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Pablo Tittonell: “Cuando alguien te dice que sin pesticidas no se puede producir, te está vendiendo un slogan”

|Argentina|

Pablo Tittonell es coordinador del Programa Nacional Recursos Naturales, Gestión Ambiental y Ecorregiones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina. Ingeniero agrónomo, luego de un breve paso por el sector privado, desarrolló tareas de investigación y académicas en instituciones internacionales y de diversos países del mundo. Trabajó los últimos 15 años en Holanda y regresó a nuestro país con el programa de repatriación de científicos Raíces. En entrevista con InterNos habló sobre el programa que dirige, la Agroecología, los agroquímicos y el rol de los jóvenes en la producción agrícola actual.

¿En qué consiste el trabajo que está realizando en el INTA?

Estoy en el INTA como coordinador de un programa nacional de alcance de todo el país de recursos naturales, gestión ambiental y ecorregiones. Estamos abordando el tema del cambio climático, adaptación e investigación del cambio climático de la biodiversidad en relación con la agricultura y la ganadería, cómo por un lado se ve afectada por el avance de la agricultura y cómo actúa sobre la actividad agrícola positiva o negativamente, una mirada bien amplia de lo que es la biodiversidad.  Luego trabajamos el tema de contaminación y gestión ambiental y creo que desde allí hay que mover la aguja para diagnosticar el problema hacia buscar informaciones, hacia la gestión ambiental.

¿Cómo se aborda el tema de la Agroecología en otros lugares del mundo?

En los últimos años estuve como profesor en una cátedra en una universidad de Holanda. Allí trabajamos en Agroecología con un abordaje científico teniendo en cuenta la interacción entre paisajes, actores y sistemas para acompañar los procesos con los productores en el campo.

Es increíble que en situaciones tan disímiles como la de China, la India o la de Europa, las discusiones y las posiciones son similares. Y a veces el problema es que estamos produciendo, viviendo  y consumiendo en un marco cultural y tecnológico que hemos construido nosotros mismos, pero que lleva bastante tiempo por lo que es difícil de cambiar y modificar. Parece que es imposible producir de otra forma, consumir de otra forma.

¿Qué opina sobre el caso cordobés de Barrio Ituzaningó en el que hubo condenados por aplicar agroquímicos y sobre la normativa del país en general?

El problema es que obtener datos duros requiere tiempo, en el caso particular de la investigación agrícola, que está sujeta a la variabilidad climática y biológica, necesitamos por lo menos tres años de datos para poder decir algo más o menos coherente. Ahora conseguimos el financiamiento del Ministerio de Agricultura para un proyecto en cinco provincias para evaluar el tema de las derivas y como disminuir las derivas de toxicidad. ¿Por qué en cinco provincias? Porque no se puede hacer una ley o una normativa sobre la base de información que no es local. Es importante destacar que cuando hablamos de pesticidas hablamos de muchas moléculas que se comportan diferente en el agua, el aire, el suelo; hablamos de diferentes sistemas de aplicación; hablamos de diferentes condiciones climáticas y ambientales, barreras, vientos que hacen que las zonas de no aplicación tengan que ser de 50 metros o de 5 km, estoy exagerando pero es para dar una idea de la variabilidad de los datos. Estos datos los necesitamos para poder tener medidas concretas.

Entonces es necesario investigar antes de pensar en normativas que legislen la aplicación de agroquímicos…

Hay que tener en cuenta que esto es solo un paliativo. Lo ideal sería que no necesitemos pesticidas. El hecho de que necesitemos pesticidas es porque nuestro sistema está en desbalance y creo que ahí es donde la ciencia debe tomar un rol muy importante porque en estas discusiones unos de los problemas es que los argumentos que se usan tienen poco asidero científico. Cuando alguien te dice que sin pesticidas no se puede producir, te está vendiendo un slogan, o que los transgénicos son necesarios para disminuir el hambre, es un discurso construido con intereses. La línea es el rigor científico, todo lo que no cae en el rigor científico, no se debe tomar en serio en relación a las discusiones científicas.

