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Producción

La lluvia afectó regiones productivas de Tucumán y Salta

|Tucumán – Salta|

Nuevamente la lluvia golpeó con fuerza en regiones productivas de nuestro país. Durante todo el fin de semana Tucumán sufrió intensas lluvias (hasta 200 mm entre sábado y domingo) que obligaron a interrumpir la cosecha actual de papa y dispararon el valor por bolsa en los mercados abastecedores.

En esta época Tucumán aparece como el principal centro de abastecimiento de papa en el país con la llamada cosecha “temprana”, mientras que otras zonas de producción (como Córdoba o el sudeste de Buenos Aires) se encuentran prácticamente finalizando la cosecha.

Juan Carlos Medina, presidente del Mercofrut, dijo a Revista InterNos que “hoy la bolsa de papa está 400 pesos y no se vende”. Los precios están signados por la escasez de mercadería que existe por estas horas. El pasado lunes ingresaron al Mercado Central de Buenos Aires sólo 45 camiones de papa tucumana, cuando se esperaban entre 90 y 100 cargas. Los valores actuales en ese mercado oscilan también entre los 400 y 430 pesos por bolsa.

“Cuando para el agua hay que darle de 24 a 48 horas para que los campos drenen y se puedan meter las máquinas. Esto es para que la gente entienda que nosotros no estamos especulando ni escondiendo la papa para que repunte el precio. Si esto sigue así la papa se va a podrir y el productor pierde, acá nadie especula”, explicó el dirigente.

En la misma sintonía se expresó Guillermo Beckman, titular de la Sociedad de Quinteros de Santa Fe: “La papa viene de Tucumán donde llovió muchísimo, entonces los camiones están parados. Hay un poco de Jujuy  y un poco de Córdoba. Esto hace que en el mercado haya muy poca papa y los aumentos son de casi el doble. La bolsa de papa de costar 200 pesos, hoy cuesta 400. Un cajón de tomate bueno, que hace 15 días costaba 300 pesos, la semana pasada estaba a 600; y hoy ronda los mil pesos el cajón”.

La provincia de Salta también sufrió el impacto de las inundaciones. La peor parte se la llevaron los habitantes de Apolino Saravia, donde unas 300 personas debieron abandonar sus hogares a causa del temporal y las clases fueron suspendidas. Pero la meteorología también dañó la economía local ya que Apolino Saravia cuenta con quintas que producen bajo invernadero, las cuales perdieron alrededor del 50% de sus producciones por las lluvias. Carlos Wayar Medina, productor de la zona, aseguró a un medio local que “los módulos e invernaderos no estaban preparados para recibir tal acumulación de agua”.

El intendente Marcelo Moisés declaró que “se perdió la inmensa mayoría de la cosecha de frutas y hortalizas, de las cuales Saravia es proveedora de primicia”. Y agregó: “Da pena ver la cantidad de invernaderos que fueron arrastrados por la correntada, dejando a los propietarios de las fincas sin la posibilidad de cosechar nada, en especial tomates y sandías”.

Producción

Viento, lluvia y granizo: duro golpe para los productores hortícolas cordobeses

|Córdoba|

Las fuertes tormentas que azotaron a Córdoba semanas atrás dañaron la zona norte del cinturón verde de la localidad de Río Segundo. También se produjeron importantes pérdidas en quintas del cinturón hortícola de Río Cuarto.

La Asociación de Productores Hortícolas de Córdoba (Aproduco) aseguró en un informe que las tormentas que golpearon a la localidad de Río Segundo el día 21 de octubre se caracterizaron por gran cantidad de granizo en corto periodo de tiempo. Las tormentas provocaron daños generalizados en los cultivos de hortalizas, estructuras de invernaderos y medias sombras, las cuales sufrieron averías en postes, alambres y mallas.

“La situación en la que quedaron los productores afectados es de extrema gravedad, puesto que perdieron lo que tenían para cosechar y por lo menos por 60 días no van a tener ningún ingreso además de los costos que implica volver a sembrar y reconstruir lo dañado”, afirman en el comunicado.

En el informe relevado por los ingenieros de la Asociación, Diego Arnedo y Hernán Cottura, se informó que aproximadamente 15 productores fueron afectados y al menos unas 70 hectáreas hortícolas registran pérdidas.

                                 Zapallito, lechuga y repollo, algunos de los cultivos dañados

Por otro lado, durante el último fin de semana la ciudad de Río Cuarto y su región productiva sufrieron vientos, granizo chico y sostenidas lluvias que derribaron media sombras, mallas antigranizo y estropearon los cultivos de ocho productores. También se produjeron daños en galpones y líneas de tendido eléctrico.

Muchas de las estructuras derribadas habían sido solventadas con fondos del Ministerio de Agricultura provincial, a través del Programa para el Desarrollo Rural Incluyente (Proderi), según contó a Revista InterNos Gastón Pautasso, ingeniero agrónomo que trabaja en el cinturón verde de la ciudad.

