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Producción

Amadeo Tabbia: «Con una malla antrigranizo podés dormir tranquilo y eso para un productor vale mucho»

|Córdoba|

Amadeo Tabbia es un histórico productor vitivinícola de Colonia Caroya, en la provincia de Córdoba. Junto a su hijo Sergio, continúan con una tradición de cinco generaciones en una finca que, según sus palabras, “existe desde que se fundó la Colonia”.

Entre los meses de abril y mayo, los Tabbia realizaron la instalación de un módulo de malla antigranizo para cubrir unos 4000 metros de plantación de duraznos, otro de los cultivos que la familia comercializa. El financiamiento para lograrlo llegó a través del Programa de Desarrollo Rural Incluyente (PRODERI), gestionado por el grupo de Productores Caroyenses Unidos (PROCAU).

Después de algunas idas y vueltas (el proyecto había sido aprobado en 2016 pero no hubo fondos para ponerlo en marcha; fue retomado en marzo de este año) 19 productores recibieron una suma de 10.000 dólares cada uno destinados a comprar los insumos necesarios para instalar las mallas. En el caso de los Tabbia esta inversión significó resguardar buena parte de la producción que comercializan en el Mercado de Abasto de Córdoba para la venta en fresco, a diferencia de las uvas que son vendidas a una importante bodega local, de nombre La Caroyense, para la elaboración de vinos tintos y espumantes.

Sergio y Amadeo Tabbia, dos generaciones de productores. En la foto, rodeados por los durazneros ahora protegidos bajo la malla antigranizo.

Tranquilidad. Esa es la palabra que Amadeo Tabbia elige para describir las sensaciones de asegurar el trabajo de todo un año, protegiéndolo de las inclemencias del tiempo y, más precisamente, del peor enemigo de los frutales: el granizo. Vale decir que Colonia Caroya forma parte de una región donde la caída de granizo es muy recurrente y cuando sucede, genera daños no sólo al fruto sino también a la planta, generando un efecto adverso sobre la misma hasta dos años después de producido el suceso.

Estudio Malaquita

“Con esto podés dormir un poco más tranquilo y eso para un productor vale mucho. Acá el flagelo del granizo lo tenemos presente todos los años”, cuenta Amadeo a InterNos. Y deja un comentario especial para los funcionarios municipales, provinciales y nacionales que garantizaron la provisión de los fondos: “Les agradezco que hayan creído en lo que estábamos haciendo”.

Amadeo tiene hoy 75 años. Cuando era joven su padre le enseñó a podar los viñedos mientras él, de a poco, se enamoraba de la actividad. “Un día le dije que quería podar y me dio una tijera. Yo cortaba, no lo hacía del todo bien. Él venía detrás mío emparejando. Lo que le interesaba era que aprendiera de qué se trataba esto”, relata revisando en su memoria.

«Si uno pierde estas producciones se malogra el trabajo de todo un año», Sergio Tabbia

En el mes de agosto ya comienza a florecer la variedad de durazno Flor Dakin.

Sergio Tabbia, hijo de Amadeo, cuenta que decidieron colocar la malla sobre la plantación de durazno Flor Dakin ya que es una variedad temprana, la cual da su fruto durante la transición invierno-primavera, una época propensa a eventos climáticos con caída de «piedra». De esta manera garantizan un fruto de buen tamaño, calidad y sin daños por golpes, logrando cotizar mejor su producto. “Para nosotros es importante llegar al mercado con esta variedad desde el punto de vista económico. En plantaciones como éstas se justifica la inversión. Si uno pierde estas producciones se malogra el trabajo de todo un año”, explica Sergio.

Estas mallas permitirán a los Tabbia dormir tranquilos, por supuesto. Pero también planificar futuras inversiones para seguir tecnificando su quinta –de un total de seis hectáreas-, por ejemplo optimizando la utilización del agua con la instalación de sistemas de riego por goteo, uno de los objetivos a largo plazo de los productores.

Casi diez años después

En 2010 Revista InterNos visitó esta finca para saber más acerca de la tradición vitivinícola cordobesa, quizás no tan reconocida frente a la industria del vino cuyano o incluso norteño. Ya por aquel entonces Amadeo nos explicaba que el granizo era una de las principales dificultades en los viñedos. Al volver a esta chacra años después nos encontramos que las plantas de uva, al igual que las de duraznos, están protegidas.

El material utilizado y el sistema de conducción de la cobertura es diferente al de los módulos frutihortícolas techados, lo cual se explica principalmente por la manera en que crece la plantación. La instalación de estas mallas antigranizo fue realizada a través de un financiamiento del programa PRO HUERTA de INTA y la Municipalidad de Colonia Caroya. Esta es, sin dudas, otra de las inversiones que les permitirá garantizar una producción de calidad por mucho tiempo más, haciendo crecer a Córdoba en un país de importante tradición vitivinícola como el nuestro.