Esto no quiere decir que no debamos tomar en serio las demandas sociales que no necesariamente tendrán sus argumentos científicos, eso es otra cosa. Si una señora, que podría ser mi mamá, vive al lado de un campo y viene a quejarse de que se le están machucando las plantas con la deriva de pesticidas y que le preocupa la salud de sus hijos, yo no necesito científicos para eso, no me importa lo que dice la ley de toxicología, es algo que no puede pasar. Nos podemos agarrar de los renglones, las entrelíneas y las interpretaciones de la ley, pero sabemos que no es correcto. No es correcto porque es un riesgo y porque hay alternativas para no usar esos pesticidas. Haber trabajado en Europa me permitió ver que se pueden producir 10 toneladas de cereales por hectárea sin pesticidas, este discurso de que es imposible también es un discurso construido que no cae dentro del rigor científico.

¿Por qué considera que estas nuevas formas de producir, como la Agroecología, pueden hacer volver a los jóvenes? Esto es una problemática hoy para el sector ya que las nuevas generaciones no continúan con el trabajo en el campo…

Una de las razones es la mala imagen que tiene la agricultura. En muchos países al agricultor se lo ve como a alguien que esta destruyendo el medio ambiente y ¿qué joven quiere asumir ese rol? Por otra parte, hay trabas para la creatividad. Hay poco margen para la creatividad y para el trabajo intelectual. Y la agricultura se ha transformado en una agricultura de paquete, de receta, te vendo la tecnología y todo lo que tenés que aplicar y listo. Prácticamente el mensaje es andate del campo que alguien lo haga todo por vos ¡y listo! No hace falta tu conocimiento, nosotros te proveemos todo el conocimiento. Bueno eso hace que los agricultores no tengan desafíos intelectuales entonces los jóvenes se aburren o pierden motivación o se preguntan ¿para qué estoy en este mundo? Bueno, lo peor que se le puede hacer a un joven es ponerlo a trabajar en algo que no lo desafíe intelectualmente, que lo único que debe hacer es pasar las boletas de los insumos.

Ahora, cuando hablamos de una agricultura que no requiere de insumos sino conocimientos, bueno allí ya estamos poniendo en juego la materia gris del productor. Y eso no solo del punto de vista productivo sino también de la comercialización, de la socialización y de la asociación con otros productores. Por ejemplo, muchos de los agricultores que llamamos neorurales, que están surgiendo en Europa, no tienen el capital para comprarse una máquina pero se juntan entre varios y compran un tractor y lo comparten, allí hay una innovación institucional asociativa que también genera un vínculo cultural, de identificación que vas más allá de ser un productor rural subido a un tractor, te transfromás en un actor social  que está metido en una región y está trabajando con otro.

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Contra el HLB: científicos tucumanos avanzan hacia un método de detección temprana

|Tucumán|

Un grupo de investigadores de CONICET desarrolla un método de prevención temprana de Huanglongbing (HLB), una dañina enfermedad que ataca la producción de cítricos y para la cual todavía no se encontró cura.

En los últimos años, esta enfermedad ha mostrado un preocupante avance sobre nuestro continente, con elevada cantidad de plantaciones infectadas en Brasil, México y Paraguay, por ejemplo. Si bien en Argentina las principales zonas de producción nacional (como Tucumán) se encuentran libres de la plaga, se han detectado algunos casos aislados en el litoral y la alerta es permanente. El avance del HLB puede reducir significativamente los volúmenes de producción. Una planta enferma se vuelve inutilizable (los frutos pierden coloración, sabor, se vuelven fibrosos) y en un período de 2 a 6 años, muere.

Una de las principales dificultades que presenta el HLB (transmitida por las chicharras Diaphorina citri) es que durante su proceso de incubación es asintomática. Es decir que, cuando efectivamente aparecen las primeras señales (las ramas adquieren un tono amarillento) probablemente el resto de la plantación también esté contagiada. Así, la detección temprana se vuelve un factor determinante.

Rossana Elena Madrid, ingeniera electrónica doctorada en Bioingeniería y responsable del proyecto, explicó en la FM Mercado Central cómo funciona el mecanismo: “En una primera instancia se toman muestras de las hojas de las plantas y se extraen los metabolitos que se desean examinar. Luego se realiza una reacción química que produce una variación de color, y a partir de una tabla se puede determinar si la enfermedad está en la planta, si el resultado es negativo o si la condición es dudosa y hay que continuar analizándola”, explicó Madrid.

