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Producción

La escasez hídrica y el clima condicionan la cosecha frutícola

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|Argentina|

Un nuevo informe del Instituto del Clima y Agua de INTA advierte la aparición de lluvias en los próximos días, para gran parte del centro y norte del país. Sin embargo, la zona del este continuará con déficit hídrico durante este verano.

En la región pampeana, el Litoral y el noreste de la Patagonia habrá posibilidad de precipitaciones  en el periodo que va de enero a marzo pero serán por debajo de lo normal.  Lo que significa que no serán suficientes para paliar la escasez hídrica que trajo consigo el 2020.

Foto: pronóstico de lluvias de corto a mediano plazo del 11 al 16 de Enero de 2021.

Vale mencionar que durante estas últimas semanas se observaron algunas precipitaciones importantes, lo que daría un respiro a los productores nacionales. Las lluvias más significativas se concentraron sobre Cuyo, Córdoba (oeste), algunas zonas del NOA, del Litoral y la región sur de Buenos Aires.  Estas áreas presentaron acumulados entre 60 y 90 milímetros.  En zonas como Tucumán, Chaco y Formosa las reservas estarían en niveles adecuados e incluso se habla de excesos hídricos. Este último sería el caso de Tucumán que llegó a tener un valor máximo de acumulados de agua de 136 milímetros.

A pesar de esto, en el resto del país las reservas de agua en los suelos continúan siendo bajas y muy variables. En zonas como Córdoba y San Luis la situación continúa siendo de sequía y las reservas en el suelo deficitarias.  Esta última condición se estima que podría modificarse durante esta semana, cuando las lluvias sobre el centro cordobés modifiquen los acumulados.

“Han ocurrido algunas lluvias, por ejemplo a fines de octubre, que permitieron realizar tareas agropecuarias necesarias e impostergables, pero no condujeron a una situación de tranquilidad de mediano y largo plazo en relación a las lluvias”, analizó Roberto De Ruyver, director del Instituto de Clima y Agua del INTA.

Vale mencionar que los eventos descriptos  y  la variabilidad de los mismos se dan bajo la influencia del evento La Niña, que actualmente se encuentra transitado una fase fría. Este fenómeno interanual es complejo y puede incentivar la presencia incluso de otros eventos climáticos a menor escala o propios de las variaciones que sufra el sistema atmosférico. “Se estima con probabilidades mayores al 80%, que esta fase continúe a lo largo del primer trimestre de 2021”, afirmó Ruyver.

La escasez hídrica del año que pasó estuvo acompañada además de una gran variabilidad de las temperaturas y esto tuvo consecuencias.  En algunas áreas el impacto fue directo: corrimientos de las fechas de siembra en los cultivos de verano y  merma en los rendimientos de la cosecha.  Este último fue el caso de la zona de Río Colorado que a fines de septiembre y principios de octubre registró largas noches de temperaturas bajo cero que llegaron a descender hasta los -6°C. Dichas heladas primaverales afectaron a las plantaciones frutícolas de la zona, causando daños irreversibles en frutales de carozo y pepita.

Según los datos relevados por los propios productores, las pérdidas en carozo alcanzaron el 70% de la producción, las manzanas tuvieron una merma del 65% (variedad gala) y en las peras Williams la cosecha no superará el 50%. “Tuvimos varias heladas algunas de ellas muy fuertes, algunas con viento y a pesar que tenemos riego por aspersión, cuando más necesitábamos el agua no alcanzó porque hubo varios problemas en los canales”, explicó Antonio Mellado Molinet, productor de la zona a Rio Negro.

Pese a las perdidas, algunos productores lograron comercializar los pocos volúmenes de fruta que rescataron  y consiguieron buenos precios. Pero la situación empezó a complicarse cuando  ingresaron al mercado frutas de otras zonas  como Mendoza, San Pedro y parte de Valle Medio  que se posicionaron como una competencia directa a las de Río Colorado. Así las góndolas se saturaron de productos y los precios empezaron a caer.

 

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