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Criollo Atomizadores, un desarrollo de INTA para optimizar la aplicación de agroquímicos

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|Argentina|

Técnicos del INTA Hilario Ascasubi desarrollaron Criollo Atomizadores, una app que permite calibrar pulverizadoras hidroneumáticas para la aplicación de agroquímicos en frutales. “El proyecto nació pensando en la gran mayoría de las máquinas que no tienen control automático o electrónico de los parámetros de aplicación”, dijo a Revista InterNos el ingeniero agrónomo Juan Pablo D’Amico, quien trabajó en este desarrollo junto a Santiago Crocioni, especialista en informática.

Sin dudas la aplicación de productos químicos en los cultivos es una de las actividades agrícolas más cuestionadas por la opinión pública durante los últimos años. La presión social ha instalado fuertes debates en torno al cómo y al por qué los productores deben utilizarlos. “Ante el momento en que se vive hoy tenemos dos alternativas: o tapamos el sol con la mano y decidimos no usar más agroquímicos o promovemos su uso adecuado y racional para poder seguir produciendo sin dejar daños en el ambiente”, reflexiona D’Amico.

En ese contexto, Criollo Atomizadores (para tablets y smartphones) permite al operario de aplicación  hacer su trabajo cada vez más efectivo: disminuir las derivas, evitar la sobreaplicación y reducir al mínimo posible la necesidad de reaplicación. Pero también logra mejorar la estructura de costos del productor, mejorando su rentabilidad. “El productor se ve beneficiado por los números, la sociedad por el impacto ambiental y el consumidor por la ausencia de residuos de agroquímicos”.

Cómo funciona

Criollo Atomizadores puede descargarse desde Google Play

Criollo Atomizadores dispone de tres menús principales. El primero es el que realiza los cálculos de parámetros de aplicación, que se dividen en el volumen pulverizado (litros por hectáreas), la velocidad de trabajo y la presión de trabajo.

Con esta información es posible aplicar el volumen necesario del producto químico según los estados de crecimiento de la planta. “Muchas veces por no tener la capacidad de hacer las cuentas se aplica en una condición promedio”, explica D’Amico y asegura que a ciertos productores “les cuesta cambiar los caudales porque hacen la misma cuenta que hicieron toda su vida”.

En este punto es importante destacar que la aplicación no reconoce el tipo de producto que se carga; de esa tarea es responsable el operario y quien realiza la receta agronómica. Es decir, no ofrece inteligencia artificial, sino que funciona como una calculadora a partir de la cantidad de hectáreas a pulverizar, informada previamente a la app.

El segundo menú de aplicación es el de la verificación de picos, más comúnmente conocido como “prueba de jarra”. Esta se realiza con la máquina trabajando a una determinada presión, vertiendo el líquido de prueba (siempre es agua) en una jarra y cronometrando desde la app qué volumen de líquido arroja por minuto. Si un pico tira menos de lo que debería tirar por defecto, probablemente esté tapado o sucio. Si, en caso contrario, tira más, está gastado y necesita ser reemplazado. Con esta app se puede analizar el funcionamiento de los picos y guardar un reporte sobre cuáles son aquellos que tienen un funcionamiento anómalo y cuáles un funcionamiento correcto.

El tercer menú de aplicación es el calculador de mezclas. Este permite  conocer cuánto producto es necesario para respetar las dosis de agroquímicos recetadas.  “Si yo tengo que aplicar dos litros por hectárea de un producto, necesito saber cuánto producto tengo que poner en el tanque de la máquina”, especifica D’Amico.

La información se puede compartir vía WhatsApp

Y agrega: “Para eso tengo que saber cuántas hectáreas hago con un tanque, y cuántos litros por hectárea estoy aplicando. Para el operario no es tan simple hacer esa cuenta, más cuando son varios productos. Lo que te permite este menú es, en función de los litros por hectárea que vas a aplicar, la superficie del lote y la capacidad del tanque de la máquina, calcular cuántas cargas necesitas para hacer toda la superficie”.

El ingeniero agrónomo explica que, en la práctica, esta app logra una comunicación directa y sin malentendidos. “Facilita la intermediación entre los actores responsables de cada tarea que forma parte de la aplicación: el asesor que recomienda, el productor y el operario. Unifica criterios en la cadena productiva”.

“Creemos que va lograr una comunicación inequívoca entre los diferentes actores es parte de las Buenas Prácticas Agrícolas”, dice D’Amico. Por eso resalta otra de las características útiles de la aplicación, que es la posibilidad de sistematizar el registro de aplicación con fecha y hora en un PDF para compartirlo por correo electrónico o WhatsApp. De acceso gratuito (se descarga desde Play Store, de Google Play) y fácil manejo, Criollo Atomizadores puede usarse fuera de línea y en cualquier lugar del campo. “Mientras menos automatizado esté el proceso de aplicación, más relevancia toma nuestro desarrollo”, concluye.

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