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Inauguran en Río Negro un centro para el control biológico de plagas en fruticultura

|Río Negro|

El INTA Alto Valle inauguró el primer Centro de Manipulación de Biocontroladores (CEMUBIO) gracias a un aporte de $5.800.000 del ex Ministerio de Agroindustria de la Nación (ahora Secretaría). Allí se formarán tecnologías para la cría masivas de insectos autóctonos utilizados en el control biológico de plagas.

El dinero aportado por Agroindustria fue destinado a la contratación de recursos humanos y a la construcción –con mano de obra local- de cuatro laboratorios de 200 metros cuadrados ubicados en la Estación Experimental Agropecuaria Alto Valle de la zona rural de Allen.

El control biológico de plagas llegó al Valle en la década de los noventa, cuando comenzó a pensarse en la necesidad de reducir la utilización de productos químicos en estas tareas. En los últimos años se han realizado variados e importantes avances en la temática, pero que hasta ahora nunca lograron superar la escala experimental, “a excepción de algunos casos exitosos” según indican desde INTA.

Así lo explica Liliana Cichón, especialista en control biológico de plagas en fruticultura del organismo: “Siempre se desarrollaron investigaciones sobre control biológico, pero eran muy pocas las veces que estos enemigos naturales estaban a disposición de los productores para hacer alguna estrategia de manejo”.

Lo que hará el CEMUBIO será cubrir esa etapa de producción, mediante un sistema de cría de insectos benéficos. El objetivo es que posteriormente alguna empresa privada pueda producir grandes cantidades de este bioinsumo y ponerlo a disposición del sector productivo a través de un modelo asociativo público-privado. De esta manera el productor podrá contar con una herramienta de bajo impacto ambiental y fácil empleo a campo.

La adopción de esta herramienta tiene un alto valor para el diseño de programas sanitarios de escaso impacto ambiental. Sin embargo se enfrentó durante muchos años a la ausencia de tecnologías para la producción masiva de biocontroladores y la falta de demanda que produce el desconocimiento sobre su uso.

Cichón agregó que una vez que el producto esté a disposición, desde CEMUBIO se trabajará en estrategias claras y precisas para que el productor entienda cómo se realizan los controles implementando estas técnicas.

Corte de cinta

Del acto de inauguración participaron Luis María Urriza (subsecretario de Agricultura de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria del Ministerio de Producción y Trabajo), Alberto Diomedi (ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de Río Negro) y Juan Balbín (presidente del INTA) y Darío Fernández (director INTA Alto Valle), entre otros.

“Esto nos posiciona muy bien no sólo en la región y en el país, sino también a nivel internacional. Existen pocos desarrollos de este tipo. Para nosotros es un gran orgullo y la coronación de un trabajo de muchos años”, expresó Darío Fernández.

Por su parte, Juan Balbín consideró que la inversión “tiene un efecto y una potencialidad enorme” pero que como muchas de estas innovaciones “al principio cuesta verlas en su magnitud total”. Y comentó que el objetivo es construir nuevos módulos para abarcar cada vez una mayor cantidad de hectáreas productivas del Alto Valle y el Valle Medio. “Es mucha mano de obra de alta calificación que necesitamos para generar este tipo de bioinsumos que nos permitan transcurrir los cultivos con niveles de infestación mínimo”, declaró.

Finalmente Alberto Diomedi aseguró que este desarrollo en la región permitirá seguir agregando valor a los productos de exportación y a los del mercado interno, ambos encaminados “hacia la producción orgánica”.

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INTA lanzará un curso virtual sobre agroecología

|Internacional|

En articulación con un instituto francés, el INTA lanzará un curso internacional de agroecología en español que podrá realizarse de manera virtual y gratuita. La capacitación ofrecerá recorridos de aprendizaje tanto para especialistas como para quienes no tienen conocimientos previos y están interesados en comenzar a explorar la temática.

Con una duración total de seis semanas, el curso busca dotar a los participantes del conocimiento necesario para comprender los diferentes enfoques de la agroecología, desde la perspectiva agronómica, la ecología y las ciencias humanas, así como el impacto que genera su implementación en los sistemas agropecuarios.

Vale resaltar que esta capacitación nace a partir de un acuerdo de cooperación científica entre INTA y el Instituto Nacional de Educación Superior en Ciencias Agronómicas de Montpellier (SupAgro) de Francia, quien originó el proyecto hace algunos años. Anteriormente el curso tuvo tres ediciones anuales (en francés y en inglés) y a partir de este convenio se celebrará por primera vez en castellano.