Particularmente, este método permite una “detección sistemática de toda la planta” ya que, según explica la investigadora, “los métodos actuales a veces van de falsos negativos porque la bacteria no se distribuye uniformemente” en la misma.

La investigación de este desarrollo llevó cuatro años y fue realizada por Martín Lucas Zamora, biotecnólogo; Ricardo Matías Trujillo, ingeniero biomédico (ambos son doctores en Ciencias Biológicas) y la citada Rossana Madrid.

Actualmente, este método se está validando con distintas pruebas a campo. “El método ha sido optimizado en laboratorio. Hemos viajado a Brasil (San Pablo) para validarlo en plantas efectivamente enfermas, realizando análisis en condiciones controladas de la enfermedad”. Hasta ahora, los resultados de la investigación son positivos, pero se requiere una mayor cantidad de pruebas para determinar a cuántos meses de iniciada la infección puede detectarse la enfermedad.

El último paso será la conformación de una empresa con el objetivo de realizar un prototipo comercial del método, patentarlo y largarlo al mercado. “Tenemos la filosofía de que todo lo que creemos no quede en un paper. Se trata de un camino muy largo ya que la cuestión de transferir el conocimiento y fundar empresas no está instituida en la mente de los científicos argentinos”, dijo Madrid en esta oportunidad al diario local La Gaceta.

Sin una cura concreta para el HLB, este proyecto podría representar un “paliativo” importante para la producción citrícola nacional, que en los últimos años se vio beneficiada con la apertura de nuevos e importantes mercados para la exportación como los casos de Estados Unidos, Vietnam y México.

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Red de Buenas Prácticas Agrícolas: un impulso para la calidad alimentaria

Por Ana María Castagnino (UNICEN – UCA) y Javier Marina (UNICEN)*

La Red de BPA (Buenas Prácticas Agrícolas), entidad enfocada en impulsar la aplicación de normativas para una mayor seguridad y calidad alimentaria, se creó en respuesta a la creciente necesidad de la sociedad de una mayor seguridad y calidad alimentaria en 2014. Fue impulsada desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y está actualmente integrada por más de 70 instituciones, entre las que se encuentra la Asociación Argentina de Horticultura – ASAHO, sociedad científica sin fines de lucro y con alcance nacional enfocada en impulsar la optimización y jerarquización de la Horticultura, Fruticultura, Floricultura y Aromáticas y Medicinales.

La Red de BPA de la que participan entidades del sector agropecuario correspondiente a las distintas disciplinas, surgió como una necesidad de crear consensos en el sector y a fin de dar respuesta a una demanda creciente por parte de la sociedad de una mayor seguridad (inocuidad) en los productos consumidos. La misma ha evolucionado en 2018 a Red de Buenas Prácticas Agropecuarias, contando como miembros diferentes entidades públicas y privadas de Argentina que desarrollan actividades en relación a las BPA, presentando permanente dinamismo, demostrando por un crecimiento de casi un 30% en 2018.

Desde su creación, tiene el gran mérito de haber ido logrando la generación de valiosas herramientas para el productor como lo son los documentos guía en producciones vegetales intensivas y extensivas, y el documento sobre Recomendaciones para Normativas que regulen sobre aplicaciones fitosanitarias; las que se encuentran disponibles en el sitio web de la misma.

Como estructura de funcionamiento cuenta actualmente con una mesa plenaria que se reúne mensualmente, diez comisiones en temáticas específicas, nodos regionales y un comité ejecutivo.

Para el 2019 la red enfrenta el desafío de avanzar en la elaboración de documentos de autoevaluación para los productores, en la generación de indicadores y demás actividades tendientes a propiciar la implementación de las BPA, a lo largo y a lo ancho del país. Buscará trabajar en la detección temprana de conflictos y en la vinculación con legisladores como forma de apoyo para la generación de las leyes que el sector requiere.

La inserción del sector agropecuario argentino en la economía global hace necesaria una mayor formalidad productiva basada en los registros, en la aplicación de normativas en general y en la innovación, para lo cual es imprescindible el fortalecimiento de los vínculos existentes entre el sector productivo y el científico tecnológico. Es en este contexto que la red viene trabajando acercando las entidades a los productores y a ellas entre sí, con un fin común como es la integración de la disponibilidad, la calidad e inocuidad y la sustentabilidad de la producción agroindustrial.

