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Producción

La lluvia dejó importantes pérdidas para los productores chaqueños

|Chaco|

Américo Barúa, presidente de la Cooperativa Frutihortícola Noreste Limitada, informó que los pequeños productores chaqueños fueron gravemente afectados por las lluvias que sufrió la región durante el mes de enero. “Fue un daño enorme, atípico, del cual estamos empezando a recuperarnos. Cayeron casi 700 milímetros en 30 días, cuando la media es 1100 milímetros por año”, afirmó el dirigente a Radio Mitre Mar del Plata.

“Algunas localidades como Machagai, Roque Sáenz Peña, Villa Ángela, Santa Sylvina o Charata perdieron todo. Por suerte el agua se fue bastante rápido y en este momento no llueve”, agregó.

Barúa se mostró crítico respecto a la reciente declaración de Emergencia Agropecuaria declarada por el gobierno nacional; afirmó que ese tipo de ayuda fiscal no impacta en los pequeños productores, al encontrarse estos “fuera del sistema financiero desde hace muchos años”.

Estudio Malaquita

No obstante, destacó el trabajo que se está realizando desde el Consorcio de Servicios Rurales (creado por el gobierno provincial a través de la Ley nro. 6547) que funciona con el objetivo de fortalecer a los pequeños productores chaqueños. Actualmente existen unos 100 consorcios en toda la provincia integrados por unas 15 mil familias de la agricultura familiar.

Estos espacios están coordinados por los propios productores, que disponen de los recursos provinciales para acceder a herramientas e insumos destinados a tareas de siembra, labranza y cosecha. Por otro lado, representantes provinciales y municipales monitorean el destino de los recursos y su apropiada aplicación.

“Los consorcios tienen aceitado el mecanismo con la provincia y, ante este tipo de emergencias, disponen de los recursos para tratar las contingencias. Poseen datos e información de sus sectores productivos, en base a los cuales se calcula el presupuesto, generando un funcionamiento transparente”.

También se refirió a este tema el vocal del Instituto de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar (IDRAF), Sergio Soto. “Cerca de 30 consorcios fueron afectados con distintos grados de intensidad. Esto se traduce en unos mil pequeños y medianos productores afectados por el agua, con una gran afectación en la producción hortícola, donde se perdió casi el 100 por ciento de la producción”, aseguró al Diario Chaco días atrás.

En cuanto a la repercusión que tuvieron las lluvias en la oferta del Mercado, Barúa afirmó que “no hubo desabastecimiento porque acá se comercializa sólo un 15% de producción local, la mayoría es mercadería de otras provincias”.

Producción

Catamarca: El gobierno provincial subsidiará la energía a la producción olivícola

|Catamarca|

El gobierno provincial anunció que subsidiará un 30% de valor agregado de distribución (VAD) del costo de energía eléctrica a los productores olivícolas. Así lo determinó la gobernadora Lucía Corpacci en un decreto publicado el pasado 14 de agosto. Se extenderá hasta abril del 2020.

«Este subsidio viene a concretar la medida que tomamos a principio de año cuando el incremento de las tarifas golpeó muy fuerte a todos lo catamarqueños; con estas medidas tratamos también de cumplir con el sector olivícola», dijo la máxima mandataria provincial. “Ojalá podamos seguir manteniéndolo más allá en el tiempo”, agregó luego.

Estudio Malaquita

La olivicultura es una actividad electrointensiva, ya que la mayor parte del riego en la región se realiza con bombas eléctricas, salvo en aisladas ocasiones donde todavía se riega por inundación ante la proximidad de cauces naturales. Con las actualizaciones tarifarias de los últimos años para muchos se volvió imposible costearlo.

En una entrevista realizada por Bichos de Campo en 2018 el productor y presidente de la Asociación Olivícola de Catamarca (Asolcat), Francisco Corredoira, había declarado que en años anteriores se hablaba de que la tarifa eléctrica “debía ser el 20% del costo agrícola, sin contar el costo de cosecha. Hoy estamos hablando que llega al 40%, doble”.

Cabe destacar que la olivicultura es generadora de una gran cantidad de mano de obra para la región. Por ejemplo, durante la etapa de cosecha se utiliza casi un 70% de la mano de obra total del proceso productivo. A nivel nacional, y según indican cifras oficiales, la olivicultura ocupa el 60% de la mano de obra temporal del país, mayormente concentrada en La Rioja, Catamarca, Mendoza y San Juan.

