Seguí nuestras redes

Producción

Granizó intensamente en Mendoza y San Juan

|Mendoza – San Juan|

En los últimos días, las localidades de San Rafael y Sarmiento, en Mendoza y San Juan respectivamente, fueron golpeadas por el granizo, afectando sus zonas productivas.

Según informa el sitio CuyoNoticias, la tormenta en San Rafael se extendió por unos 30 minutos, potenciada por un fuerte viento. Las zonas de Rama Caída y Los Claveles sufrieron perjuicios significativos. Varios cultivos de ciruela fueron afectados en Cuadro Benegas. También algunas hileras de uva y plantas de durazno. Jorge Pizarro, director de Defensa Civil de la localidad, informó  que “el daño que causó en los cultivos fue mucho”.

Fotos: Los Andes

El presidente del Mercado cooperativo de San Rafael, Ernesto Jiménez, brindó a Revista InterNos detalles sobre la situación. “La tormenta agarró una franja de 20 o 25 kilómetros de cultivos frutihortícolas. En la zona donde cayó granizo no hay espacios perdidos. Ahí ha hecho daño. En esa zona se perdió casi un 90% de la producción, y en zonas aledañas posiblemente un 50%”, reflexionó.

Asimismo, el dirigente aseguró que el fenómeno climático repercutiría en los volúmenes de mercadería de la entidad que dirige. “En la frutihorticultura, la poca piedra que cae te hace mucho daño. En el Mercado se va a notar la merma. En casos como éste tenes que comenzar a traer de otro sitio” concluye Jiménez.

Por otro lado, en la localidad de Sarmiento, las inclemencias climáticas afectaron producciones de uva y melón en Colonia Fiscal y Cochagual. El día 15 de enero, las precipitaciones acompañadas de piedras de gran consideración causaron importantes pérdidas en los cultivos. El Diario de Cuyo, de San Juan, aseguró que el tamaño de la piedra varió según la zona. Testimonios de productores afirmaron que las dimensiones del granizo iban “desde una pelotita de paraíso hasta una aceituna”.

Fotos: Diario de Cuyo

El director de Producción de la Municipalidad de Sarmiento, Jonathan Pérez, contó que tanto la zona de Colonia Fiscal Sur, Centro y Norte, como las fincas en Cochagual, fueron las que sufrieron mayores daños. Las piedras cayeron en fincas de vid y en algunas fincas de melón. Se calculan daños que van del 15% al 60%, pero todavía no existen datos exactos, según expresó Pérez.

Producción

Orgullo nacional: científicos argentinos desarrollan una variedad de papa resistente a un nocivo virus

|Argentina|

El pasado 8 de agosto la Secretaría de Alimentos y Bioeconomía, perteneciente a la Secretaría de Agroindustria de la Nación, publicó en el Boletín Oficial una resolución mediante la cual aprobó una nueva variedad de papa resistente al  virus PVY, desarrollada íntegramente en Argentina por investigadores del CONICET.

El virus del PVY es un importante dolor de cabeza para los productores paperos. Se estima que está presente en por lo menos el 50% de las plantaciones y que, en sus casos más severos, puede reducir el rendimiento de un cultivo hasta en un 80%. Por eso, la noticia generó expectativas en los productores de papa spunta (variedad donde se desarrolló esta resistencia) ya que su utilización podría ahorrar costos y mejorar márgenes de rentabilidad.

En un contexto donde la ciencia sufre una campaña de desfinanciamiento y desprestigio por el gobierno nacional y una parte de la sociedad civil (cabe recordar los recortes en el presupuesto y las acusaciones de “ñoquis” a muchos becarios del CONICET) este suceso de interés nacional y regional para el sector vuelve a colocar a los científicos argentinos en el lugar de prestigio que supieron ganarse en las últimas décadas.

Revista InterNos conversó con Fernando Bravo Almonacid, investigador principal del Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular del Conicet (INGEBI) y responsable del equipo científico que llevo a cabo este descubrimiento.

