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Política Sectorial

Nació «Frutas de Argentina» y se reunió con Sica para revisar el estado de la fruticultura

|Argentina|

El ministro de Producción de Producción y Trabajo, Dante Sica, recibió el pasado jueves al comité de Frutas de Argentina, una asociación debutante conformada por la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), el Comité Argentino de Arándanos (ABC), la Federación Argentina del Citrus (FEDERCITRUS) y la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (CAPCI). Durante el encuentro dicha asociación planteó las principales dificultades que atraviesa actualmente el sector productivo y solicitó políticas públicas para recuperar la competitividad perdida en los últimos diez años.

“Sica se mostró dispuesto a escuchar los puntos más importantes, los que más preocupan a la fruticultura hoy en día”, contó a Revista InterNos José Carbonell, titular de Federcitrus, al ser consultado sobre el resultado de las conversaciones. Principalmente, el sector reclamó por la eliminación total de los derechos de exportación para la actividad frutícola. Los dirigentes saben que esto difícilmente se concrete, pero lo colocan como una prioridad a la hora de discutir cambios en el sector.

Recientemente el gobierno nacional modificó el esquema de retenciones y decretó la reducción de dicho impuesto de 4 a 3 pesos. “Se redujo en un 25% los derechos de exportación, lo cual es bueno. Pero nosotros necesitamos que se eliminen completamente porque es un impuesto que nos afecta directamente”, dijo a InterNos Agustín Argibay, titular de CAFI. El dirigente espera que, una vez estabilizada la situación macroeconómica del país, este impuesto deje de pesar sobre el sector. “El ministro dijo que el presidente es el principal interesado en reducirlos, que van a hacerlo cuando puedan porque consideran que es un impuesto distorsivo”, agregó.

Estudio Malaquita

Otra de las medidas requeridas en la reunión fue la inclusión en el Mínimo No imponible (MNI) de las empresas prestadoras de servicios temporarios (destinados a las tareas de cosecha o empaque, por ejemplo) que no están dentro del Decreto firmado por el gobierno nacional en el pasado mes de febrero. Según cuentan ambos dirigentes, Sica se comprometió a revisar este punto.

«Necesitamos que las retenciones se eliminen completamente porque son un impuesto que nos afecta directamente», Agustín Argibay

Por último, las entidades solicitaron restablecer en el corto plazo los reintegros de exportación a sus valores originales, ya que los mismos permiten compensar los impuestos que paga la actividad por los envíos al exterior. Cabe recordar que en agosto del 2018 el gobierno tomó la decisión de reducir en un 66% el monto total pagado anualmente a las empresas en concepto de reintegros a la exportación. Así, productos como las peras y manzanas pasaron a percibir del 8,5% al 4,75% del total exportado, mientras que por caso las ciruelas vieron reducidos sus reintegros del 6% al 3,25%, sólo por poner algunos ejemplos. En total, esa «achique» representó un 50% para las frutas frescas y un 57% a las frutas y hortalizas industrializadas. En aquel momento, el propio Sica había advertido que gracias a la devaluación del dólar dicha medida no impactaría en la competitividad. Un año después, la actividad frutícola sostiene el reclamo que ya por aquellos días había calificado como “incomprensible”.

Diagnóstico

Datos provistos por el Comité afirman que Argentina perdió entre 2008 y 2017 unas 750.000 toneladas de mercadería enviada al exterior, lo que representa una caída del 50% en el volumen total exportado. En este sentido, el diagnóstico que realizan señala que esta pérdida de mercados se produce por dos factores principales: el primero, lo “caro” que resulta nuestro país para producir. El segundo, las considerables retenciones que deben abonar las empresas cada vez que quieren colocar su mercadería en el exterior.

Desde Frutas de Argentina señalan que además de los derechos a la exportación, un dólar “estancado” y una inflación sostenida impactan en los costos laborales, energéticos, de logística y distribución. Pero además indican que la falta de acuerdos de libre comercio coloca fuera de juego a nuestro país y lo comparan con el estímulo que significó para países como Chile o Sudáfrica tener arancel cero para exportar.

Ingresar de manera “agresiva” en el mercado internacional, junto con políticas agropecuarias concretas para favorecer la actividad, es lo que el sector reclama desde hace algún tiempo para volver a tener el peso en los mercados que supo tener tiempo atrás. En ese sentido, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea ilusiona a los representantes de las distintas entidades, aunque saben que la puesta en marcha del mismo puede demorarse largos meses e incluso años.

