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Producción

Juguemos en el bosque mientras las frambuesas están

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Foto: Mauricio Bonino (Revista InterNos)

|Argentina|

Las frambuesas, dentro del espectro frutícola, forman parte la categoría “frutas finas”  y en nuestro país integran el grupo de los popularmente conocidos “frutos del bosque”. No son las frutas más populares dentro de las verdulerías porque el público que las demanda es realmente reducido. Sin embargo, con ellas se producen una gran cantidad de productos elaborados que permiten agregarle valor al cultivo.

El 70% de las frambuesas argentinas se producen en la Patagonia. Históricamente las provincias expertas en este cultivo son Neuquén, Río Negro y Chubut debido a las condiciones agroclimáticas con las que cuentan esas regiones. Pero, con el paso del tiempo y la incorporación de nuevas herramientas y sistemas para producirlas, el abanico productivo se amplió y hoy se pueden encontrar algunas hectáreas en Buenos Aires, Tucumán, Santa Fe, Entre Ríos y hasta en Córdoba.

Las cosechas de estos frutales comienzan en el mes de octubre y se mantienen en el mercado hasta el mes de mayo. La primera región en comenzar el proceso de recolección es Buenos Aires, principalmente la zona de Mar y Sierras, y alrededores. Luego sigue la zona de la Comarca Andina, compuesta por localidades como El Bolsón, Lago Puelo, El Hoyo y Epuyén. Finalmente, las ultimas frambuesas provienen de los Valles Cordilleranos de Neuquén.

El calendario de cosechas depende de las horas de frío que haya en cada una de esas provincias, por eso es que las regiones que se encuentran más al sur del país son las ultimas en abastecer los mercados.

 

Las frambuesas en el clima frío encuentran las condiciones óptimas para desarrollarse porque requieren entre 750 y 1700 horas de frío, aunque durante su periodo de floración son sensibles a las heladas tardías. En zonas de climas templados las frambuesas crecen, pero bajo condiciones más estresantes. Esto hace que los rendimientos por hectárea sean más reducidos y los frutos presenten consistencia más blanda al tacto.

Para poder florecer, durante la noche la planta de frambuesa respira. Si las noches son frescas, las plantas respiran poco; y si las noches son más cálidas, el esfuerzo por respirar es mucho mayor. En ese último caso, la planta consume el azúcar que tiene almacenada y genera un impacto negativo en los frutos.

A pesar de todos esos requerimientos, existen productores en regiones como Córdoba que lograron consolidar su producción de frambuesas. Ese es el caso de Francisco Bianchi, productor en los alrededores de Villa María y creador de Yuco.

Con todos los vientos en contra, el ingeniero agrónomo lleva adelante su producción y abastece en temporada al mercado de Abasto de Córdoba. Además, hace productos elaborados como mermeladas, comercializa la fruta congelada y les garantiza fruta fresca a servicios de catering, coctelería o restaurantes de la zona.

Desde hace seis años, Bianchi produce frambuesas de forma agroecológica. Sus frutas no reciben aplicaciones de agroquímicos de ningún tipo. El control de plagas e insectos en las hortalizas también prescinde de estos productos. En reemplazo realiza controles  biologicos con Trichoderma, Bacillus y un preparado casero de cal y azufre.

Las variedades de frambuesas que mayormente se producen en Argentina son la Autum Bliss, Heritage, Tulamenn y Schoenemann.  A su vez, estas pueden clasificarse en remontantes y no remontantes. Las primeras corresponden a las variedades que solo tienen una floración anual, mientras que las remontantes tienen dos floraciones por temporada.

Una vez cosechadas, las frambuesas encuentran en la industria su principal destino. Allí va aproximadamente el 70%. De ese total, una gran parte se congela y se comercializa bajo esa modalidad y otra porción se dirige a la elaboración de productos: mermeladas, dulces, jaleas o jugos.

Solo el 10% de las frambuesas que se cosechan a nivel nacional tienen como destino el mercado interno para su consumo en fresco. A pesar de ser nutritivas y fáciles de consumir, son frutas muy poco demandadas en nuestro país. Además, los costos que implica transportar las frutas en camiones refrigerados hace que los productores solo abastezcan mercados de cercanía. Es un fruto muy perecedero que puede durar en los comercios minoristas como mucho 4 o 5 días.

Los precios de las frambuesas dependen de su estacionalidad. Durante los meses de noviembre, diciembre y enero es cuando mayor cantidad de oferta hay en los mercados mayoristas. Por lo tanto, su valor se vuelve mas económico. Actualmente en el Mercado Mayorista del Neuquén, por ejemplo, las frambuesas de la zona cuestan 850 pesos el kilo y se comercializan en cajas que a su vez están integradas por  bandejas plásticas de 150 o 250 gramos, al igual que los arándanos.

Finalmente, el 20% de las cosechas nacionales, se destinan a la exportación y se comercializan congeladas. Argentina en el mercado internacional tiene un protagonismo casi nulo, si se la compara con la actividad arandanera que en los últimos años adquirió un gran protagonismo. Al igual que con esas frutas, el principal competidor que tienen los productores nacionales en el hemisferio sur es Chile. Este país exporta anualmente 35.000 toneladas.

A pesar de que el circuito comercial de frambuesas argentinas no se encuentra totalmente desarrollado, es importante destacar que es una actividad con un gran potencial. La principal ventaja de Argentina es, que al igual que Chile, puede exportar frutas al hemisferio norte a contraestación. Es decir, en los meses de invierno cuando los países del norte no tienen producción propia y cuando los precios son más altos.

Pero el obstáculo de la producción nacional es el costo de conservación de las frutas. Las frambuesas son frutas muy perecederas y delicadas, por lo que luego de las cosechas necesitan ser almacenadas bajo temperaturas especificas y deben tener un tratamiento particular que no dañe los frutos. Esto implica hacer inversiones en sistemas que permitan aumentar los volúmenes productivos, mejorar el manejo y al mismo tiempo lograr una fruta de calidad exportable.

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