                                Estructuras de mallas antigranizo por el suelo luego de la tormenta

El Mercado de Abasto de Río Cuarto no se vio desabastecido por la situación ya que sólo se vieron comprometidas 8 de unas 35 quintas que tiene la zona en total, en las cuales cayó una considerable cantidad de agua que hizo perder algunas siembras recientes, pero sin sufrir mayores problemas.

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Producción

Buscan implementar Buenas Prácticas Agrícolas en el cinturón hortícola santafesino

|Santa Fe|

En el día de ayer, representantes de la Secretaría de Agroindustria y de la Sociedad de Quinteros de Santa Fe se reunieron con el objetivo de avanzar en la aplicación de Buenas Prácticas Agrícolas en el cinturón frutihortícola local. También estuvieron presentes representantes de la Municipalidad de Santa Fe, la Municipalidad de Recreo y de Comuna de Monte Vera.

Los funcionarios nacionales concibieron un encuentro con los dirigentes santafesinos con la intención de avanzar en capacitaciones sobre algunas prácticas fundamentales que serán incorporadas como obligatorias de acá a tres años en el Código Alimentario Argentino (CAA).

“La idea es realizar una prueba piloto en la que desde Nación se faciliten ingenieros agrónomos para que den una serie de charlas. Desde nuestra parte, el trabajo es juntar a los productores y motivarlos para que asistan”, explicó Guillermo Beckmann, titular de la Sociedad de Quinteros de Santa Fe a Revista InterNos.

Beckmann asegura que “los quinteros ya están al tanto de las Buenas Prácticas” porque por los menos dos veces al año la asociación organiza charlas junto a la ASSAL y las municipalidades. Sin embargo, ve con buenos ojos el hecho de que el gobierno nacional ponga los ojos en el cinturón hortícola santafesino. “Parece que esta gente quiere trabajar en serio, hacer la acción prolongada y sostenerla en el tiempo. Nos dijeron que quieren saber cómo trabajamos e ir aprendiendo a la par nuestra cómo implementar esto”.

La extensa reunión mantenida entre dirigentes locales, funcionarios de Agroindustria y autoridades municipales

Para poder darle continuidad en el tiempo, la Secretaría de Agroindustria le propuso a los quinteros comenzar a trabajar sobre siete requisitos mínimos no obligatorios (trazabilidad, correcta aplicación de fitosanitarios, agua apta para riego, uso de fertilizantes orgánicos, entre otros puntos) para luego avanzar sobre otras prácticas.

Cabe mencionar que las BPA están presentes en las instancias de producción, cura, cosecha, almacenamiento y comercialización de los productos.

Para Beckmann “empezar con puntos más sencillos es una buena idea” porque en Santa Fe “se intentó hacer Buenas Prácticas Agrícolas desde el 2005 y siempre empezó con fuerza pero fue decayendo”. Desde la Sociedad de Productores aseguran que junto a la Secretaría de Agricultura Familiar se están evaluando estrategias para que los ingenieros puedan trabajar a largo plazo con los productores de la zona.

Beckmann entiende que sería pertinente “hacer el seguimiento cada un mes, para ver si el productor tiene el agroquímico en la piecita cómo corresponde o si lo tiene tirado por ahí”. Y agrega: “Si no hay una especie de control a veces cuesta más. Los argentinos somos hijos del rigor”.

Sobre la implementación del DTV-e

Desde la Sociedad de Quinteros aprovecharon el encuentro con los funcionarios nacionales para trasladar algunas otras preocupaciones que tiene hoy el sector. Una de ellas, quizás la más urgente, es la implementación del DTV-e.

Senasa y AFIP  exigen el Documento de Tránsito Vegetal Electrónico sólo a la mercadería de tráfico federal, es decir, a la que se traslada de provincia en provincia. Por eso en términos generales los productores que abastecen a las ciudades desde el periurbano no tienen este inconveniente. Sin embargo, el cinturón hortícola de Santa Fe tiene la particularidad encontrarse a 25 kilómetros de la provincia de Entre Ríos, en la que muchos pequeños productores trasladan su mercadería.

“Si un pequeño productor tiene que vender a 7 u 8 compradores su cosecha, tiene que realizar esa misma cantidad de DTV una o dos veces a la semana”. Beckmann explica que su implementación es “impracticable” ya que el productor debería efectuar el trámite en el mismo momento de la transacción en el mercado. “Es muy difícil manejar todo ese trámite para un pequeño productor. Necesitas una oficina y una infraestructura que el Mercado no la tiene”.

El dirigente se mostró en disconformidad con la medida y solicitó que se postergue su aplicación. “No queremos que se retraiga nuevamente el sector que ha crecido en los últimos años. Están tomando medidas de manera muy general. En Buenos Aires y desde un escritorio no van a poder solucionar los problemas”, concluyó.

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Producción

Galmarini: “Hay que diferenciar a las hortalizas para fomentar su consumo”

|Argentina|

El 40° Congreso Argentino de Horticultura que pasó por Córdoba semanas atrás contó con la presencia del Dr. Claudio Galmarini, investigador de la Estación Experimental INTA La Consulta (Mendoza) y también del CONICET, quien tiene un su haber una larga trayectoria como investigador en el mejoramiento genético de hortalizas y que desde el año 2005 coordina el Programa Nacional de Hortalizas, Flores y Aromáticas del INTA.

