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Hacemos una pausa

Facundo López Raggi: “Los hidrocarburos y la producción agropecuaria son compatibles”

|Neuquén|

La crisis del sector frutícola en el Valle tiene, por lo menos, una década. Así lo expresan funcionarios, productores y empresarios del sector, que en los últimos años han visto caer semestre a semestre los números de lo que en algún momento fue una actividad próspera. La provincia de Neuquén no escapa a esta realidad. La escasa rentabilidad del sector debido a los altos costos, la apremiante estructura impositiva y los problemas comerciales están provocando una desaparición de los pequeños productores y una actividad cada vez más concentrada. En ese contexto, el desarrollo inmobiliario juega su partido y avanza sobre chacras abandonadas para continuar con la urbanización. No son pocos los chacareros que, luego de trabajar toda su vida en la finca, deben venderla al mejor postor para saldar deudas o, en el mejor de los casos, mudarse a otro rubro, llevándose consigo una porción importante de esta matriz productiva que difícilmente vuelva a recuperarse.

Es importante decir que esta crisis no representa lo mismo para Río Negro que para Neuquén. Mientras que esta última provincia cuenta con un panorama frutícola más acotado (concentrado sobre todo en las localidades de Centenario, San Patricio del Chañar, Añelo) en Río Negro los chacareros se cuentan de a miles y el impacto económico es mayor, tanto por la cantidad de fruta que se exporta como por los volúmenes de mano de obra que se mueven.

No obstante, la particularidad de Neuquén en los últimos años ha sido la irrupción del fenómeno Vaca Muerta. El crecimiento de la actividad hidrocarburífera a partir de las inversiones para la extracción de gas no convencional (mediante la técnica del fracking) modifica el resto del escenario productivo, en el que se incluye a la actividad agropecuaria. En este contexto, la pregunta que se dispara es: ¿pueden convivir fracking y fruticultura?

Viajamos hasta el Valle neuquino para encontrarnos con el ministro de Producción e Industria de Neuquén, Facundo López Raggi, con quien conversamos sobre este interrogante. Además, el funcionario analizó los puntos débiles de la actividad, criticó el avance inmobiliario sobre zonas productivas y comentó sus propuestas para que el sistema frutícola vuelva a motorizarse.

¿Cómo se planifica la producción agropecuaria en una provincia donde la actividad hidrocarburífera tiene tanto peso?

Neuquén es una provincia de tradición energética. Abastecemos el 55% del gas del país, el 25% del petróleo, el 25% de la energía hidroeléctrica. Buena parte del desarrollo hidrocarburífero se da en áreas donde hoy por hoy no hay producción de ningún tipo. Son sobre todo las áreas de mesetas, áreas secas, por lo que son absolutamente compatibles. La provincia tiene una larga historia en el petróleo. Sabemos cómo convivir y cómo desarrollar actividades productivas en el marco de una explotación hidrocarburífera.

Vaca Muerta impacta en muchas áreas. Por ejemplo en Turismo, que no es mi área particular, pero el año pasado entraron 20 familias por día a Neuquén y es gente que viene a la actividad hidrocarburífera, que cobra un sueldo importante y cuando hay un fin de semana largo se va a Villa La Angostura o a San Martín de los Andes. Entonces el desafío de mi ministerio es la diversificación productiva, tenemos que agarrar la plata que entra por los hidrocarburos y traducirla en otro tipo de actividades económicas.

¿El avance urbano no está siendo un problema indirecto de la actividad hidrocarburífera sobre la producción agropecuaria?

En el marco del desarrollo de Vaca Muerta Neuquén está recibiendo cada vez más gente. Hay una presión urbana muy importante. Se ha legislado bastante, pero es muy difícil ir contra la inversión en desarrollos de este tipo. Nosotros somos muy celosos de asignar “cambios de uso de suelo”, que es como se denominan, porque muchos se quieren realizar en zonas donde la provincia ya hizo una inversión en canales de riego principalmente, que son inversiones de años y que la verdad no estamos dispuestos a perderlas. Por lo cual, sobre las tierras que no son ejidos municipales y por lo tanto nos corresponden a nosotros como provincia, estamos tomando la decisión de no habilitar otro uso de suelo que no sea el productivo.

