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Política Sectorial

Diego Montón: "La Mesa Agroalimentaria unió comunidades campesinas con pymes que exportan granos"

|Argentina|

En agosto de 2019 conversábamos en InterNos con Diego Montón, integrante del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) Somos Tierra, por los efectos que la política agropecuaria del gobierno de Mauricio Macri estaba teniendo sobre la agricultura campesina y familiar. “Ha sido destructiva”, expresaba el dirigente por aquel entonces. Ahora, con motivo de la creación de la Mesa Agroalimentaria Nacional -lanzada por el MNCI ST, junto a la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) y la Federación de Cooperativas Federadas (Fecofe) en junio pasado- volvimos a convocarlo para preguntarle sobre el estado de este sector productivo con un gobierno de otro signo político y en el marco de los desafíos que impuso el COVID-19.

Hace dos años nos decías que durante la gestión de Mauricio Macri la reglamentación de la Ley de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar estaba frenada. ¿En qué estado se encuentra hoy?

En principio diría que no se puede obviar el contexto de pandemia, que dificultó la generación de espacios de encuentro para trabajar. Sin embargo, el año pasado se hicieron reuniones en el Consejo de Agricultura Familiar para avanzar en la reglamentación. Circularon algunos borradores pero, de ahí para acá, no hemos tenido más noticias. La ley todavía no está reglamentada. Y lo que alcanzamos a ver es que el capítulo de tierras, donde se iba a incorporar un Banco de Tierras para la adjudicación y regularización, por ejemplo, no había sido incorporado.

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¿Y qué sucederá con este punto en particular? Ya que es una demanda concreta del sector de los pequeños productores en los últimos años.

Tenemos información que la Ley de Acceso a la Tierra se trataría próximamente. Ese proyecto salvaría el capítulo de tierras de la Ley de Reparación Histórica, no completamente, pero sí el apartado de arrendatarios. Está avanzado el proyecto que hizo UTT, que en su momento se lo denominaba Procrear Rural. Plantea un fondo fiduciario para la compra de tierras para que después las familias pueden devolverlo como un crédito, a una tasa muy baja. Eso está avanzando bastante. De cualquier manera, la clave está en revisar el proceso de concentración de la tierra en Argentina: no solo en el acceso, sino también en el relevamiento de las familias poseedoras, con un nuevo paradigma que democratice la tenencia.

¿Cómo evalúan los primeros meses de la Mesa Agroalimentaria Argentina?

Lo consideramos un proceso muy positivo porque ha permitido reunir a organizaciones muy diversas con una identidad común en torno a la visión que tiene que cumplir el campo en un modelo de desarrollo nacional. Y dentro de él, plantear el tema de la producción de alimentos para el mercado interno con un horizonte de soberanía alimentaria y transición agroecológica a corto y mediano plazo. La Mesa ha permitido que se unan desde comunidades campesinas pequeñas hasta cooperativas de medianos productores que incluso exportan grano, sentados en una misma mesa y proponiendo políticas en común. Ahora, con el lanzamiento de las regionales (NdE: la Mesa presentó recientemente su regional en Córdoba) la idea es afianzarla con todas aquellas organizaciones que puedan agregar el capítulo local a la discusión de políticas públicas nacionales.

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Imagino que será una herramienta de trabajo y discusión para llevarle propuestas concretas al Estado nacional en los próximos años.

Sí, por supuesto. El gobierno en esta última etapa echó mano a su diálogo con el Consejo Agroindustrial Argentino para controlar el tema del precio de los alimentos, por ejemplo. Nosotros vemos que desde ahí no han salido las herramientas suficientes. Y estamos convencidos que ahí no está representada una buena parte de la diversidad agraria argentina. Y eso es lo que venimos construyendo.

Quienes impulsan esas Mesas Agroalimentarias hablan de “discutir el modelo agroalimentario”. En concreto, ¿cuáles son esas cosas del modelo a cuestionar y cambiar?

Pensamos que el modelo agroalimentario avanza hacia un proceso de mayor concentración del que ya tiene, y una concentración que va de la mano del desarrollo del capital financiero. Los alimentos se convierten en commodity, mercancías para el mercado internacional bajo la lógica de la especulación financiera. Por otro lado, esos objetivos se cumplen aplicando el paquete tecnológico de agroquímicos, que en general no solo son nocivos para la salud y el ambiente sino que son un costo en dólares que tracciona el precio de los alimentos hacia arriba. Nosotros planteamos que, en vez de hablar de niveles de rentabilidad según lo que dictan los mercados internacionales, debemos poner en el centro a los productores y consumidores argentinos. Los objetivos principales de la planificación del modelo agroalimentario tienen que ir en esa dirección. 

Eso sería asegurar, en primera instancia, el mercado interno.

Entendemos que el Estado tiene que tener una intervención activa en ese sentido. Garantizando stock, precios y promoviendo a los sujetos del campo que pueden fortalecer esa propuesta. Y ahí hablamos de la diversidad. Hay campesinos, medianos productores, incluso pymes agropecuarias que se han ido sumando a las Mesas porque coinciden con esta mirada. Queremos el desarrollo de una agricultura de pequeña y mediana escala pero con tecnología, maquinarias, equipamiento. Y para eso se necesitan políticas públicas.

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En ese paradigma, ¿existe cierta dicotomía entre el abastecimiento interno y la exportación de los productores de alimentos?

No, en absoluto es una dicotomía. Es una cuestión de prioridades. El Estado tiene que avanzar en el control interno para que no se disparen precios ni abastecimiento. A partir de eso, la exportación es una manera genuina de generar ingresos. No obstante, creemos que hay que desarrollar una nueva matriz de producción para que el ingreso de divisas no este tan atado a la producción de alimentos. Hay experiencias de muchas cooperativas exportadoras, de cuero, de miel. Son ejemplos de la agricultura familiar, con herramientas estatales, que pueden ser procesos que capitalicen a la Agricultura familiar y campesina.

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