servicio de catering. El trato del mercado es distinto, yo le haría un daño si la obligo a ir, por eso a veces me preocupa si me pasa algo, o si me enfermo. Yo pienso como viejo. Antes no tenía una hija, no tenía por qué pensar. Y ahora sí. Yo antes tenía la valija siempre en el auto lista si había que hacer un viaje. Ahora no. Ahora me manejo distinto. Por eso, con estos viajes de la federación es distinto. Y  personalmente te digo que además tiene que ver con que encontré buena gente en Fenaomfra. Si no, no las traería. Ellas me piden venir porque se sienten cómodas. Todos acá tienen buena relación con mi señora y me la malcrían a mi hija. He encontrado buena gente acá.

 ¿Si no trabajaras en esto, que te hubiera gustado hacer o ser?

(Antes de responder niega con la cabeza y se ríe) Yo creo que si hubiera estado sentado en una oficina o seguido los pasos de mi viejo no hubiera andado. Lo mío es el mercado y el campo. Yo tuve una adolescencia dura y muchas veces anduve solo, vida de solo. Pero nunca me quejé. Ni siquiera cuando perdí mucha plata en alguna siembra. No me quejo. Siempre tengo ganas de ir al mercado. Voy a cumplir 40 años y vos calculá que voy a cumplir como 27 años de mercado. Soy uno de los más pendejos pero de los más viejos de mercado. Entonces hoy gasto más en avisos fúnebres que en café, porque todos mis amigos del mercado se me están muriendo. Porque son gente grande, son esos que me malcriaron de chico y que me dieron una mano. Hoy uno es director y presidente del mercado y por ahí me toca sancionar al algún puestero, pienso y recuerdo que este tipo más de una vez me pagó el mate cocido o el café. Y cuesta entonces. Pero bueno hay que hacerlo.

¿Cómo fue que llegaste a la dirigencia del mercado? ¿Cómo pasaste de malcriado a presidente?

La conducta. Yo soy una persona que voy todos los días. Nunca dejé de ir. Comercialmente mi tío y yo, los dos, tenemos una conducta intachable. Yo hoy tengo mi puesto y él el suyo. El sigue trabajando, ya es una firma importante.Mi tío fue dirigente en el Centro de Productores, fue presidente también. Yo iba a participar de los asados. Y él me fue empapando. Me decía vení, sentate y escuchá. En ese entonces yo pensaba:“no tengo tiempo para bañarme que voy a ir a las reuniones”. Entonces los viejos nos llevaban de a poquito con engaños. Éramos como cinco pibes a los que los viejos nos invitaban al asado, o nos pedían que le lleváramos a lavar la camioneta 0km. y después nos la prestabanpara dar una vuelta y nos esperaban en la reunión. Éramos los malcriados. Y nos fueron atrapando en el centro de productores. Y un puestero compañero de mi tío me hizo socio a los 23 años del Centro de Productores. Iba de oyente.

 ¿Y cuándo asumiste el compromiso?

Hubo una situación que no me la olvido porque a veces me toca hoy renegar con eso también. El centro tiene una sede muy linda en el centro, cerca del ex mercado de abasto, pero en ese entonces la gente no pagaba los impuestos y la sede fue a remate.  Entonces mi tío hizo una colecta y como faltaba plata  el puso la mitad de lo que faltaba. Yo en ese entonces  le dije que con lo que estaba poniendo se comprara una camioneta nueva o me cambiara la mía si quería ser generoso. Entonces el me contestó que el Centro y el Mercado era de lo que vivíamos: “del mercado vivimos y esta sede es nuestra y hay que salvarla”, dijo. Y ahí entendí el amor por el Centro y por el Mercado. A mí me tocó vivir el traslado, me tocó vivir épocas malas.

Hace 10 años atrás el Centro estaba manejado por gente incompetente. Y formamos una lista con un grupo de puesteros y ganamos. Y ahí ya me involucré de lleno. Luego en la administración del Mercofrut me involucré hace 6 años. Yo arranqué como tesorero, pero justo pasó que la presidenta, mi compañera de fórmula la señora Bety, falleció a mitad de ese año de cáncer. Y entonces con Lozano (otro puestero) nos tuvimos que hacer cargo. Y ya de ahí no paré en la dirigencia. Esta es mi segunda presidencia en el Mercofrut.

 ¿En tu experiencia qué te deja el hecho de formar parte de una dirigencia?