«Tenemos que agarrar la plata que entra por los hidrocarburos y traducirla en otro tipo de actividades económicas»

Hace unos días un productor de Centenario nos comentaba que en esa localidad se dan cada vez más las “excepciones”, donde se permite lotear para otro tipo de desarrollos, como por ejemplo los urbanísticos.

Yo entiendo la situación, porque sobre todo la actividad frutícola de peras y manzanas tiene problemas estructurales ya desde hace un tiempo. Y eso está generando situaciones sanitarias que afectan mercados, como lo que sucedió esta temporada con el ingreso de nuestra fruta a Brasil. Esto sucede porque hay cada vez más chacras abandonadas por una cuestión de rentabilidad, pero también porque hay productores de muchos años que cada vez les cuesta más mantener una chacra. Sus familias son profesionales, se han ido a las ciudades, se dedican a otra cosa y no quieren seguir en la actividad. Y debe ser complejo para un intendente decirle a un vecino, un productor de edad, que no venda su chacra para pasar los últimos años de su vida como lo merece porque hay que mantener el suelo productivo. Dicho esto, vale señalar también que hay situaciones y situaciones. No por eso vas a habilitar un loteo que afecte el uso de un canal de riego, que además puede perjudicar a otras chacras vecinas.

¿Cómo se puede intervenir para que esto deje de suceder?

Nosotros tenemos varias políticas públicas, algunas con una buena cantidad de años en la provincia. Por el volumen de la actividad en Neuquén, comparablemente menor respecto a Río Negro, tenemos la posibilidad de generar programas más abarcativos. Para nosotros el eje principal de la fruticultura pasa por la sanidad. Uno puede tener los mejores contactos en los mejores mercados, pero si sanitariamente la zona está mal, si tenés un vecino que no hace los deberes como los tiene que hacer, no sirve de mucho. La lucha contra la carpocapsa es una lucha integral, no de un grupo de chacareros. El abordaje es integral, porque la plaga si no está en tu chacra se va a otra. Y es lo que pasa muchas veces con las chacras abandonadas. Por eso acompañamos a los productores con la incorporación de herramientas para la lucha contra la plaga, y se trabaja en las Buenas Prácticas Agrícolas. Además llevamos adelante una política de erradicación de montes en abandono, donde ponemos a consideración del productor la posibilidad de tomar un crédito para sembrar otros cultivos.

«Para nosotros el eje principal de la fruticultura pasa por la sanidad»

Muchos productores aseguran que los problemas sanitarios tienen origen en la falta de rentabilidad de su trabajo, consecuencia de recibir por su fruta un precio menor de lo que les cuesta producirla. Afirman que no tener los ingresos suficientes para las tareas culturales les impide mantener la chacra en condiciones.

El problema del sector nace económico, porque justamente los productores están vendiendo por debajo de sus costos de producción. Y termina siendo claramente comercial. Las empresas que están integradas y logran llegar a los mercados son las que mejor están. Ellas pueden pelear la fruta. En cambio, el productor que está en la chacra y entrega su fruta en la tranquera es el que está en mayor desventaja.

Pero también vale decir que la empresa que recibe esa fruta la procesa, hace un descarte importante según al mercado al que va, la retiene en frigorífico. Todo eso va generando costos por encima del valor de la fruta. Y luego tiene que venderla lo mejor que pueda en los mercados, a los que estamos llegando muy mal porque no tenemos acuerdos comerciales y las estructuras impositivas pasan a ser algo gravitante que dificulta competir. Por lo tanto el precio que obtienen no es el mejor. Con ese precio vuelven hacia atrás en la cadena y pagan transporte, mano de obra, frío. Lo que queda, va al productor. No es que las empresas estén tirando manteca al techo.

