En 2018, el Consejo Oleícola Internacional será presidido por Argentina

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En su reunión semestral realizada entre los días 21 y 24 de noviembre, el Consejo Oleícola Internacional (COI) resolvió que la República Argentina presidiera el encuentro a realizarse en el año 2018.

Según informa el sitio de la cartera agroindustrial, la decisión fue tomada por unanimidad en el seno del Consejo de Miembros, donde nuestro país fue escogido como sede de la próxima reunión a celebrarse en junio del año que viene. La selección llega como “reconocimiento al trabajo mancomunado de los sectores públicos y privados en la actividad” y “a la calidad lograda en el aceite de oliva y las aceitunas de mesa de nuestro país”.

En el año 2009 Argentina se unió al Consejo Oleícola Internacional, único organismo intergubernamental donde se encuentran representados países productores y consumidores de aceite de oliva y aceitunas de mesa. Este foro es un espacio donde se discuten dos veces al año los temas que involucran al sector oleícola.

Ignacio Garciarena, director nacional de Agricultura, y Sofía Tagarelli, coordinadora de la Subsecretaría de Alimentos y Bebidas.

Uno de los motivos principales que logró este reconocimiento es el trabajo realizado por la mesa nacional olivícola, la cual es coordinada de forma conjunta entre las secretarías de Agregado de Valor, y de Agricultura, Ganadería y Pesca. A través la articulación público-privada, se avanzó en el posicionamiento de los alimentos argentinos con valor agregado, haciendo fuerte hincapié en aquellos que provienen de las economías regionales.

De esta manera, se lleva adelante un fuerte control del mercado interno con el objetivo de disminuir el nivel de informalidad higiénico-sanitario. Se busca, además, promocionar el consumo y la apertura de la actividad hacia nuevos mercados. Es en este sentido que en la actualidad se está avanzando en un protocolo de calidad para que las aceitunas de mesa obtengan el sello “Alimentos Argentinos”. El mismo busca reconocer a las empresas elaboradoras que adaptan su producción a protocolos de calidad específicos, cuyo cumplimiento es auditado en cada eslabón de la cadena productiva.