A mediano plazo

Además de estas medidas urgentes, el comité de Frutas de Argentina solicitó a mediano plazo la creación de una Ley de Economías Regionales específica para la actividad que se diferencie de las producciones extensivas. Dicha normativa debería incorporar una reforma impositiva y laboral, acuerdos de Libre Comercio, inversión para mejorar la logística interna y financiamiento a largo plazo con tasas blandas para la tecnificación del sector.

“La fruticultura es una actividad dinámica. El mundo pide cambios en las variedades y nosotros no podemos quedarnos atrás. Pero para realizar una reconversión se necesitan créditos para la inversión y eso hoy está muy difícil”, dijo al respecto José Carbonell.

Política Sectorial

Crean una red institucional para combatir el trabajo infantil en zonas de producción rural

|Argentina|

A través de una iniciativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Argentina, se anunció la creación de una red institucional para abordar la problemática del trabajo infantil en zonas de producción rural de nuestro país.

Dicho proyecto se propone incentivar la creación de políticas y programas específicos que contribuyan a prevenir y erradicar el trabajo infantil, así como a promover el trabajo adolescente protegido en el sector agropecuario. Además, busca generar conocimiento para incidir en la concientización de funcionarios públicos y de la sociedad civil en general.

“Profundizar esfuerzos, responsabilidad, trabajo conjunto, concientización”, son los cuatro ejes de la campaña “Offside: marcando la cancha”, una iniciativa que cuenta con la participación de una veintena de organismos públicos y privados que se enmarca en el Plan Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente que comenzó en el 2018 y finalizará en 2022.

Estudio Malaquita

Este trabajo interdisciplinario enfocará sus acciones en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza, con particular énfasis en tres sectores productivos: ajo, algodón y tomate. La iniciativa estará financiada por el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos y en total tendrá cuatro años de duración.

En el mundo existen más de 152 millones de víctimas del trabajo infantil; de las cuales 108 millones trabajan en el sector agropecuario. En Argentina, el problema alcanza a más de 763.000 niños y niñas. De ese total, alrededor de 150.000 vive en zonas rurales, de acuerdo con los resultados de la última Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (EANNA), elaborada por el INDEC junto a la Secretaría de Gobierno de Trabajo y Empleo en 2018.

“Proponemos un abordaje integral del problema del trabajo infantil en el sector agropecuario. Es fundamental promover una mayor articulación entre organismos de gobierno, empresas, trabajadores y la sociedad civil para cumplir con la meta de erradicar el trabajo infantil para el año 2025”, dijo María Eugenia Figueroa, especialista en desarrollo rural y coordinadora nacional del proyecto Offside.

En esa línea, Figueroa agregó: “Además de impactar profundamente en todo su desarrollo, esas experiencias les niegan su infancia y modelan las ocupaciones y oficios que desarrollarán como adultos. Esto conduce a que, generación tras generación, se reproduzcan sesgos por género en el mercado de trabajo, así como las condiciones de informalidad y precariedad laboral”.

Fuente: OIT

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Política Sectorial

UATRE anunció aumentos en la escala salarial del trabajador rural

|Argentina|

La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) anunció nuevos pisos salariales para los trabajadores rurales de todo el país que entrarán en vigencia durante los meses de agosto y octubre. Representarán un incremento del 23% y 28% respectivamente.

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A través de la Resolución CNTA 188/2019, la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) informó que los peones generales pasarán a cobrar un sueldo de $23.490 con un jornal de $1.033; en tanto que dentro de la categoría de ayudantes especializados, el peón único cobrará un sueldo de $24.111 mientras que el jornal será de $1.060.

Fruticultores y quinteros tendrán un sueldo de $25.064,94, mientras que el valor  jornal alcanzará los $1.102. Además, conductores tractoristas, maquinistas de máquinas cosechadoras y agrícolas cobrarán $26.164 de sueldo o $1.152 por día. Dentro del personal jerarquizado, los puesteros percibirán $25.897, los capataces $28.566 y los encargados $30.135.

Aquí la resolución:

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Política Sectorial

¿Cómo votaron las principales localidades frutícolas del país?

|Argentina|

Las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO)​ fueron un gran golpe para el gobierno nacional. El principal candidato de la oposición, Alberto Fernández (Frente de Todos), derrotó por más de 15 puntos al actual presidente de la Nación Mauricio Macri, quien tendrá una parada difícil en octubre para ser reelecto.

