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Pionera en Sudamérica: Santa Fe tendrá la primera procesadora de desechos de zanahoria

|Santa Fe|

El pasado miércoles se inauguró oficialmente en Santa Rosa de Calchines la primera planta procesadora de desechos de zanahoria para la producción de carotenos y bioetanol.

Es el resultado de la articulación público – privada lograda por un consorcio conformado entre la Universidad Nacional de Litoral (UNL), la empresa Val Mar y la Asociación para el Desarrollo del Departamento Garay. También formaron parte de las gestiones y el financiamiento fuentes nacionales como la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, y provinciales, como la Agencia Santafesina de Ciencia, Tecnología e Innovación. “Se demostró que pueden trabajar juntos el Estado, las universidades y las empresas privadas”, dijo Mariano Soressi, titular de la firma, a Revista InterNos.

Frente al gran inconveniente que significan los descartes (producción que no cumple con los estándares de calidad para comercializarse en el mercado) desde Val Mar decidieron tomar las riendas del asunto y trasladar la preocupación a la Asociación para el Desarrollo, quien luego estrechó el vínculo con la Universidad Nacional del Litoral. Así comenzó a gestarse este proyecto que tuvo su concreción en la inauguración realizada el pasado miércoles en las instalaciones de Val Mar. Enrique Marmmarella, rector de la UNL, contó durante la inauguración cuál fue el aporte académico para este importante desarrollo: “Los universitarios hicimos lo que sabemos hacer: desarrollar, transferir, trabajar en una idea, un proyecto, gestión para conseguir los fondos, conformar un consorcio”, explicó.

Bio regulador natural producido en Santa Fe

La creación de esta planta busca el aprovechamiento de zanahorias provenientes de distintos empaques de la provincia para ser reutilizados como materia prima en la generación de productos de alto valor agregado como alcohol etílico (para utilización como biocombustible, aplicación en farmacopea y en perfumería) y carotenos, utilizados en la industria alimenticia como colorantes naturales.

La instalación y puesta en funcionamiento de esta planta significará un enorme beneficio para los productores locales, quienes podrán aprovechar las toneladas diarias de desechos de esta materia prima permitiendo a su vez reducir del daño ambiental de los descartes, que tiene hoy niveles altísimos. “Estamos arriba del 40% de descarte. No hay empresa en el mundo que pueda tirar tanto. Cada vez que traemos 10.000 kilos de zanahoria tiramos 4.000”, calcula Soressi.

Si bien el desarrollo atravesará por ahora su instancia piloto, el objetivo es que en los próximos años la inversión privada pueda lograr una producción a mayor escala, aprovechando el financiamiento público que permitió dar los primeros pasos en el proyecto. “Esta planta que vamos a inaugurar ahora va a procesar dos toneladas por día porque es una planta piloto, no comercial. Y ahora tenemos que iniciar la planta definitiva que será para 100 toneladas de zanahoria por día”, dice Soressi y aclara que ya han tenido varias propuestas, pero que se tomarán su tiempo para analizarlas.

Carlos Otrino, Director del Mercado de Productores y Anexos de Santa Fe, uno de los dirigentes que acompañó con ilusión el proyecto

No existe en Argentina ni en toda Sudamérica una planta de este tipo. Los productos que se obtendrán de la misma actualmente son importados desde el continente europeo. Por eso este desarrollo permitirá no sólo pensar en el abastecimiento al mercado interno, sino también en la exportación a otros puntos del mundo. Facundo Lagunas, presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica lo resumió de manera concreta: “Se convirtió un pasivo ambiental en un activo exportable de valor agregado”.

Lagunas explicó que este financiamiento surgió en el año 2012 como parte de un proceso de planificación enmarcado en el Programa Argentina 2020, donde las biorefinerías fueron entendidas como proyectos a fomentar por considerarse estratégicas para el desarrollo del país. “La figura del Estado subsidiando propuestas de naturaleza compleja como ésta hace que sean posibles de llevar adelante”, afirmó el funcionario.

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En Santa Fe, el Mercado de Productores trabaja para procesar el descarte

|Santa Fe|

El Mercado de Productores y Abastecedores de Frutas, Verduras y Hortalizas trabaja en tres proyectos diferentes para procesar las 150 toneladas de restos orgánicos (alimentos) e inorgánicos (papel, cartón, madera) que se producen mensualmente en la entidad y se descartan sin procesar en el relleno sanitario.

