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Política Sectorial

El Charrúa, un mercado que todavía espera por la promesa del traslado

|Paraná|

El Charrúa es un mercado enclavado en el tiempo. Sus instalaciones, construidas originalmente como frigorífico en 1962, se encuentran deterioradas por el paso de los años. El plan de mudanza a un nuevo predio, tantas veces prometido por las autoridades municipales, parece más lejano que nunca. “Es un tema que hace 20 años que se escucha y calculo que lo vamos a escuchar 20 años más”, nos dice con desánimo Gonzalo, operador de la entidad. Proyectos hay, asegura. “Lo que falta es que aparezca la plata”.

En la década del 80 el Mercado fue trasladado del centro de Paraná (en un predio donde ahora se sitúa la terminal de ómnibus) al edificio que ocupa actualmente. A 35 años de aquel hecho, la expansión urbana dejó al mercado nuevamente en una zona muy transitada que dificulta la operatoria en el ingreso de los camiones, con escaso espacio de giro y problemas de circulación para la carga y descarga de mercadería.

Sarli, coordinando la venta desde su teléfono celular

Ante los inexistentes planes de traslado, consultamos a Daniel Sarli -también operador de la entidad- si creía conveniente que se realizaran obras de refacción en el mercado. “Acá no se puede hacer nada. Esto ya no tiene arreglo. Además, el edificio no es nuestro”, comentó. Cabe recordar que productores y operadores conformados en Sociedad Anónima tienen la concesión del predio municipal para su administración y explotación. Luego, agregó: “Algunas cosas se hicieron igual. Un mantenimiento mínimo. Por ejemplo, el año pasado se hizo la calle que estaba toda rota y se habían caído varios pallets durante la descarga”.

En este sentido, Sarli sostuvo que para mantener un mercado limpio y ordenado es necesario que la cuota de los alquileres se corresponda con el costo de los servicios contratados. “El gasto más grande que tenemos nosotros es de limpieza y seguridad, que es lo que mejor funciona”. Por eso recientemente la comisión directiva, con su presidenta Analía Dragán a la cabeza, anunció un aumento del 30% en el valor de los puestos.

En comparación con el Mercado de Productores de Santa Fe –un mercado “vecino” por las distancias que los separan-  El Charrúa es un merado barato, con bajos valores de alquiler para los operadores. Sarli estima que, en términos generales, los gastos de una semana en el Mercado de Productores son los de un mes en El Charrúa.

Estudio Malaquita

Estado de las ventas

Como señalamos en esta revista semanas atrás, algunos mercados denotan una merma considerable en la venta, justificada en algunos casos por la caída del consumo. Sin embargo, para Daniel Sarli lo que sucede en el mercado “es totalmente a parte de lo que pasa en el país” y en El Charrúa todavía se vende bien, aunque el mercado “está para productos de calidad media-baja a un precio muy barato”. No obstante, agregó que “es cierto que la gente compra menos” pero se mostró optimista porque los mercados venden “un producto alimenticio, que si bien se restringe un poco, es lo último que se va a dejar de comprar”.

En la visión de algunos operadores las ventas están «planchadas»

Contrariamente opina Gonzalo, puestero del mercado, sobre el nivel del consumo actual: “La gente cree que lo más caro es la comida, pero la comida es lo más sano. Lo que pasa es que al no alcanzarle la plata por el aumento de tarifas se la agarran con esto. Acá la fruta más cara te sale 50 pesos el kilo. Y vas a comprar un kilo de carne y la más barata te sale 200 mangos”.

Para Gonzalo -quien prefirió no dar su apellido- el flujo de gente que circula por el Mercado no se ha reducido, pero sí la cantidad comercializada. “El margen se achicó, los gastos siguen subiendo. Y la perspectiva es que vamos a tener uno de los peores veranos de los últimos 30 años. Porque la mercadería está pero a la gente no le alcanza la plata”, opinó.

En un artículo publicado por InterNos en el mes de septiembre, un operador cordobés señaló que actualmente muchos verduleros están optando por mercaderías de segunda calidad, con alternativas más económicas.  En este punto Gonzalo no coincide: “A veces no es problema de precio, es problema de venta. Podes tener dos o tres alternativas en calidades, pero si no hay consumo, no la vendes. Y cuando hay venta, vendes cualquier cosa. La buena, la media y la mala”.