Los resultados sorprendieron a propios y ajenos, tanto por la diferencia porcentual como por el categórico mensaje que significó para Cambiemos perder en todos los distritos del país, a excepción de Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

Si miramos lo que sucedió en las principales localidades frutícolas, la situación no cambia demasiado. Lo que se observa es un rechazo generalizado a las reglas de juego que el gobierno planteó a las principales Economías Regionales en los últimos años: altos costos por inflación, retenciones a la exportación de productos primarios con mano de obra intensiva y baja de los reintegros por envíos al exterior, entre otras medidas.

A modo de ejemplo, vale mencionar lo sucedido en la localidad de General Roca, una de las ciudades más representativas de la producción de fruta de pepita en el Valle rionegrino, donde la oposición se impuso por el 30% de diferencia frente a la fórmula del actual gobierno nacional (53,6% a 22,5%). Para ser justos, la producción de peras y manzanas al sur de nuestro país atraviesa una crisis sostenida desde hace por lo menos una década, sin embargo muchas de las decisiones del ahora Ministerio de Agroindustria, Pesca y Ganadería no hicieron más que profundizar esta situación.

Tareas de poda en manzanos. La producción de fruta de pepita en el Valle, una de las más golpeadas

En ese contexto, vale recordar los problemas sanitarios que tuvo la región por el envío de mercadería con carpocapsa a Brasil en febrero de este año; hecho por el cual ese mercado estuvo virtualmente cerrado durante algunos días. Muchos productores adujeron que la situación era resultado de la falta de inversión en tareas sanitarias, producida por la poca rentabilidad de los chachareros. Las dificultades del sector no son un fantasma en la cabeza de los empresarios y fruticultores del sector. El propio gobierno aceptó la crisis cuando extendió la Emergencia Productiva a la producción de peras y manzanas en Neuquén, Río Negro, Mendoza, San Juan y La Pampa.

Esta situación electoral se repitió en dos localidades de producción citrícola por excelencia como lo son Bella Vista en Corrientes (con 3760.83 hectáreas de cítricos distribuidas entre limón, naranja y mandarina) y Burruyacú, el departamento de Tucumán que posee 13.452 hectáreas de cítricos implantadas, siendo el punto más importante a nivel provincial. En el primer caso el Frente de Todos obtuvo el 59,2% de los votos, contra el 29,5% de Juntos por el Cambio. En el segundo caso la diferencia fue aún mayor: 78,7% a 13,62%.

La producción citrícola ha sido otra de las actividades con problemas de rentabilidad en los últimos años. A excepción del limón, que salvo eventuales inconvenientes climáticos logró colocar su mercadería a buen precio en el mercado interno y además consolidó la apertura de cuatro nuevos mercados: Estados Unidos, India, México y Japón.

Estudio Malaquita

Pero no toda la actividad corrió la misma suerte. La fuerte suba de los costos productivos a raíz de los diversos aumentos del tipo de cambio, la caída de la demanda interna y una exportación decreciente fueron algunos de los motivos que denunciaron diferentes dirigentes del sector en reiteradas ocasiones. Es más: algunos llevaron el reclamo hasta Buenos Aires, al “Frutazo” realizado durante el mes de abril de este año junto a productores de la agricultura familiar. La citricultura, como la fruta pepita en el Valle, también fue declarada en Emergencia Productiva en las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Jujuy y Salta. Esta medida, aunque en ambos casos representa un alivio en el corto plazo para productores y empresas, no resuelve el problema estructural de la actividad vinculado a la falta de rentabilidad, caída de la productividad y la paulatina pérdida de mercados.

En algunas localidades frutícolas del norte la historia se repite. Sólo para graficarlo cabe destacar el ejemplo de Pilcomayo, departamento de Formosa donde se ubica Laguna Naineck, importante zona productiva de bananas. Allí el Frente de Todos obtuvo un 73,2% de los votos, mientras que Juntos por el Cambio el 19,85%. ¿Y qué pasó en Orán, también localidad productora de bananas, en la provincia de Salta? Algo similar. El frente liderado por la oposición alcanzó el 60% de los votos, en tanto que el oficialismo apenas el 15,5%.