Bravo Almonacid hizo su tesis doctoral en el estudio del PVY, también conocido como “virus Y de la papa”. En la década del 90 comenzó a realizar diagnósticos para descubrir cómo reducir o eliminar la presencia de este virus en una de las hortalizas más consumida por lo argentinos. “Para estudiar este patógeno lo primero que hicimos fue aprender a purificar el virus, clonarlo y empezar a armar sistemas de diagnósticos basados en anticuerpos”, explicó el investigador. Posteriormente se hicieron las construcciones necesarias y la modificación genética de la planta de papa, que se convertirían en las primeras transgénicas de papa obtenidas en el país.

En el año 1999 CONICET realizó un convenio con Tecnoplant S.A (empresa dedicada al sector agrícola) perteneciente al grupo SIDUS, con el objetivo de realizar ensayos a campo y comenzar a probar las reacciones de las primeras plantas modificadas genéticamente. “El convenio buscó aumentar la cantidad de plantas transgénicas, llevarlas al campo y hacer los desafíos con los patógenos para ver si eran o no eran resistentes”, contó Bravo Almonacid.

Bravo Almonacid estudió este virus por más de una década. Foto: CONICET Fotografía

Luego agregó: “Cuando haces una transgénica, no todas las variaciones son idénticas. Entonces probás varias hasta encontrar aquellas plantas en las que el sistema de resistencia se despierta”. Las cifras dan cuenta de un trabajo de largo aliento: se obtuvieron 400 transgénicos (es decir, 400 tipos de papa modificada), de los cuales se seleccionaron dos resistentes al virus. Luego, para obtener un valor estadístico de su real eficacia, se hicieron ensayos a lo largo de seis años con 2000 plantas (de esas dos variedades seleccionadas) en campos de Mendoza, Buenos Aires y Córdoba, con suelos y climas diferenciados.

Los resultados demostraron que en las plantas modificadas genéticamente no hubo infecciones por PVY, mientras que en las no modificadas la tasa de infección fue alta, entre un 60% y 80%. Este es un trabajo a gran escala que requiere recursos y una considerable inversión económica. En este caso el aporte empresarial fue el que permitió aumentar exponencialmente el número de transgénicos de prueba hasta obtener finalmente los dos que rechazaron al virus. Si bien ambos son similares, por los altos costos que implica la realización de ensayos necesarios para su aprobación y liberación comercial, sólo uno de ellos saldrá al mercado. Su nombre técnico es TIC-AR233-5.

Cómo se aprueba un transgénico

El 22 de julio de 2012 el equipo de investigadores del CONICET publicó en una revista científica que los ensayos antes mencionados habían tenido respuestas positivas. En ese entonces, lo que faltaba para que pudieran comercializarse eran una serie de aprobaciones otorgadas por tres oficinas del por entonces Ministerio de Agricultura, Pesca y Ganadería de la Nación (hoy Secretaría de Agroindustria): la Comisión Nacional de Biotecnología (CONABIA), el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y la Secretaría de Mercados Agroindustriales (Agroindustria). Los períodos de prueba estuvieron bajo control del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca y fueron supervisados a su vez por el Instituto Nacional de Semillas (INASE).

Para la aprobación de una semilla, CONABIA necesita múltiples análisis en los cuales determina que ese evento biotecnológico resulta seguro para el medio ambiente. Por otro lado, la Dirección de Calidad Agroalimentaria dependiente del Senasa debe comprobar que esa futura planta es inocua para la salud de humanos y animales, por lo cual debe estudiar su composición.

La aprobación de un evento transgénico requiere múltiples análisis a campo y en laboratorio

La tercera aprobación la realiza un área de la ahora Secretaría de Agroindustria: la Secretaría de Mercados Agroindustriales, conducida por Marisa Bircher. La misma analiza el impacto generado por la salida de una nueva semilla: por ejemplo, que no genere un “descalabro” en la producción de ese cultivo o que se garantice una demanda real del producto. Una vez superados todos estos requisitos, Agroindustria habilita la comercialización.