El productor esto no lo ve tanto porque su estructura impositiva es la chacra y la provincia lo eximió de absolutamente todos los impuestos. Hoy los productores primarios no pagan ingresos brutos y no pagan  impuesto inmobiliario, por ejemplo.

¿Es posible pensar en precios mínimos para la fruta que el productor entrega a las empresas? ¿Lograría eso la rentabilidad del chacarero?

No lo veo como un tema de precios mínimos. Nación está cobrando retenciones a la fruticultura. Si la cosa mejora un poco en algún momento van a retroceder, pero lo que van a hacer es devolverles ese dinero a las empresas, como se hizo siempre. Y hoy por hoy vos podrías tener unas retenciones como las actuales pero que vuelvan al productor para, por ejemplo, tareas sanitarias. La fruta que se comercializa está trazada y se conoce de qué chacra viene. Entonces uno podría decir: “Yo la retención se la cobro a las empresas, pero se la doy al productor en inversión sanitaria”. Es una manera de hacerlo.


Prodol
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¿Esto es una idea personal o una propuesta del Ministerio?

Es una propuesta que nosotros como provincia de Neuquén hemos planteado varias veces. Particularmente lo vengo proponiendo en los Consejos Federales de Producción, en las mesas de fruticultura o de Economías Regionales.

¿Qué relación tiene la provincia con el gobierno nacional? ¿Por qué le parece que no han accedido a modificar el esquema de retenciones?

Nosotros tenemos buena relación con el gobierno nacional, tenemos diálogo. Hay una realidad objetiva, muchas de las decisiones de esta gestión permitieron que Vaca Muerta se desarrolle. Por otro lado, uno que está en la función pública puede llegar a entender ciertas cosas. Cuando no hay plata tenés que tomar algunas medidas. Fijate que uno de los principales aliados del gobierno fue el campo y sin embargo le puso retenciones cuando lo tuvo que hacer. Nosotros planteamos que las retenciones son algo más que carga el sector, pero también sostenemos que la estructura impositiva que ya pesaba sobre la actividad es perversa, sobre todo en las Economías Regionales que poseen mano de obra intensiva.

«Las actividades pueden convivir. Hay chacras de producción orgánica que venden a Inglaterra y están ubicadas al lado de YPF»

Retomando el tema de la relación entre fracking y fruticultura. ¿No es válido que los habitantes tengan ciertas reservas de la convivencia de estas actividades?

Neuquén tiene 100 años de historia petrolera. Nosotros estamos seguros de que la producción de petróleo y gas y la producción agropecuaria son compatibles. Esto se analiza, son datos objetivos, no lo digo yo, sino laboratorios de prestigio como el CIATI. No obstante, suceden accidentes que pasan tanto acá como en otras actividades. Lo que sucede es que el petróleo está bajo la lupa y está bien que así sea. A ninguno de nosotros nos gusta pasar y ver un charco de petróleo. Está mal, las empresas se tienen que hacer cargo. En el último tiempo se produjo la muerte de dos trabajadores en un accidente laboral. Hay mucha presión por la seguridad y el medio ambiente. Y repito que está bien que así sea. Pero las actividades sí pueden convivir, y de hecho sucede, con chacras de producción orgánica que venden a Inglaterra y están ubicadas al lado de YPF, por ejemplo.

Y en la mano de obra disponible, ¿cómo impacta? Está claro que hoy la fruticultura no puede pagar los salarios que paga la actividad de hidrocarburos.

Es así. La fruticultura tiene un número de trabajadores permanentes, pero la mayor parte de los trabajadores son temporales. Llegan en temporada de cosecha y después se van. Sin embargo, algunos se quedan porque ven una posibilidad en el petróleo. Mucha gente del norte llega y ve que los sueldos del petróleo son cuatro veces lo que ellos cobran. Y es un razonamiento lógico que elijan cambiar de actividad.

