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Política Sectorial

Entregaran créditos para tareas de cosecha a productores de durazno y ciruela

|Mendoza|

El gobierno provincial, a través del fondo Mendoza Fiduciaria, habilitó una línea de crédito destinada a productores de ciruela y durazno con el objetivo de financiar costos de cosecha, acarreo y secado de la fruta.

De esta manera se proveerá de recursos al sector frutícola para levantar la cosecha de la temporada 2017-2018 que tendrá como destino su procesamiento en industria o deshidratado, siendo la exportación una de las opciones más rentables por la actual variación del tipo de cambio. Además, el fondo buscará solventar los gastos vinculados a las labores culturales de estos cultivos.

Estudio Malaquita

En el caso del durazno en lata, las exportaciones han aumentado considerablemente en los últimos años, pasando de 8,5 millones de latas en 2017 a 13,9 millones en 2018. Por su parte, la ciruela para industria también marcó su propio record superando las 150 mil toneladas en la última temporada.

El monto máximo a financiar por cada postulante será de hasta $300.000. Cuando la cifra no exceda la suma de $150.000, el préstamo se otorgará a sola firma sino se podrán presentar garantías prendarias, hipotecarias o de fianza personal. El capital se amortizará en dos cuotas iguales con vencimientos que operarán el 15 de octubre y el 15 de diciembre de 2019. La tasa de interés será fija y equivalente al 19% nominal anual.

Para consultas, ingresar a www.mendozafiduciaria.com

Fuente: Prensa Mendoza

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro

Política Sectorial

Sebastián Hernández: Diez años sin rentabilidad

|Río Negro|

Es uno de los dirigentes más buscados por los medios provinciales y nacionales a la hora de hablar de la crisis frutícola que golpea al Valle. Productor en Allen desde hace más de veinte años, Sebastián Hernández asumió en 2017 como presidente de la Federación de Productores de Río Negro y Neuquén y desde entonces no ha parado de ganar relevancia pública por su visión sobre la actividad y sus declaraciones sin pelos en la lengua.

Hernández heredó la fruticultura de su abuelo, quien le enseñó gran parte de lo que sabe hoy sobre peras y manzanas. Días atrás lo visitamos en su chacra para conversar sobre algunos aspectos trascendentales de la agenda productiva: falta de rentabilidad, problemas sanitarios, dificultades comerciales y pérdida de mercados.

¿Dónde se origina la crisis estructural que sufren hoy los chacareros del Valle? ¿Puede la fruticultura volver a ser un negocio tentador para las pymes argentinas o está destinada al abandono? En su diagnóstico el dirigente asegura que el principal problema es comercial, porque las empresas abusan de su relación con el productor: compran la fruta por debajo de los costos de producción, deciden las cargas laborales sin considerar la realidad del chacarero e inclinan sobre el sector primario todo el peso impositivo de la cadena.

“Está muy difícil que nos pongamos de acuerdo. Las empresas deciden todos los números»

No fueron pocas las oportunidades en que secretarios y ministros declararon que la fruticultura debía “ponerse de acuerdo” para obtener soluciones integrales. ¿Por qué esto no es posible? Para Hernández la distancia entre ambas posturas es, por ahora, muy grande.

“Está muy difícil qué nos pongamos de acuerdo. Las empresas forman precios y deciden todos los números, hasta los costos laborales. Por ejemplo: se sentaron con UATRE a negociar un 42% de aumento para la cosecha (NdE: se refiere a la última paritaria de febrero) sin tener en cuenta al productor primario. Tenemos un costo interno muy alto pero no quieren hablar del precio de la fruta. Te dicen: ‘no, eso es libre mercado’. Se abusan totalmente del sistema comercial”, explica. Además, agrega que el Estado “tiene el mismo argumento y no quiere acompañar la discusión”. Y cuando habla de Estado quiere decir que “ningún gobierno nacional cambió el abuso de las empresas sobre los productores”.

Según relata Hernández, actualmente el productor recibe entre 13 y 15 centavos de dólar por un kilo de fruta que le cuesta 26 centavos producir. El resultado de esta situación es conocido: quienes no cubren sus costos pierden rentabilidad, lo que se traduce en una reducción de las tareas culturales (poda, raleo, cura de las plantas) con las consecuencias sanitarias y productivas que esto implica.

