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Política Sectorial

Así fue recibida la baja de retenciones en el sector frutícola

|Argentina|

El gobierno decretó la reducción de los derechos de exportación de 4 a 3 pesos para 207 posiciones arancelarias de las economías regionales con el aliviar la carga tributaria que pesa sobre sobre las actividades productivas de trabajo intensivo como por ejemplo la fruticultura.

La decisión fue respaldada de empresarios y dirigentes del sector, que en no pocas oportunidades habían sugerido revisar el esquema fiscal por encontrarlo “asfixiante” para el normal desarrollo de la actividad. Aunque se espera la eliminación total de las retenciones, en algunos casos se considera que es un primer paso para la reactivación productiva.

En la región del Valle, la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI) emitió un comunicado en el que manifestó su satisfacción por la modificación de este impuesto. “Si bien es cierto que la medida de fondo esperada es la eliminación de los derechos de exportación, también somos conscientes del difícil panorama fiscal que enfrenta la macroeconomía, por lo que la medida es bienvenida y valorada”, afirmaron.

En este sentido, cabe recordar que por ahora las retenciones -colocadas en septiembre de 2018- se extenderán hasta el mes de diciembre de 2020, como determinara originalmente el Ministerio de Hacienda, Nicolás Dujovne.

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Desde el Valle también se manifestó la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (CAPCI) que a través de su representante, Alejandro Zimmermann, afirmó que aunque la medida no resuelve la problemática compleja del sector frutícola es “un paso favorable y genera un impacto positivo” en la actividad.

También el sector citrícola ve con buenos ojos el acuerdo ya que finalmente se reducirán los derechos de exportación para los productos frescos, que tendrán la misma alícuota que los productos industrializados como jugos y aceites especiales, los cuales tributan 3 pesos por dólar exportado desde la implementación de las retenciones.

Ariel Panozzo Galmarello, presidente de la Federación del Citrus de Entre Ríos (FECIER) consideró que la reducción es “un empujoncito para todas las pequeñas y medianas empresas que componen la actividad” aunque, en sintonía con alguno de sus colegas, espera que en 2020 “las retenciones sean historia” y la actividad citrícola, acompañada de buenas condiciones climáticas, pueda mejorar sus números. En el mismo sentido se manifestó la Cámara de Exportadores de Citrus del Noreste Argentino (CECNEA) para quien la medida «es un paso en la dirección correcta en pos de la recuperación del sector».

Quien se mostró prudente a la hora de celebrar la noticia fue Alejandro Pannunzio, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia (Apama), quien consideró la medida como un “paliativo”. “En principio no está mal, ayuda. Es una medida que veníamos pidiendo”, declaró. Aunque luego agregó que la medida tiene un “vicio de origen conceptual” y que las mismas no deberían existir para la actividad productiva ya que dificultan la competencia en los mercados internacionales. Recordemos que el sector arandanero envía al exterior la mayor parte de lo que produce.

En líneas generales, la noticia fue recibida con optimismo por dirigentes frutícolas, aunque la mayoría coincide en calificar a las retenciones como un impuesto distorsivo que debe eliminarse en su totalidad. Junto con la baja del Mínimo No Imponible, esta medida aparece como un guiño del gobierno nacional a las economías regionales que sin duda fueron muy perjudicadas desde los costos productivos y la carga fiscal en los últimos años. En un semestre electoral, la gestión de Cambiemos comienza a revisar sus políticas para el sector productivo. Veremos si le alcanza para volver a enamorar a una actividad que no pudo dar el salto de calidad esperado y, en muchos casos, se vio afectado por las medidas llevadas a cabo desde diciembre de 2015.

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