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Política Sectorial

Quinteros cordobeses: "La crisis ambiental es un problema político-organizativo"

|Córdoba|

Durante los días 27, 28 y 29 de enero la provincia fue escenario de una serie de eventos climáticos que provocaron deterioros en la producción frutihorticola del cinturón verde. Como consecuencia, un grupo de productores y medieros de la zona sur desarrollaron un relevamiento a fin de identificar las pérdidas y alertar sobre futuros riesgos.

La caída de muchos milímetros de agua en periodos cortos de tiempo y el intenso granizo ubicó a las familias productoras de la zona en situación de extrema vulnerabilidad. Si bien la cantidad de pérdidas no pudieron registrarse con exactitud en el momento, se estimó que entre 15 y 25 hectáreas fueron las afectadas. Este hecho significó un obstáculo para los productores, ya que todos sus cultivos se destinaban a la comercialización dentro del Abasto de Córdoba y el Mercado Mayorista de San Miguel (Malagueño).

“El temporal se dio principalmente en la zona camino San Carlos y 60 Cuadras. El impacto fue significativo sobre todo en las quintas diversificadas, por ejemplo, aquellas que tenían cultivos de hojas verdes y las papas que estaban recién cosechadas. Los establecimientos más pequeños (de 1 a 5 hectáreas) registraron pérdidas casi totales por estar concentrados principalmente en cultivos de corto plazo y generalmente estos suelen ser de hoja. Además, los productores que tienen cultivos en invernaderos perdieron casi toda la infraestructura”, explicó en su momento Damián Lobos, integrante de la Asamblea de Quinteros “El Quirquincho” de la zona sur de Córdoba a InterNos.

Foto: Registro fotográfico de Asamblea "El Quirquincho".

Según detalló el informe, los cultivos no fueron los únicos afectados por el temporal. Las viviendas de las y los trabajadores hortícolas fueron gravemente dañadas. Sufrieron inundaciones, perdida de bienes, roturas de techos y hasta hundimiento de paredes. A esto se le sumó el deterioro en los caminos rurales a causa del caudal de agua, lo que complejizó no solo la circulación de las familias sino también la realización del relevamiento.

En este marco, es importante mencionar que dicha crisis no es la primera que atraviesan los productores y medieros del cinturón hortícola sur de Córdoba. Desde el año 2018, la zona productiva es castigada por la sequía extrema, la caída de granizo y el creciente aumento de precios sobre los insumos lo que vuelve a la actividad cada vez menos rentable. Todos estos factores fueron un incentivo para que los integrantes de la zona se organizaran en pos de buscar una solución y abordar el tema de la crisis ambiental de una manera profunda.

En esta línea, el relevamiento que realizó hace un mes la Asamblea “El Quirquincho” buscó visibilizar la situación de las familias a causa del temporal y volver a activar viejas demandas. Una de ellas se relaciona con los beneficios públicos que otorga la declaración de la emergencia ambiental cuando suceden eventos climáticos severos: los integrantes de la asamblea reclaman que ante situaciones de crisis las ayudas financieras del Estado no deberían dirigirse únicamente a puesteros y patrones, sino que deberían distribuirse entre todos los trabajadores del sector.

"Entendemos que los medieros deben estar incluidos en los beneficios, ya que son trabajadores de la tierra y muchas veces las inversiones son de ellos"

“Para nosotros la crisis ambiental es un problema político-organizativo y esto requiere pensar al sector con sus características particulares. En el sector hortícola la tercerización laboral es muy importante, de hecho es lo que asegura la provisión de las frutas y verduras que comercializan los quinteros. Por eso entendemos que los medieros deben estar incluidos en los beneficios, ya que son trabajadores de la tierra y muchas veces las inversiones son de ellos. Lo que hoy sucede es que la distribución de los costos, en situaciones de pérdidas productivas, no es equitativa y eso propicia la concentración del sector, y perjudica a los trabajadores”, manifestó el representante de la Asamblea.

Todos estos puntos aborda el informe presentado ante la Subsecretaria de Agricultura Familiar de Nación, la Secretaría de Agricultura Familiar de Córdoba y al área de horticultura de la provincia. Desde esta última institución se comprometieron a exponer el tema en rondas de reconocimiento de los daños. Sin embargo, según informó la Asamblea, la convocatoria no fue para todos los pequeños productores del cinturón hortícola y el contacto solo se mantuvo con los patrones de los establecimientos. “Eso nos demuestra que no va a haber una subdivisión o un reconocimiento de los trabajadores tercerizados, para los beneficios que podían devenir de eso”, concluyó Lobos.