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Política Sectorial

¿Cómo votaron las principales localidades frutícolas del país?

|Argentina|

Las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO)​ fueron un gran golpe para el gobierno nacional. El principal candidato de la oposición, Alberto Fernández (Frente de Todos), derrotó por más de 15 puntos al actual presidente de la Nación Mauricio Macri, quien tendrá una parada difícil en octubre para ser reelegido.

Los resultados sorprendieron a propios y ajenos, tanto por la diferencia porcentual como por el categórico mensaje que significó para Cambiemos perder en todos los distritos del país, a excepción de Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

Si miramos lo que sucedió en las principales localidades frutícolas, la situación no cambia demasiado. Lo que se observa es un rechazo generalizado a las reglas de juego que el gobierno planteó a las principales Economías Regionales en los últimos años: altos costos por inflación, retenciones a la exportación de productos primarios con mano de obra intensiva y baja de los reintegros por envíos al exterior, entre otras cosas.

A modo de ejemplo, vale mencionar lo sucedido en la localidad de General Roca, una de las ciudades más representativas de la producción de fruta de pepita en el Valle rionegrino, donde la oposición se impuso por el 30% de diferencia frente a la fórmula del actual gobierno nacional (53,6% a 22,5%). Para ser justos, la producción de peras y manzanas al sur de nuestro país atraviesa una crisis sostenida desde hace por lo menos una década, sin embargo muchas de las decisiones del ahora Ministerio de Agroindustria, Pesca y Ganadería no hicieron más que profundizar esta situación.

Tareas de poda en manzanos. La producción de fruta de pepita en el Valle, una de las más golpeadas

En ese contexto, vale recordar los problemas sanitarios que tuvo la región por el envío de mercadería con carpocapsa a Brasil en febrero de este año; hecho por el cual ese mercado estuvo virtualmente cerrado durante algunos días. Muchos productores adujeron que la situación era resultado de la falta de inversión en tareas sanitarias, producida por la poca rentabilidad de los chachareros. Las dificultades del sector no son un fantasma en la cabeza de los empresarios y fruticultores del sector. El propio gobierno aceptó las dificultades cuando extendió la Emergencia Productiva a la producción de peras y manzanas en Neuquén, Río Negro, Mendoza, San Juan y La Pampa.

Esta situación electoral se repitió en dos localidades de producción citrícola por excelencia como lo son Bella Vista en Corrientes (con 3760.83 hectáreas de cítricos distribuidas entre limón, naranja y mandarina) y Burruyacú, el departamento de Tucumán que posee 13.452 hectáreas de cítricos implantadas, siendo el punto más importante a nivel provincial. En el primer caso el Frente de Todos obtuvo el 59,2% de los votos, frente al 29,5% de Juntos por el Cambio. En el segundo caso la diferencia fue aún mayor: 78,7% a 13,62%.

La producción citrícola ha sido otra de las actividades con muchos problemas de rentabilidad en los últimos años. A excepción del limón, que salvo eventuales inconvenientes climáticos, logró colocar su mercadería a buen precio en el mercado interno y además consolidó la apertura de cuatro nuevos mercados: Estados Unidos, India, México y Japón.

Estudio Malaquita

Pero no toda la actividad corrió la misma suerte. La fuerte suba de los costos productivos a raíz de los diversos aumentos del tipo de cambio, la caída de la demanda interna y una exportación decreciente fueron algunos de los motivos que denunciaron diferentes dirigentes del sector en reiteradas ocasiones. Es más: algunos llevaron el reclamo hasta Buenos Aires, al “Frutazo” realizado durante el mes de abril de este año junto a productores de la agricultura familiar. La citricultura, como la fruta pepita en el Valle, también fue declarada en Emergencia Productiva en las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Jujuy y Salta. Esta medida, aunque en ambos casos representa un alivio en el corto plazo para productores y empresas, no resuelve el problema estructural de la actividad vinculado a la falta de rentabilidad, caída de la productividad y la paulatina pérdida de mercados.

En algunas localidades frutícolas del norte la historia se repite. Sólo para graficarlo cabe destacar el ejemplo de Pilcomayo, departamento de Formosa donde se ubica Laguna Naineck, importante zona productiva de bananas. Allí el Frente de Todos obtuvo un 73,2% de los votos, mientras que Juntos por el Cambio el 19,85%. ¿Y qué pasó en Orán, también localidad productora de bananas, en la provincia de Salta? Algo similar. El frente liderado por la oposición alcanzó el 60% de los votos, en tanto que el oficialismo apenas el 15,5%.

