“No tires, rescatar es amar”: campaña de concientización entre el Banco de Alimentos de Tucumán y Mercofrut

|Tucumán|

A lo largo y ancho del país, los mercados concentradores de frutas y hortalizas cumplen no sólo una función comercial, sino también una función social. Tal es el caso de Mercofrut, quien trabaja mancomunadamente con el Banco de Alimentos de Tucumán en el rescate y distribución de alimentos que se encuentran en buen estado pero no fueron comercializados por diferentes motivos.


La campaña “No tires, rescatar es amar” es llevada adelante por  el Centro de Productores y Distribuidores de Frutas, Hortalizas y Anexos de Tucumán, una de las organizaciones que integra el Mercofrut. Consiste en la concientización a operadores del mercado para que los mismos no descarten la mercadería que no pueden vender, sino que la donen para quienes más la necesitan.

“Estamos difundiendo la campaña, dando charlas, capacitando puesteros y a productores” contó a Revista InterNos Juan Carlos Medina, titular de la comisión directiva del Centro de Productores. “Los puesteros lo toman bien. Hablamos con ellos, pegamos carteles. Y luego a través de redes sociales se están comenzando a enterar los productores, que me llaman a mí y yo los contacto con la gente del Banco de Alimentos” relata el dirigente. “Hay grandes productores del interior que arreglan una fecha y una hora para que los voluntarios vayan a buscar la mercadería previamente seleccionada” agrega.

Todos los meses el Banco de Alimentos de Tucumán reparte entre 25 y 45 mil kilos de alimento entre las 82 instituciones con las que trabaja. Desde allí se alimenta a 17.800 niños y ancianos, solamente en la provincia, según el informe contable que realiza la entidad.

Semana a semana, el Mercofrut recibe a los voluntarios del Banco de Alimentos, quienes recorren las naves buscando alimentos todavía en buen estado. Medina nos explica el procedimiento: “Los voluntarios recorren todas las naves y van recogiendo lo que los puesteros les donan, que es lo que no puede vender de un día para el otro”.

 

Los voluntarios trasladan lo recolectado a un espacio físico ubicado también dentro del mercado y posteriormente “seleccionan a lo que está apto para que lo retire un vehículo, que es el que hace la logística y reparte en  los comedores comunitarios, en los hogares de ancianos” afirma Medina. En muchos casos estos alimentos son utilizados para conservas o se los diseca, según las condiciones en que se encuentre el mismo.     

Medina considera que las actividades realizadas de manera conjunta con el Banco de Alimentos posiciona al mercado como un actor social importante: “Trabajar junto al Banco de Alimentos es una gran ayuda social que se brinda desde nuestra institución”.

Por último, el dirigente destaca los avances en infraestructura que se están realizando para mejorar el funcionamiento de la recolección. “Ahora, a través de donaciones, se está por inaugurar una cámara de frío en el mercado, para que lo que recaudan los voluntarios se mantenga en condiciones por algunos días” relató.

El Banco de Alimentos surgió en Buenos Aires por el año 2001, en un contexto socioeconómico sensible para nuestro país. Posteriormente se extendió a la provincia de Tucumán, y en la actualidad es un nexo entre los alimentos que la industria no utiliza y una gran cantidad de gente que no tiene acceso a ellos diariamente.