La llegada del verano, sin embargo, mejora las expectativas de casi todos los operadores. Caminando por los pasillos del Mercado la mayoría coincide en que los primeros calores harán crecer las ventas, ya que en los días soleados la concurrencia de verduleros es mayor.

Los números de El Charrúa

Actualmente ingresan a El Charrúa unas 200 camionetas y unos 70 autos por día. Mensualmente 150 camiones (mayoritariamente térmicos y chasis con acoplado) descargan todo tipo de frutas y hortalizas pesadas. En un predio de dos hectáreas 20 operadores ocupan 50 puestos en total, trabajando algunos de ellos más de un puesto. La playa libre está ocupada por alrededor de 15 horticultores que comercializan lo producido en el cinturón verde de Paraná.

 

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro

Política Sectorial

Alejandro Fernández: “Que haya presencia de residuos químicos no quiere decir que ese alimento esté contaminado”

|Argentina|

En el panel sobre “Inocuidad en hortalizas” realizado en la Expo Jornada Hortícola días atrás, el director de Higiene e Inocuidad en Productos de Origen Vegetal de Senasa, el Ing. Agrónomo Alejandro Fernández, brindó algunas definiciones a la hora de hablar de contaminación en frutas y hortalizas. Centrándose en la preocupación que genera la presencia de residuos químicos en los alimentos, el funcionario detalló la manera en que Senasa calcula el impacto de los mismos en la salud de los consumidores.

Para Fernández es “esperable” que en los sistemas de producción tradicionales existan residuos o porciones de residuos de las sustancias químicas utilizadas para minimizar la presencia de enfermedades o plagas. “Como sabemos que esto puede ocurrir, necesitamos comprender el comportamiento de estas sustancias. Cuál es el daño que pueden producir y a qué nivel. El hecho de que haya presencia de residuos no quiere decir que ese alimento esté contaminado o intoxicando al consumidor”, dijo el ingeniero.

Para comprender mejor este punto, el funcionario introdujo el concepto de “peligro” y “riesgo”. El primero hace referencia a la posibilidad de que un alimento pueda ser dañino desde su aspecto químico (residuos de fitosanitarios), físico (restos de madera o clavos) o microbiológicos (presencia de patógenos o parásitos). Por otra parte, hablar de “riesgo” es pensar en los niveles, frecuencias y cantidades que una persona, a través de la dieta de una hortaliza o fruta, se expone a uno o varios de estos contaminantes. Respecto a los residuos químicos, establecer el riesgo es conocer en qué cantidad un contaminante está presente en un alimento y con qué frecuencia se lo consume para determinar si ese nivel intoxica o no.

“Lo que estamos viendo en general en los medios es que afirman que hay porcentajes de residuos en la lechuga, la pera o el limón. Eso me dice que hay un peligro presente, pero no me dice cuál es el nivel de ese peligro o si están hechas las evaluaciones de riesgo para determinar que aquella persona que consume el alimento con ese nivel realmente se intoxica”, profundizó el ingeniero.

En este sentido, Fernández explicó que Senasa realiza una serie de ensayos antes de habilitar la utilización de una sustancia, en los que mide cómo la misma ingresa al cuerpo (por qué vía), cómo se distribuye, cómo se metaboliza y cómo se excreta. Es decir, estudia el impacto en el usuario aplicador, en el consumidor y en el ambiente. Además realiza ensayos de campo para conocer el comportamiento del producto en distintas regiones productivas del país y en los cultivos que se lo pretenda usar.

«Lo que hay que evaluar es el nivel de residuos, si ese nivel está afectando la salud del consumidor».

