Hortalizas en Santiago del Estero: entre la tradición y el cambio

Santiago del Estero posee una estructura productiva que se asienta sobre la actividad primaria. Por esta razón es una de las principales provincias productoras de cebolla (la tercera a nivel país), zanahoria y cucurbitáceas (calabaza, melón, pepino y sandía). Según estadísticas del Plan de Competitividad Conglomerado Hortícola de Santiago del Estero, la provincia aparece como la cuarta en elaboración de hortalizas (16.000 hectáreas trabajadas) solo por detrás de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza. Este tipo de cultivo es de suma importancia para la economía de la región, ya que emplea una gran cantidad de mano de obra por campaña. Actualmente enfrenta el desafío de incorporar tecnologías que le permitan optimizar tanto la producción como la presentación de la mercadería.

Argentina ostenta un consumo de hortalizas superior a la media de América Latina, que alcanza los 80 kg. anuales entre papa (50kg.), tomate (12 kg.), cebolla (10 kg.) y otros cultivos (8kg.). Santiago del Estero es responsable de una buena parte de esta producción, la cual se transporta hacia mercados extra regionales como Buenos Aires, Rosario y Córdoba. El resto, aunque en menor proporción, permanece en la provincia para el abastecimiento del consumo local mediante el Mercado de Abasto de la ciudad. Los suelos y el clima de la zona de riego son altamente adecuados para la siembra de frutas y ortalizas, sin embargo, en los últimos años, la producción comenzó a perder terreno frente a la soja y el maíz. Entre sus principales zonas productivas se encuentran los alrededores de la Capital, Colonia El Simbolar y Fernández. Dichas localidades se encuentran favorecidas por los canales provenientes del área de riego del río Dulce, elemento indispensable para la elaboración de hortalizas.

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