Investigadores provinciales se abocan a los relevamientos hortícolas

Los elementos relevados por la Asamblea de Quinteros “El Quirquincho” junto a  datos de otras zonas afectadas como fue el noroeste de la provincia fueron absorbidos por un equipo de investigación interdisciplinario compuesto por especialistas del Observatorio de Agricultura Urbana, Periurbana y Agroecológica de INTA (O-AUPA INTA), de CONICET y de la Agencia de Desarrollo Económico de Córdoba (ADEC), entre otras instituciones. A partir de dicho material sobre el impacto de las tormentas, información satelital y niveles de vulnerabilidad de las quintas de la región alimentaria de Córdoba los especialistas elaboraron un informe y  un mapa de daños con el fin de analizar el escenario afectado.

"Pretendemos generar un método que permita estimar las pérdidas de cultivos ante la caída granizo de utilidad para mejorar la atención a productores. En contexto de cambio climático donde la severidad y frecuencia de los eventos meteorológicos extremos son cada vez mayores, se necesitan políticas publicas que permitan una gestión integral (prevención y atención) de los riesgos producto de amenazas climáticas", explicó a este medio Claudia Marani, arquitecta con estudios de posgrado en urbanismo y doctoranda en estudios urbanos por CONICET.

De acuerdo a lo que informó el equipo de trabajo, con la elaboración del proyecto se pretende generar estadísticas reales sobre la zona productiva de Córdoba y de esa manera visibilizar la situación de los productores afectados. La relevancia del trabajo radica principalmente en su carácter participativo, ya que los productores a través de sus relevamientos aportan datos para la caracterización y la evaluación del impacto de los temporales. Por su parte, los investigadores buscan que el trabajo en conjunto tenga una continuidad en el tiempo. Para eso, planifican consolidar “mesas técnicas agroclimáticas” como un espacio de debate que nuclee a investigadores, profesionales, funcionarios públicos y productores.

“Los trabajos que venimos realizando comenzaron en 2019 sobre la zona agroalimentaria de Córdoba. El primero consistió en la elaboración de una cartografía de la zona, la evolución de las tecnologías utilizadas y el uso de suelo. Para la continuidad de ese proyecto nos propusimos elaborar un sistema de alertas para demostrar a que amenazas está expuesto el cinturón hortícola en el marco del cambio climático. Ahora se avanza en la generación de una herramienta capaz de recolectar información a través de posteos en las redes sociales para generar avisos de alerta y mapear impactos”, detalló Diego Pons, investigador de INTA.

Con el objetivo de dar a conocer el proyecto, el pasado sábado 20 de febrero se realizó en la casona Mill de Pilar, ubicada en el departamento de Rio Segundo, un taller sobre Herramientas y Estrategias para reducir vulnerabilidades climáticas y de salud en las quintas hortícolas de Córdoba donde participaron horticultores/as y técnicos/as de los municipios de Pilar y Río Segundo.

Una de las encargadas de llevar adelante el taller fue Claudia Marani, arquitecta con estudios de posgrado en urbanismo y becaria de CONICET. La experta considera que la organización de la jornada fue un paso importante para conocer en profundidad al sector y evaluar la posibilidad de aplicar instrumentos de gestión destinados a reducir el riesgo. Asimismo, sostuvo que la participación de instituciones públicas en este sentido resulta fundamental.

“Es muy grato formar parte del equipo equipo SAT CV CBA y del O-AUPA INTA conformado por colegas de distintas disciplinas y unir esfuerzos bajo una causa común que apuesta a generar herramientas innovadoras y consolidar espacios de intercambio que, esperamos, se sostengan en el tiempo para generar políticas en beneficio de los y las horticultores, y la comunidad en general”, consideró Marani.

Foto: Taller.

Si bien el informe aún no se publicó de manera oficial, las expectativas por ver los resultados y las evaluaciones son muchas. El trabajo podría convertirse en una herramienta fundamental para la toma de decisiones en la provincia y ser una “guía” que mejore los sistemas productivos actuales. Además se enfocaría en mejorar la realidad de los productores hortícolas de Córdoba, dato que no es menor si se tiene en cuenta las numerosas inclemencias que afrontan cada año y las pérdidas que de eso devienen.

 

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