A veces pasa que en el Mercofrut se chocan las ideas, no se debate mucho. Hay intereses a veces muy diferentes. Pero en el Centro de Productores siempre aprendí mucho. Los viejos de antes me enseñaron mucho. Todos los consejos que ellos me dieron me están sirviendo hoy. Y creo que por eso voy con éxito. Y eso que soy el presidente que más ha sancionado a los puesteros. Nunca antes un presidente ha multado y sancionado como yo. Pero es que somos hijos del rigor. Mirá yo te puedo decir que si mi abuelo estuviera vivo seria mi asesor número uno, y el mercado estaría mejor.  El día domingo que es el día más tranquilo, que uno puede conversar tranquilo,  nos juntamos con mi tío, con los más viejos, y ahí escucho las ideas que ellos tiran.

A nivel de mi mercado yo veo el agradecimiento de la gente. Sobre todo de puesteros más grandes (de edad). Ellos son gente que ya está hecha y no tiene necesidad de decirme nada. Tienen autoridad suficiente para no darme bolilla si quisieran. Pero vienen y me felicitan y me aconsejan. Yo creo que hoy un 70% de la gente me apoya en el Mercofrut. Y con Fenaomfra he aprendido mucho porque lo que yo hago en Tucumán no se me ocurre a mi solo, tomo un poquito de cada mercado. Yo le sigo la forma de trabajo que tiene Juan Perlo.Me encanta el mercado de Córdoba, el orden, la limpieza. Lo mismo que el de acá de Santa Fe.

¿Cómo fue que te acercaste a Fenaomfra?

Yo primero los conocí a Flores y a Piñón (dirigentes del Mercado de Santiago del Estero) por negocios. Luego a Victor (Fernández de Villa María) y Perlo (Juan Perlo, de Córdoba). Después Fenaomfra visitó el mercado y ahí conocí al resto. Fue Perlo el que me dijo que me acercara a la Federación. Que sumara al mercado. Yo aún no tenía ningún cargo en el Mercofrut. Después ya cuando asumí en el Mercofrut me terminé por acercar. Y arranqué. Me gusta mucho la gente que hoy está en la Federación. Eso hizo que me quede. Porque a veces cuesta mucho, es mucho tiempo. Tiempo que no me sobra. Pero yo sé que si me voy el Mercofrut se queda afuera. Hoy a lo mejor alguna oposición quisiera estar en el lugar mío. Pero antes nunca se esforzaron por lograr nada. Pero ahora quieren figurar. A lo mejor piensan que cobramos algo, me canso de decir que no. Pero a lo mejor no lo creen.

Pasa que en esta gestión logramos que el Mercofrut despegara. La amistad que hicimos con el Dr. Alberto Sabag, subsecretario del Ministerio de Salud de la provincia, nos sirvió para lograr el convenio estratégico de los Sábados Saludables, y eso lo potenció al mercado. Ahora recibimos gente de toda clase. Gente que antes ni pisaba el mercado porque le daba miedo. Nosotros éramos mal vistos. Antes la feria andaba a media máquina. Pero el convenio potenció la feria y cambiamos un poquito la imagen. Y luego se sumó la colaboración del Intendente. Y entonces mucho mejor. Yo tengo buena relación con todos. Si yo puedo lograr mejoras para el mercado, aumentar las ventas de los operadores y quinteros entonces bienvenido sea el intendente y el gobernado o quien sea.

Yo los tomo como a una familia sustituta la verdad (a Fenaomfra). A Berra como ti tío, a Perlo como un abuelo y a De Biase como un primo y así. Vos fíjate como  me tratan, como tratan a mi familia, eso me gusta mucho. Por eso cada vez que visitan Tucumán trato de hacerlos sentir cómodos.

¿Qué pretendés vos de tu trabajo en Fenaomfra?

Para mi tenemos que seguir trabajando para impulsar la federación, para que estén todos los mercados en Fenaomfra. Tenemos que gestionar fondos para mejorar las infraestructuras de los mercados. Hay que solucionar los problemas de energía, todos los mercados tenemos que tener garantizada la energía para las cámaras. El campo, al menos en el noroeste que es donde estoy yo, me consta que siempre se recibe ayuda, asesoramiento, fondos del Estado. Los mercados a veces estamos un poquito abandonados.  Mirá por ejemplo los muchachos de Santiago que hicieron todo un esfuerzo por construir ese mercado hermoso y ahora les pasó un tornado y les hizo un daño grande y ahora no tienen los cien mil pesos para arreglarlo.