No obstante, las empresas también deben afrontar importantes gastos para lograr un producto atrayente en los mercados. Frío, empaque, almacenamiento y transporte, entre otras cosas, van cargando el precio de cada kilo de fruta que se comercializa. A esto hay que sumarle una estructura impositiva asfixiante que se complementa con la poco atinada decisión de Cambiemos de colocar retenciones y reducir reintegros a exportaciones de productos primarios que requieren mano de obra intensiva. Frente a la competencia de países como Chile –con fruta de igual o mayor calidad pero más barata- Argentina comienza a perder volúmenes en los mercados. Esto complica aún más el circuito productivo porque, respaldados en la falta de rentabilidad de los mercados internacionales, muchas empresas pagan a los productores lo que pueden y no lo que deben.

“Las empresas se excusan: dicen que pagan 15 centavos porque los otros 11 se los retiene el Estado y por eso no pueden pagar el costo de producción. Cuando llegaron las retenciones, los funcionarios nos decían que no nos quejemos, que no las íbamos a pagar nosotros sino quienes exportaban. Sí, ¿pero a quién se lo descuentan del valor de la fruta? Al productor. Hoy todo movimiento que hace la empresa va al balance que entra en la liquidación del productor. Siempre lo paga la fruta”, dice el presidente de la Federación al respecto.

«No quieren hablar del precio de la fruta. Te dicen: ‘no, eso es libre mercado’. Se abusan totalmente del sistema comercial»

La pregunta es cuándo, en el marco de los últimos años, la relación comercial pasó de ser un dolor de cabeza a convertirse en uno de los motivos por el cuál los chacareros abandonan la actividad. Así lo ve Hernández: “El último año que el productor tuvo rentabilidad fue en 2008, que acompañaron los mercados y las liquidaciones estuvieron por encima del costo de producción, que estaba alrededor de los 19 centavos de dólar. Ese año el productor cobró entre 27 y 28 centavos de dólar”. ¿Y qué cambió del 2008 a esta parte?

“Por aquel entonces, como fue una buena temporada, pagaron un poco más para dejar al sector un poco acomodado. Al año siguiente se cayó todo, pagaron miserias al productor y desde ahí nunca más cubrimos el costo de producción. Cuando el negocio es bueno te pueden dar algo más, pero cuando el negocio es malo…”.

Estudio Malaquita

Lo que esto no explica es por qué incluso en esta relación desigual empresas de considerable capital como Moño Azul, Expofruit o Salentein han reducido su actividad y en algunos casos dejado trabajar en los últimos años. El presidente de la Federación encuentra una respuesta posible en la necesidad de “querer acapararlo todo, desde la producción hasta la comercialización”. Y aunque es un análisis válido, necesitaríamos de otro artículo para profundizar en este aspecto particular.

Para Hernández el abuso comercial también se da en la liquidación de la fruta, donde las empresas imponen sus condiciones frente al poco poder de negociación del productor por su dependencia a la hora de colocar la fruta. “Cosechamos, se llevan la fruta y la liquidación viene en diciembre. Recién en ese momento sabemos cuánto vamos a cobrar. Pero desde mayo tenemos que realizar la inversión para tener una producción de calidad y esa plata no está”, describe el dirigente.

A esto se suma que, según Hernández, las empresas pagan según el comportamiento de los mercados durante la temporada, lo que agrega una mayor inestabilidad al panorama del chacarero porque no recibe un monto estable por su producto. No obstante, existen contratos formales donde se pactan los valores antes de levantar la cosecha, aunque considera que en muchas oportunidades esos contratos no se respetan a rajatabla y las empresas pagan incluso menos de lo pactado.

La apertura de nuevos canales de comercialización

Para el presidente de la Federación de Productores el diagnóstico es claro: mientras el problema comercial no se resuelva la crisis permanecerá. Por eso, en los últimos meses su gestión se abocó a la gestión de nuevos espacios para que los chacareros vendan su fruta a un mejor precio.

“Tenemos que salir de esa dependencia con un sistema distinto. Estamos empezando a vender por nosotros mismos. El problema siempre es el del financiamiento, porque necesitamos plata para los galpones de empaque, cajas, frío, papel. El productor está muy quebrado y hoy no es fácil meterse en los mercados, que son voraces”.

