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Política Sectorial

Facundo López Raggi: “Los hidrocarburos y la producción agropecuaria son compatibles”

|Neuquén|

La crisis del sector frutícola en el Valle tiene, por lo menos, una década. Así lo expresan funcionarios, productores y empresarios del sector, que en los últimos años han visto caer semestre a semestre los números de lo que en algún momento fue una actividad próspera. La provincia de Neuquén no escapa a esta realidad. La escasa rentabilidad del sector debido a los altos costos, la apremiante estructura impositiva y los problemas comerciales está provocando una desaparición de los pequeños productores y una actividad cada vez más concentrada. En ese contexto, el desarrollo inmobiliario juega su partido y avanza sobre chacras abandonadas para continuar con la urbanización. No son pocos los chacareros que, luego de trabajar toda su vida en la finca, deben venderla al mejor postor para saldar deudas o, en el mejor de los casos, mudarse a otro rubro, llevándose consigo una porción importante de esta matriz productiva que difícilmente vuelva a recuperarse.

Es importante decir que esta crisis no representa lo mismo para Río Negro que para Neuquén. Mientras que esta última provincia cuenta con un panorama frutícola más acotado (concentrado sobre todo en las localidades de Centenario, San Patricio del Chañar, Añelo) en Río Negro los chacareros se cuentan de a miles y el impacto económico es mayor, tanto por la cantidad de fruta que se exporta como por los volúmenes de mano de obra que se mueven.

No obstante, la particularidad de Neuquén en los últimos años ha sido la irrupción del fenómeno Vaca Muerta. El crecimiento de la actividad hidrocarburífera a partir de las inversiones para la extracción de gas no convencional (mediante la técnica del fracking) modifica el resto del escenario productivo, en el que se incluye a la actividad agropecuaria. En este contexto, la pregunta que se dispara es: ¿pueden convivir fracking y fruticultura?

Viajamos hasta el Valle neuquino para encontrarnos con el ministro de Producción e Industria de Neuquén, Facundo López Raggi, con quien conversamos sobre este interrogante. Además, el funcionario analizó los puntos débiles de la actividad, criticó el avance inmobiliario sobre zonas productivas y comentó sus propuestas para que el sistema frutícola vuelva a motorizarse.

¿Cómo se planifica la producción agropecuaria en una provincia donde la actividad hidrocarburífera tiene tanto peso?

Neuquén es una provincia de tradición energética. Abastecemos el 55% del gas del país, el 25% del petróleo, el 25% de la energía hidroeléctrica. Buena parte del desarrollo hidrocarburífero se da en áreas donde hoy por hoy no hay producción de ningún tipo. Son sobre todo las áreas de mesetas, áreas secas, por lo que son absolutamente compatibles. La provincia tiene una larga historia en el petróleo. Sabemos cómo convivir y cómo desarrollar actividades productivas en el marco de una explotación hidrocarburífera.

Vaca Muerta impacta en muchas áreas. Por ejemplo en Turismo, que no es mi área particular, pero el año pasado entraron 20 familias por día a Neuquén y es gente que viene a la actividad hidrocarburífera, que cobra un sueldo importante y cuando hay un fin de semana largo se va a Villa La Angostura o a San Martín de los Andes. Entonces el desafío de mi ministerio es la diversificación productiva, tenemos que agarrar la plata que entra por los hidrocarburos y traducirla en otro tipo de actividades económicas.

¿El avance urbano no está siendo un problema indirecto de la actividad hidrocarburífera sobre la producción agropecuaria?

En el marco del desarrollo de Vaca Muerta Neuquén está recibiendo cada vez más gente. Hay una presión urbana muy importante. Se ha legislado bastante, pero es muy difícil ir contra la inversión en desarrollos de este tipo. Nosotros somos muy celosos de asignar “cambios de uso de suelo”, que es como se denominan, porque muchos se quieren realizar en zonas donde la provincia ya hizo una inversión en canales de riego principalmente, que son inversiones de años y que la verdad no estamos dispuestos a perderlas. Por lo cual, sobre las tierras que no son ejidos municipales y por lo tanto nos corresponden a nosotros como provincia, estamos tomando la decisión de no habilitar otro uso de suelo que no sea el productivo.