“La alianza con Francia nos permite insertarnos con seriedad en los debates internacionales y participar en el desarrollo de prácticas tendientes a la ecologización de la agricultura”, expresó al respecto Roberto Cittadini, investigador del INTA en Labintex Europa. Para Cittadini es necesario que nuestro país comience a crear estrategias que posibiliten “superar las externalidades negativas de la agricultura moderna y contribuir a mitigar el cambio climático”.

La propuesta educativa, que se llevará a cabo desde 8 de febrero hasta el 22 de marzo de 2019, está organizada bajo la modalidad MOOC (curso en línea masivo y abierto, según el significado de su sigla en inglés).

En una dinámica de capacitación participativa, basada en la diversidad social y geográfica de los actores (de todo el mundo de habla hispana), el curso también proveerá conocimientos sobre el surgimiento de la agroecología en un contexto histórico y geográfico, las diversas dimensiones que la integran (ciencia, movimientos sociales, prácticas) y las prácticas que promueve en el entorno.

Para más consultas sobre el contenido del programa o la inscripción, comunicarse con: moocagroecologia@inta.gob.ar o bien soportemooc@inta.gob.ar

Fuente: INTA Informa

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Tendencias

Criollo Atomizadores, un desarrollo de INTA para optimizar la aplicación de agroquímicos

|Argentina|

Técnicos del INTA Hilario Ascasubi desarrollaron Criollo Atomizadores, una app que permite calibrar pulverizadoras hidroneumáticas para la aplicación de agroquímicos en frutales. “El proyecto nació pensando en la gran mayoría de las máquinas que no tienen control automático o electrónico de los parámetros de aplicación”, dijo a Revista InterNos el ingeniero agrónomo Juan Pablo D’Amico, quien trabajó en este desarrollo junto a Santiago Crocioni, especialista en informática.

Sin dudas la aplicación de productos químicos en los cultivos es una de las actividades agrícolas más cuestionadas por la opinión pública durante los últimos años. La presión social ha instalado fuertes debates en torno al cómo y al por qué los productores deben utilizarlos. “Ante el momento en que se vive hoy tenemos dos alternativas: o tapamos el sol con la mano y decidimos no usar más agroquímicos o promovemos su uso adecuado y racional para poder seguir produciendo sin dejar daños en el ambiente”, reflexiona D’Amico.

En ese contexto, Criollo Atomizadores (para tablets y smartphones) permite al operario de aplicación  hacer su trabajo cada vez más efectivo: disminuir las derivas, evitar la sobreaplicación y reducir al mínimo posible la necesidad de reaplicación. Pero también logra mejorar la estructura de costos del productor, mejorando su rentabilidad. “El productor se ve beneficiado por los números, la sociedad por el impacto ambiental y el consumidor por la ausencia de residuos de agroquímicos”.

Cómo funciona

Criollo Atomizadores puede descargarse desde Google Play

Criollo Atomizadores dispone de tres menús principales. El primero es el que realiza los cálculos de parámetros de aplicación, que se dividen en el volumen pulverizado (litros por hectáreas), la velocidad de trabajo y la presión de trabajo.

Con esta información es posible aplicar el volumen necesario del producto químico según los estados de crecimiento de la planta. “Muchas veces por no tener la capacidad de hacer las cuentas se aplica en una condición promedio”, explica D’Amico y asegura que a ciertos productores “les cuesta cambiar los caudales porque hacen la misma cuenta que hicieron toda su vida”.

En este punto es importante destacar que la aplicación no reconoce el tipo de producto que se carga; de esa tarea es responsable el operario y quien realiza la receta agronómica. Es decir, no ofrece inteligencia artificial, sino que funciona como una calculadora a partir de la cantidad de hectáreas a pulverizar, informada previamente a la app.

El segundo menú de aplicación es el de la verificación de picos, más comúnmente conocido como “prueba de jarra”. Esta se realiza con la máquina trabajando a una determinada presión, vertiendo el líquido de prueba (siempre es agua) en una jarra y cronometrando desde la app qué volumen de líquido arroja por minuto. Si un pico tira menos de lo que debería tirar por defecto, probablemente esté tapado o sucio. Si, en caso contrario, tira más, está gastado y necesita ser reemplazado. Con esta app se puede analizar el funcionamiento de los picos y guardar un reporte sobre cuáles son aquellos que tienen un funcionamiento anómalo y cuáles un funcionamiento correcto.

El tercer menú de aplicación es el calculador de mezclas. Este permite  conocer cuánto producto es necesario para respetar las dosis de agroquímicos recetadas.  “Si yo tengo que aplicar dos litros por hectárea de un producto, necesito saber cuánto producto tengo que poner en el tanque de la máquina”, especifica D’Amico.

