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Comercialización

Melones: El sello del verano argentino

Foto: www.argentina.gob.ar

|Argentina|

Si pensamos en el calor de fin de año y en las mesas familiares, inmediatamente decimos melón. Es que, durante ese período, la demanda argentina de frutas aumenta debido al clima caluroso y a la necesidad de consumir alimentos frescos que nos aporten mayor contenido de líquido.

El melón es una de las frutas emblemáticas de esta época no solo porque le aporta al organismo importantes nutrientes, vitaminas y se compone en un 85% de agua, sino también porque al comenzar la primavera o el verano las producciones de melón en el país empiezan a dar sus frutos volviéndose los protagonistas de los mercados mayoristas y minoristas.

En Argentina las producciones de melón se encuentran principalmente en San Juan, Mendoza, La Rioja, Salta y Santiago del Estero. Estas provincias son las encargadas de cubrir el grueso de la oferta nacional y abastecer durante el verano a los mercados argentinos. Sus cosechas se dan de forma escalonada. Es decir, algunas zonas inician la temporada con las cosechas tempranas de melón, por ejemplo Salta en septiembre, y a esta se le van sumando de forma progresiva el resto de las regiones con el fin de mantener la oferta cubierta hasta aproximadamente abril o mayo.

Variedades y tipos comerciales de melones hay muchos, pero en nuestro país los más populares y consumidos son dos. Por un lado, el melón tipo Honey Dew o Rocío de Miel que se caracteriza por ser esférico de piel lisa,  con pulpa verde clara y muy dulce. Por el otro, el meló amarillo -por el color de su piel-  que tiene forma alargada, su pulpa es de color blanca y de textura cremosa. Ambos componen el 95% de la oferta Argentina. En ocasiones también pueden encontrarse melones tipo escrito o reticulado, tipo Galia, tipo Charentais y el melón Piel de Sapo.

Para su desarrollo, el melón presenta algunos requerimientos de suelo y clima que son fundamentales a la hora de llevar adelante las producciones. Buena calidad de agua para el riego, altas temperaturas, horas de luminosidad, baja humedad, suelos francos a franco-arcillosos aireados y con buen drenaje. Pero a esto se le suma el manejo de cada fruticultor y las tecnologías que incorpore para lograr, al final de la temporada, un melón óptimo para el mercado: dulce, carnoso, suave y jugoso.

“Nosotros acá para producir melones forzamos al clima porque hacemos crecer a las plantas en un momento donde todavía está fresco: en agosto empezamos el replante para cosechar en noviembre o diciembre. Ahora estamos complicados, estamos en septiembre y en La Rioja todavía hace frío. Además, hay mucho viento. Nosotros necesitamos ente 25 y 27°C para que la planta crezca. De todas estas variaciones dependen los rendimientos que vayamos a tener”, explicó a InterNos Fidel “Rulo” Valdés, productor de melón en La Rioja.

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El riojano actualmente tiene aproximadamente 45 hectáreas de melón y aseguró que la cantidad de toneladas que cosechará en noviembre dependerán en un 90% de los factores climáticos. Durante este 2021 las temperaturas no fueron las mejores y Valdés considera que en unos meses, cuando empiecen a cosechar, el impacto se va a reflejar en los volúmenes de las frutas. “Lo ideal es cosechar y tener a fin de año más de 50.000 cajas de melón para ver alguna ganancia. Pero el año pasado y este, el clima no ayudó en nada. Lo veo complicado”, manifestó el productor.

Otra de las zonas emblemáticas en la producción de melón es San Juan, principalmente el Departamento de Sarmiento. En esa zona se produce aproximadamente el 70% del total de los melones de la provincia y es donde nació el conocido Melón de Media Agua de tipo blanco, una fruta muy popular y demandada entre los consumidores argentinos.

En Sarmiento, la mayoría de los productores de melón se encuentran asociados y comercializan sus cosechas de manera conjunta. Además, trabajan año a año en darle continuidad a la actividad y transmitir el legado productivo de generación en generación. Para esto realizan trabajos de capacitación y reciben asesoramiento técnico de la Agencia de Extensión Rural INTA Media Agua, que hace más de 20 años trabaja en el cultivo para mejorar la rentabilidad y la calidad de los frutos.

Tal es el trabajo que productores y técnicos vienen realizando junto a las autoridades públicas que en el año 2014 el melón de San Juan recibió el sello de calidad Indicación Geográfica (IG), otorgado por el Ministerio de Agricultura de la Nación. Esto hizo que las frutas sanjuaninas lograran un posicionamiento mayor no solo provincialmente, sino a nivel nacional. Conseguir este reconocimiento implicó también para los organismos estatales y los fruticultores crear un protocolo de parámetros productivos, donde se fijaron las normas de calidad y las cualidades físicas, químicas y organolépticas con las que deben cumplir este tipo de melones.

Las características de la fruta de San Juan tienen relación directa con las condiciones agroclimáticas del lugar. Por ejemplo, el agua de riego de los melones proviene del deshielo de la Cordillera de los Andes. Por lo tanto, su calidad es optima para los cultivos. El alto contenido de azúcar del melón de Media Agua es posible gracias a las elevadas temperaturas, la alta luminosidad y la baja humedad del departamento de Sarmiento. Esto hace que se produzca alta insolación y aumente el umbral de grados Brix en la fruta. En el caso del melón sanjuanino el mínimo establecido es de 13 ºBx.

Además, un dato que no es menor es la metodología con que se llevan adelante las cosechas. Se realizan de forma escalonada y el punto justo de maduración es un aspecto fundamental a la hora de recolectarlos. De esto también va a depender la calidad de la fruta y la recepción entre los consumidores, porque si el fruto se cosecha cuando todavía no alcanzó el punto de maduración exacto, ni los niveles de azúcar específicos permanecerá así en los mercados. Es decir, la fruta no continúa madurando una vez arrancada de la planta.

Como dijimos al principio, de septiembre hasta abril aproximadamente es temporada de melones en Argentina. Pero esto no quiere decir que los precios de las frutas se mantengan constantes durante todos esos meses. Para consumirlos hay que saber que, de septiembre a noviembre, los precios van a ser más altos porque el volumen de fruta en los mercados todavía es bajo. Pero a fin de año, entre noviembre y enero, su valor disminuye porque nuevas provincias se suman a la oferta nacional.

Actualmente, la oferta de melones argentinos en los mercados mayorista escasea. Pero se pueden encontrar algunos provenientes de Brasil hasta que empiecen a llegar las primeras frutas del norte de nuestro país. Los brasileros hoy tienen un valor de $2000 la caja de 14 kilos. Es decir, cuesta aproximadamente $140 el kilo de melón.

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