“Todos estos últimos años fueron de gestión de aprobación comercial. No es un tiempo normal, en este caso particular hubo muchos idas y vueltas, se avanzó de a poco. Pero aprobar un evento transgénico igual lleva mucho tiempo”. Bravo Almonacid sabe que esperar tiene su premio: 20 años después, el resultado de sus investigaciones podrá ser utilizado en los campos de los productores paperos. Se estima que la papa semilla estaría disponible en 2019.

El investigador explicó que a raíz del convenio firmado, Tecnoplant S.A hará uso comercial de esta tecnología con la condición de pagar las regalías correspondientes al CONICET, quien es dueño de la patente. Si la empresa deja de comercializarlo, CONICET puede negociar ceder sus derechos de uso a otra empresa.

Beneficios que traerá el desarrollo

Bravo Almonacid resume los dos principales beneficios de este desarrollo: reducción de pérdidas y reducción de gastos. Cabe destacar que el PVY por sí sólo no es tan nocivo como combinado con otros virus, lo cual suele suceder con facilidad en los cultivos de papa (susceptibles a contraer enfermedades provocadas por agentes fitopatogénicos: virus, bacterias y hongos). En los casos de co-infección las pérdidas pueden dañar más de la mitad de la producción. “Tal vez después de la primera infección no pase mucho, pero cuando volviste a utilizar ese tubérculo para volver a sembrar se va acumulando el virus, va creciendo y las pérdidas son cada vez más grandes”, explicó el bioquímico.

La planta será resistente al virus en la variedad de papa spunta

Pero también reduce gastos. Al eliminar la posibilidad de que el virus se instale, se necesitan menos controles y menor uso de insecticidas para controlar al insecto que lo transmite. Así, serían menores también los gastos en insumos y el daño para el ambiente. Algunos ingenieros agrónomos afirman que este desarrollo permitirá también una mayor vida útil de la semilla, estirando su período de recambio. “Como este es el virus que más anda, es el que obliga a los productores a renovar más frecuentemente la semillas”, dice Bravo Almonacid, aunque en este punto prefiere mostrarse cauteloso ya que todavía el hecho no está todavía confirmado.

Pero, ¿qué le hace el PVY a la papa? Le provoca deformación y decoloración de las hojas, lo que le hace perder su capacidad fotosintética. Esto genera que el tubérculo crezca menos y, por lo tanto, caiga su productividad. “La planta no cambia su valor nutritivo, pero sí la capacidad de producir. Por ejemplo en vez de darte una tonelada, te da media. Disminuye el rendimiento. Pero desde el punto de vista de la alimentación no pasa nada, hace muchos años que compramos en la verdulería papa con este virus”.

Este avance biotecnológico resultará significativo para los pequeños productores, especialmente aquellos que se encuentran poco tecnificados y cuyo principal problema son las plagas. Su reciente aprobación impactará económica y socialmente en el sector, lo que no hace más que confirmar el lugar que debe ocupar la ciencia en el desarrollo de los sectores productivos de nuestro país.

Continuar Leyendo

Producción

Producir desde los márgenes: la agricultura periurbana tendrá su semana de visibilización

|Buenos Aires|

Del 8 al 15 de septiembre se realizará la “Semana de Visibilización de la Agricultura Periurbana” en el área metropolitana de Buenos Aires. La propuesta es organizada por INTA AMBA y busca dar a conocer el impacto que esta producción tiene en la alimentación de las grandes ciudades.

El programa cuenta con feria de productores, talleres de huertas ecológicas y comunitarias, intercambios de semillas, charlas sobre alimentación saludable y jornadas prácticas sobre producción en invernadero, entre otras actividades. Surge del Consejo Local Asesor (CLA) del INTA AMBA, al que se sumaron los consejos de Ituzaingó, San Martín, Avellaneda, La Plata, San Vicente, Moreno, Marcos Paz, Luján y Campana.