Con todo, recientemente la entidad logró establecer la venta directa de peras y manzanas en ferias barriales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). La operatoria se estableció a partir de un convenio firmado entre la Federación, el Ministerio de Ambiente y Espacios Públicos de la ciudad de Buenos Aires y la participación de la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (Funbapa). Además, actualmente Hernández mantiene conversaciones con Leonardo Sarquís, ministro de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires, para expandir este proyecto en instituciones públicas como escuelas, hospitales y cárceles. Finalmente, en este renovado plan de habilitar nuevos espacios comerciales, la Federación está trabajando para tener un puesto fijo en el Mercado Central de Buenos Aires. “Queremos construir e identificar la marca de los productores. Por ahora estamos dando los primeros pasos”, cierra el dirigente.

“Tenemos que salir de esta dependencia con un sistema de comercialización distinto»

Caída de la productividad

La pérdida de mercados viene acompañada de un fuerte decrecimiento en la productividad de los lotes. Según Hernández hoy el promedio por hectárea es de 25 mil kilos. Otros son más optimistas y hablan de 30 y hasta de 35 mil kilos por hectárea. Lo cierto es que el chacarero, endeudado, fue abandonando progresivamente tareas fundamentales para las plantas. “Una gran cantidad de productores hace más de diez años que no fertiliza. Además, dejamos de tener asesoramiento técnico: los ingenieros agrónomos hoy no tienen trabajo en las chacras”, grafica el dirigente.

En este contexto, ¿cómo se realiza la tecnificación y la reconversión que algunos funcionarios públicos reclaman? Con financiamiento, dice por ejemplo el ministro de Agricultura, Pesca y Ganadería de la provincia, Alberto Diomedi. El Libro Blanco fue la propuesta del gobierno para que, a través del asociativismo, los productores puedan acceder créditos para sostener estas actividades.

Pero el dirigente de la Federación se muestra cauto al respecto y retoma su punto inicial: “El productor no quiere ingresar a un crédito que no sabe si va a poder pagar.  Tenemos que avanzar con la rentabilidad del sector en el tema comercial. Después, el productor se va a meter solo en financiamientos. Cuando tiene plata la invierte en la chacra”.

Y concluye: “Las variedades que tenemos (Williams, Packham´s y D´Anjou) son las que requiere el mercado. Hablar de que la reconversión no existió en la fruticultura es una mentira grandísima. Hoy el 85% de la producción está reconvertido en espaldera, sólo el 15% restante es monte”.

“El productor está aguantando”

Hernández es un dirigente que en los últimos años ha mostrado una firme posición en su tarea: tratar de que la fruta tenga un precio justo para que los productores se mantengan produciendo. Sin embargo, la realidad lo excede y hoy muchos eligen abandonar las chacras porque seguir invirtiendo en ellas es perder dinero y venderlas, un negocio poco interesante. “El productor está aguantando porque no tiene otras oportunidades. Hoy una chacra no vale nada. Tiene que vender el trabajo de toda una vida por migajas. Estamos hablando de productores con un promedio alto de edad. No hubo recambio generacional porque el negocio no existió”, describe.

Aunque sabe que el panorama es difícil, confía en que cortar la dependencia comercial pueda ser el camino que les permita a los productores recuperar la actividad como un negocio posible. Hernández se muestra apasionado por la chacra. Sus esfuerzos son campo adentro y campo afuera: con las plantas, en el seguimiento constante de las tareas culturales y de cosecha. Y en las oficinas provinciales y estatales, con los funcionarios a quienes debe explicar cómo sobreviven hoy los productores y qué medidas podrían dar un giro a la situación. Más que signos de una pronta recuperación, lo que tiene el Valle son productores y dirigentes con ganas de no dejar morir a la fruticultura regional.

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro
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Política Sectorial

Los cítricos también fueron declarados en Emergencia

|Argentina|

En el día de hoy el gobierno promulgó, a través de una publicación en el Boletín Oficial, la Ley de Emergencia económica, productiva, financiera y social para la cadena productiva de cítricos en las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Jujuy y Salta.

Estudio Malaquita

Se extenderá por 365 días y otorgará a productores y empresas regímenes especiales de prórroga para el pago de las obligaciones impositivas (AFIP) y de la seguridad social (ANSES) que se encontraran vencidas al momento de entrada en vigencia la mencionada ley. Los convenios de facilidades de pago que se instrumenten «comprenderán una tasa de interés de hasta el uno por ciento (1%) mensual y abarcarán las obligaciones que se devenguen hasta el 29 de febrero de 2020, inclusive».

