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Técnicos del INTA crearon un snack saludable con descartes de zanahoria

|Santa Fe|

En la localidad de Monte Vera, Santa Fe, un grupo de especialistas del INTA diseñó un snack de zanahoria para reducir los altos índices de descarte productivo que tiene la zona. Se estima que diariamente entre 20 y 100 mil toneladas de esta hortaliza son desechadas porque su forma o tamaño no cumple con los requerimientos del mercado. Sin embargo, poseen la misma frescura, madurez y valor nutricional que en las comúnmente comercializadas.

Frente a esta problemática, técnicos del Centro Operativo Experimental Ángel Gallardo –perteneciente a la agencia de extensión del INTA en Monte Vera– imaginaron este snack que permite avanzar sobre el aprovechamiento productivo, cuidando a su vez la salud de los consumidores.

Agregar valor al descarte para elaborar un producto nuevo. Nora Aimaretti, integrante del proyecto, cuenta que lo que disparó su creación fue la participación en un concurso de alimentos innovadores que se hace en Rosario. Asegura que el desarrollo “se fundamenta en la búsqueda de alternativas nutritivas, saludables y fáciles de consumir”. Y agrega: “Un alimento de estas características propicia el consumo de hortalizas ricas en fibras, vitaminas y minerales y revaloriza un descarte cuantitativamente muy importante en nuestra región”. Un dato muy importante: serán sin gluten, aptos para celíacos.

Quienes ven con buenos ojos este tipo de iniciativas públicas son los productores de la zona; está claro que son ellos quienes sufren mayormente las pérdidas. María del Pilar Romero, también especialista de la misma unidad de INTA, entiende que estos productos derivados de la zanahoria “son bienvenidos no sólo por el valor económico que se le agrega al vegetal, sino también por la utilización de un volumen de producción que, por sus atributos físicos, usualmente sería dispuesto como desecho agrícola o alimento para ganado”.

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Estos trabajos resultan muy importantes en un contexto donde las organizaciones nacionales e internacionales alertan sobre los números de obesidad y sobrepeso en las poblaciones, sugiriendo un inmediato aumento en la ingesta de frutas y hortalizas que remplace grasas y azúcares en la rutina diaria.

“La utilización de nuevas fuentes de fibras resulta de interés para la salud de la sociedad, debido a que permite aumentar su ingesta y, a su vez, incrementar la disponibilidad de nuevos alimentos”, valoró Romero.

Estudio Malaquita

Para competir con la industria alimentaria de los alimentos ultraprocesados no alcanza con que los snacks sean saludables. También deben resultar atractivos a la vista y sabrosos una vez que están en la boca. Por eso, este chip de zanahoria fue probado por un panel que realizó la evaluación «sensorial» del producto, en la que ponderó (en una escala de cinco puntos) aroma, color, sabor, textura, apariencia y aceptación general.  “A grandes rasgos, se observa que el producto logra puntuaciones mayores a cuatro (en una escala del 1 al 5) en todos los atributos, incluso en la textura, que resultó el atributo más difícil de lograr, posiblemente por la influencia comparativa de la crocanticidad de los snacks fritos que son de consumo habitual”, afirmó Aimaretti.

Pero si de su valor nutricional hablamos, no es menor mencionar que el consumo diario de una porción de este producto cubriría alrededor del 33,6 % de la porción diaria de fibra indicada por la FAO (la recomendación es de 25 gramos por día). Estamos hablando de un producto con un precio inferior respecto de otros tipos de snacks fritos y que presenta un aporte energético superior.

Elaboración

El valor de este snack resulta de su proceso productivo, en el cuál es necesario extraer la mayor cantidad de agua de la hortaliza por dos puntos fundamentales: en primer lugar, porque facilita y alarga su conservación, manipulación y consumo. En segundo lugar, porque reduce los tiempos de secado en el horno, y por lo tanto permite el ahorro de gas natural, abaratando los costos productivos.

Para eso se trabajó en un proceso de deshidratación ósmica. Luego de ser cortada en rodajas, la zanahoria es colocada en una solución que permite disminuir la humedad sin alterar el color naranja característico ni perjudicar el aspecto, sabor y forma del chip. Una vez realizado este proceso, se traslada a una secadora para terminar de quitarle la humedad y que de esta manera quede crocante.