De esta manera establece dos niveles para la evaluación del riesgo: la ingesta diaria admisible (IDA) y la dosis de referencia aguda (ARfD). La primera se calcula a partir del resultado más problemático que presenten los estudios anteriormente mencionados. “Representa una pequeña cantidad de miligramos por kilo de peso de la persona, por día, que puede consumir esa persona todos los días sin que le provoque un efecto adverso en su salud”, dice Fernández. Por otro lado, la dosis de referencia aguda es la cantidad mínima de dicha sustancia que debe ingerirse en una sola comida para que esta ingestión pueda resultar en intoxicación aguda. A partir de esta información se establece luego el LMR (Límite Máximo de Residuos) que puede existir en dichas frutas y hortalizas sin dañar la salud de los consumidores. Esos valores, dice Fernández, nunca pueden superar la ingesta diaria admisible ni, por supuesto, la dosis de referencia aguda. “Hay un margen de seguridad importante entre el límite que se fija y lo que realmente estaría afectando la salud del consumidor”, asegura el funcionario.

Es necesario mencionar que estas evaluaciones tendrán sentido siempre y cuando los productores realicen sus tareas bajo el paragua de las Buenas Prácticas Agrícolas, que reducen los riesgos de contaminación tanto química, como física y microbiológica. Para Fernández, estos riesgos deben eliminarse profundizando la aplicación de las BPA que, como ya se anunció en el Boletín Oficial, serán obligatorias en 2020 para frutas y en 2021 para hortalizas.

Un consumidor preocupado

El miedo a consumir frutas y hortalizas con presencia de residuos químicos ha crecido en los últimos años, y no de manera injustificada. La irresponsabilidad de algunos productores a la hora de aplicar sin respetar las distancias mínimas, la utilización de sustancias no registradas o manipuladas sobre cultivos no habilitados (lo que se considera desvío de uso) y la falta de seguimiento en los períodos de carencia (tiempo necesario para que el residuo de un plaguicida alcance una concentración por debajo del LMR) son motivos suficientes para que los consumidores tomen mayores recaudos frente a este sistema productivo. A esto se le suma una mayor circulación de publicaciones periodísticas que ponen el foco en dichas negligencias, aunque en algunas oportunidades se utilicen títulos tendenciosos o directamente erróneos. Un ejemplo es la nota publicada meses atrás por el diario nacional Infobae, en el que se afirma que más de la mitad de las frutas y verduras que llegan al Mercado Central son “descartadas por excesos de agrotóxicos” luego de ser evaluadas en los laboratorios del organismo. Sobre este punto consultamos al ingeniero Fernández.

¿Qué cree que debe hacer Senasa cuando aparecen este tipo de artículos?

Estudio Malaquita

En primer lugar, responder. Tratar de dar la información correcta que nosotros históricamente manejamos en los planes de muestreo. Creo que en esa nota hubo un error en la interpretación de datos muy grosero. Los datos de Senasa indican que el 62% de las muestras tienen presencia de alguna sustancia. Hay un 38% que no tiene nada. Entonces asociaron el “tiene” a que se descarta o se tira. Y hay una confusión más: los datos que tiene Senasa no son del Mercado Central, sino de todos los mercados del país donde se sacan muestras. Son datos de los mercados concentradores inscriptos en Senasa y de los sitios de expedición de los grandes hipermercados. También sacamos muestras en productores, en empaques. Entonces los resultados son generales, son estadísticas obtenidas de todos estos puntos.

Usted plantea que la presencia de residuos químicos no es de por sí peligrosa.

Lo que hay que evaluar es el nivel de residuos. Si con ese nivel está afectándose la salud del consumidor. Y eso tiene que ver con la dosis. Entonces, dependiendo de la cantidad que ingieras te puede provocar daño o no. Que esté presente no quiere decir que te genere un daño.

De cualquiera manera, no parece injustificado el miedo de los consumidores ante la posibilidad de contaminaciones de este tipo.

Hay un consumidor preocupado y está bueno que así sea. Lo que a nosotros de pronto no nos gusta es que esa preocupación tenga que ver con una información que no es correcta. A nadie le gusta comer un alimento que tenga presencia de un contaminante, esta es la realidad. El problema es que esa preocupación tiene que ver con una percepción que se asocia más con la viralización de ciertas noticias o a ciertas posiciones personales sobre la situación de la contaminación, y que no tienen que ver con la cuestión científica con la que nosotros trabajamos día a día. La realidad es una cosa, la percepción es otra.

En su presentación hizo referencia a la necesidad de educar “consumidores responsables”. ¿A qué se refiere específicamente?