La información se puede compartir vía WhatsApp

Y agrega: “Para eso tengo que saber cuántas hectáreas hago con un tanque, y cuántos litros por hectárea estoy aplicando. Para el operario no es tan simple hacer esa cuenta, más cuando son varios productos. Lo que te permite este menú es, en función de los litros por hectárea que vas a aplicar, la superficie del lote y la capacidad del tanque de la máquina, calcular cuántas cargas necesitas para hacer toda la superficie”.

El ingeniero agrónomo explica que, en la práctica, esta app logra una comunicación directa y sin malentendidos. “Facilita la intermediación entre los actores responsables de cada tarea que forma parte de la aplicación: el asesor que recomienda, el productor y el operario. Unifica criterios en la cadena productiva”.

“Creemos que va lograr una comunicación inequívoca entre los diferentes actores es parte de las Buenas Prácticas Agrícolas”, dice D’Amico. Por eso resalta otra de las características útiles de la aplicación, que es la posibilidad de sistematizar el registro de aplicación con fecha y hora en un PDF para compartirlo por correo electrónico o WhatsApp. De acceso gratuito (se descarga desde Play Store, de Google Play) y fácil manejo, Criollo Atomizadores puede usarse fuera de línea y en cualquier lugar del campo. “Mientras menos automatizado esté el proceso de aplicación, más relevancia toma nuestro desarrollo”, concluye.

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Tendencias

Argentina oficializó la primera variedad de papa resistente al virus del PVY

|Argentina|

En 2019 Argentina se convertirá en el primer país en lanzar al mercado una papa resistente al virus del PVY. El anuncio se realizó el pasado lunes en la Sociedad Rural de la mano del secretario de gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, y de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere.

Este evento biotecnológico fue realizado por Tecnoplant (empresa dedicada al sector agrícola) perteneciente al grupo SIDUS. La firma había realizado un convenio con CONICET en el año 1999, momento en que empezaron los estudios. Luego de casi 20 años entre investigaciones para su desarrollo y ensayos para su aprobación comercial, en agosto de 2018 la Secretaría de Alimentos y Bioeconomía publicó en el Boletín Oficial la resolución mediante la cual certificó esta nueva variedad.

El virus del PVY es un importante dolor de cabeza para los productores paperos. Se estima que está presente en por lo menos el 50% de las plantaciones y que, en sus casos más severos, puede reducir el rendimiento de un cultivo hasta en un 80%. Por eso, la noticia genera expectativas en los productores de papa spunta (variedad donde se desarrolló esta resistencia) ya que su utilización podría ahorrar costos y mejorar márgenes de rentabilidad.

“La papa Spunta TICAR significa para nosotros la culminación de un proceso de muchos años para el logro del primer evento biotecnológico vegetal del país. Llegamos primeros y eso implica seguir trabajando en aportar soluciones al sector”, dijo Marcelo Arguelles, presidente del grupo Sidus, presente durante la presentación.

En un contexto donde la ciencia sufre una campaña de desfinanciamiento y desprestigio por el gobierno nacional y una parte de la sociedad civil (cabe recordar los recortes en el presupuesto y las acusaciones de “ñoquis” a muchos becarios del CONICET) este suceso de interés nacional e internacional para el sector vuelve a colocar a los científicos argentinos en el lugar de prestigio que supieron ganarse en las últimas décadas.

Entre sus principales beneficios, esta cultivo transgénico permitirá mejorar la calidad del producto final para los consumidores y ganar en productividad: se estima que disminuirá en un 70% las pérdidas por infección viral. Además, al ser un cultivo menos infectado, la aplicación de agroquímicos se verá drásticamente reducida.

A raíz del convenio firmado, Tecnoplant S.A hace uso comercial de esta tecnología con la condición de pagar las regalías correspondientes a CONICET, quien es dueño de la patente. Si la empresa deja de comercializarlo, CONICET puede negociar ceder sus derechos de uso a otra empresa.

En detalle

Hace algunas semanas Revista InterNos conversó con Fernando Bravo Almonacid, investigador principal del Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular del CONICET (INGEBI) y responsable del equipo científico que llevo a cabo este descubrimiento. Bravo Almonacid contó cómo se desarrolla un transgénico y los caminos a recorrer antes de su aprobación comercial. Su salida al mercado impactará de manera positiva económica y socialmente en el sector, lo que no hace más que confirmar el lugar que debe ocupar la ciencia en el desarrollo de los sectores productivos de nuestro país.

Te invitamos a leer la nota completa haciendo click acá.

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