Además, durante su vigencia quedará suspendida la iniciación de los juicios de ejecución fiscal y medidas preventivas para el cobro de los impuestos y obligaciones de la seguridad social adeudados por los contribuyentes. En el mismo sentido “los procesos judiciales que estuvieran en trámite quedarán paralizados hasta la fecha en la cual opere el vencimiento de esta ley”, según señala la norma.

Cabe destacar que la Emergencia Citrícola se suma a las de peras y manzanas, promulgada semanas atrás. Ambas leyes representan un alivio para los productores y empresas en el corto plazo, aunque también es cierto que no resuelven el problema estructural del sector vinculado a la falta de rentabilidad, caída de la productividad y la paulatina pérdida de mercados.

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro
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Política Sectorial

Héctor Basualdo: “En las cooperativas el trabajo de la fruta es mucho más transparente”

|Neuquén|

Héctor Basualdo es santafesino de nacimiento pero neuquino por adopción. Veinte años atrás decidió viajar hasta la provincia de Neuquén para estudiar licenciatura en Turismo, donde conoció a su actual esposa, proveniente de una familia con larga tradición productiva en las peras y manzanas del Valle. Luego de algunas idas y vueltas, comenzó a trabajar en la chacra de su suegro como uno más: desmalezando, fertilizando, haciendo poda y cosecha. De a poco fue adquiriendo experiencia en las tareas hasta que, años después, comenzó a producir por sí solo una chacra de cinco hectáreas ubicada en Centenario. Hoy, convertido en padre, tiene como deseo contagiarle la misma pasión por la fruticultura a su hijo, que en caso de continuar será quinta generación de productores.

Basualdo tiene 37 años. Es lo que se considera un productor joven. Aunque reconoce el estado crítico de la fruticultura, entiende que la búsqueda de nuevos modelos de comercialización es una alternativa eficaz para paliar la crisis. “Tratamos de contener a los productores para que continúen en la actividad”, asegura. Desde 2017 preside la Cámara de Productores Agremiados de Centenario y Vista Alegre (PACVA), la cual nuclea a productores de pepita, pera, manzana y algo de carozo. El dirigente asegura que en los últimos 15 años el número se redujo de 510 a 130, según datos obtenidos a partir de los números de RENSPA habilitados.

¿Por qué se produjo este abrupto descenso?

Por un lado, por el fenómeno de Vaca Muerta y el avance de la urbanización sobre tierras productivas que eso trae aparejado. Estamos esperando ver traducido el dinero del petróleo en otras actividades productivas como la fruticultura. Por otro lado, porque muchos productores no han sabido contagiarle el entusiasmo a las generaciones que venían por detrás. Y al no tener renuevo, se han erradicado muchas chacras. El que no se tentó con la parte inmobiliaria hoy alquila la tierra a los horticultores, que mayoritariamente son trabajadores bolivianos. Es casi lógico que si una actividad deja de ser rentable la gente comience a buscar alternativas. En ese sentido, las inmobiliarias saben tentar con determinados números que hacen que el productor termine por lotear esa chacra.

En ese contexto, ¿cuál es el objetivo de la Cámara que preside?

Pretendemos mantener las pocas hectáreas productivas que están quedando. Consideramos que hay un montón de tierra para seguir urbanizando sin sacrificar una actividad que, además de ser sustentable, genera alimento. Hoy existe una ordenanza municipal que delimita el avance sobre ciertos espacios. Pero se han presentado treinta o cuarenta carpetas pidiendo excepciones y desde la municipalidad están siendo benignos en cederlas. Actualmente, junto con la Federación de Productores de Río Negro y Neuquén estamos realizando un relevamiento para conocer cuántos chacareros tienen perspectivas de seguir produciendo. Queremos  hacer fuerza a través de legislación que permita frenar la demanda que hay sobre las tierras productivas.

«Muchos productores no han sabido contagiarle el entusiasmo a las generaciones que venían por detrás»

¿Reconvertir a otro tipo de producciones es una opción?

Estamos pidiéndole al gobierno que nos ayude a tentar a los productores que hoy tienen dudas sobre su continuidad. Existen programas provinciales de producciones alternativas que son rentables, como por ejemplo los frutos secos o los mismos forrajes. También existen planes de erradicación, donde los productores se anotan para sacar las plantas y dejar renovado el suelo. Queremos que esos programas estén atados a la continuidad productiva.

