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INTA lanzará un curso virtual sobre agroecología

|Internacional|

En articulación con un instituto francés, el INTA lanzará un curso internacional de agroecología en español que podrá realizarse de manera virtual y gratuita. La capacitación ofrecerá recorridos de aprendizaje tanto para especialistas como para quienes no tienen conocimientos previos y están interesados en comenzar a explorar la temática.

Con una duración total de seis semanas, el curso busca dotar a los participantes del conocimiento necesario para comprender los diferentes enfoques de la agroecología, desde la perspectiva agronómica, la ecología y las ciencias humanas, así como el impacto que genera su implementación en los sistemas agropecuarios.

Vale resaltar que esta capacitación nace a partir de un acuerdo de cooperación científica entre INTA y el Instituto Nacional de Educación Superior en Ciencias Agronómicas de Montpellier (SupAgro) de Francia, quien originó el proyecto hace algunos años. Anteriormente el curso tuvo tres ediciones anuales (en francés y en inglés) y a partir de este convenio se celebrará por primera vez en castellano.

“La alianza con Francia nos permite insertarnos con seriedad en los debates internacionales y participar en el desarrollo de prácticas tendientes a la ecologización de la agricultura”, expresó al respecto Roberto Cittadini, investigador del INTA en Labintex Europa. Para Cittadini es necesario que nuestro país comience a crear estrategias que posibiliten “superar las externalidades negativas de la agricultura moderna y contribuir a mitigar el cambio climático”.

La propuesta educativa, que se llevará a cabo desde 8 de febrero hasta el 22 de marzo de 2019, está organizada bajo la modalidad MOOC (curso en línea masivo y abierto, según el significado de su sigla en inglés).

En una dinámica de capacitación participativa, basada en la diversidad social y geográfica de los actores (de todo el mundo de habla hispana), el curso también proveerá conocimientos sobre el surgimiento de la agroecología en un contexto histórico y geográfico, las diversas dimensiones que la integran (ciencia, movimientos sociales, prácticas) y las prácticas que promueve en el entorno.

Para más consultas sobre el contenido del programa o la inscripción, comunicarse con: moocagroecologia@inta.gob.ar o bien soportemooc@inta.gob.ar

Fuente: INTA Informa

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En Santa Fe, el Mercado de Productores trabaja para procesar el descarte

|Santa Fe|

El Mercado de Productores y Abastecedores de Frutas, Verduras y Hortalizas trabaja en tres proyectos diferentes para procesar las 150 toneladas de restos orgánicos (alimentos) e inorgánicos (papel, cartón, madera) que se producen mensualmente en la entidad y se descartan sin procesar en el relleno sanitario.

Carlos Otrino, dirigente de la entidad, conversó con el diario El Litoral, a quien informó que actualmente existen proyectos para producir energía eléctrica, compost y hasta productos cosméticos. Pero para eso es necesario que los trabajadores tengan aceitado el mecanismo de clasificación del descarte, tal como se realiza en la ciudad de Santa Fe desde el año 2010 por resolución municipal.

“Tenemos que meter un ‘chip ambiental’ en cada uno de ellos para que incorporen el hábito de sacar el producto orgánico y tirar la caja a un costado”, aseguró. Por eso, en las próximas semanas llevarán a cabo una capacitación de la mano de la Secretaría de Ambiente local.

Uno de los proyectos más ambiciosos es el de Aczia Biogás, una empresa española radicada en Recreo (a 4 kilómetros del Mercado) que trabajará para generar biogás y energía eléctrica a partir de las frutas y verduras en mal estado que son descartadas por no poder ser comercializadas. Estos alimentos funcionaran como materia prima de biodigestores para la producción energética. A la fecha, existe un convenio entre ambas partes para que el proyecto se ponga en marcha a mediados de 2019.

De esta manera, el Mercado verá reducidos sus gastos de logística (deberá trasladar menos descarte al relleno sanitario); el propio relleno, que recibirá menos ‘basura’ y la calidad ambiental de la ciudad por la producción de energías renovables, política a la que apuesta la actual Secretaría de Energía.

“Toda esta energía generada con proyectos renovables será vertida al sistema eléctrico nacional y vendida al Estado a un precio pactado según el tipo de tecnología que se instale”, explicó José Montiel Fernández, quien integra la Dirección Desarrollo de Negocio de Aczia biogás.

El Mercado también avanza en su sistema de compostaje que, aunque comenzó a funcionar a fines de 2012, presenta algunos inconvenientes por realizarse a cielo abierto ya que desprende fuertes olores. Como solución se está armando una experiencia bajo techo y a fines de febrero comenzará a funcionar un galpón con unos extractores eólicos que van a modificar el ambiente para acelerar el proceso. Lo producido estará almacenado en el predio del Mercado.