Ahora, también sucede que el trabajador permanente, es decir el tipo que maneja el tractor o el operario que tiene formación, antes estaba pagando un alquiler de cinco mil pesos que hoy está en diez mil, porque hay operadores de las plantas petrolíferas que pueden pagar eso y los precios se disparan. Entonces por más que amen trabajar en la chacra la coyuntura los pone contra la espada y la pared.

¿Qué se puede hacer al respecto?

Particularmente hemos acompañado varias iniciativas de las empresas en búsqueda de trabajadores, incluso en el caso de lo que se llaman trabajadores golondrina. También tratamos de acompañar con créditos para la compra de plataformas para labores culturales y de cosecha, que permiten incorporar a mujeres o personas mayores en la actividad. Más allá de eso es complejo. No se le puede indicar a la gente dónde sí y dónde no trabajar, sería injusto.

Suele citarse casi como un mantra que la reconversión y la tecnificación son dos puntos fundamentales para que el sector salga por fin de la crisis. ¿No es un poco paradójico que se le pida esto a una actividad que está en Emergencia?

Es el gran tema, de dónde tiras el ovillo. Porque no es únicamente un tema de plata. Si sanitariamente seguimos haciendo algunas macanas, si comercialmente caemos en los mismos actores, la inversión no va a cambiar nada. Pero si por otro lado el productor se animara a crear grupos para empezar a comercializar por otros canales, creo que podría ir por ahí.  Si de alguna manera sacas intermediación y llegas a los mercados con mejores precios, vas a poder mejorar tu rentabilidad. Y si vas generando un negocio rentable, vas a tener excedente para reinvertir. No es un trabajo de un día para el otro.

«Si comercialmente caemos en los mismos actores, la inversión no va a cambiar nada»

En los últimos meses se habló mucho del potencial de las cerezas en los mercados internacionales, sobre todo a partir de la apertura de las exportaciones a China.

Es una alternativa, pero es una actividad que requiere de un determinado perfil de productor. La cereza es muy exigente en su manejo, requiere mucha mano de obra y es mucho más delicada en la comercialización que la pera y la manzana. Entonces, nosotros cuando vemos que hay chacras que se abandonan y que hay alguien que quiere hacer algo, proponemos la siembra de la alfalfa porque es algo más simple y que genera un rápido flujo de dinero.

Otras alternativas que estamos proponiendo a los productores jóvenes son los frutos secos, nueces, almendras y avellanas, que están funcionando muy bien. También los olivos, en la región se producen aceites de oliva de altísima calidad. La cereza es una oportunidad más empresarial que necesita de una inversión inicial muy grande, por lo tanto el perfil del productor que vaya a manejar eso es diferente.

¿Preocupa la falta de recambio generacional en los productores frutícolas?

Sí, nos preocupa mucho. Hay algunos sucesores de productores que se quieren quedar en la chacra y el tema está resuelto. Pero hay otros casos en que el productor no tiene a quien dejarle la tierra. Lo que estamos tratando de hacer es buscar a productores jóvenes, que puedan manejar la mayor cantidad de superficie, para juntar las partes y que las chacras no terminen siendo loteadas.

¿Qué autocrítica pueden hacer desde la provincia respecto a los problemas de la fruticultura?

Siempre hemos trabajado en conjunto con otras provincias como Río Negro y Mendoza. Pero creo que trabajar con la dimensión más chica de nuestro sector nos hubiese permitido tener otros resultados. Creo que deberíamos tener en el tema sanitario un trabajo diferencial, para que la zona de Neuquén – San Patricio de Chañar – Añelo sea libre de carpocapsa. Por lo menos blindar esa zona. Ojo, los problemas son sectoriales, son comunes. Lo que pasa es que para un gobierno una cosa es encarar a doscientos productores y otra cosa es tener que encarar a tres mil, como le sucede a Río Negro. Los instrumentos son diferentes porque la dimensión del sector es diferente. Nosotros conocemos las chacras una por una, productor por productor.

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