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Comercialización

Qué es Oddbox, el proyecto que intentó salvar las frutillas “imperfectas” de Wimblendon

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|Inglaterra|

Wimblendon es el torneo de tenis más antiguo y prestigioso del circuito profesional. Se desarrolla en Londres durante los meses de junio/julio y tiene una característica muy particular: cada año el público asistente consume alrededor 1,5 millones de frutillas con crema, distribuidas en compoteras de plástico que cuestan 2,50 libras cada una.

Foto: La Nación.

El consumo de frutillas en esta competición se remonta a los inicios del torneo (1887) ya que al disputarse durante el verano inglés coincide con la temporada de cosecha. Se consume la variedad “Elsanta”, cultivada en las granjas de Kent, al sureste de Inglaterra; los ingleses se jactan de la frescura de sus frutos, ya que son seleccionados y cultivados sólo algunas horas antes de ser servidas ante miles de personas. Esta tradición requiere una producción de grandes volúmenes de fruta: en 2017 se vendieron 166 mil porciones, con un total de 34.000 kilos.

Sin embargo, en su edición 2018, esta tradición hizo más ruido de lo común. El periodista deportivo Matias Baldo, quien cubrió el evento para el diario La Nación, contó que durante este último viernes un grupo de veinte personas realizó una protesta pacífica que “conmovió” la paz del torneo europeo. Un grupo de personas perteneciente al proyecto Oddbox se manifestó en la puerta del estadio All England con un cartel que decía "las frutillas deformes fracasaron durante su clasificación a Wimbledon".

Esta curiosa consigna se explica porque Oddbox es una agrupación que busca reducir el desperdicio de frutas y verduras descartadas por la industria y los mercados al no cumplir con los estándares estéticos de los consumidores británicos. "Tres toneladas de frutillas son rechazadas por Wimbledon por no ser perfectas", explicó Vickie Rogerson, jefa de prensa de Oddbox al diario La Nación.

“En Oddbox, estamos comprometidos con la lucha contra el desperdicio de alimentos” dice en su página web este proyecto, que también explica su forma de trabajo: recolectar los excedentes de los agricultores en los campos para llevarlos directamente a la puerta de los consumidores que adquieran este servicio, a un precio justo para productor y comprador. La mercadería es entregada en cajas de cartón, a domicilio y cuidadosamente embalada. “No está mal para no salir de tu casa”, dicen desde Oddbox.

Este proyecto subsiste a través del mecenazgo y ofrece sus servicios tanto a particulares como a empresas. "Entre el 20% y el 40% de lo que se produce en las granjas se desperdicia, casi un tercio de lo que se produce. Con el 25% de lo que se tira mundialmente podríamos alimentar a todos los desnutridos de la Tierra", aseguran desde la organización, que tiene la mira puesta en un objetivo claro: volver a incluir aquellos alimentos que son desperdiciados únicamente por una cuestión visual.

Aunque original en su forma, este proyecto no lo es tanto en su concepto: ya en 2014 el supermercado francés Intermarche había lanzado una campaña con el nombre “Frutas y vegetales sin gloria” en la que ofrecía mercadería “poco agraciadas” a un menor precio. Según informó la empresa, por aquel entonces la acción estimuló el consumo de frutas y hortalizas.

Una gran cantidad de alimento se desperdicia en el mundo a partir de los requisitos estéticos que exigen los mercados del mundo a la hora de comercializar los productos. Sin embargo, frutas y verduras con formas “imperfectas” mantienen la misma calidad en términos de nutritivos y de sabor. Campañas y acciones de este tipo buscan reducir el impacto de las pérdidas que causa esta clasificación, revalorizando a los alimentos en todas sus formas y variantes. Bien por ellos.

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