Además de procesar desechos orgánicos, las autoridades desean afianzar el sistema de clasificación para proveer de material inorgánico a recicladores nucleados en cooperativas. Hoy los desechos secos cubren un total del 25% de lo que se genera en el Mercado. “Quizás, económicamente no sea el gran envión, pero hay un volumen interesante de cartón, papel, plástico y madera, que tiene posibilidades de ser reciclado”, explica Otrino.

La ventaja para el Mercado es, otra vez, el ahorro de logística de traslado: “La basura inorgánica nos hace mover mayor cantidad de contenedores, se tiran 10 pallets y ya tenemos un contenedor lleno, con poca cantidad de kilos”, explicó Carlos Otrino, integrante del directorio.

En las últimas semanas surgió un proyecto, aunque todavía incipiente, de separación de limones, naranjas y pomelos (en estado de deterioro) para que sus derivados sean utilizados en la producción de otros productos industriales. La idea surgió en una reunión con autoridades de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

Desde la facultad de Ingeniería Química estiman que se podrían obtener aceites esenciales para productos de belleza como cosmetología y cremas, aunque todavía no se han realizado pruebas para evaluar si los indicadores determinan que son productos aptos. Desde el mercado, estimaron que entre un 3 y un 5 % de los cítricos se podrían recuperar para la industria.

Fuente: El Litoral

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INTA desarrolló un sistema de cobertura que permite ahorrar 40% el tiempo de laboreo

|Buenos Aires|

Investigadores de INTA crearon un sistema de cobertura móvil para cultivos hortícolas que reduce el tiempo de laboreo en un 40% y mejora las condiciones ergonómicas del productor en la quinta. Fue probado en la localidad rural de Villa San Luis, partido de Florencia Varela.

Se trata de microtúneles de polietileno destinados a cultivos de bajo porte, con una altura aproximada de 85 centímetros. Estos constan de un sistema de sujeción en los extremos que facilita la apertura o cerradura de los arcos a cada extremo de la estructura.

El desarrollo, que se probó durante 3 meses en cultivos de frutilla, mostró que una de sus ventajas principales es el desplazamiento del arco, que se realiza sobre el eje vertical en contraposición al sistema tradicional que debe hacerse sobre de manera horizontal. “En el sistema tradicional, dos personas necesitan 130 minutos de trabajo para esta tarea, mientras que, en el alternativo, el tiempo insumido se reduce a 76 minutos”, calcularon los investigadores. Un 40% menos de tiempo y de esfuerzo físico.

Sergio Justianovich, especialista en diseño industrial del Instituto de Investigación para la Pequeña Agricultura Familiar (IPAF) de la Región Pampeana explica que las posiciones de trabajo del sistema tradicional “son los factores de riesgo más destacados de enfermedades musculares y óseas” vinculados a la actividad. Con este proyecto el trabajador abandona la posición “en cuclillas” para realizar el desplazamiento del túnel en una posición vertical, ganando también en comodidad y salud.

Microtúneles, un desarrollo que puede optimizar la tarea hortícola

Otra de las ventajas del sistema es su versatilidad. “La sujeción o broche de la estructura permite cambiar un polietileno por otro si eventualmente éste sufriera daños por tormentas. O, cuando llega el verano, cambiarlo por una media sombra donde tenga mejor renovación de aire y no levante tanto la temperatura en el interior”, explicó Fernando David Ocampo, especialista del INTA en la Estación Experimental J. Hirschhorn. Sin embargo, los resultados de esta última afirmación están siendo estudiados todavía, previene Ocampo.

También explica que esta tecnología se presenta como “un bien de capital” porque lo único que se recambia es el polietileno cada 3 años, mientras que el resto de los materiales tiene una vida útil de por lo menos 15 años. En contraposición, los sistemas tradicionales están pensados como tecnologías de insumos y necesitan el recambio de los materiales cada año o campaña.

Desde su aspecto agronómico, el especialista en cultivos hortícolas del INTA, Mario Lenscak, explicó que la altura del microtunel logra “un mayor volúmen de aire e inercia térmica”, lo que retarda el enfriamiento en la noche y el calentamiento durante el día. Además, se produce una menor concentración de humedad, lo que disminuye el riesgo de enfermedad en la planta.

Desde una mirada integral, la socióloga Luciana Muscio resaltó que el proyecto brinda soluciones a las condiciones de trabajo de los cultivos hortícolas que se realizan “en condiciones de alto esfuerzo físico, dificultando cada vez más encontrar trabajadores dispuestos a estas tareas”.

Durante los actuales meses de verano los investigadores plantean comparar cultivos a campo (lechuga, acelga, zapallito, etc.) contra el mismo cultivo en microtúneles. En invierno, se ensayará el rendimiento con polietileno de lechuga y zapallito en comparación a su desarrollo en invernaderos.

El desarrollo surgió a través un convenio entre INTA y la Facultad de Bellas Artes y fue financiado por el Comité Argentino de Plásticos para la Producción Agropecuaria.

