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Producción

Un informe de INTA reveló la cantidad de mallas antigranizo en el Valle

|Río Negro – Neuquén|

A través de imágenes satelitales, el INTA Alto Valle realizó una estimación de la superficie cubierta con malla antigranizo en la región patagónica norte. Como resultado del análisis se determinó una superficie total de 1671 hectáreas con mallas implantadas en más de veinte localidades productivas.

Según explica el informe, en los últimos años la zona norpatagónica registró un incremento en la ocurrencia de eventos de granizo, lo que se traduce también en una creciente implementación de mallasanti granizo.

La cantidad total de superficie cubierta admite dos lecturas posibles: si se la piensa sobre el total de hectáreas frutícolas del Valle (alrededor de 50 mil) todavía es una cantidad mínima. Sin embargo, considerando el contexto frutícola de la última década –productores desfinanciados o endeudados, problemas comerciales, pérdida de rentabilidad y mercados- y el alto nivel de inversión que requiere la instalación de esta tecnología, es un número para nada despreciable, teniendo en cuenta que en 2017 la cantidad de hectáreas cubiertas eran unas 680.

Estudio Malaquita

Las imágenes satelitales permitieron desglosar la adopción de mallas antigranizo por localidad de la siguiente manera:

En Neuquén se destaca la localidad de San Patricio del Chañar con una cobertura de 364 hectáreas, seguida de Coronel Belisle con 355 hectáreas. En Río Negro, Chimpay posee 233 hectáreas e Ingeniero Huergo unas 133 hectáreas.

Este informe de INTA Alto Valle incorporó a su análisis el efecto que las mallas antigranizo tienen sobre el resultado final del fruto, lo que se considera su «doble propósito»; es decir que no se limita a la protección del granizo, sino que su implementación modifica el microclima del monte frutal afectando positivamente el desempeño de las plantaciones (favorecen el proceso de inducción floral) además de reducir el porcentaje de frutos dañados por el sol y por el viento.

“Las mallas antigranizo son una tecnología eficiente para reducir el daño por sol y los daños mecánicos por viento y granizo. Se ha medido en la zona una disminución del daño por sol entre el 40-70% respecto a un control sin malla, y una disminución del daño grave (quemado) entre un 60-100%”, se detalla en un informe de la misma entidad realizado para estudiar parte del impacto que tiene la incorporación de esta tecnología.

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro

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