Carlos Otrino, dirigente de la entidad, conversó con el diario El Litoral, a quien informó que actualmente existen proyectos para producir energía eléctrica, compost y hasta productos cosméticos. Pero para eso es necesario que los trabajadores tengan aceitado el mecanismo de clasificación del descarte, tal como se realiza en la ciudad de Santa Fe desde el año 2010 por resolución municipal.

“Tenemos que meter un ‘chip ambiental’ en cada uno de ellos para que incorporen el hábito de sacar el producto orgánico y tirar la caja a un costado”, aseguró. Por eso, en las próximas semanas llevarán a cabo una capacitación de la mano de la Secretaría de Ambiente local.

Uno de los proyectos más ambiciosos es el de Aczia Biogás, una empresa española radicada en Recreo (a 4 kilómetros del Mercado) que trabajará para generar biogás y energía eléctrica a partir de las frutas y verduras en mal estado que son descartadas por no poder ser comercializadas. Estos alimentos funcionaran como materia prima de biodigestores para la producción energética. A la fecha, existe un convenio entre ambas partes para que el proyecto se ponga en marcha a mediados de 2019.

De esta manera, el Mercado verá reducidos sus gastos de logística (deberá trasladar menos descarte al relleno sanitario); el propio relleno, que recibirá menos ‘basura’ y la calidad ambiental de la ciudad por la producción de energías renovables, política a la que apuesta la actual Secretaría de Energía.

“Toda esta energía generada con proyectos renovables será vertida al sistema eléctrico nacional y vendida al Estado a un precio pactado según el tipo de tecnología que se instale”, explicó José Montiel Fernández, quien integra la Dirección Desarrollo de Negocio de Aczia biogás.

El Mercado también avanza en su sistema de compostaje que, aunque comenzó a funcionar a fines de 2012, presenta algunos inconvenientes por realizarse a cielo abierto ya que desprende fuertes olores. Como solución se está armando una experiencia bajo techo y a fines de febrero comenzará a funcionar un galpón con unos extractores eólicos que van a modificar el ambiente para acelerar el proceso. Lo producido estará almacenado en el predio del Mercado.

Además de procesar desechos orgánicos, las autoridades desean afianzar el sistema de clasificación para proveer de material inorgánico a recicladores nucleados en cooperativas. Hoy los desechos secos cubren un total del 25% de lo que se genera en el Mercado. “Quizás, económicamente no sea el gran envión, pero hay un volumen interesante de cartón, papel, plástico y madera, que tiene posibilidades de ser reciclado”, explica Otrino.

La ventaja para el Mercado es, otra vez, el ahorro de logística de traslado: “La basura inorgánica nos hace mover mayor cantidad de contenedores, se tiran 10 pallets y ya tenemos un contenedor lleno, con poca cantidad de kilos”, explicó Carlos Otrino, integrante del directorio.

En las últimas semanas surgió un proyecto, aunque todavía incipiente, de separación de limones, naranjas y pomelos (en estado de deterioro) para que sus derivados sean utilizados en la producción de otros productos industriales. La idea surgió en una reunión con autoridades de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

Desde la facultad de Ingeniería Química estiman que se podrían obtener aceites esenciales para productos de belleza como cosmetología y cremas, aunque todavía no se han realizado pruebas para evaluar si los indicadores determinan que son productos aptos. Desde el mercado, estimaron que entre un 3 y un 5 % de los cítricos se podrían recuperar para la industria.

Fuente: El Litoral

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INTA desarrolló un sistema de cobertura que permite ahorrar 40% el tiempo de laboreo

|Buenos Aires|

Investigadores de INTA crearon un sistema de cobertura móvil para cultivos hortícolas que reduce el tiempo de laboreo en un 40% y mejora las condiciones ergonómicas del productor en la quinta. Fue probado en la localidad rural de Villa San Luis, partido de Florencia Varela.

Se trata de microtúneles de polietileno destinados a cultivos de bajo porte, con una altura aproximada de 85 centímetros. Estos constan de un sistema de sujeción en los extremos que facilita la apertura o cerradura de los arcos a cada extremo de la estructura.

El desarrollo, que se probó durante 3 meses en cultivos de frutilla, mostró que una de sus ventajas principales es el desplazamiento del arco, que se realiza sobre el eje vertical en contraposición al sistema tradicional que debe hacerse sobre de manera horizontal. “En el sistema tradicional, dos personas necesitan 130 minutos de trabajo para esta tarea, mientras que, en el alternativo, el tiempo insumido se reduce a 76 minutos”, calcularon los investigadores. Un 40% menos de tiempo y de esfuerzo físico.