«Tenemos que agarrar la plata que entra por los hidrocarburos y traducirla en otro tipo de actividades económicas»

Hace unos días un productor de Centenario nos comentaba que en esa localidad se dan cada vez más las “excepciones”, donde se permite lotear para otro tipo de desarrollos, como por ejemplo los urbanísticos.

Yo entiendo la situación, porque sobre todo la actividad frutícola de peras y manzanas tiene problemas estructurales ya desde hace un tiempo. Y eso está generando situaciones sanitarias que afectan mercados, como lo que sucedió esta temporada con el ingreso de nuestra fruta a Brasil. Esto sucede porque hay cada vez más chacras abandonadas por una cuestión de rentabilidad, pero también porque hay productores de muchos años que cada vez les cuesta más mantener una chacra. Sus familias son profesionales, se han ido a las ciudades, se dedican a otra cosa y no quieren seguir en la actividad. Y debe ser complejo para un intendente decirle a un vecino, un productor de edad, que no venda su chacra para pasar los últimos años de su vida como lo merece porque hay que mantener el suelo productivo. Dicho esto, vale señalar también que hay situaciones y situaciones. No por eso vas a habilitar un loteo que afecte el uso de un canal de riego, que además puede perjudicar a otras chacras vecinas.

¿Cómo se puede intervenir para que esto deje de suceder?

Nosotros tenemos varias políticas públicas, algunas con una buena cantidad de años en la provincia. Por el volumen de la actividad en Neuquén, comparablemente menor respecto a Río Negro, tenemos la posibilidad de generar programas más abarcativos. Para nosotros el eje principal de la fruticultura pasa por la sanidad. Uno puede tener los mejores contactos en los mejores mercados, pero si sanitariamente la zona está mal, si tenés un vecino que no hace los deberes como los tiene que hacer, no sirve de mucho. La lucha contra la carpocapsa es una lucha integral, no de un grupo de chacareros. El abordaje es integral, porque la plaga si no está en tu chacra se va a otra. Y es lo que pasa muchas veces con las chacras abandonadas. Por eso acompañamos a los productores con la incorporación de herramientas para la lucha contra la plaga, y se trabaja en las Buenas Prácticas Agrícolas. Además llevamos adelante una política de erradicación de montes en abandono, donde ponemos a consideración del productor la posibilidad de tomar un crédito para sembrar otros cultivos.

«Para nosotros el eje principal de la fruticultura pasa por la sanidad»

Muchos productores aseguran que los problemas sanitarios tienen origen en la falta de rentabilidad de su trabajo, consecuencia de recibir por su fruta un precio menor de lo que les cuesta producirla. Afirman que no tener los ingresos suficientes para las tareas culturales les impide mantener la chacra en condiciones.

El problema del sector nace económico, porque justamente los productores están vendiendo por debajo de sus costos de producción. Y termina siendo claramente comercial. Las empresas que están integradas y logran llegar a los mercados son las que mejor están. Ellas pueden pelear la fruta. En cambio, el productor que está en la chacra y entrega su fruta en la tranquera es el que está en mayor desventaja.

Pero también vale decir que la empresa que recibe esa fruta la procesa, hace un descarte importante según al mercado al que va, la retiene en frigorífico. Todo eso va generando costos por encima del valor de la fruta. Y luego tiene que venderla lo mejor que pueda en los mercados, a los que estamos llegando muy mal porque no tenemos acuerdos comerciales y las estructuras impositivas pasan a ser algo gravitante que dificulta competir. Por lo tanto el precio que obtienen no es el mejor. Con ese precio vuelven hacia atrás en la cadena y pagan transporte, mano de obra, frío. Lo que queda, va al productor. No es que las empresas estén tirando manteca al techo.

