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Política Sectorial

Frutazo: Los productores salen a la calle para visibilizar una crisis

|Buenos Aires|

El día 23 de abril se realizará en CABA un nuevo “frutazo” en Plaza de Mayo, organizado por la Federación de Productores de Peras y Manzanas de Río Negro y Neuquén. Se sumarán a la manifestación los citrícolas agrupados en la Federación del Citrus de Entre Ríos (Fecier) quienes, al igual que los frutícolas del Valle, buscan visibilizar una crisis marcada por altos costos y escasa rentabilidad, tanto en el mercado interno como en la exportación.

La Federación de Productores de Río Negro y Neuquén estima que esta temporada se dejaron entre 150 y 200 millones de kilos de fruta en las chacras. Se calcula que un 30% de la fruta quedó en las plantas o en el suelo, con un doble problema en puerta: por un lado, la ausencia de recursos para encarar una nueva temporada; y por otro, la imposibilidad de realizar tareas culturales para el mantenimiento de las plantaciones, con su consecuente riesgo sanitario.

La realidad que denuncian hoy los chacareros es que el precio que reciben por kilo de fruta está muy por debajo de sus costos de producción. Con ese panorama, ni siquiera resulta conveniente afrontar los gastos de cosecha. Hace algunas semanas el presidente de la Federación de Peras y Manzanas, Sebastián Hernández, detallaba a InterNos que se les está ofreciendo entre 5 y 6 pesos por kilo de fruta, cuando el valor de producirla ronda los $10,40.

Además, por aquel entonces el dirigente cuestionó con énfasis las retenciones la exportación de la producción primaria y la baja de los reintegros, en una actividad de altos costos por mano de obra intensiva en sus tareas de sanidad y de cosecha. “El costo de producción por kilo de fruta está en 26 centavos de dólar. Los empaques nos están ofreciendo 15 centavos de dólar. Los 11 centavos de dólar que están faltando para cubrir los costos de producción no llegan al productor porque se van entre las retenciones y la baja de reintegros”, detalló Hernández.

Estudio Malaquita

Respecto a la fruta destinada a industria, el presidente de la Cámara de Productores Agrícolas de Villa Regina, Hugo Gagliano, explicó al medio Río Negro: “Fue una cosecha mala en lo económico. La fruta para industria vale un peso, se paga al cosechador entre 300 y 350 pesos por bin, y el bin entregado a industria representa 400 pesos, es decir que te quedan 50 pesos para sacar el bin de campo, los gastos de combustible, más el pago de la persona que está arriba del tractor, es decir que no vale la pena cosecharla”.

De cara a los últimos meses de su mandato, el gobierno nacional intenta enviar señales a las Economías Regionales más golpeadas, entre ellas las frutícolas. En el día de ayer anunció la reducción de las retenciones a la exportación para las pymes que realicen envíos por debajo de los 50 millones de dólares anuales. En el mismo sentido fue la reducción de las cargas patronales para pequeñas y medianas empresas. Además, en el caso de peras y manzanas recientemente se confirmó la Emergencia Económica, Social y Productiva que garantiza beneficios fiscales y facilidades para los productores que adhieran.

Sin embargo, los chacareros sienten que no alcanza. Por eso determinaron que el “Frutazo” será nuevamente una posibilidad de visibilizar sus demandas a nivel nacional. Lo mismo ocurre con los productores entrerrianos de citrus, que también serán parte de la manifestación el próximo 23 y que realizaron una marcha previa en Chajarí, antes del viaje a Buenos Aires con la fruta.

Para la citricultura las demandas son similares a la de muchas otras Economías Regionales: solicitan una ley acorde a las economías que demandan gran cantidad de mano de obra; eliminación de las retenciones, reducción de la presión impositiva y freno al incremento de tarifas energéticas, combustibles, electricidad y gas.

Además de la manifestación en las calles donde se entregarán miles de kilos de fruta, los productores buscarán ser recibidos por el ministerio de Trabajo y Empleo que conduce actualmente Dante Sica.

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro

Política Sectorial

Nació «Frutas de Argentina» y se reunió con Sica para revisar el estado de la fruticultura

|Argentina|

El ministro de Producción de Producción y Trabajo, Dante Sica, recibió el pasado jueves al comité de Frutas de Argentina, una asociación debutante conformada por la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), el Comité Argentino de Arándanos (ABC), la Federación Argentina del Citrus (FEDERCITRUS) y la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (CAPCI). Durante el encuentro dicha asociación planteó las principales dificultades que atraviesa actualmente el sector productivo y solicitó políticas públicas para recuperar la competitividad perdida en los últimos diez años.

“Sica se mostró dispuesto a escuchar los puntos más importantes, los que más preocupan a la fruticultura hoy en día”, contó a Revista InterNos José Carbonell, titular de Federcitrus, al ser consultado sobre el resultado de las conversaciones. Principalmente, el sector reclamó por la eliminación total de los derechos de exportación para la actividad frutícola. Los dirigentes saben que esto difícilmente se concrete, pero lo colocan como una prioridad a la hora de discutir cambios en el sector.