Posibilidades de comercialización

Aimaretti explica que el próximo paso del INTA es “hacer una protección de la propiedad intelectual” del snack para después “transferirlo a las empresas y que pueda ser consumido por todos”.

En cuanto a sus posibilidades de realización, comentó: “Es sencillo, no requiere demasiada inversión inicial y es fácil de poner a punto en cualquier instalación; por eso creemos que puede ser fácilmente transferido”. Actualmente se trabaja en acuerdos con empresas para que la colación pueda ser producida a escala y alcance las góndolas.

Mientras tanto, el INTA continúa aplicando conocimiento para agregar valor a la producción, en este caso solucionando también una problemática sensible en nuestro país como es la del descarte. Vale la pena mencionar que con desechos de zanahoria se han creado en la misma Estación Experimental otros productos como alcohol para biocombustible secundario, condimentos y salsas. Como en muchos otros casos, resta que la inversión privada lleve a cabo los interesantes desarrollos que el sector público pone sobre la mesa.

En ese sentido, un caso a destacar es la reciente inauguración de la primera planta procesadora de desechos de zanahoria para la producción de carotenos y bioetanol, ubicada en la localidad de Santa Rosa de Calchines. La misma el resultado de la articulación público – privada lograda por un consorcio conformado entre la Universidad Nacional de Litoral (UNL), la empresa Val Mar y la Asociación para el Desarrollo del Departamento Garay.

Fuente: INTA

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro

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Argentina tendrá su primera Maestría en Agroecología aprobada por CONEAU

|Río Negro|

La Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y el Instituto de Investigaciones Forestales y Agropecuarias de Bariloche (IFAB – INTA-CONICET) anunciaron el lanzamiento de la primera Maestría en Agroecología del país aprobada por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación.

Será dictada en su mayor parte por docentes del Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural de la universidad provincial y del Grupo Interdisciplinario de Agroecología, Ambiente y Sistemas de Producción del IFAB.

Se estructurará en dos ciclos, obligatorio y electivo, de forma tal de poder garantizar una formación obligatoria y común a todos los maestrandos en las bases de la agroecología, en la metodología de evaluación, en la planificación de los procesos hacia la transición agroecológica y en las herramientas de investigación propias de este campo de conocimiento.

Estudio Malaquita

Para acceder a la maestría será necesario acreditar 716 horas de cursado, las cuales estarán organizadas en cuatro períodos de cuatro meses (cuatrimestres) en los que se desarrollarán Seminarios, Cursos y Talleres. La obtención del título se producirá luego de aprobado el proceso de tesis.

Inscripción

El inicio de la primera cohorte tendrá lugar en agosto del corriente año. Quienes deseen postularse para su cursada deberán enviar la siguiente documentación en copias escaneadas al mail de la Dirección de Posgrado de la UNRN: posgrado.andina@unrn.edu.ar

– Ficha de inscripción
– Copia del Título de formación de grado (o certificado de título en trámite o Certificado Analítico)
– Copia del CV

El costo de la maestría (24 meses) será de 20 cuotas de $4000 (con posibles ajustes por la evolución salarial).

Fuente: Conciencia Ambiental

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro
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Ya son más de 2500 los equipos participantes de Fruteá Tu Escuela

|Argentina|

Fruteá Tu Escuela es furor: unos 2500 equipos de todo el país están participando del concurso de alimentación saludable que invita a docentes y alumnos a promocionar el consumo de frutas frescas a través de afiches, carteles y videos publicitarios. El concurso ya duplicó la cantidad de escuelas inscriptas en 2018 y es uno de los más convocantes de Argentina. Participan Jardines de Infantes, Primarias y Secundarias de escuelas tanto públicas como privadas.

Por tercer año consecutivo Fruteá Tu Escuela, organizado por la empresa Tropical Argentina, superó su número de inscriptos y a falta de un mes para el cierre de las inscripciones, la participación de escuelas no para de crecer. Actualmente las 24 provincias argentinas tienen representación en el concurso, entre las que se destacan las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Misiones, Córdoba y Mendoza. Una de las motivaciones más importante del concurso es su premio principal: los ganadores recibirán fruta durante un año para toda su matrícula escolar.