El productor esto no lo ve tanto porque su estructura impositiva es la chacra y la provincia lo eximió de absolutamente todos los impuestos. Hoy los productores primarios no pagan ingresos brutos y no pagan  impuesto inmobiliario, por ejemplo.

¿Es posible pensar en precios mínimos para la fruta que el productor entrega a las empresas? ¿Lograría eso la rentabilidad del chacarero?

No lo veo como un tema de precios mínimos. Nación está cobrando retenciones a la fruticultura. Si la cosa mejora un poco en algún momento van a retroceder, pero lo que van a hacer es devolverles ese dinero a las empresas, como se hizo siempre. Y hoy por hoy vos podrías tener unas retenciones como las actuales pero que vuelvan al productor para, por ejemplo, tareas sanitarias. La fruta que se comercializa está trazada y se conoce de qué chacra viene. Entonces uno podría decir: “Yo la retención se la cobro a las empresas, pero se la doy al productor en inversión sanitaria”. Es una manera de hacerlo.

Estudio Malaquita

¿Esto es una idea personal o una propuesta del Ministerio?

Es una propuesta que nosotros como provincia de Neuquén hemos planteado varias veces. Particularmente lo vengo proponiendo en los Consejos Federales de Producción, en las mesas de fruticultura o de Economías Regionales.

¿Qué relación tiene la provincia con el gobierno nacional? ¿Por qué le parece que no han accedido a modificar el esquema de retenciones?

Nosotros tenemos buena relación con el gobierno nacional, tenemos diálogo. Hay una realidad objetiva, muchas de las decisiones de esta gestión permitieron que Vaca Muerta se desarrolle. Por otro lado, uno que está en la función pública puede llegar a entender ciertas cosas. Cuando no hay plata tenés que tomar algunas medidas. Fijate que uno de los principales aliados del gobierno fue el campo y sin embargo le puso retenciones cuando lo tuvo que hacer. Nosotros planteamos que las retenciones son algo más que carga el sector, pero también sostenemos que la estructura impositiva que ya pesaba sobre la actividad es perversa, sobre todo en las Economías Regionales que poseen mano de obra intensiva.

«Las actividades pueden convivir. Hay chacras de producción orgánica que venden a Inglaterra y están ubicadas al lado de YPF»

Retomando el tema de la relación entre fracking y fruticultura. ¿No es válido que los habitantes tengan ciertas reservas de la convivencia de estas actividades?

Neuquén tiene 100 años de historia petrolera. Nosotros estamos seguros de que la producción de petróleo y gas y la producción agropecuaria son compatibles. Esto se analiza, son datos objetivos, no lo digo yo, sino laboratorios de prestigio como el CIATI. No obstante, suceden accidentes que pasan tanto acá como en otras actividades. Lo que sucede es que el petróleo está bajo la lupa y está bien que así sea. A ninguno de nosotros nos gusta pasar y ver un charco de petróleo. Está mal, las empresas se tienen que hacer cargo. En el último tiempo se produjo la muerte de dos trabajadores en un accidente laboral. Hay mucha presión por la seguridad y el medio ambiente. Y repito que está bien que así sea. Pero las actividades sí pueden convivir, y de hecho sucede, con chacras de producción orgánica que venden a Inglaterra y están ubicadas al lado de YPF, por ejemplo.

Y en la mano de obra disponible, ¿cómo impacta? Está claro que hoy la fruticultura no puede pagar los salarios que paga la actividad de hidrocarburos.

Es así. La fruticultura tiene un número de trabajadores permanentes, pero la mayor parte de los trabajadores son temporales. Llegan en temporada de cosecha y después se van. Sin embargo, algunos se quedan porque ven una posibilidad en el petróleo. Mucha gente del norte llega y ve que los sueldos del petróleo son cuatro veces lo que ellos cobran. Y es un razonamiento lógico que elijan cambiar de actividad.