Trabajo cooperativo, una posible solución

A pesar de la dura crisis que atraviesa la fruticultura en toda la región, Basualdo mantiene una mirada optimista sobre su propio trabajo en la chacra, donde produce cinco hectáreas de peras y manzanas. “Con un poco de suerte y mucho trabajo, buscando la manera de reconvertir, he logrado poder vivir de esto. No tiro manteca al techo, pero disfruto de lo que hago. Y considero que si yo pude otros productores también pueden hacerlo”.

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Ser joven no es un atributo en sí mismo. Sin embargo, una mirada fresca y renovada sobre viejos problemas siempre puede resultar interesante. Para Basualdo, el trabajo cooperativo es una solución concreta a las actuales dificultades productivas vinculadas a la escasa rentabilidad del sector. Con lógicas comerciales distintas, la relación productor-cooperativa le permite al primero achicar costos sin que eso repercuta en las tareas a campo, optimizando el estado sanitario de las plantas y alimentando un círculo virtuoso que se trasluce en una fruta de mejor calidad para pelear en los mercados. Hoy en la región existen tres importantes cooperativas: Fruticultores Unidos, La Deliciosa y La Flor, esta última integrada por Basualdo.

Cabe aclarar que el cooperativismo en el Valle no es nuevo. Cooperativa La Flor tiene más de 70 años de historia. No obstante, una fruticultura que año tras año ve caer su rentabilidad debe pensar necesariamente en modelos de comercialización que hagan viable la actividad. El trabajo cooperativo aparece hoy como esa opción.

«En las cooperativas es mucho más transparente el trabajo de la fruta respecto a cuánto se descarta y cuánto se embala»

¿Qué ventajas tiene este sistema de comercialización?

Compramos los agroquímicos en conjunto y es mucho más transparente el trabajo de la fruta respecto a cuánto se descarta y cuánto se embala. Hoy algunos productores entregan la fruta a los galpones de empresas y no tienen contratos, no saben qué es lo que le van a pagar. También es más transparente en el precio que se paga, en la compra de insumos, en el trabajo dentro del galpón. No es lo mismo que tengas realmente un 10% de descarte en el galpón, a que te paguen el costo de producción pero con un 30% de descarte. En las cooperativas el día que están trabajando mí fruta puedo ir a ver qué se embaló y qué se descartó. Eso en las empresas no pasa, un productor independiente no tiene acceso a esa información.

Además, mientras que las empresas realizan la liquidación entre dos y tres meses después de entregada la cosecha, en las cooperativas el pago se efectúa una vez vendida la fruta. Esto permite que los productores tengan un flujo de dinero durante los meses que se realizan las tareas de poda, fertilización y raleo de las plantas. Trabajar cooperativamente también nos permite el préstamo de maquinaria de alto valor en el mercado en situaciones donde la compra de las mismas no se justifica porque hablamos de pocas hectáreas.

Si es un modelo más transparente para el productor, ¿por qué no es lo normal en el Valle?

El productor de esta zona tiene un perfil más bien desconfiado, individualista. Hay que analizar lo que lo llevó a ser de esa manera en los últimos años. Quizás nosotros que somos más jóvenes pecamos de optimistas. Pero creemos que esta es la forma. Por lo menos en lo que respecta a productores chicos, de cinco a veinte hectáreas aproximadamente.

«Quizás los más jóvenes pecamos de optimistas. Pero creemos que esta es la forma»

“Hemos saneado a la Cámara”

A un año y medio de presidir la Cámara, el dirigente se encuentra satisfecho de su gestión administrativa. “Realizamos un saneamiento importante de la entidad. Hacía doce años que no se presentaban balances. Hoy la Cámara está al día. Renegociamos créditos y obtuvimos prórrogas de préstamos realizados por la provincia y Nación, destinados a laborales culturales y de sanidad”.

Cuando se le pregunta si desea continuar en el cargo, Basualdo responde: «Estoy esperando y deseando que alguien me releve (risas). Es un desgaste muy grande, uno descuida mucho las tareas que le dan de comer y deja de hacer cosas importantes, como pasar tiempo con la familia. Te va agotando. Pero no me quiero desligar, sino ir rotando este cargo».

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro
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