En esta importante convocatoria vale destacar el acompañamiento institucional del gobierno de la ciudad de Santa Fe, que mediante la Secretaría de Educación invita a las escuelas de toda la provincia a sumarse al concurso. Lo mismo sucede con la provincia de Río Negro, que actualmente difunde la actividad a través del Ministerio de Agricultura, Pesca y Ganadería. También se destaca el trabajo de Misiones, que declaró el concurso de interés provincial e impulsó la participación de sus escuelas con una presentación realizada por el Ministerio de Agricultura Familiar y el Ministerio de Educación.

La cantidad de instituciones participantes refleja la preocupación de docentes y directivos frente a los graves problemas de sobrepeso y obesidad que presentan los jóvenes en edad escolar, entre otras cosas consecuencia del consumo de alimentos ultraprocesados y de bajo aporte nutricional. Actualmente Argentina presenta el mayor porcentaje de obesidad infantil en niños y niñas menores de cinco años de América Latina, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI) afirma que en nuestro país 1 de cada 3 niños en edad escolar tiene sobrepeso u obesidad. En este contexto, Fruteá Tu Escuela responde a una demanda concreta de las instituciones educativas y funciona como un disparador útil para comenzar a trabajar en prácticas alimentarias más saludables.

Las escuelas se llenan de frutas

Estudiantes de Río Ceballos, en Córdoba, reciben las bananas de Tropical Argentina, producto destacado de la empresa mayorista

Tal como estaba previsto para este año, las escuelas ganadoras del concurso en 2018 ya están recibiendo su dotación de frutas frescas para todos los alumnos por parte de Tropical Argentina. Actualmente la empresa distribuye los premios en Córdoba, Tucumán, Mendoza, Río Negro, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y Salta.

Estudio Malaquita

En la localidad de Río Ceballos (Córdoba) la Escuela Domingo Faustino Sarmiento es una de las 10 instituciones que mensualmente realiza sus jornadas saludables gracias a la fruta de Tropical. La experiencia es muy especial: niños y jóvenes esperan con ansias la llegada de este día, en el que docentes y directivos aprovechan la ocasión para seguir promoviendo el consumo de frutas.

Cómo participar

El concurso busca que los alumnos realicen “la mejor publicidad sobre frutas” reflexionando sobre la importancia de incorporarlas a su dieta diaria. De esta manera propone que, acompañados por sus docentes, los estudiantes reflexionen sobre la influencia que la publicidad tradicional tiene en sus actuales hábitos de consumo, para trabajar luego en un “marketing de lo saludable” donde la fruta vuelva a ser protagonista.

Para participar, cada nivel producirá piezas con un distinto grado de complejidad. Los Jardines de Infantes realizarán un afiche, las Primarias una pieza gráfica publicitaria sobre un soporte a elección (madera, pared, chapa, cartón, papel, etc.) y las Secundarias un video publicitario. Los docentes deberán formar equipos de entre 5 y 10 alumnos/as con los que trabajarán la temática y realizarán sus publicidades según el formato que les corresponda.

Cronograma

Los interesados pueden inscribirse en www.fruteatuescuela.com.ar hasta el 28 de junio, fecha de cierre también para el envío de los trabajos. En dicha web encontrarán las Bases y Condiciones del concurso y toda la información necesaria para participar. La evaluación y votación de los trabajos se realizará del 10 de agosto al 17 de octubre, mientras que el 22 de octubre se conocerá a los ganadores del concurso.

Premios

Habrá un gran ganador nacional y hasta dos menciones por nivel. Las escuelas ganadoras recibirán entregas mensuales de frutas frescas durante todo un año. Además, los alumnos y docentes que integren los equipos seleccionados ganarán tablets, heladeras exhibidoras para las cantinas saludables y un viaje a Buenos Aires para conocer las instalaciones de Tropical Argentina, donde se realizará oficialmente la entrega de premios.

En Caseros, Entre Ríos, la fruta de Tropical se hace presente mes a mes

Los mejores trabajos serán elegidos por un jurado externo a la organización del concurso, conformado por especialistas y referentes en educación, salud y nutrición, publicidad y comunicación. El mismo estará integrado por el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación, la Secretaría de Agroindustria de la Nación, el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI), la Cámara Argentina de Anunciantes (CAA), el Mercado Central de Buenos Aires y la Federación Nacional de Operadores de Mercados Frutihortícolas (Fenaomfra). El público general también podrá votar a sus equipos favoritos en la web del concurso.