El productor argentino posee un perfil diverso según la región en la que produce y su actividad específica

Con 1.050 hectáreas, Entre Ríos es la principal provincia productora de arándanos en nuestro país, concentrada mayormente en la localidad de Concordia. Allí el gobierno nacional también perdió por una importante cantidad de votos (56.6% a 32,9%). Esta actividad, por ser meramente exportadora (apenas un porcentaje menor de lo cosechado es destinado al consumo interno en fresco) ha podido sortear con mejor suerte algunos de los obstáculos mencionados hasta aquí. Sin embargo, a la ya pesada estructura impositiva de la fruticultura esta actividad le suma las actualizaciones de las tarifas eléctricas, un servicio utilizado de manera intensiva en el que el gobierno no discriminó a la producción del consumo doméstico . “Le dijimos al presidente que en este momento hay campos que están cerrando y dejando de producir. Y no son campos con bajo nivel tecnológico. Algunos han llegado a invertir hasta 50.000 dólares por hectárea”, había dicho meses atrás a InterNos Alejandro Pannunzio, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina (APAMA).

La cadena vitivinícola de Mendoza también fue duramente golpeada por las crisis de las Economías Regionales. Caídas de ventas en el mercado interno, fuerte presión impositiva y sobreacumulación de stock en las bodegas, incidieron negativamente en el precio de la uva (y consecuentemente del vino). “Los productores cosechan sin saber si podrán colocar la fruta”, había declarado a este medio Ángel Leotta, de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR). En San Rafael, localidad referente en la producción vitivinícola, la distancia porcentual entre ambos partidos políticos fue similar a la marcada en otras provincias. Mientras que el Frente de Todos obtuvo el 44,97% de los votos, Juntos por el Cambio sacó el 34,6%.

De izquierda a derecha, así se votó en Concordia (Entre Ríos), Bella Vista (Corrientes) y Burrucayú (Tucumán)

¿Significa esto que existe una relación directa entre la política agropecuaria del gobierno nacional y los resultados electorales de las PASO? No necesariamente. Sin embargo, es necesario leer estos datos a la luz de lo sucedido en los últimos tres años con las Economías Regionales, donde muchas pequeñas y medianas empresas perdieron competitividad en los mercados internacionales, mientras otras incluso tuvieron que abandonar la actividad por falta de rentabilidad. La situación se replica en diversos puntos del país, donde productores y productoras navegan en un mar de inestabilidad e incertidumbre respecto a su futuro. Asimismo, también hay que decir que no son pocos los reivindican lo hecho hasta aquí en materia frutihortícola por el presidente y su equipo de trabajo.

Ser el “supermercado del mundo” es otra de las promesas que está lejos de cumplirse

Las actividades mencionadas representan una importante cantidad de mano de obra, no sólo en el campo sino también en el empaque, en el acondicionamiento de la mercadería, en el transporte y en la posterior comercialización. Por eso, de alguna manera el desarrollo de estas localidades está atado al buen pasar de sus actividades productivas. En el caso de ser reelegido, sin dudas Mauricio Macri deberá revisar sus políticas en relación a la fruticultura y la horticultura. Por ahora, ser el “supermercado del mundo” es otra de las promesas electorales que, a dos meses de las elecciones generales, está lejos de cumplirse.

El gobierno actual consiguió mejores resultados electorales en zonas productivas de la denominada Pampa Húmeda, una región que incluye el este de Córdoba, el sudoeste de Santa Fe y el noroeste y norte de la provincia de Buenos Aires. Allí la producción de granos como la soja y el maíz representan la mayor productividad por hectárea del país. En términos generales, los productores de la agricultura extensiva ratificaron las políticas del presidente, con quien han tenido siempre un diálogo directo. Cuando Macri se refiere al “campo” lo hace pensando principalmente en las grandes extensiones que, sin duda, son motor de la economía argentina por los ingresos que representan para el país ante cada exportación, en términos fiscales.

Sin embargo, desde este medio hemos marcado en varias oportunidades que “el campo” no es un sector homogéneo, menos en un país extenso y de climas variables como Argentina. Lejos del estereotipo del “gaucho” que una vez al año nos muestra la televisión desde un predio en Buenos Aires, el productor argentino posee un perfil diverso según la región en la que produce, su actividad específica, tradición familiar, extensión y cultivos que trabaja, entre otras cosas. Desde el productor sojero hasta el agricultor familiar, desde la Rural hasta el Foro Soberano Agrario: hay tantos campos como Economías Regionales a lo largo y ancho del país. Sin duda, la política agropecuaria del próximo gobierno -cambie o no su signo político- deberá tener en cuenta este punto fundamental.