Ahora, también sucede que el trabajador permanente, es decir el tipo que maneja el tractor o el operario que tiene formación, antes estaba pagando un alquiler de cinco mil pesos que hoy está en diez mil, porque hay operadores de las plantas petrolíferas que pueden pagar eso y los precios se disparan. Entonces por más que amen trabajar en la chacra la coyuntura los pone contra la espada y la pared.

¿Qué se puede hacer al respecto?

Particularmente hemos acompañado varias iniciativas de las empresas en búsqueda de trabajadores, incluso en el caso de lo que se llaman trabajadores golondrina. También tratamos de acompañar con créditos para la compra de plataformas para labores culturales y de cosecha, que permiten incorporar a mujeres o personas mayores en la actividad. Más allá de eso es complejo. No se le puede indicar a la gente dónde sí y dónde no trabajar, sería injusto.

Suele citarse casi como un mantra que la reconversión y la tecnificación son dos puntos fundamentales para que el sector salga por fin de la crisis. ¿No es un poco paradójico que se le pida esto a una actividad que está en Emergencia?

Es el gran tema, de dónde tiras el ovillo. Porque no es únicamente un tema de plata. Si sanitariamente seguimos haciendo algunas macanas, si comercialmente caemos en los mismos actores, la inversión no va a cambiar nada. Pero si por otro lado el productor se animara a crear grupos para empezar a comercializar por otros canales, creo que podría ir por ahí.  Si de alguna manera sacas intermediación y llegas a los mercados con mejores precios, vas a poder mejorar tu rentabilidad. Y si vas generando un negocio rentable, vas a tener excedente para reinvertir. No es un trabajo de un día para el otro.

«Si comercialmente caemos en los mismos actores, la inversión no va a cambiar nada»

En los últimos meses se habló mucho del potencial de las cerezas en los mercados internacionales, sobre todo a partir de la apertura de las exportaciones a China.

Es una alternativa, pero es una actividad que requiere de un determinado perfil de productor. La cereza es muy exigente en su manejo, requiere mucha mano de obra y es mucho más delicada en la comercialización que la pera y la manzana. Entonces, nosotros cuando vemos que hay chacras que se abandonan y que hay alguien que quiere hacer algo, proponemos la siembra de la alfalfa porque es algo más simple y que genera un rápido flujo de dinero.

Otras alternativas que estamos proponiendo a los productores jóvenes son los frutos secos, nueces, almendras y avellanas, que están funcionando muy bien. También los olivos, en la región se producen aceites de oliva de altísima calidad. La cereza es una oportunidad más empresarial que necesita de una inversión inicial muy grande, por lo tanto el perfil del productor que vaya a manejar eso es diferente.

¿Preocupa la falta de recambio generacional en los productores frutícolas?

Sí, nos preocupa mucho. Hay algunos sucesores de productores que se quieren quedar en la chacra y el tema está resuelto. Pero hay otros casos en que el productor no tiene a quien dejarle la tierra. Lo que estamos tratando de hacer es buscar a productores jóvenes, que puedan manejar la mayor cantidad de superficie, para juntar las partes y que las chacras no terminen siendo loteadas.

¿Qué autocrítica pueden hacer desde la provincia respecto a los problemas de la fruticultura?

Siempre hemos trabajado en conjunto con otras provincias como Río Negro y Mendoza. Pero creo que trabajar con la dimensión más chica de nuestro sector nos hubiese permitido tener otros resultados. Creo que deberíamos tener en el tema sanitario un trabajo diferencial, para que la zona de Neuquén – San Patricio de Chañar – Añelo sea libre de carpocapsa. Por lo menos blindar esa zona. Ojo, los problemas son sectoriales, son comunes. Lo que pasa es que para un gobierno una cosa es encarar a doscientos productores y otra cosa es tener que encarar a tres mil, como le sucede a Río Negro. Los instrumentos son diferentes porque la dimensión del sector es diferente. Nosotros conocemos las chacras una por una, productor por productor.