Es necesario que el consumidor acceda a comprar en lugares habilitados y que verifique que el producto que compra esté identificado, es decir, que tenga un rótulo en el cajón y que identifique al productor. El consumidor tiene derecho a exigir saber quién es el que produce esa verdura. En el momento en que esto se comience exigir, seguramente los productores van a tener que regularizarse para que no quedar afuera.

Estamos un poco lejos de eso todavía, ¿no?

Absolutamente, pero es educación y comunicación. Forma parte de un esfuerzo que nosotros vamos a tener que hacer en el mediano plazo.

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro
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Edición 36

Belisario Álvarez de Toledo y su gestión en el Mercado Central de Buenos Aires

A finales de 2018 el ingeniero agrónomo Belisario Álvarez de Toledo asumió sus funciones como presidente del Mercado Central de Buenos Aires (MCBA). El nuevo dirigente preside hoy el centro de comercialización frutihortícola más importante de nuestro país y uno de los principales de América Latina con múltiples desafíos por delante.

Belisario Álvarez de Toledo asumió como presidente del MCBA el 1 de septiembre de 2018 en reemplazo de Fabián Miguelez, quien estuviera a la cabeza del gran centro de abastecimiento frutihortícola entre 2015 y agosto del 2017. El nuevo dirigente ocupa el cargo con el objetivo de ordenar un Mercado Central desorganizado y caótico, luego de que el ex presidente dejara el cargo tras argumentar problemas de salud en un clima de irregularidades y desmanejos en la conducción del ente concentrador, hechos de corrupción y conflictos con otros miembros directivos y operadores.

Egresado de la UBA como ingeniero agrónomo, Álvarez de Toledo tiene posgrados en Alta Dirección, Liderazgo Estratégico de los Agronegocios, Dirección de Empresas Agropecuarias, Agronegocios y Formación Dirigencial. Fue director ejecutivo de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA) entre 2002 y 2010 y vicepresidente de la Lotería Nacional Sociedad del Estado entre 2015 y 2017. Además ocupó el cargo de subsecretario de Coordinación Administrativa en el Ministerio de Desarrollo Social previo a asumir como presidente del MCBA.

Entre la larga lista de objetivos de la nueva gestión, Álvarez de Toledo destaca que el principal y más dificultoso es la recomposición de las relaciones de convivencia entre los actores sociales que integran el Mercado: “Creo que hay un cansancio muy grande de parte de mucha gente por el desgaste de las relaciones personales. Llega un momento en que uno piensa que esto es tierra de nadie y que todos hacen lo quieren cuando no debería ser así”, asegura. En este sentido, el nuevo Presidente afirma la necesidad de tener reglas claras que todos entiendan y cumplan. Sostiene que, al no haber servicios correctamente diagramados y pensados, inevitablemente se deterioran las relaciones en la comunidad: “En esta gestión estamos haciendo énfasis en eso. Es la parte más difícil, porque significa que tienen que haber muchas conversaciones y que debemos ponernos de acuerdo, pero también entiendo que, en lo particular, es allí donde tengo las mayores fortalezas y seguro voy a conseguir resultados”.

Para Álvarez de Toledo, la recomposición de los vínculos implica un proceso mayor que es la organización de la comunidad del Mercado. En este sentido, destaca a Revista InterNos la necesidad de visibilizar dos grandes grupos invisibles en el Mercado de los cuales no se posee demasiada información: clientes y changarines. En cuanto a los primeros, no hay un registro sobre quién compra, cuánto y dónde lo hace, aunque el nuevo dirigente admite que es posible que la implementación obligatoria del Documento de Tránsito Vegetal (DTV-e) les permita obtener esa información, al menos para los clientes que provienen de otras provincias del país.

Estudio Malaquita

Por su parte, los changarines libres constituyen un gran flujo de personal para el Mercado. Se trata de una comunidad desconocida y todavía no se tiene estudiado cómo controlar e identificar tanto al grupo como a cada persona individual. Parte de las esperanzas están depositadas en el cerramiento del Mercado y el control que eso aportará una vez operativo. El Presidente contempla la posibilidad de que en un futuro se exija a toda persona que ingrese al centro de abastecimiento su identificación, algo que hoy por hoy no se hace. Además resalta la importancia del Mercado como fuente de trabajo y la consecuente necesidad de identificar a quienes se valen de él día a día: “Creemos que los changarines son parte del Mercado y nosotros somos conscientes de que aquí brindamos trabajo a una gran comunidad proveniente de todos los partidos que están alrededor”, expone el dirigente.