La organización informa que están abiertas las vías de comunicación vía mail en concurso@fruteatuescuela.com.ar o por WhatsApp al teléfono 011 – 1561363623. Las novedades pueden encontrarse en la página web o en las redes sociales de Frutea Tu Escuela, tanto en Facebook, Instagram y Twitter como @fruteatuescuela.

Otras instituciones que acompañan esta acción son el Ministerio de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, el Ministerio de Salud de la provincia de Córdoba, la Asociación para la Promoción del Consumo de Frutas y Hortalizas “5 al Día” Argentina, el Mercado de Concentración de Fisherton, el Mercado de Productores y Abastecedores de Santa Fe, el Colegio de Nutricionistas de la provincia de Córdoba, el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Misiones (CONUPROMI), el Colegio de Nutricionistas y Licenciados en Nutrición de la Rioja (CONYLEN), la empresa frutihortícola Wiñay (Córdoba) y la empresa frutihortícola Los Juanes (Santa Fe).

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro
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Edición 36

Todo se transforma: Santa Fe, pionera en procesar el descarte de zanahoria

En los últimos años la frutihorticultura ha realizado enormes esfuerzos por optimizar sus procesos productivos a través de la tecnificación de los campos y la capacitación de los productores. Sin embargo, la gran cantidad de alimentos desperdiciados por falta de planificación, demanda, precio o calidad sigue siendo una deuda pendiente para todos los actores del sector.

En la provincia de Santa Fe, y más concretamente en la localidad de Santa Rosa de Calchines, el caso particular de esta problemática general es el descarte de zanahoria: se estima que diariamente unas 100 toneladas no llegan a comercializarse en los mercados mayoristas y terminan como alimento de animales o directamente como desechos.

Sin embargo, en septiembre de 2018 se produjo un hecho significativo que  buscó modificar sustancialmente esta realidad. Se trata de la instalación de una planta piloto para el procesamiento de descarte de zanahoria, la cual reutiliza esta materia prima para desarrollar nuevos productos de alto valor agregado. Revista InterNos viajó hasta las instalaciones de Val Mar, precisamente en Santa Rosa de Calchines, para conversar con Mariano Soressi, titular de la empresa e impulsor del proyecto.

“En el año 2011 los problemas por descarte en la región eran muy importantes” explica Soressi, que por aquel entonces integraba un equipo técnico de la Asociación para el Desarrollo Regional del departamento de Garay. Allí se discutía, entre otras cosas, qué hacer con todas las zanahorias que no tenían calidad para el mercado y se terminaban tirando. Se barajó la posibilidad de hacer puré, mermelada y hasta jugo de zanahoria. No obstante, el objetivo era pensar un producto que tuviera salida real y fuera demandado en grandes cantidades.

En 2012 alguien le sugirió a Soressi trasladar la problemática al área de vinculación de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) para pensar una solución a través del conocimiento científico, sin abandonar su costado comercial. “Nosotros estabamos cansados de la promesas de los políticos, pero nos aseguraron que la Universidad era muy buena en investigación y en desarrollar productos en base a soluciones concretas”. Así fue que comenzaron las primeras conversaciones, que tuvieron como resultado una tesis de grado presentada por Nora Aimaretti, actualmente en INTA, la cual trabajó sobre la extracción de alcohol en base al descarte de zanahoria.

Cada 100 toneladas de zanahoria, que en época de buen clima se producen en una hectárea, se tiran en empaque entre el 30% y el 40%. En una época mala, el porcentaje es aún mayor. De tres hectáreas cosechadas, una sólo representa pérdidas.