Se espera que Argentina, gracias al valioso aporte de los profesionales de la red trabajando en equipo, vaya logrando una inserción global cada vez más competitiva y un posicionamiento del sector agropecuario, acorde a su potencial, en sus múltiples disciplinas y en los distintos mercados.

*Ambos son parte de la Asociación Argentina de Horticultura (ASAHO) e integran la Secretaría de Prensa y Publicaciones

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Las Buenas Prácticas Agrícolas dirán presente en la Expoagro

|Buenos Aires|

Del 12 al 15 de marzo San Nicolás será sede de la nueva edición de Expoagro, una de las muestras más importantes del país en el sector agropecuario. La Secretaría de Agroindustria, INTA y Senasa ocuparán allí un stand para atender consultas y ofrecer asesoramiento técnico sobre el manejo de la producción frutihortícola a través de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).

Es que la intención de los organismos estatales es avanzar en la capacitación de los productores frutihortícolas de cara a la incorporación de las BPA en el Código Alimentario Argentinao (CAA), que volverá obligatorias a estas prácticas desde 2020 para frutas y 2021 para hortalizas.

Mariel Mitidieri –especialista en horticultura periurbana y responsable de la Clínica de plantas del INTA San Pedro– aseguró que existe un gran interés por parte de los productores en producir cada vez más sustentablemente. “Recibimos muchas consultas por parte de los productores de la zona con respecto al manejo sostenible de plagas y enfermedades, espacio en el que aprovechamos para asesorarlos y guiarlos en otros aspectos de la actividad, como la seguridad e higiene, inocuidad, impacto ambiental, entre otras”, detalló.

Riego por goteo, una inversión necesaria para el cuidado del agua

Las principales recomendaciones que les damos a los productores tienden a reducir los riesgos microbiológicos, físicos y químicos en la producción primaria, a fin de evitar la contaminación de alimentos que serán consumidos en fresco”, indicó Mitidieri.

“Aconsejamos que tengan cuidado con todo lo que entra en contacto con las hortalizas frescas, desde que se cosecha hasta que llega a la góndola. Un factor de riesgo son las heces de animales, como así también el agua que se usa para regar, lavar las hortalizas o que consume el propio productor, que, en algunos casos, no es segura”, especificó la especialista del INTA San Pedro.

Mitidieri aseguró que la higiene y prácticas sanitarias de los operarios involucrados en el ciclo de producción tienen un papel esencial respecto a la reducción de contaminación microbiana de hortalizas. Asimismo, la especialista consideró que “es importante establecer un sistema de registro de las operaciones en todas las etapas del proceso que permitan la trazabilidad del producto”.

Para la profesional de INTA es importante que se reconozca y se incentive a todos aquellos productores que cumplen con BPA actualmente, con el objetivo de generar un “efecto contagio” expansivo hacia dentro del sector productivo.

¿Qué exigirán las BPA obligatorias?

Es un hecho que las Buenas Prácticas Agrícolas dejarán de ser meras recomendaciones y se transformarán en obligaciones para los frutihortícolas del país. Eso significará que todo productor deberá, entre otras cosas:

  • Estar inscripto en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA).
  • Identificar los alimentos frutihortícolas producidos, mediante etiqueta/rótulo con datos previstos en normativa vigente.
  • Aplicar fitosanitarios bajo las recomendaciones de un profesional y el estricto seguimiento de las indicaciones de uso en cada especie. Sólo se deberán utilizar productos fitosanitarios autorizados por Senasa, que posteriormente deberán ser almacenados en un depósito específico, cerrado con llave, luego de aplicarse la técnica de triple lavado.
  • Realizar un uso eficiente, seguro y racional del agua.
  • Restringir el ingreso de animales a las áreas cultivadas y a las zonas de manipulación del producto cosechado. Los animales de trabajo que se utilicen para otras tareas, deberán estar sanos, vacunados y desparasitados.
  • En caso de que se utilizaran fertilizantes orgánicos, enmiendas y sustratos adquiridos a terceros, estos deberán estar registrados con la asistencia de un técnico o profesional para asesorar en la implementación de las BPA.

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