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¿Cómo votaron las principales localidades frutícolas del país?

|Argentina|

Las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO)​ fueron un gran golpe para el gobierno nacional. El principal candidato de la oposición, Alberto Fernández (Frente de Todos), derrotó por más de 15 puntos al actual presidente de la Nación Mauricio Macri, quien tendrá una parada difícil en octubre para ser reelegido.

Los resultados sorprendieron a propios y ajenos, tanto por la diferencia porcentual como por el categórico mensaje que significó para Cambiemos perder en todos los distritos del país, a excepción de Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

Si miramos lo que sucedió en las principales localidades frutícolas, la situación no cambia demasiado. Lo que se observa es un rechazo generalizado a las reglas de juego que el gobierno planteó a las principales Economías Regionales en los últimos años: altos costos por inflación, retenciones a la exportación de productos primarios con mano de obra intensiva y baja de los reintegros por envíos al exterior, entre otras cosas.

A modo de ejemplo, vale mencionar lo sucedido en la localidad de General Roca, una de las ciudades más representativas de la producción de fruta de pepita en el Valle rionegrino, donde la oposición se impuso por el 30% de diferencia frente a la fórmula del actual gobierno nacional (53,6% a 22,5%). Para ser justos, la producción de peras y manzanas al sur de nuestro país atraviesa una crisis sostenida desde hace por lo menos una década, sin embargo muchas de las decisiones del ahora Ministerio de Agroindustria, Pesca y Ganadería no hicieron más que profundizar esta situación.

Tareas de poda en manzanos. La producción de fruta de pepita en el Valle, una de las más golpeadas

En ese contexto, vale recordar los problemas sanitarios que tuvo la región por el envío de mercadería con carpocapsa a Brasil en febrero de este año; hecho por el cual ese mercado estuvo virtualmente cerrado durante algunos días. Muchos productores adujeron que la situación era resultado de la falta de inversión en tareas sanitarias, producida por la poca rentabilidad de los chachareros. Las dificultades del sector no son un fantasma en la cabeza de los empresarios y fruticultores del sector. El propio gobierno aceptó las dificultades cuando extendió la Emergencia Productiva a la producción de peras y manzanas en Neuquén, Río Negro, Mendoza, San Juan y La Pampa.

Esta situación electoral se repitió en dos localidades de producción citrícola por excelencia como lo son Bella Vista en Corrientes (con 3760.83 hectáreas de cítricos distribuidas entre limón, naranja y mandarina) y Burruyacú, el departamento de Tucumán que posee 13.452 hectáreas de cítricos implantadas, siendo el punto más importante a nivel provincial. En el primer caso el Frente de Todos obtuvo el 59,2% de los votos, frente al 29,5% de Juntos por el Cambio. En el segundo caso la diferencia fue aún mayor: 78,7% a 13,62%.

La producción citrícola ha sido otra de las actividades con muchos problemas de rentabilidad en los últimos años. A excepción del limón, que salvo eventuales inconvenientes climáticos, logró colocar su mercadería a buen precio en el mercado interno y además consolidó la apertura de cuatro nuevos mercados: Estados Unidos, India, México y Japón.

Estudio Malaquita

Pero no toda la actividad corrió la misma suerte. La fuerte suba de los costos productivos a raíz de los diversos aumentos del tipo de cambio, la caída de la demanda interna y una exportación decreciente fueron algunos de los motivos que denunciaron diferentes dirigentes del sector en reiteradas ocasiones. Es más: algunos llevaron el reclamo hasta Buenos Aires, al “Frutazo” realizado durante el mes de abril de este año junto a productores de la agricultura familiar. La citricultura, como la fruta pepita en el Valle, también fue declarada en Emergencia Productiva en las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Jujuy y Salta. Esta medida, aunque en ambos casos representa un alivio en el corto plazo para productores y empresas, no resuelve el problema estructural de la actividad vinculado a la falta de rentabilidad, caída de la productividad y la paulatina pérdida de mercados.