Producción

Chubut: Avanza la conformación de una cooperativa frutihortícola en Trelew

|Chubut|

Productores de la comunidad boliviana en la localidad de Trelew mantuvieron un encuentro con representantes de la Municipalidad para la conformación de una cooperativa de trabajo frutihortícola en la región. Su objetivo principal es obtener una figura legal que les permita gestionar proyectos y acceder a financiamientos para maquinarias e insumos.

Estudio Malaquita

Cristian Risoglio, del área de financiamiento de la Agencia de Desarrollo Productivo y Economía Social del Municipio, contó que “fueron los propios productores los que se acercaron para pedir orientación, debido a ciertas carencias que tenían desde lo grupal. Los estamos asistiendo con el objetivo de que se puedan conformar en un grupo asociativo”. El aporte de la agencia en este sentido será brindar asesoramiento técnico y legal para la conformación de la entidad, que podría tardar hasta seis meses según informaron desde el municipio.

Por otro lado el titular del Programa de Desarrollo e Innovación Productiva de Trelew explicó que el asesoramiento del Municipio, apuntará a que los productores puedan capacitarse en relación a cómo “mejorar la comercialización, el agregado de valor para diferenciar la producción local, la aplicación de agroquímicos y las buenas prácticas agrícolas”.

En este sentido, el funcionario explicó que las realidades dentro de la comunidad boliviana que se dedica a la producción de hortalizas en la provincia son diversas en cuanto acceso a las materias primas, maquinarias o disponibilidad de la tierra. “Algunos recién llegan y están en desigualdad de condiciones con respecto a otros que ya están establecidos. Pretendemos que el mismo grupo los pueda contener y darles la ayuda inicial”, afirmó.

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Producción

Pablo Cesar Blanco: “Hay mucha incertidumbre entre los productores”

|Corrientes|

Pablo Cesar Blanco, titular de la Asociación de Productores Hortícolas de Santa Lucía, asegura que la devaluación post PASO profundizó el problema de costos en la producción hortícola correntina. “Se hace imposible anticiparse a lo que sucede día a día con el dólar”, expresa a InterNos.

En la frutihorticultura muchos de los insumos están dolarizados mientras que los productores venden en pesos. El problema se agrava en las producciones bajo invernadero, donde aparecen costos de insumos para la manutención de las estructuras (maderas, plásticos). A esto hay que sumarle los aumentos en combustibles y electricidad. Y para peor, el consumo interno que no repunta. “No hay respuesta por parte de los Mercados Concentradores del país a través de las ventas. Un cajón de tomate cuesta alrededor de 200 pesos, que viene a ser alrededor de 9 pesos el kilo. No nos alcanza para nada. Ni siquiera pensamos en la campaña que viene”, declara Blanco.

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¿Es el actual un dólar competitivo? ¿El peso argentino está depreciado de más? Estas discusiones, por supuesto, son válidas. Pero lo que el sector productivo frutihortícola reclama es planificación y previsibilidad para contrarrestar una desventaja importante como es producir en moneda extranjera y vender en moneda local, a veces por debajo de los costos si la oferta y la demanda así lo determinan. Blanco cuenta a InterNos que hoy ninguna empresa agroquímica les recibe cheques; sólo les permite comprar al valor dólar del día una reducida cantidad de productos, lo que les imposibilita stockearse mínimamente. “Uno no se puede asegurar la fertilización de acá a un mes. Hay mucha incertidumbre entre los productores”, afirma.

«Uno no se puede asegurar la fertilización de acá a un mes»

El dirigente también se muestra crítico con la distorsión de precios entre lo que recibe el productor en la puerta de su quinta frente a lo que paga el consumidor final. Asegura que los productores de la zona tienen “una relación fluida y transparente con los Mercados Concentradores a donde mandan mercadería” y considera que el problema reside en las grandes cadenas de supermercados que remarcan de manera injustificada los productos. “Hoy el pimiento rojo en zona de producción está alrededor de los 65 o 70 pesos. Y en una cadena de supermercados de Corrientes capital cuesta 200 pesos”, detalla.

Ante la consulta de InterNos respecto al achicamiento del área productiva en este contexto, el titular de la Asociación Hortícola de Santa Lucía admitió que la cantidad de horticultores se fue reduciendo en los últimos años, aunque de manera paulatina. No es la primera vez que Blanco da cuenta de la situación que atraviesa el sector. En mayo de 2018 el dirigente ya había denunciado que “después de la devaluación de finales de 2015 y comienzos de 2016 los costos de producción fueron mucho más altos”. No obstante, todavía muestra la obstinación de aquellos que llevan muchos años en la actividad: “Los invernaderos están hechos, los productores seguiremos trabajando”.

Esta provincia se caracteriza por ser la principal productora a nivel nacional de tomate y pimiento bajo cobertura plástica. Es una Economía Regional que aporta gran cantidad de mano de obra con 1300 hectáreas de producción intensiva y 800 productores que explotan de 1 a 5 hectáreas aproximadamente.

