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Comercialización

Fruta para industria: ¿Y si el descarte no fuera la única opción?

|Argentina|

Desde el año 2017, la Experimental INTA Concordia lleva adelante un convenio con la empresa multinacional Coca Cola mediante el cual se evalúa el potencial desarrollo de plantaciones destinadas para la elaboración de jugo. 

Los contactos se iniciaron en 2016, cuando la firma -que posee una amplia línea de gaseosas, agua y jugos frutales- se acercó al instituto para proponer líneas de investigación que impulsaran la producción de frutas pura y exclusivamente para industria. 

Actualmente, las empresas argentinas procesan material enviado por los productores como “descarte” del fresco; es decir, fruta que no es estéticamente aceptable para el mercado interno o la exportación. Por esa fruta, además, se paga un precio considerablemente menor; de allí también el término.

Fernanda Rivadeneira, la ingeniera agrónoma que coordina este convenio, cuenta a InterNos que Coca Cola se acercó a dialogar con el INTA porque pronosticaban triplicar el uso de jugo de naranja en la región.

“Tenían la inquietud que, comparado a Brasil (NdE: el principal productor de naranjas para jugo del mundo es Brasil; a su vez, el 70% de las naranjas que produce van a industria), veían que acá había pocos rendimientos. Y nos pidieron evaluar si era posible alcanzar calidades de jugo con mayores índices de madurez”, nos cuenta Rivadeneira sobre el acuerdo firmado por un total de seis años de duración (se extenderá hasta 2023).

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A diferencia de Brasil, en nuestro país se producen naranjas casi exclusivamente para el fresco. El caso de Entre Ríos es emblemático: según el Censo Provincial Citrícola (CPC) realizado en 2016, la provincia cuenta con 1878 productores, que tienen 36 mil hectáreas de producción, de las cuales el 50% son naranjas (19.400 hectáreas). De ese total, entre el 50 y 70% tiene como destino el mercado interno en fresco, un 20% va hacia industria y un porcentaje menor (entre 5 y 10%, según calidades, precios, mercados) se exporta.

“Nosotros tenemos una producción tradicional frutícola orientada al fresco y esto era pensar todo diferente, con otro objetivo, viendo qué posibilidades había de alcanzar los estándares de calidad interna que la empresa estaba buscando. Ellos tienen la posibilidad de comprar jugos de otros países, incluso a menor precio, pero la apuesta es a la materia prima de nuestro país”, detalla Rivadeneira.

Este convenio público-privado de asistencia técnica se propone, entonces, evaluar las distintas tecnologías de manejo e implantación de lotes de naranjas y pomelos destinados a industria, como así también los costos y la factibilidad económica para el productor. 

Durante la primera etapa se relevaron superficies plantadas y variedades en uso; además, se implantaron variedades poco difundidas comercialmente pero con potencial para la producción de jugo, como Salustiana, Roble y Valencia Late, de las cuáles se han obtenido, hasta ahora, “resultados promisorios”.

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En cuanto al manejo de los lotes, el trabajo consiste en analizar “si hay manejos diferenciales posibles en cuanto a cosecha o aplicación de fertilizantes, por ejemplo, que nos acerquen a calidades con mayores azúcares en fruta”. 

También se avanzó en la trazabilidad de residuos en fruta con destino a industria, un punto importante que permitiría reducir el uso de los insumos fitosanitarios que se utilizan para la “estética” del producto, siempre y cuando el lote tenga como destino el procesamiento.

En el “Seminario de agregado de valor en cítricos para industria”, Rivadeneira presentó el caso de un lote con diez años de edad que en 2017 tenía rendimientos promedio de 20 toneladas por hectáreas y que, luego de un tratamiento con fertirriego y la disminución en la aplicación de ciertos fitosanitarios utilizados para la fruta en fresco, obtuvo rendimientos de 47 toneladas por hectárea.

Surge un interrogante en torno a este trabajo. Si los productores accedieran a la información, mejoraran el manejo y destinaran lotes de fruta exclusivamente para industria: ¿obtendrían mejores precios por este producto? Se lo preguntamos a Fernanda Rivadeneira, quien señaló: “No creo que ese sea el sentido del proyecto, sino más bien diversificar. En otros países que producen fruta para industria, la cosecha sale directamente como materia prima con este destino, no como descarte. Eso es lo que todavía no se ve en la zona. Y lo que termina pasando es que, en años donde hay buen precio de fresco, va muy poco para industria. Y en años donde el fresco no tiene buenos precios, aparece más volumen para procesar”, explica.

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Actualmente, el consumidor argentino no exige una calidad diferencial en sus jugos, por lo que la industria procesadora tampoco suele impulsar este cambio de paradigma. No obstante, más allá de las mejoras que puedan implementarse a campo para optimizar la producción de fruta para industria, lo cierto es que el precio pagado en fresco -tanto para exportación como para mercado interno- es el que más influye en las decisiones que toma el productor a la hora de planificar el manejo de sus plantaciones y el destino del producto.

Quizás, en el largo plazo, la industrialización de la materia prima garantice estabilidad en la demanda y un precio promedio que otorgue rentabilidad al negocio, de manera que no sea la última opción para los citricultores. 

“Lo cierto es que el descarte también tiene su problemática. Porque la fruta que tenía destino en fresco inicialmente y va a descarte, tiene todo un proceso para su cuidado estético, toda una inversión atrás. Se le aplicaron productos costosos que para industria no son necesarios”, describe en ese sentido Rivadeneira.

En resumen, este convenio busca generar información abundante y precisa para la toma de decisiones del sector en la región del NEA, tanto del manejo a campo como de la gestión económica. “La idea es que, con una producción que sepamos desde el principio que va a estar destinada para industria, alcancemos calidad pero también tengamos manejos adecuados para que los costos le cierren al productor”, dice la agrónoma.

Y añade: “Para eso, el productor tiene que entender que el manejo de industria no es abandonar un lote, sino hacer un trabajo diferenciado”.

Este proyecto puede resultar de interés para la región en tanto y en cuanto no implique cierta "reprimarización" de la producción citrícola; es decir, que plantaciones con calidades aptas para la comercialización en fresco se transformen en plantaciones de materia prima para abastecer -a un precio menor para los productores- a firmas trasnacionales. No obstante, la diversificación de la actividad puede permitir manejos más específicos de las plantaciones según su destino y, porque no, habilitar mejores condiciones para la comercialización de la fruta industrializada.

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