Recientemente el gobierno nacional modificó el esquema de retenciones y decretó la reducción de dicho impuesto de 4 a 3 pesos. “Se redujo en un 25% los derechos de exportación, lo cual es bueno. Pero nosotros necesitamos que se eliminen completamente porque es un impuesto que nos afecta directamente”, dijo a InterNos Agustín Argibay, titular de CAFI. El dirigente espera que, una vez estabilizada la situación macroeconómica del país, este impuesto deje de pesar sobre el sector. “El ministro dijo que el presidente es el principal interesado en reducirlos, que van a hacerlo cuando puedan porque consideran que es un impuesto distorsivo”, agregó.

Estudio Malaquita

Otra de las medidas requeridas en la reunión fue la inclusión en el Mínimo No imponible (MNI) de las empresas prestadoras de servicios temporarios (destinados a las tareas de cosecha o empaque, por ejemplo) que no están dentro del Decreto firmado por el gobierno nacional en el pasado mes de febrero. Según cuentan ambos dirigentes, Sica se comprometió a revisar este punto.

«Necesitamos que las retenciones se eliminen completamente porque son un impuesto que nos afecta directamente», Agustín Argibay

Por último, las entidades solicitaron restablecer en el corto plazo los reintegros de exportación a sus valores originales, ya que los mismos permiten compensar los impuestos que paga la actividad por los envíos al exterior. Cabe recordar que en agosto del 2018 el gobierno tomó la decisión de reducir en un 66% el monto total pagado anualmente a las empresas en concepto de reintegros a la exportación. Así, productos como las peras y manzanas pasaron a percibir del 8,5% al 4,75% del total exportado, mientras que por caso las ciruelas vieron reducidos sus reintegros del 6% al 3,25%, sólo por poner algunos ejemplos. En total, esa «achique» representó un 50% para las frutas frescas y un 57% a las frutas y hortalizas industrializadas. En aquel momento, el propio Sica había advertido que gracias a la devaluación del dólar dicha medida no impactaría en la competitividad. Un año después, la actividad frutícola sostiene el reclamo que ya por aquellos días había calificado como “incomprensible”.

Diagnóstico

Datos provistos por el Comité afirman que Argentina perdió entre 2008 y 2017 unas 750.000 toneladas de mercadería enviada al exterior, lo que representa una caída del 50% en el volumen total exportado. En este sentido, el diagnóstico que realizan señala que esta pérdida de mercados se produce por dos factores principales: el primero, lo “caro” que resulta nuestro país para producir. El segundo, las considerables retenciones que deben abonar las empresas cada vez que quieren colocar su mercadería en el exterior.

Desde Frutas de Argentina señalan que además de los derechos a la exportación, un dólar “estancado” y una inflación sostenida impactan en los costos laborales, energéticos, de logística y distribución. Pero además indican que la falta de acuerdos de libre comercio coloca fuera de juego a nuestro país y lo comparan con el estímulo que significó para países como Chile o Sudáfrica tener arancel cero para exportar.

Ingresar de manera “agresiva” en el mercado internacional, junto con políticas agropecuarias concretas para favorecer la actividad, es lo que el sector reclama desde hace algún tiempo para volver a tener el peso en los mercados que supo tener tiempo atrás. En ese sentido, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea ilusiona a los representantes de las distintas entidades, aunque saben que la puesta en marcha del mismo puede demorarse largos meses e incluso años.

A mediano plazo

Además de estas medidas urgentes, el comité de Frutas de Argentina solicitó a mediano plazo la creación de una Ley de Economías Regionales específica para la actividad que se diferencie de las producciones extensivas. Dicha normativa debería incorporar una reforma impositiva y laboral, acuerdos de Libre Comercio, inversión para mejorar la logística interna y financiamiento a largo plazo con tasas blandas para la tecnificación del sector.

“La fruticultura es una actividad dinámica. El mundo pide cambios en las variedades y nosotros no podemos quedarnos atrás. Pero para realizar una reconversión se necesitan créditos para la inversión y eso hoy está muy difícil”, dijo al respecto José Carbonell.

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro
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Política Sectorial

Así fue recibida la baja de retenciones en el sector frutícola

|Argentina|

El gobierno decretó la reducción de los derechos de exportación de 4 a 3 pesos para 207 posiciones arancelarias de las economías regionales con el aliviar la carga tributaria que pesa sobre sobre las actividades productivas de trabajo intensivo como por ejemplo la fruticultura.

La decisión fue respaldada de empresarios y dirigentes del sector, que en no pocas oportunidades habían sugerido revisar el esquema fiscal por encontrarlo “asfixiante” para el normal desarrollo de la actividad. Aunque se espera la eliminación total de las retenciones, en algunos casos se considera que es un primer paso para la reactivación productiva.