Por otro lado, durante la presidencia de Fabián Miguelez se iniciaron en el MCBA importantes obras de infraestructura con fondos aportados por el Gobierno Nacional y recursos propios del ente concentrador. Se encaró entonces una gran renovación de la luminaria, cartelería, señalización de las calles y seguridad. Álvarez de Toledo ha continuado esas obras, como el caso del laboratorio de última generación y el asfaltado de la Avenida Carrillo. Pero también se trabaja en nuevos proyectos, como la colocación de una oficina del Estado en tu Barrio, el asfaltado de la zona central de las naves para mejor circulación, la instalación de un anillo de fibra óptica para obtener conexión a internet y el emplazamiento de un centro de monitoreo junto con cámaras de seguridad en todo el Mercado.

Además, otro aspecto pendiente es el tratamiento de las grandes cantidades de residuos producidas a diariamente en el MCBA. En este sentido, Álvarez de Toledo señaló a Revista InterNos: “El gran objetivo es hacer algo con los residuos orgánicos. Hemos analizado colocar un biodigestor o hacer compost, pero son proyectos a largo plazo. Hay muchas posibilidades de que se avance con eso, pero hoy está en un estado más de estudio que de concreción en particular”. Sin embargo, el Presidente resalta que un aspecto central y no menos importante es organizar la comunidad del Mercado para que se concientice y responsabilice, siendo uno de los primeros planes la realización de pruebas piloto para la separación de residuos.

 

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Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro
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Política Sectorial

Respiran manzanas y peras: se oficializó la Emergencia Productiva

|Argentina|

El gobierno nacional oficializó hoy en el Boletín Oficial la prórroga de la Emergencia Nacional económica, productiva, financiera y social a la cadena productiva de peras y manzanas. De esta manera, se despejan las dudas sobre la posibilidad de que AFIP remate las chacras de algunos productores a causa de las deudas acumuladas con el fisco. La prórroga se aplicará a las provincias de Neuquén, Río Negro, Mendoza, San Juan y La Pampa. Se extenderá por un año.

En diciembre de 2017 el ejecutivo nacional había declarado dicha Emergencia por el término de seis meses, medida que posteriormente fue extendida hasta el 31 de mayo de 2019. De esta manera, productores, empaques, frigoríficos, industrializadores y comercializadores dispusieron de regímenes especiales, prórrogas y facilidades impositivas para sobrellevar la escasa rentabilidad que la actividad arrastra desde hace algunos años.

Estudio Malaquita

Sin embargo, la realidad no mostró mejoras significativas (y quizás hasta empeoró) durante los últimos 12 meses, y las deudas continuaron acumulándose. Es cierto: no ayudaron las retenciones ni las reducciones de reintegros. Y en el medio, la tormenta por el cierre del mercado brasilero para la exportación fue otro duro golpe para un sector con grandes dificultades para salir a flote.

El medio La Mañana Neuquén publicó el pasado 5 de abril que un centenar de chacras del valle corrían riesgo de ser rematadas por AFIP a causa de estas deudas. Es que el plazo para abonarlas vencía a fines de mayo de este año y los aportes acumulados debían ser cancelados a partir del primero de junio. Según trascendidos, el monto acumulado por la cadena era de unos 1700 millones de pesos. Cuando los rumores de remate comenzaron a instalarse con fuerza, el gobierno nacional calmó las aguas con este nuevo anuncio.

Asimismo, se modificó la ley 27.354 mediante la cual AFIP generará convenios de facilidades de pago que comprenderán “una tasa de interés de hasta el uno por ciento (1%) mensual y abarcarán las obligaciones que se devenguen hasta el 31 de mayo del año en que finalice la emergencia”.

La presión de los productores en el último «Frutazo» parece causar cierto efecto en la dirigencia política nacional, aunque todavía se espera por medidas de mayor impacto en el sector, como la baja de retenciones, el aumento de los reintegros por exportación o la posibilidad de fijar un precio mínimo de la fruta para producir cubriendo los costos de producción.

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro
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