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Política Sectorial

Cerrar la grieta productiva, el plan de Kulfas para la post pandemia

|Argentina|

El gobierno nacional comenzó a pensar en la economía post-pandemia. En el día de ayer, a través de los ministerios de Desarrollo Productivo y de Trabajo, se presentaron las bases para un "Acuerdo Económico y Social" frente a un centenar de dirigentes gremiales y empresarios. El objetivo es convenir pautas fundamentales para el desarrollo agrícola, industrial y tecnológico de los próximos años.

Matías Kulfas, responsable de la cartera productiva, señaló que la falta de consensos es uno de los motivos principales por el cual Argentina lleva 45 años de bajo crecimiento -con excepciones, como el período 2003-2011- con marcadas etapas de recesión. Durante la reunión, el ministro presentó un decálogo donde se señalan los principales puntos a acordar entre oficialismo y oposición; lo que podría decirse "superar la grieta" en términos productivos.

El documento abre explicando la necesidad de aumentar las exportaciones argentinas -las cuales se encuentran estancadas desde 2011- para generar divisas y financiar el crecimiento económico general. En este sentido, el gobierno indica cuáles han sido las políticas dispuestas desde su asunción para fomentar los envíos al exterior: baja de retenciones y suba de reintegros para el agro extensivo; ampliación del crédito productivo y desarrollo de programas pesqueros, porcinos, industriales y tecnológicos.

Asimismo, subrayaron la creación del plan “1.000 millones” en vinos embotellados, única medida que impacta directamente en el sector frutícola -tal como contamos en esta nota- por el valor agregado que aporta la vitivinicultura a sus productos.

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En otro de sus puntos, el documento señala la existencia de una “falsa antinomia” entre mercado interno y mercado externo. Por eso, se propone “cuidar inteligentemente el mercado interno” para potenciar luego exportaciones futuras con incentivos fiscales o crediticios. “Salir a exportar es un proceso de acumulación de capacidades. Necesitamos generar incentivos para no quedarnos solo con nuestros mercados locales”.

El texto aborda, además, la regulación de las importaciones y la apertura de nuevos mercados como factores decisivos en el comercio internacional. “La apertura comercial no es un fin en sí mismo, sino una herramienta que debe ser utilizada de manera inteligente. Debemos integrarnos más al mundo en el futuro, pero con una mirada pragmática”, indican desde el gobierno. Y plantean una redefinición integral del esquema de retenciones y reintegros a la industria, junto a una apertura selectiva para la importación de bienes de capital en sectores que no tienen proveedores nacionales (por ejemplo, la industria audiovisual).

También resulta interesante observar la incorporación de la agenda ambiental a los objetivos productivos de los próximos años. “Históricamente, las políticas productivas tuvieron como único norte la maximización del PIB, descuidando la dimensión ambiental. Debemos conciliar desarrollo con cuidado del ambiente y migrar nuestra matriz productiva hacia actividades y procesos de menor impacto”, expresa el documento.

Lo cierto es que, más allá del exhaustivo análisis, el gobierno nacional continúa sin mencionar de manera directa a la actividad productiva y comercial de frutas y verduras. No es novedad que el sector frutihortícola es garantía de mano de obra directa e indirecta para cientos de miles de ciudadanos en cosechas, empaques, transportes y comercialización interna y de exportación.

Esta actividad mueve, literalmente, a gran parte del campo argentino, generando valor agregado en toda su cadena y garantizando el ingreso de familias que luego consumen en el país, en un círculo virtuoso poco valorado. Más allá de la declaración de principios que significa que “ningún sector importante más que otro” (punto 2 del documento), el sector continúa esperando medidas concretas -y acordes a sus particularidades- que motiven la inversión y el desarrollo a largo plazo. De cualquier manera, es justo decir que el gobierno de Alberto Fernández no ha conocido, por ahora, otra cosa que no sea la gestión de la pandemia. Sería apresurado sacar conclusiones taxativas al respecto.

En una reciente entrevista realizada por Alejandro Bercovich y publicada en Revista Crisis, Matías Kulfas destacó la importancia de un desarrollo para las cadenas productivas del interior que "descentralice (...) y reduzca la presión demográfica sobre las grandes ciudades".

En esa misma entrevista indicó que el gobierno se encuentra en un proceso de diálogo importante con el campo argentino desde la conformación del Consejo Agroindustrial Argentino, que reúne a 50 cámaras de distintas cadenas. "Estamos discutiendo cómo planteamos el crecimiento del sector en la próxima década, y el desafío es el que sugería Aldo Ferrer: lograr que el sector agroalimentario sea una pieza del desarrollo nacional y no un apéndice del mercado mundial de alimentos. Agregar valor en origen, fomentar las economías regionales, transformar materia prima en carnes", declaró el ministro.



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