 Siempre hablás de lo importante que es cambiarle la cara al mercado…

¿Sabés qué me ha marcado a mí? Una vez, debo haber tenido 19 o 20 años y estaba entusiasmado con una chica. El padre era médico. Un día fui de visita a la casa. Ya tenía mi auto. Y ella me invitó a tomar el té. ¿Cuándo uno del mercado tomando té? Pero ahí fui yo. Me acuerdo estábamos sentados en el living de la casa, estaba yo así (y hace seña con la mano como quien agarra una taza con la punta de los dedos) y viene el padre y me lo presenta. Él me preguntó a qué me dedicaba yo, qué estudiaba. Y le dije que yo trabaja en el mercado vendiendo zapallo. Entonces me mira y me pregunta: “¿A dónde trabajás? En el mercado de abasto” dije. Entonces ahí nomás me dijo “permítame” y  me pidió la tasa que tenía en la mano. Se paró y dijo que los disculpara que tenían una reunión en la casa de alguien. Educadamente me echó. Y esa vez me sentí discriminado. Porque la gente del mercado es mal vista. Y eso me marcó e hizo que me supere. Porque me molestó que me relajara así por más que el fuera médico. Después pasaron los años y el hombre empezó a ir al mercado a hacer compras y yo le sabía decir: “yo hubiera sido mejor yerno que la porquería que te ha tocado”. Una vez discutimos fuerte y mi abuelo aplacó las cosas y nos terminamos amigando con el hombre. Yo siempre fui respetuoso de la gente mayor.

 ¿Tenés algún héroe de la vida?

Mis dos abuelos. Manuel Gil y Eduardo Medina. Porque uno era de mercado. Pero mi otro abuelo paterno, era un tipo de estudio, que se crió en los ferrocarriles, en la parte deadministración. Era un tipo muy educado. Y si bien eran tipos muy distintos se entendían muy bien. Se juntaban un sábado a la tarde a tomar un vermú y conversaban de la vida. La educación de mi abuelo paterno, la conducta y el respeto era única. Y de mi otro abuelo, que era más travieso y más jodón, era un tipo muy sabio, con mucha visión comercial.

 ¿Cuáles son tus virtudes y defectos?

Yo me considero una persona educada. Soy muy respetuoso. He aprendido con el tiempo a no ser tan saltón. A tener más paciencia. Yo aprendí mucho de los mayores.  La sabiduría la saque de mi abuelo, pero la habilidad comercial la aprendí de mi tío Manolito Gil.  Mirá algo de bueno debo tener. El chofer que yo tengo es el tipo que me enseñó a manejar a mí. Tiene 57 años. Diovuelta por todo el mercado y ahora hace 10 años que trabaja conmigo.  Yo los conozco a todos porque de pendejo con tal de hacer un extra trabaja para todos. En cualquier tiempito. Y si ganaba mil, trataba de gastar 200 nomás para ahorrar. Y eso es hasta el día de hoy a veces. Mi mujer se enoja porque no me compro ropa. A mí no me molesta que ellas gasten. Ellas pueden comprarse todo. A mí me gusta. Pero yo no.Ceci se enoja porque me zurzo las medias. Y no es que lo haga de aca(tacaño en Tucumán) pero es que a mí no se me caen los anillos porque no están para tirar. Cada tanto voy al ropero y veo que la Ceci me compró unas camisas nuevas. Por ahí unos colores que ni los quiero usar. Me he criado así.

Mi tío, que tiene 55 años también empezó a los 11 años en el mercado. No descansa nunca. Recién ahora se compró una casita en zona turística y no va casi nunca. Porque tiene la mala costumbre que tenemos todos en el mercado. Ahora recién lo veo, que nos abusamos. Creo que este 2015 va a ser la primera vez que me voy a ir  de vacaciones. Porque me lo pide mi hija. Quiere ir a la playa. ¿Y sabés que tengo que hacer? Porque el año pasado dije que nos íbamos y después me pasó que se adelantó la temporada de uva y no nos fuimos nada. Entonces ahora lo que voy a hacer es reservar ya, pagándolo ahora listo, ya me voy a ver obligado a ir.

 ¿Qué sueños te quedan por cumplir?

Noooo (exclama mientras hace ademán con la mano). Mirá a mí se me han cumplido todos los sueños. Tengo mi casa, mi puesto, mi camión y mi camioneta. Me faltaba tener hijos, y ahora tengo mi hija.  Yo a mi hija le quiero enseñar lo que me han dejado a mí. La criatura desde que nació anda por los mercados. A ella si me la imagino vendiendo en el mercado. Ella ya es mucho más viva con 5 años que yo. A los 10 era un pavo y el mercado me avivó.

 

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