Sergio Justianovich, especialista en diseño industrial del Instituto de Investigación para la Pequeña Agricultura Familiar (IPAF) de la Región Pampeana explica que las posiciones de trabajo del sistema tradicional “son los factores de riesgo más destacados de enfermedades musculares y óseas” vinculados a la actividad. Con este proyecto el trabajador abandona la posición “en cuclillas” para realizar el desplazamiento del túnel en una posición vertical, ganando también en comodidad y salud.

Microtúneles, un desarrollo que puede optimizar la tarea hortícola

Otra de las ventajas del sistema es su versatilidad. “La sujeción o broche de la estructura permite cambiar un polietileno por otro si eventualmente éste sufriera daños por tormentas. O, cuando llega el verano, cambiarlo por una media sombra donde tenga mejor renovación de aire y no levante tanto la temperatura en el interior”, explicó Fernando David Ocampo, especialista del INTA en la Estación Experimental J. Hirschhorn. Sin embargo, los resultados de esta última afirmación están siendo estudiados todavía, previene Ocampo.

También explica que esta tecnología se presenta como “un bien de capital” porque lo único que se recambia es el polietileno cada 3 años, mientras que el resto de los materiales tiene una vida útil de por lo menos 15 años. En contraposición, los sistemas tradicionales están pensados como tecnologías de insumos y necesitan el recambio de los materiales cada año o campaña.

Desde su aspecto agronómico, el especialista en cultivos hortícolas del INTA, Mario Lenscak, explicó que la altura del microtunel logra “un mayor volúmen de aire e inercia térmica”, lo que retarda el enfriamiento en la noche y el calentamiento durante el día. Además, se produce una menor concentración de humedad, lo que disminuye el riesgo de enfermedad en la planta.

Desde una mirada integral, la socióloga Luciana Muscio resaltó que el proyecto brinda soluciones a las condiciones de trabajo de los cultivos hortícolas que se realizan “en condiciones de alto esfuerzo físico, dificultando cada vez más encontrar trabajadores dispuestos a estas tareas”.

Durante los actuales meses de verano los investigadores plantean comparar cultivos a campo (lechuga, acelga, zapallito, etc.) contra el mismo cultivo en microtúneles. En invierno, se ensayará el rendimiento con polietileno de lechuga y zapallito en comparación a su desarrollo en invernaderos.

El desarrollo surgió a través un convenio entre INTA y la Facultad de Bellas Artes y fue financiado por el Comité Argentino de Plásticos para la Producción Agropecuaria.

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INTA lanzará un curso virtual sobre agroecología

|Internacional|

En articulación con un instituto francés, el INTA lanzará un curso internacional de agroecología en español que podrá realizarse de manera virtual y gratuita. La capacitación ofrecerá recorridos de aprendizaje tanto para especialistas como para quienes no tienen conocimientos previos y están interesados en comenzar a explorar la temática.

Con una duración total de seis semanas, el curso busca dotar a los participantes del conocimiento necesario para comprender los diferentes enfoques de la agroecología, desde la perspectiva agronómica, la ecología y las ciencias humanas, así como el impacto que genera su implementación en los sistemas agropecuarios.

Vale resaltar que esta capacitación nace a partir de un acuerdo de cooperación científica entre INTA y el Instituto Nacional de Educación Superior en Ciencias Agronómicas de Montpellier (SupAgro) de Francia, quien originó el proyecto hace algunos años. Anteriormente el curso tuvo tres ediciones anuales (en francés y en inglés) y a partir de este convenio se celebrará por primera vez en castellano.

“La alianza con Francia nos permite insertarnos con seriedad en los debates internacionales y participar en el desarrollo de prácticas tendientes a la ecologización de la agricultura”, expresó al respecto Roberto Cittadini, investigador del INTA en Labintex Europa. Para Cittadini es necesario que nuestro país comience a crear estrategias que posibiliten “superar las externalidades negativas de la agricultura moderna y contribuir a mitigar el cambio climático”.

La propuesta educativa, que se llevará a cabo desde 8 de febrero hasta el 22 de marzo de 2019, está organizada bajo la modalidad MOOC (curso en línea masivo y abierto, según el significado de su sigla en inglés).

En una dinámica de capacitación participativa, basada en la diversidad social y geográfica de los actores (de todo el mundo de habla hispana), el curso también proveerá conocimientos sobre el surgimiento de la agroecología en un contexto histórico y geográfico, las diversas dimensiones que la integran (ciencia, movimientos sociales, prácticas) y las prácticas que promueve en el entorno.

Para más consultas sobre el contenido del programa o la inscripción, comunicarse con: moocagroecologia@inta.gob.ar o bien soportemooc@inta.gob.ar

Fuente: INTA Informa

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