En algunas localidades frutícolas del norte la historia se repite. Sólo para graficarlo cabe destacar el ejemplo de Pilcomayo, departamento de Formosa donde se ubica Laguna Naineck, importante zona productiva de bananas. Allí el Frente de Todos obtuvo un 73,2% de los votos, mientras que Juntos por el Cambio el 19,85%. ¿Y qué pasó en Orán, también localidad productora de bananas, en la provincia de Salta? Algo similar. El frente liderado por la oposición alcanzó el 60% de los votos, en tanto que el oficialismo apenas el 15,5%.

El productor argentino posee un perfil diverso según la región en la que produce y su actividad específica

Con 1.050 hectáreas, Entre Ríos es la principal provincia productora de arándanos en nuestro país, concentrada mayormente en la localidad de Concordia. Allí el gobierno nacional también perdió por una importante cantidad de votos (56.6% a 32,9%). Esta actividad, por ser meramente exportadora (apenas un porcentaje menor de lo cosechado es destinado al consumo interno en fresco) ha podido sortear con mejor suerte algunos de los obstáculos mencionados hasta aquí. Sin embargo, a la ya pesada estructura impositiva de la fruticultura esta actividad le suma las actualizaciones de las tarifas eléctricas, un servicio utilizado de manera intensiva en el que el gobierno no discriminó a la producción del consumo doméstico . “Le dijimos al presidente que en este momento hay campos que están cerrando y dejando de producir. Y no son campos con bajo nivel tecnológico. Algunos han llegado a invertir hasta 50.000 dólares por hectárea”, había dicho meses atrás a InterNos Alejandro Pannunzio, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina (APAMA).

La cadena vitivinícola de Mendoza también fue duramente golpeada por las crisis de las Economías Regionales. Caídas de ventas en el mercado interno, fuerte presión impositiva y sobreacumulación de stock en las bodegas, incidieron negativamente en el precio de la uva (y consecuentemente del vino). “Los productores cosechan sin saber si podrán colocar la fruta”, había declarado a este medio Ángel Leotta, de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR). En San Rafael, localidad referente en la producción vitivinícola, la distancia porcentual entre ambos partidos políticos fue similar a la marcada en otras provincias. Mientras que el Frente de Todos obtuvo el 44,97% de los votos, Juntos por el Cambio sacó el 34,6%.

De izquierda a derecha, así se votó en Concordia (Entre Ríos), Bella Vista (Corrientes) y Burrucayú (Tucumán)

¿Significa esto que existe una relación directa entre la política agropecuaria del gobierno nacional y los resultados electorales de las PASO? No necesariamente. Sin embargo, es necesario leer estos datos a la luz de lo sucedido en los últimos tres años con las Economías Regionales, donde muchas pequeñas y medianas empresas perdieron competitividad en los mercados internacionales, mientras otras incluso tuvieron que abandonar la actividad por falta de rentabilidad. La situación se replica en diversos puntos del país, donde productores y productoras navegan en un mar de inestabilidad e incertidumbre respecto a su futuro. Asimismo, también hay que decir que no son pocos los reivindican lo hecho hasta aquí en materia frutihortícola por el presidente y su equipo de trabajo.

Ser el “supermercado del mundo” es otra de las promesas que está lejos de cumplirse

Las actividades mencionadas representan una importante cantidad de mano de obra, no sólo en el campo sino también en el empaque, en el acondicionamiento de la mercadería, en el transporte y en la posterior comercialización. Por eso, de alguna manera el desarrollo de estas localidades está atado al buen pasar de sus actividades productivas. En el caso de ser reelegido, sin dudas Mauricio Macri deberá revisar sus políticas en relación a la fruticultura y la horticultura. Por ahora, ser el “supermercado del mundo” es otra de las promesas electorales que, a dos meses de las elecciones generales, está lejos de cumplirse.