“Las actividades ayudarán a que los vecinos sepan que a 15 minutos de su casa pueden comprar alimentos sanos”, dicen desde la organización. Las múltiples actividades previstas se desarrollarán en distintos puntos del AMBA durante cada día de la “semana de visibilización” que comenzará el próximo sábado. Lee el programa completo acá.

Valorar las zonas productivas

Días atrás, el director de del INTA AMBA, Gustavo Tito, aseguró que la agricultura periurbana abastece de “hasta un 90 por ciento de producción de verduras de hoja a la ciudad de Buenos Aires”.

Por eso, el objetivo de estas jornadas es “poner en valor” a estas zonas productivas que en muchas ocasiones se ven fuertemente golpeadas por las condiciones climáticas e incluso desplazadas por el corrimiento de los grandes centros urbanos.

Para Tito, los periurbanos son fundamentales no sólo por el alimento que producen, sino también por el lugar que ocupan dentro de la economía local al aportar alimentos sanos, frescos, de proximidad y a precio justo. “Es clave que apoyemos la producción de alimentos producidos en el Periurbano ya que se trata de productos que están más cercanos, más a la mano y que generan precios más accesibles ya que posibilita que lo producido llegue a la mesa con menos costos de fletes que encarecen su valor”.

La agricultura periurbana en números

  • 1,3 millones de alimentos frescos se producen en los periurbanos de Argentina
  • 25% por ciento de los alimentos que produce la agricultura familiar a escala mundial se produce desde los periurbanos
  • 90% de la verdura de hoja en la ciudad de Buenos Aires es producción periurbana

Continuar Leyendo

Producción

En Misiones, productores de sandías buscan optimizar sus cultivos mediante la Siembra Directa

|Misiones|

En la localidad misionera de Ruiz de Montoya, un grupo de productores de sandías realiza Siembra Directa protegida y cría de plantines en vivero con el acompañamiento del Instituto de Fomento Agropecuario e industrial (IFAI), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Secretaría de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial del Ministerio de Agroindustria de la Nación.

Son 60 productores que integran la llamada “cuenca de la sandía”, que abarca Ruiz de Montoya y la zona del Valle del Cuñá Pirú. Con el acompañamiento de los organismos técnicos, estos fruticultores se encuentran incorporando la producción de plantines criados en viveros que luego son sembrados en los campos de manera “protegida”, es decir, cubiertos con un manto de plástico blanco para reducir el estrés generado por los fenómenos climáticos como lluvias intensas o heladas tardías. De esta manera, se logra una mayor cantidad y calidad de producción.

Estos fruticultores destinaron alrededor de 150 hectáreas a una modalidad de siembra “nueva” para el sector frutihortícola (ya utilizada en las producciones extensivas desde hace muchos años) y esperan cosechar 500 mil frutas.

Para llevar adelante esta práctica cuentan con el apoyo del IFAI, una institución que trabaja a nivel provincial por la capacitación y tecnificación de los productores familiares. La misma acompaña las actividades con información técnica e insumos para los cultivos, como en este caso con el plástico utilizado para proteger a los plantines. A través de la Siembra Directa los productores logran abaratar los costos y ahorrar en semillas, reducir mano de obra y ocupar menos tiempo en tareas de labranza.

Lee también: La Siembra directa va ganando su lugar en la horticultura

“Algunos productores intercalan sandía con mandioca para disminuir los efectos de los rayos solares. Además optimizan el uso de la tierra y se aseguran dos producciones en el mismo predio”, dijo al respecto de esta técnica Aníbal Krindges, técnico del INTA.

“A veces es difícil el traslado y la adaptación a las nuevas tendencias, pero cuando el productor ve los resultados la incorpora rápidamente”, agregó el técnico. En el mismo sentido, explicó que con Siembra Directa también se mejoran considerablemente los rindes: “mientras con el método tradicional se logran unas 1200 frutas por hectárea, con este en cambio se alcanzan hasta más de 3000 frutas por hectárea”.

Continuar Leyendo

Lo más leído