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Producción

Se negocia la tasa antidumping para proteger al ajo argentino en Brasil

|Mendoza|

La Ciudad de Mendoza fue sede del XVI Curso de Producción, Comercialización e Industrialización del Ajo, un evento que nació en 1989 en el marco del proyecto Ajo-INTA y continúa realizándose bianualmente hasta el día de la fecha. Más de 160 personas provenientes de Chile, Perú, Brasil y diferentes provincias del país asistieron a las actividades realizadas en La Enoteca de la Ciudad de Mendoza y en la sede del INTA de La Consulta.

La capacitación estuvo destinada a los actores de la cadena productiva y buscó debatir sobre las problemáticas presentes y futuras que puedan influir en el negocio del cultivo: riego, fertilización, trabajos de post cosecha, mecanización del cultivo, control de plagas, control de  malezas y promoción del consumo, entre otras cosas.

Otro de los puntos tratados fue el de la comercialización. Durante el curso se abordaron cuestiones como el ingreso del ajo argentino a Francia y la situación productiva del cultivo en Brasil (principal importador del ajo argentino), según contó a InterNos Aldo López, ingeniero agrónomo de INTA La Consulta.

En lo que se refiere a la exportación, López señaló que desde del Proyecto Ajo/INTA están trabajando “en la diferenciación del producto” ante la imposibilidad de competir por precio frente al principal productor y exportador de ajo a nivel mundial, China, quien posee actualmente el 78% del mercado.

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López recordó que el ajo argentino ocupa hoy el tercer lugar en la oferta mundial del producto, por detrás de España que en los últimos años potenció considerablemente su producción. “Nuestros ajos son reconocidos mundialmente, tanto las variedades blancas, coloradas o castañas. Exportamos principalmente a Brasil, pero también a Estados Unidos, Europa o el sudeste asiático”, dijo el agrónomo a InterNos. Para este producto, la reciente baja en las retenciones (de 4 a 3 pesos por dólar exportado) significa un beneficio considerable ya que se trata de un producto industrializado que requiere tareas de cosecha manual, acarreo, secado, corte, pelado, clasificado y envasado.

Además, por estos días distintos actores del sector se encuentran negociando la renovación de la tasa antidumping, una medida tomada en el marco del Mercosur para que los importadores brasileros paguen un impuesto adicional de este producto proveniente desde China, con el objetivo de limitar su ingreso y así proteger a los productores locales y regionales de los bajos precios que pueda ocasionar el ajo asiático.

El dumping es una práctica que consiste en vender un producto por debajo de su precio normal para eliminar la competencia en un mercado. Por supuesto, sólo puede ser realizada por productores que manejen grandes volúmenes y estén dispuestos a disminuir su rentabilidad o incluso ir a pérdida con tal de monopolizar la venta en un punto comercial estratégico.

La última tasa antidumping fijada por Brasil hace dos años fue de 7,80 dólares. Su nuevo valor se terminará se definir el 22 de octubre y los productores del sector esperan que el mismo se mantenga, aunque las negociaciones llevadas adelante en la justicia brasilera por la Fundación ProMendoza, la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Ajos, Cebollas y Afines de Mendoza (Asocamen) y la Asociación Nacional de Productores de Ajo de Brasil (Anapa) se han endurecido desde la llegada de Bolsonaro, reticente a este tipo de políticas proteccionistas.

Adicionalmente, esos importadores deben pagar 35% por el arancel –o derecho de importación– por ser importar de un país extra Mercosur. La suma de estas dos cargas extras para el ajo chino permite a los exportadores mendocinos y los productores de ajo brasileros obtener un precio por su producto que razonablemente hagan sustentable la actividad ante los muy bajos precios del ajo proveniente del país asiático.

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