Una crisis sostenida en el tiempo

Los problemas sufridos por productores de peras y manzanas en la región del Alto Valle parecen no tener fin. Las políticas abordadas por el gobierno nacional resultaron insuficientes ante una crisis marcada por la baja competitividad, el derrumbamiento de las exportaciones y la reciente apertura en el ingreso de fruta extranjera. Dirigentes y trabajadores exigen soluciones integrales frente a una caída sistemática de la actividad. El Ministerio de Agroindustria ofreció financiamiento y créditos para recuperar la rentabilidad del sector.

En los últimos años (pero sobre todo en los últimos meses) se ha vuelto una constante leer, en diarios locales y nacionales, la cada vez más angustiante situación que aqueja a productores de peras y manzanas en la región del Alto Valle. La liberación del cepo al dólar, la eliminación de retenciones (que poseían una tasa del 5%) y la restitución del 7% de reembolsos para la mercadería enviada a través de los puertos patagónicos, resultó insuficiente. La producción nunca pudo recuperar competitividad y hasta el día de hoy afronta problemas de una complejidad creciente. En 2016, productores reafirmaron la necesidad de adoptar nuevas políticas para el sector, mediante un reclamo en Plaza de Mayo donde se entregaron 10 mil kg. de fruta. Estadísticas del informe “Crisis en el sector Frutícola” elaborado por la Universidad Nacional de Avellaneda, indican que durante ese año la producción de peras y manzanas fue la peor de la última década. Además, los competidores directos de la Argentina aumentaron un 5% su oferta en el mismo ciclo, lo que profundiza las desventajas para competir. Se estima que una caja de 18 a 20 kg. de fruta nacional llega a los mercados internacionales entre 3 y 4 dólares más cara que la de otros países exportadores como Chile, Nueva Zelanda y Sudáfrica.

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