De aquel trabajo inicial aparecieron algunas conclusiones importantes. “Nos dimos cuenta que no vale la pena sacar alcohol en pequeñas cantidades porque no tiene viabilidad comercial, pero empezamos a descubrir cómo extraer el betacaroteno y fibra alimentaria”, relata Soressi. Por eso, este vínculo se mantuvo en el tiempo y se tradujo en un consorcio público-privado entre Val Mar y la Universidad. A fines de 2013 el consorcio presentó un proyecto al Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC) con el objetivo de acceder a recursos para crear una planta piloto destinada al procesamiento de descarte de zanahoria. Ese financiamiento se realizó en el marco del Programa Argentina 2020, en un momento en que el Estado nacional puso los ojos en el desarrollo de biorrefinerias regionales. En 2014, FONARSEC (que busca fortalecer la vinculación entre el sector científico y el productivo) dio como ganador a dicho proyecto entre más de 900 postulados. De esta manera la Universidad generó una patente y el Estado financió con 6,6 millones de pesos la construcción de la planta piloto que comenzó en 2015. “El jurado consideró el hecho de que era la única planta que se iba a hacer en Sudamérica, ya que todos estos productos hoy se importan”. Sin embago, debido al proceso inflacionario de nuestro país, la inversión inicial no fue suficiente para terminar la obra y el proyecto volvió a competir por fondos, esta vez en la Agencia de Ciencia y Tecnología de Santa Fe. Con una nueva partida presupuestaria de 1,7 millones de pesos, la construcción se finalizó e inauguró en septiembre de 2018. Además, vale decir que con estos fondo la universidad construyó un laboratorio modelo en el que se hicieron los primeros ensayos y donde hoy se estudia la posibilidad de nuevos productos.

Si bien el desarrollo atraviesa por ahora su instancia piloto y no comercial (procesa sólo 2 toneladas de descarte diarios) el objetivo es que en los próximos años la inversión privada pueda lograr una producción a mayor escala, con volúmenes comercializables, pensando en el abastecimiento del mercado interno e incluso en la exportación. “Ahí ya no habrán fondos provinciales ni universitarios. Estará en manos de las empresas que quieran poner la plata para hacerlo”, confía Mariano. Y asegura que ya recibieron algunas propuestas para tener la planta comercial lista en dos años: la idea es que trate la totalidad del descarte de la zona de Santa Rosa de Calchines.

La zanahoria que no esté en condiciones de venderse en el mercado será procesada para elaborar alcohol etílico (destinado a la aplicación farmacopea y a la perfumería) y carotenos (utilizado como colorante natural). Pero lo que más entusiasma a Soressi es el desarrollo de las fibras dietarias, resultado directo del extracto de la zanahoria. Estas fibras son el remantente sólido de la hortaliza una vez que le fue extraída el agua, los azúcares y los carotenos. Secada y molida a una granulometría adecuada, posteriormente puede disponerse en bolsas, cápsulas o comprimidos y consumirse en beneficio del organismo. Actualmente es la industria quien la utiliza en grandes cantidades: es común encontrar quesos enriquecidos y leche fortificada con fibra, también sopas, fiambres, carnes, embutidos y yogures.

“El proyecto posibilita convertir un pasivo ambiental en un activo exportable de valor agregado”. Facundo Lagunas, responsable de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.

Aunque todavía se están realizando pruebas científicas para certificar cuál es la mejor manera de incluirla en la dieta, se conoce que este tipo de fibra (comercializada en otros países como Estados Unidos, Holanda, Bélgica) ayuda a la evacuación instetinal, regula la glucosa en sangre y desinflama el instestino, previniendo enfermedades complejas como el cáncer de cólon. Además, este complemento alimentario brinda sensación de saciedad, por lo que eventualmente podría ser útil en algunas dietas para adelgazar.

Por ahora se están realizando diferentes ensayos con grupos de hasta 300 personas para obtener el aval científico que le permita al producto una salida segura al mercado, apuntando a su venta libre. Soressi aclara que, cuando esté disponible, será un producto absolutamente natural, sin agregados químicos ni conservantes.

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De pasivo ambiental, a producto de exportación

El 19 de septiembre de 2018 quedó oficialmente inaugurada la planta piloto en las instalaciones de Val Mar con un acto al que asistieron autoridades universitarias, provinciales, municipales, empresarios y productores locales. En aquella oportunidad el responsable de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, Facundo Lagunas, destacó el valor del proyecto porque posibilita “convertir un pasivo ambiental en un activo exportable de valor agregado”.