En la región del Valle, la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI) emitió un comunicado en el que manifestó su satisfacción por la modificación de este impuesto. “Si bien es cierto que la medida de fondo esperada es la eliminación de los derechos de exportación, también somos conscientes del difícil panorama fiscal que enfrenta la macroeconomía, por lo que la medida es bienvenida y valorada”, afirmaron.

En este sentido, cabe recordar que por ahora las retenciones -colocadas en septiembre de 2018- se extenderán hasta el mes de diciembre de 2020, como determinara originalmente el Ministerio de Hacienda, Nicolás Dujovne.

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Desde el Valle también se manifestó la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (CAPCI) que a través de su representante, Alejandro Zimmermann, afirmó que aunque la medida no resuelve la problemática compleja del sector frutícola es “un paso favorable y genera un impacto positivo” en la actividad.

También el sector citrícola ve con buenos ojos el acuerdo ya que finalmente se reducirán los derechos de exportación para los productos frescos, que tendrán la misma alícuota que los productos industrializados como jugos y aceites especiales, los cuales tributan 3 pesos por dólar exportado desde la implementación de las retenciones.

Ariel Panozzo Galmarello, presidente de la Federación del Citrus de Entre Ríos (FECIER) consideró que la reducción es “un empujoncito para todas las pequeñas y medianas empresas que componen la actividad” aunque, en sintonía con alguno de sus colegas, espera que en 2020 “las retenciones sean historia” y la actividad citrícola, acompañada de buenas condiciones climáticas, pueda mejorar sus números. En el mismo sentido se manifestó la Cámara de Exportadores de Citrus del Noreste Argentino (CECNEA) para quien la medida «es un paso en la dirección correcta en pos de la recuperación del sector».

Quien se mostró prudente a la hora de celebrar la noticia fue Alejandro Pannunzio, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia (Apama), quien consideró la medida como un “paliativo”. “En principio no está mal, ayuda. Es una medida que veníamos pidiendo”, declaró. Aunque luego agregó que la medida tiene un “vicio de origen conceptual” y que las mismas no deberían existir para la actividad productiva ya que dificultan la competencia en los mercados internacionales. Recordemos que el sector arandanero envía al exterior la mayor parte de lo que produce.

En líneas generales, la noticia fue recibida con optimismo por dirigentes frutícolas, aunque la mayoría coincide en calificar a las retenciones como un impuesto distorsivo que debe eliminarse en su totalidad. Junto con la baja del Mínimo No Imponible, esta medida aparece como un guiño del gobierno nacional a las economías regionales que sin duda fueron muy perjudicadas desde los costos productivos y la carga fiscal en los últimos años. En un semestre electoral, la gestión de Cambiemos comienza a revisar sus políticas para el sector productivo. Veremos si le alcanza para volver a enamorar a una actividad que no pudo dar el salto de calidad esperado y, en muchos casos, se vio afectado por las medidas llevadas a cabo desde diciembre de 2015.

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro
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El gobierno baja las retenciones a la exportación de economías regionales

|Argentina|

Con la publicación del decreto 464/2019 en el Boletín Oficial, el gobierno redujo de 4 a 3 pesos los derechos de exportación para 207 posiciones arancelarias de las economías regionales. La medida entrará en vigencia desde el 11 de julio de 2019 y buscará aliviar la carga tributaria que pesa sobre sobre actividades productivas de mano de obra intensiva como la frutihorticultura. Se pusieron en consideración además los aspectos climáticos y sanitarios que recientemente afectaron a producciones como peras y manzanas (conflicto con Brasil) o el HLB en los cítricos.

“Son productos que cuentan con una alta demanda internacional y con una tendencia creciente, sobre todo, en el caso de las frutas frescas, las hortalizas, los frutos secos o la miel que se vinculan con los cambios de hábito de consumo en la población”, dice el comunicado emitido en la web oficial de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria.

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La medida sin dudas representará un alivio para producciones como la fruta de pepita del Alto Valle, los cítricos y arándanos del litoral, las cerezas y los frutos secos del sur o la industria vitivinícola cordillerana, entre otras actividades. También para las hortalizas como el ajo, la cebolla o la zanahoria que en su mayoría están representadas por pequeñas y medianas empresas de producciones intensivas con alto impacto en la generación de empleo.

La modificación del esquema de retenciones era un reclamo en que coincidían dirigentes, empresarios y productores del sector productivo, más allá de los lineamientos políticos o partidarios particulares. Con esta decisión el gobierno alivia la carga tributaria a los exportadores que tienen una parte considerable de sus costos en el acondicionamiento y envasado de los productos.

Según la información oficial los productos alcanzados serían papas, tomates, cebollas, ajos, zanahorias, mandioca, nueces, pistacho y almendra; bananas, dátiles, higos, limones, naranjas, mandarinas, uvas, pasas, peras, manzanas, cerezas, duraznos y ciruelas (entre otras frutas frescas y congeladas).

Vale recordar que las retenciones para los productos agroindustriales de exportación primaria fueron impuestas en septiembre de 2018 y vencerán en diciembre de 2020.

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro
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