El gobierno actual consiguió mejores resultados electorales en zonas productivas de la denominada Pampa Húmeda, una región que incluye el este de Córdoba, el sudoeste de Santa Fe y el noroeste y norte de la provincia de Buenos Aires. Allí la producción de granos como la soja y el maíz representan la mayor productividad por hectárea del país. En términos generales, los productores de la agricultura extensiva ratificaron las políticas del presidente, con quien han tenido siempre un diálogo directo. Cuando Macri se refiere al “campo” lo hace pensando principalmente en las grandes extensiones que, sin duda, son motor de la economía argentina por los ingresos que representan para el país ante cada exportación, en términos fiscales.

Sin embargo, desde este medio hemos marcado en varias oportunidades que “el campo” no es un sector homogéneo, menos en un país extenso y de climas variables como Argentina. Lejos del estereotipo del “gaucho” que una vez al año nos muestra la televisión desde un predio en Buenos Aires, el productor argentino posee un perfil diverso según la región en la que produce, su actividad específica, tradición familiar, extensión y cultivos que trabaja, entre otras cosas. Desde el productor sojero hasta el agricultor familiar, desde la Rural hasta el Foro Soberano Agrario: hay tantos campos como Economías Regionales a lo largo y ancho del país. Sin duda, la política agropecuaria del próximo gobierno -cambie o no su signo político- deberá tener en cuenta este punto fundamental.

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Política Sectorial

Macri anunció sus próximas medidas económicas e incluyó a las pymes

|Argentina|

Hace minutos el presidente de la nación, Mauricio Macri, anunció un paquete de medidas económicas luego de la dura derrota sufrida por el frente Juntos por el Cambio el pasado 11 de agosto en las elecciones primarias (PASO).

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Entre los anuncios, el máximo mandatario informó que la AFIP lanzará en los próximos días un plan de pago con plazos a diez años para las pequeñas y medianas empresas que tengan deudas vencidas hasta el 15 de agosto. Las pymes tendrán tiempo de inscribirse hasta fin de octubre. “Las queremos ayudar porque reconocemos su valor y sabemos sus deudas”, expresó el presidente.

Otra de las medidas abordadas es el congelamiento en el precio de la nafta y el resto de los combustibles por los próximos 90 días para que “la devaluación no los afecte”. Esto podría impactar positivamente en el sistema productivo y de alimentos, en un contexto donde la abrupta suba del dólar seguramente encarecerá el resto de los insumos utilizados en la quinta por horticultores y fruticultores.

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El máximo mandatario también afirmó que aumentará el salario mínimo y las becas Progresar; otorgará beneficios a monotributistas (no pagarán sus obligaciones con AFIP el próximos mes) y a trabajadores informales y beneficiarios de Asignación Universal por Hijo, quienes recibirán dos pagos extra de 1.000 pesos por hijo, uno en septiembre y otro en octubre. Además, los trabajadores en relación de dependencia que ganen menos de 60 mil pesos mensuales, recibirán 2 mil pesos por mes en septiembre y octubre.

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Diego Montón: «La política macrista ha sido destructiva para la agricultura familiar»

|Argentina|

En abril de este año organizaciones campesinas y de la agricultura familiar realizaron en el microestadio de Ferro el primer Foro por un Programa Agrario Soberano y Popular, en el que participaron más de 4000 pequeños productores de todo el país. De dicho encuentro nació un extenso documento, donde las organizaciones elaboraron líneas de acción para el sector productivo, entre las que se destacan programas de acceso a la tierra, al crédito productivo y a la promoción de la agroecología, entre otros puntos.

Revista InterNos conversó con Diego Montón, integrante del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), para conocer cuál es la posición de las organizaciones campesinas respecto a las políticas que debe afrontar el próximo gobierno, cambie o no el signo político.

Muchas organizaciones campesinas se han mostrado fuertemente opositoras al gobierno de Mauricio Macri. Más allá de quien gane en octubre, ¿qué debería pasar con el sector de la Agricultura Familiar?