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Criollo Atomizadores, un desarrollo de INTA para optimizar la aplicación de agroquímicos

|Argentina|

Técnicos del INTA Hilario Ascasubi desarrollaron Criollo Atomizadores, una app que permite calibrar pulverizadoras hidroneumáticas para la aplicación de agroquímicos en frutales. “El proyecto nació pensando en la gran mayoría de las máquinas que no tienen control automático o electrónico de los parámetros de aplicación”, dijo a Revista InterNos el ingeniero agrónomo Juan Pablo D’Amico, quien trabajó en este desarrollo junto a Santiago Crocioni, especialista en informática.

Sin dudas la aplicación de productos químicos en los cultivos es una de las actividades agrícolas más cuestionadas por la opinión pública durante los últimos años. La presión social ha instalado fuertes debates en torno al cómo y al por qué los productores deben utilizarlos. “Ante el momento en que se vive hoy tenemos dos alternativas: o tapamos el sol con la mano y decidimos no usar más agroquímicos o promovemos su uso adecuado y racional para poder seguir produciendo sin dejar daños en el ambiente”, reflexiona D’Amico.

En ese contexto, Criollo Atomizadores (para tablets y smartphones) permite al operario de aplicación  hacer su trabajo cada vez más efectivo: disminuir las derivas, evitar la sobreaplicación y reducir al mínimo posible la necesidad de reaplicación. Pero también logra mejorar la estructura de costos del productor, mejorando su rentabilidad. “El productor se ve beneficiado por los números, la sociedad por el impacto ambiental y el consumidor por la ausencia de residuos de agroquímicos”.

Cómo funciona

Criollo Atomizadores puede descargarse desde Google Play

Criollo Atomizadores dispone de tres menús principales. El primero es el que realiza los cálculos de parámetros de aplicación, que se dividen en el volumen pulverizado (litros por hectáreas), la velocidad de trabajo y la presión de trabajo.

Con esta información es posible aplicar el volumen necesario del producto químico según los estados de crecimiento de la planta. “Muchas veces por no tener la capacidad de hacer las cuentas se aplica en una condición promedio”, explica D’Amico y asegura que a ciertos productores “les cuesta cambiar los caudales porque hacen la misma cuenta que hicieron toda su vida”.

En este punto es importante destacar que la aplicación no reconoce el tipo de producto que se carga; de esa tarea es responsable el operario y quien realiza la receta agronómica. Es decir, no ofrece inteligencia artificial, sino que funciona como una calculadora a partir de la cantidad de hectáreas a pulverizar, informada previamente a la app.

El segundo menú de aplicación es el de la verificación de picos, más comúnmente conocido como “prueba de jarra”. Esta se realiza con la máquina trabajando a una determinada presión, vertiendo el líquido de prueba (siempre es agua) en una jarra y cronometrando desde la app qué volumen de líquido arroja por minuto. Si un pico tira menos de lo que debería tirar por defecto, probablemente esté tapado o sucio. Si, en caso contrario, tira más, está gastado y necesita ser reemplazado. Con esta app se puede analizar el funcionamiento de los picos y guardar un reporte sobre cuáles son aquellos que tienen un funcionamiento anómalo y cuáles un funcionamiento correcto.

El tercer menú de aplicación es el calculador de mezclas. Este permite  conocer cuánto producto es necesario para respetar las dosis de agroquímicos recetadas.  “Si yo tengo que aplicar dos litros por hectárea de un producto, necesito saber cuánto producto tengo que poner en el tanque de la máquina”, especifica D’Amico.

La información se puede compartir vía WhatsApp

Y agrega: “Para eso tengo que saber cuántas hectáreas hago con un tanque, y cuántos litros por hectárea estoy aplicando. Para el operario no es tan simple hacer esa cuenta, más cuando son varios productos. Lo que te permite este menú es, en función de los litros por hectárea que vas a aplicar, la superficie del lote y la capacidad del tanque de la máquina, calcular cuántas cargas necesitas para hacer toda la superficie”.

El ingeniero agrónomo explica que, en la práctica, esta app logra una comunicación directa y sin malentendidos. “Facilita la intermediación entre los actores responsables de cada tarea que forma parte de la aplicación: el asesor que recomienda, el productor y el operario. Unifica criterios en la cadena productiva”.

“Creemos que va lograr una comunicación inequívoca entre los diferentes actores es parte de las Buenas Prácticas Agrícolas”, dice D’Amico. Por eso resalta otra de las características útiles de la aplicación, que es la posibilidad de sistematizar el registro de aplicación con fecha y hora en un PDF para compartirlo por correo electrónico o WhatsApp. De acceso gratuito (se descarga desde Play Store, de Google Play) y fácil manejo, Criollo Atomizadores puede usarse fuera de línea y en cualquier lugar del campo. “Mientras menos automatizado esté el proceso de aplicación, más relevancia toma nuestro desarrollo”, concluye.

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