Tan sólo un mes después Revista InterNos viajó hasta Santa Rosa de Calchines para conocer de qué se trataba este emprendimiento tan bien valorado por el ámbito científico-tecnológico y productivo. Sólo bastaron algunos minutos de conversación con Mariano Soressi para dimensionar el lugar que ocupa la problemática del descarte en la región.

Estudio Malaquita

Val Mar es una empresa familiar dedicada al empaque de zanahorias que trabaja con producción local. La familia Soressi empaca y vende con su marca desde 1991; por aquel entonces el padre de Mariano, que anteriormente se dedicaba a las bandejas de choclo, vio en el negocio de las zanahorias una salida posible a la dura crisis del 2001.

En los últimos años, la mercadería de la zona bajó considerablemente su calidad. Aunque es una región propicia para la zanahoria (tierra arenosa que facilita su crecimiento y permite obtener mejores calidades en cuanto a forma) la falta de rotación en los cultivos enfermó la tierra y trajo como consecuencia una producción que en muchos casos no puede competir en el mercado. También algunas inundaciones han resultado dañinas para los cultivos. “Para lograr una buena calidad tengo que tirar un montón de zanahoria en el proceso de selección”, afirma Mariano. El dato es abrumador: en Val Mar el descarte diario alcanza entre los 4 y 5 mil kilos cada 10 mil cosechados.

Por eso, la declaración de Lagunas es precisa: una planta que procesa el descarte permite aprovechar toda aquella producción que demandó múltiples recursos para ser cosechada (suelo, agua, trabajo humano) y que al ser desechada sólo representa pérdidas para los horticultores locales. Además, permite reducir el impacto ambiental en favor de un producto con valor agregado, requerido en el mercado argentino y con perspectivas de crecimiento en la región.

Cada 100 toneladas de zanahoria, que en época de buen clima se producen en una hectárea, se tiran en empaque entre el 30% y el 40%. En una época mala, el porcentaje es aún mayor. De tres hectáreas cosechadas, una sólo representa pérdidas.

Juan Carlos Yori, técnico de la universidad y Director del proyecto de la planta piloto, brinda algunos datos concretos sobre lo que representará la construcción de la planta comercial para la región. De 100 toneladas de descarte se podrían obtener 3 toneladas de fibra dietaria, 5000 lts. de alcohol etílico y alrededor de 20 litros de caroteno en estado puro. Cabe recordar que este último extracto se vende en emulsiones muy diluídas por su fuerte concentración colorante. Con esa cantidad de caroteno se realizan miles y miles de litros, utilizados en rubros varios como la producción avícola, panificadoras, cosméticos, fábricas de pastas, entre otros.

“Cuando empezamos con esta idea lo que intentamos era salvar las pérdidas del productor en siembra, laboreo, semillas y químicos, las cuáles estimábamos en alrededor de 1000 dólares por hectárea. Hoy un litro de caroteno debe estar valiendo entre 750 y 1000 dólares, la fibra 15 dólares el kilo y el alcohol, que es lo más barato, entre 1 y 2 dólares el litro”, expresa Yori, contundente.

“Esta va a ser una planta piloto experimental, un laboratorio a campo de la Universidad. Ellos se mantienen interesados porque lograron hacer algo con una problemática importante para la horticultura”,

Mariano Soressi

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Mantener los vínculos

Luego de la construcción de la planta piloto en Val Mar, el consorcio público-privado con la Universidad Nacional del Litoral finalizó. No obstante, Mariano Soressi asegura que la buena relación construida en estos años los empuja a nuevos desafíos. “Hicimos un vínculo tan fuerte que ninguno de los dos nos queremos soltar. Como acá se está queriendo hacer batata, ahora nos presentamos para competir por fondos provinciales, en el Ministerio de Ciencia y Tecnología, para armar un proyecto similar. Se utilizarían máquinas iguales a estas. La idea es elaborar edulcorante para diabéticos y harina para celíacos”.

Una vez que el desarrollo comercial para zanahorias esté terminado, la actual planta piloto quedará disponible para probar y desarrollar nuevos productos en base a otros tipos de material vegetal. “Esta va a ser una planta piloto experimental, un laboratorio a campo de la Universidad. Ellos se mantienen interesados porque lograron hacer algo con una problemática importante para la horticultura, que es el descarte. El objetivo es seguir evaluando alternativas, encotrando soluciones”, concluyó Soressi.

 

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