Nosotros consideramos que un marco para pensar las propuestas del sector es el Programa Agrario y Soberano. Pudimos consensuar un documento de 21 propuestas sobre cuál sería para nosotros el programa básico, elemental para el campo argentino. Hay líneas más estructurales que tienen que ver con el acceso a la tierra o el avance en torno a la declaración de los Derechos Campesinos aprobada meses atrás en Naciones Unidas. Después existen propuestas más sectoriales, según la actividad productiva, pero todas tienen un eje transversal que es la activa participación del Estado hacia un horizonte de planificación. La política macrista ha sido destructiva para la agricultura familiar.

¿Por qué denuncian que la Ley de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar no se está cumpliendo?

Era una tarea de este gobierno que la misma sea reglamentada. No sólo no se reglamentó sino que se desarticuló toda la política institucional para el sector, incluyendo la Secretaría de Agricultura Familiar. Se desnaturalizó el rol que tenía. Además, fueron desmanteladas las dependencias que se habían conformado en el INTA, el INTI y Senasa para trabajar en este sentido.

Estudio Malaquita

Una de las cosas que cuestionan es que con la importación de ciertos productos el gobierno perjudicó a los pequeños agricultores, en un contexto de tarifas altas y devaluación. ¿Cuáles son ese tipo de productos y que consecuencias tuvo para el sector?

Hay muchos ejemplos. Nosotros en Mendoza teníamos una estructura armada de curtido de cuero caprino, que se pagaba a muy buen precio al productor en el campo. El ingreso de un sintético chino mucho más barato y similar, aunque no de la misma calidad, sumado a la importación de zapatos, hizo caer la demanda de cuero. Con esta situación y los tarifazos, la curtiembre cerró. Además, acá tuvimos muchísima importación de productos procesados de tomate. También importación de cerdo, manzanas y de vino, que hizo que caiga por el piso el precio de la uva. Y así se pueden enumerar muchos productos alimenticios o derivados que han golpeado la economía de la agricultura familiar.

La UTT, el MTE y otras organizaciones agrarias han participado activamente de “Frutazos”, “Verdurazos” e incluso de un reciente “Alimentazo”. Estas acciones, ¿han tenido repercusión en la gestión política o sólo se logró instalar la temática a nivel social?

Han permitido instalar en la sociedad una situación que estaba invisibilizada, incluso en los programas de la oposición. Pero también en algunos municipios se ha logrado avanzar con experiencias concretas vinculadas a nuestras propuestas, como la elaboración de bioinsumos o el facilitamiento del acceso a la tierra. Eso nos pone en otro lugar en caso de que exista un gobierno nacional que tenga la vocación de pensar la producción agropecuaria teniendo en cuenta al sector.

«Se desnaturalizó el rol que tenía la Secretaría de Agricultura Familiar»

Una de sus propuestas más fuertes es avanzar hacia la transición agroecológica.

En Argentina y en el mundo se ha instalado la necesidad de reflexionar en torno al flagelo de la malnutrición y la necesidad de incorporar más frutas y verduras en las dietas. En ese sentido, también está claro el problema de los agroquímicos. Nosotros pensamos que el Estado debe acompañarnos en este camino hacia la transición agroecológica. Con experiencias concretas hemos demostrado que no es un proceso utópico. Se puede ser agroecológico y productivo, incluso reduciendo costos.

También demandan la creación de cadenas de comercialización “más cortas”. ¿Cómo consideran que pueden lograrse? ¿Buscan trabajar con organismos como Senasa para eso?

Hay una muy buena experiencia en Chile con las ferias agropecuarias en todos los municipios, donde los Estados articulan con los productores para que dos o tres veces por semana puedan llevar su producción directamente a la feria, con control del Estado pero con precios de estructura bien accesibles. Creemos que es una política rápida y fácil que se puede aplicar. También pedimos por el fortalecimiento de las redes de consumo alternativo, por ejemplo. Veníamos trabajando con la Comisión de Agricultura Familiar del Senasa (SENAF) donde se venía planteando la posibilidad de modificar el Código Alimentario Argentino (CAA) para poder tener políticas diferenciadas para la agricultura familiar en torno a la comercialización. Todo eso está hoy muy deteriorado.

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