El productor argentino posee un perfil diverso según la región en la que produce y su actividad específica

Con 1.050 hectáreas, Entre Ríos es la principal provincia productora de arándanos en nuestro país, concentrada mayormente en la localidad de Concordia. Allí el gobierno nacional también perdió por una importante cantidad de votos (56.6% a 32,9%). Esta actividad, por ser meramente exportadora (apenas un porcentaje menor de lo cosechado es destinado al consumo interno en fresco) ha podido sortear con mejor suerte algunos de los obstáculos mencionados hasta aquí. Sin embargo, a la ya pesada estructura impositiva de la fruticultura esta actividad le suma las actualizaciones de las tarifas eléctricas, un servicio utilizado de manera intensiva en el que el gobierno no discriminó a la producción del consumo doméstico. “Le dijimos al presidente que en este momento hay campos que están cerrando y dejando de producir. Y no son campos con bajo nivel tecnológico. Algunos han llegado a invertir hasta 50.000 dólares por hectárea”, había dicho meses atrás a InterNos Alejandro Pannunzio, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina (APAMA).

La cadena vitivinícola de Mendoza también fue duramente golpeada por las crisis de las Economías Regionales. Caídas de ventas en el mercado interno, fuerte presión impositiva y sobreacumulación de stock en las bodegas, incidieron negativamente en el precio de la uva (y consecuentemente del vino). “Los productores cosechan sin saber si podrán colocar la fruta”, declaró en febrero de este año a nuestro medio Ángel Leotta, de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR). En San Rafael, localidad referente en la producción vitivinícola, la distancia porcentual entre ambos partidos políticos fue similar a la marcada en otras provincias. Mientras que el Frente de Todos obtuvo el 44,97% de los votos, Juntos por el Cambio sacó el 34,6%.

De izquierda a derecha, así se votó en Concordia (Entre Ríos), Bella Vista (Corrientes) y Burrucayú (Tucumán)

¿Significa esto que existe una relación directa entre la política agropecuaria del gobierno nacional y los resultados electorales de las PASO? No necesariamente. Sin embargo, es necesario leer estos datos a la luz de lo sucedido en los últimos tres años con las Economías Regionales, donde muchas pequeñas y medianas empresas perdieron competitividad en los mercados internacionales, mientras otras incluso tuvieron que abandonar la actividad por falta de rentabilidad. La situación se replica en diversos puntos del país, donde productores y productoras navegan en un mar de inestabilidad e incertidumbre respecto a su futuro. Asimismo, también hay que decir que no son pocos quienes reivindican lo hecho hasta aquí en materia frutihortícola por el presidente y su equipo de trabajo.

Ser el “supermercado del mundo” es otra de las promesas que está lejos de cumplirse

Las actividades mencionadas representan una importante cantidad de mano de obra, no sólo en el campo sino también en el empaque, en el acondicionamiento de la mercadería, en el transporte y en la posterior comercialización. Por eso, de alguna manera el desarrollo de estas localidades está atado al buen pasar de sus producciones principales. En el caso de ser reelecto, sin dudas Mauricio Macri deberá revisar sus políticas en relación a la fruticultura y la horticultura. Por ahora, ser el “supermercado del mundo” es otra de las promesas electorales que, a dos meses de las elecciones generales, está lejos de cumplirse.

El gobierno actual consiguió mejores resultados electorales en zonas productivas de la denominada Pampa Húmeda, una región que incluye el este de Córdoba, el sudoeste de Santa Fe y el noroeste y norte de la provincia de Buenos Aires. Allí la producción de granos como la soja y el maíz representan la mayor productividad por hectárea del país. En términos generales, los productores de la agricultura extensiva ratificaron las políticas del presidente, con quien han tenido siempre un diálogo directo. Cuando Macri se refiere al “campo” lo hace pensando principalmente en las grandes extensiones que, sin duda, son motor de la economía argentina por los ingresos que representan para el país ante cada exportación, en términos fiscales.

Sin embargo, desde este medio hemos remarcado en varias oportunidades que “el campo” no es un sector homogéneo, menos en un país extenso y de climas variables como Argentina. Lejos del estereotipo del “gaucho” que una vez al año nos muestra la televisión desde un predio en Buenos Aires, el productor argentino posee un perfil diverso según la región en la que produce, su actividad específica, tradición familiar, extensión y cultivos que trabaja, entre otras cosas. Desde el productor sojero hasta el agricultor familiar, desde la Rural hasta el Foro Soberano Agrario: hay tantos campos como Economías Regionales a lo largo y ancho del país. Sin duda, la política agropecuaria del próximo gobierno -cambie o no su signo político- deberá tener en cuenta este punto fundamental.

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