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Comercialización

Cebolla bonaerense: gran campaña de exportación termina en altos precios en las verdulerías

|Argentina|

En las últimas semanas, el consumidor de a pie pudo encontrar en su verdulería de barrio el precio de la cebolla a valores elevados, entre los 60 y 70 pesos por kilo según la calidad adquirida. Esto se produjo por la combinación de dos factores principales que dispararon el precio del producto en nuestro país: una reducción de la superficie plantada en la región productiva del valle bonaerense del Río Colorado y una mayor demanda de la mercadería nacional por parte de Brasil en la última temporada.

Con dificultades climáticas, las regiones productivas del país vecino que ofertan en invierno (Cerrado, San Pablo y la zona nordeste) tuvieron disponibilidad reducida de mercadería por un atraso en la siembra, entre otros factores. Además, aparecieron problemas de mildiu (enfermedad que ataca al tallo y las hojas de la planta) en las localidades productoras del sur. Eso hizo que la cebolla bonaerense tuviera precios muy altos en el mercado brasilero y, ni lerdos ni perezosos, los productores argentinos redirigieran la oferta hacia allí.

El otro factor a considerar es la reducción del área productiva del valle bonaerense. Daniel Iurman, ingeniero agrónomo de la Estación Experimental Agropecuaria Hilario Ascasubi, comentó a InterNos que la zona “se estaba ajustando a la expectativa comercial” por el crecimiento productivo de Brasil y por ende el achicamiento de ese mercado: la superficie sembrada pasó de 12 mil a 9 mil hectáreas en los últimos años. Esta caída se dio también por los altos precios en los insumos, cotizados en dólares, que impidieron expresar todo el potencial de los diferentes cultivares. A su vez, una menor cantidad de nevadas en la cordillera produjo una restricción hídrica, lo que acompañó este achicamiento de la superficie implantada.

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«La oferta nacional puede haberse visto reducida con la consecuente presión sobre los precios»

Una reducción en la producción local, sumado a mayores envíos hacia el exterior por el contexto específico, disparó los precios de la cebolla hacia el final de la campaña, hecho que se vio reflejado en los mercados concentradores del país. A fines de la semana pasada, un operador del Mercado de Productores y Abastecedores de Santa Fe informaba a InterNos que un bolsón de 18 kilos se pagaba desde 650 a 700 pesos la mejor calidad. Ayer, en el Mercado Central un bolsón de 20 kilos de la variedad Valenciana (producida en el sur de Buenos Aires) costaba 700 pesos, mientras que la misma variedad procedente del noroeste de Río Negro promediaba los 650 pesos. Los aumentos también repercutieron en mercados del norte como Cofruthos (Salta) o del sur como el Mercado Concentrador de Neuquén.

“La oferta nacional puede haberse visto reducida con la consecuente presión sobre los precios. Fue un buen año, se pudo vender todo y eso es algo que no siempre sucede. Tal es así que hacia el final de la campaña quedó poca mercadería y aparecieron los precios elevados”, explica Iurman a InterNos.

El técnico aclara que la cebolla consumida a esta altura del año es la que proviene principalmente de Buenos Aires y Río Negro, donde casi no queda mercadería en zona de producción salvo algunas excepciones «con los dueños de campo» que a diferencia de quienes alquilan, pueden guardarla un tiempo más (recordemos que es mercadería cosechada durante los meses de febrero – marzo). Esos productores -que no son más de 50, según Iurman- todavía negocian su cebolla a un valor elevado debido a la escasez generalizada. No obstante, la situación se estabilizaría con la entrada de cebolla proveniente de Santiago del Estero en las próximas semanas.

Fue tal la demanda de Brasil este año que Argentina retomó indicadores históricos en la exportación a este país. Desde 2014, los envíos sufrían una considerable merma e incluso tocaron su piso en 2017, con una pésima campaña donde sólo se exportaron 23.360 toneladas. En 2018 los números volvieron a normalizarse y este año, gracias a la coyuntura internacional, retomaron valores perdidos desde hace tiempo.

Año

Exportación a Brasil en toneladas

2014

123317

2015

79212

2016

74461

2017

23360

2018

79843

2019 (p)

149170

Fuente: Secretaría de Comercio Exterior de Brasil

Otro de los hechos que motivó esta temporada extraordinaria fue la disminución de la oferta europea, que presentó la cosecha de cebolla más baja desde 2006. Falta de precipitaciones primero y luego temperaturas por encima de lo normal afectaron considerablemente distintas zonas productivas del continente. Debido a esta reducción de la oferta, los precios se colocaron por encima de los 0,50 centavos de euro por kilo, un 50% más caro que la temporada anterior. En ese contexto Argentina “aprovechó” el hueco dejado por países como Holanda y, con buenas calidades, la producción nacional cubrió ese déficit.

Finalmente, Iurman considera que no esperable que esta situación se repita para el próximo año, ya que las cosechas en Europa están en buen estado, la producción en Brasil puede no tener las mismas pérdidas y en el Valle bonaerense se está sembrado una superficie similar o levemente superior a la del año pasado.

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