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Producción

Más de 30 horas de defensa: así evitó pérdidas por heladas un productor rionegrino

|Río Negro|

Gabriel Iturralde, productor de la localidad rionegrina de Cinco Saltos, compartió con InterNos imágenes de la defensa contra las heladas que cayeron sobre la zona productiva del Valle durante los primeros días de septiembre, afectando especialmente a las plantaciones de carozo que se encontraban en plena floración.

Si bien las imágenes impresionan al público general, no son un espectáculo deseado por los productores. Iturralde cuenta que los momentos más complejos de la defensa fueron la noche del domingo 1 de septiembre y la madrugada del lunes 2; como también la noche del lunes y madrugada del martes 3. “El primer día fueron catorce horas de combate contra la helada, y el segundo día fueron dieciséis horas con los equipos prendidos. Nuestros termómetros marcan hasta cinco grados bajo cero, pero se llegaron a registrar temperaturas de hasta menos ocho grados”, contó el productor.

Para hacer una “defensa activa” de su finca, que lleva por nombre La Santina, Iturralde puso a funcionar un sistema de riego por aspersión sobre sus cinco hectáreas de cereza, destinadas en un 80% a exportación. Gracias al trabajo de su grupo humano y al buen funcionamiento de los equipos, el productor pudo salvar casi la totalidad de sus plantaciones. “El día jueves tuvimos una evaluación de nuestro director técnico y dijo que los daños habían sido mínimos, equiparables a un raleo liviano”, comentó a InterNos.

Estudio Malaquita

Defender una plantación frutal contra heladas no es fácil. Requiere, además del equipamiento técnico, del constante control sobre la bomba que extrae el agua de los pozos y de los apersones que la distribuyen. En su caso particular, Iturralde explica que en las bombas impulsadas a nafta debe verificarse el nivel de combustible y de aceite del motor, como también la presión del agua, que varía según la temperatura ambiente (a menores temperaturas, mayor presión para combatir el efecto sobre las plantaciones).

Una vez encendidos, los equipos no pueden detenerse por mucho tiempo, porque la cobertura de hielo -que impide que la temperatura de la flor sea menor a cero grados- se descongela; al alcanzar alcanzar valores por debajo de los cero grados la flor comienza a dañarse y la plantación a perder productividad.

Iturralde relató a este medio que por la madrugada del día de la fecha tuvieron que combatir otra helada, aunque más leve. Una foto enviada muestra el reflejo del sol sobre el hielo de las plantaciones, con los aspersores todavía funcionando. Luego de más de 30 horas de riego, el agua de los pozos comienza a escasear, por lo que deben recurrir a la costa del río Negro para abastecerse.

Fotos: Gentileza de Carlos Bascur

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