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Producción

El sector arandanero con buenas expectativas para la cosecha que se viene

|Argentina|

Los arandaneros se preparan para recibir una nueva temporada de cosecha con buenos pronósticos. Alejandro Pannunzio, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos (APAMA), afirmó a Revista InterNos que desde el sector prevén un año de “buenos volúmenes y calidades”.

Como está asociado a un producto premium el consumo de arándanos en Argentina es muy escaso, por eso el negocio del sector está en los envíos hacia el exterior. Desde hace más de 20 años se destina el 95% de la producción de arándano fresco a la exportación. Estados Unidos es el principal importador de arándanos argentinos: seis de cada diez kilos de fruta producidos en territorio nacional tienen como destino al país norteamericano. El resto se divide en países de Europa como Holanda (7,61%), Reino Unido (13,03%) y Alemania (5,44%), entre otros.

Con la intención de seguir diversificando sus destinos, productores y empresarios frutícolas trabajaron junto al gobierno nacional para lograr la apertura del mercado chino, hecho que finalmente se confirmó en el mes de noviembre de 2018 luego de que fueran aprobados los estrictos controles fitosanitarios impuestos por el país asiático. La noticia fue relativamente celebrada en la actividad, ya que en principio el arancel para enviar la mercadería era del 30%, lo que dificultaba sobremanera la exportación. Meses después este arancel se redujo a la mitad pero, así y todo, siguió siendo un escenario dificultoso para la producción nacional que compite frente a países como Chile y Perú, que no pagan ningún impuesto por exportación.

Estudio Malaquita

“La apuesta de ir al mercado chino sigue siendo muy difícil. El 15% de aranceles para ingresar, más las retenciones, la baja de reintegros, el impuesto a los ingresos brutos y el costo de llegar hasta allí lo hacen complicado. No va ser fácil llegar de manera competitiva”. Y agregó: “Hemos diversificado mucho la oferta en los últimos años. El círculo virtuoso sería tener un 30% de los envíos hacia Estados Unidos y Canadá, un 30% hacia Europa y un 30% hacia Oriente. Es algo muy difícil pero vamos a tratar de lograrlo”, dijo al respecto Pannunzio.

Esta voluntad por desconcentrar la exportación tiene como objetivo direccionar la oferta hacia países que prioricen la calidad de los productos argentinos. Pero esto no es fácil, ya que los mercados internacionales son cada vez más competitivos, incluso en aquellos países que se destacan por la producción de grandes volúmenes, como Perú.

«No va ser fácil llegar de manera competitiva a China»

“Es difícil pensar en nichos de mercado. Quizás de lo que se puede hablar es de una calidad diferencial de la fruta. Pero tampoco podemos pensar que eso nos da tantas ventajas. Todas las empresas, todos los agricultores tratan de tener el mejor sabor, el mejor tamaño y calidad, por lo cual esa segmentación tampoco es tan sencilla”, expresó el dirigente frutícola.

En lo que respecta al consumo interno, Pannuzio consideró que la actividad muestra un leve pero sostenido crecimiento que permite a los productores “completar una parte de la comercialización en el mercado interno”. En ese contexto, remarcó la tarea realizada por la campaña Mejor con arándanos que buscó instalar al fruto como una alternativa de consumo masivo en el paladar argentino.

De cara a octubre

Revista InterNos consultó al dirigente sobre las expectativas que genera en el sector un posible cambio de gobierno luego de lo sucedido en las elecciones primarias del pasado domingo 11 de agosto. “Nosotros siempre hemos tenido contacto con todos los sectores políticos. Nuestra visión es que la fruticultura es la creadora de mano de obra masiva, generadora de valor y que eso es de interés para todos los políticos. Vamos a seguir trabajando con quien le toque gobernar a cada momento”, aclaró Pannunzio.

El sector arandanero tuvo estos años una relación de diálogo permanente con el gobierno nacional y logró, por ejemplo, la apertura de los mercados de China y Tailandia. No obstante, también se mostró crítico en muchas oportunidades respecto a medidas como las retenciones o la baja de reintegros. Por eso, Pannuzio considera que el sector frutícola debe trabajar en políticas estables más allá del gobierno de turno. “Estas plantaciones son para 25 años y cada período presidencial dura cuatro años. No es la relación con un gobierno, sino con todos los sectores políticos que se van intercalando según como va eligiendo la ciudadanía en cada etapa”, concluyó.

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