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El Mercado Central realizó una inversión millonaria para renovar los equipos de su laboratorio

|Buenos Aires|

El control de calidad y sanidad en los productos frutihortícolas es una tarea fundamental para garantizar alimentos sanos y seguros en la mesa de los consumidores. Por eso, el Mercado Central de Buenos Aires invirtió un millón de dólares para renovar la estructura edilicia y los equipos de sus laboratorios que prestan servicios al Área de Inspección de frutas y hortalizas.

Para la fiscalización de frutas y hortalizas el Central cuenta actualmente con tres laboratorios. Uno dedicado a la búsqueda de residuos de plaguicidas y a la determinación de madurez de las frutas; otro que analiza los aspectos microbiológicos de las frutas y hortalizas (es decir, que los alimentos estén libres -por ejemplo- de eschericha coli o salmonella);  y otro dedicado a la sanidad vegetal, que determina las enfermedades que causan deterioro en los productos.

Estudio Malaquita

Esta renovación de los equipos permitirá abordar una mayor cantidad de muestras, casi el doble que las que se trabajaban hace un año, además de detectar los plaguicidas más modernos e incluso los ecológicos. Su incorporación requirió elevar el personal a doce especialistas capacitados para el manejo del instrumental. Además, se refaccionaron las estructuras edilicias, tanto en el laboratorio como en las oficinas administrativas, dado que los espacios comenzaron a resultar poco funcionales para la nueva infraestructura.

La última actualización de los mismos había sido en el año 1995. “Eran equipos que estaban quedando obsoletos. Por una cuestión de antigüedad comenzaron a perder la posibilidad de trabajar grandes cantidades de muestras. Como existían equipos de última tecnología consideramos necesario tenerlos aquí”, explicó a InterNos José Fernández Lozano, ingeniero agrónomo  a cargo del área de Gerencia de Calidad y Tecnología del Central.

Dichos equipos llegaron al Mercado en el mes de febrero, pero su plena utilización comenzó meses después ya que, por su alta complejidad requirieron un  período de calibración. “Actualmente nos permite tratar mayores volúmenes y ganar en velocidad de trabajo”, agregó Lozano.

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro

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