Quizás la gran pregunta que atraviesa actualmente al sector es cómo aumentar el consumo per cápita de verduras. Galmarini expone una hipótesis interesante: asegura que es necesario diversificar la oferta e informar al consumidor, es decir, que las personas logren reconocer tipos y variedades de hortalizas según sus respectivos usos culinarios, sabores y beneficios para la salud.

Hoy el consumo de verduras está concentrado en pocas especies, tal el caso de la papa, cebolla, tomate, lechuga y zanahoria. Sin embargo, incluso dentro de este tipo de hortalizas el consumidor no suele diferenciar variedades. “En general, no existe una verdadera tipificación del producto porque no se le ofrece esa información al comprador. Hay que diferenciar a las hortalizas para fomentar su consumo y ganar nuevos mercados”, reflexiona el ingeniero.

La industria vitivinícola, de gran trabajo en la promoción y el consumo

“Un buen ejemplo a seguir es el caso del vino, donde un trabajo mancomunado del sector ha logrado educar al consumidor e imponer varietales. Hoy es poco frecuente pedir vino tino o blanco, sino que  el consumidor especifica la variedad, pide un Malbec, Syrah, Cabernet o Chardonay por citar algunos ejemplos. E incluso se llega a distinguir la zona de producción”, agrega.

En contraposición aparece el escenario de las hortalizas, donde los consumidores en general desconocen el abanico posible de verduras existentes. “Es poco frecuente que el consumidor de hortalizas pida una variedad de papa, ajo o cebolla. No lo hemos educado para eso”, expresa el ingeniero. Y ejemplifica: “En Argentina se consume mayormente papa del cultivar Spunta, a pesar de que existen variedades mucho mejores en cuanto a sus características culinarias y nutricionales. Tal vez sea porque que la gente no lo exige y la oferta tarda en llegar”.

Pero, ¿cuáles son las características que diferencian una variedad de hortaliza de otra? Atributos como la apariencia, el sabor, los posibles usos culinarios, el período de conservación y las propiedades nutracéuticas, entre otros, constituyen caracteres útiles para la diferenciación.

Trabajo a campo en INTA La Consulta, Mendoza

Diferenciar las hortalizas es agregar valor en beneficio de los consumidores y los productores. El trabajo debe apuntar a generar sellos de calidad en los alimentos, con etiquetas que ofrezcan información con las propiedades nutricionales de los alimentos (que hoy parecen reservados a la industria de alimentos ultraprocesados) o con un protocolo de producción diferenciada. Incluso existe la posibilidad de incorporar fechas de vencimiento a la mercadería.

“Parece ciencia ficción, pero está hecho. Estos datos están disponibles, como es el caso del ajo y la cebolla, por trabajos realizados por investigadores de nuestra Estación Experimental para ser utilizados como estrategia de diferenciación. El futuro nos demandará de agregar valor y ponernos los pantalones largos en la horticultura para decir que no sólo vendemos ajo o sólo vendemos cebolla”.

Para que este trabajo tenga asidero en la demanda es necesario un fuerte trabajo de concientización. En ese contexto, el verdulero es el nexo fundamental para indicar cuál es la mejor forma de consumir ciertas hortalizas y, a su vez, aconsejar o dar recetas que estimulen su ingesta. “La transmisión de conocimientos a través de ellos es vital para  que cambien los hábitos”, afirma Galmarini.

Desde hace tres décadas el INTA dispone de Programas Mejoramiento Genético de Hortalizas en los cuales se han obtenidos cultivares con importantes propiedades funcionales. Sólo para destacar algunos ejemplos cabe mencionar a la batata Colorado INTA, de gran contenido de carotenos combinados con compuestos fenólicos; la papa Newen INTA, con mayor aporte de vitaminas; la zanahoria Nara INTA, de alto contenido de carotenos; y el zapallito NutriC INTA, de alto contenido de vitamina C.

“No todos los cultivares de una misma especie tienen las mismas propiedades. Entre las estrategias para mejorar la calidad nutricional de las hortalizas se mencionan la selección por mejoramiento genético de variedades con mayores atributos benéficos para la salud, la adaptación de tecnologías de manejo de cultivo, almacenaje, post-cosecha y procesado de los alimentos para incrementar el contenido de fitonutrientes”, dice Galmarini.

“Trabajar en la relación entre las hortalizas y la salud es una estrategia que hemos priorizado en el programa del INTA” agrega el investigador. Actualmente el 93% de la producción nacional de hortalizas se destina al mercado interno. Sin embargo, los argentinos sólo consumimos 140 de los 400 gramos que la Organización Mundial de la Salud recomienda por habitante y por día.”A nivel mundial se evidencia un incremento en el consumo de hortalizas, en parte por su vinculación con la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles. Si en el país siguiéramos esta tendencia al menos habría que duplicar la producción para satisfacer la demanda. Lo cual representa una gran oportunidad para el productor y a su vez beneficia al consumidor”, concluye.

Agregar valor, generar alimentos de calidad y diferenciarlos en el mercado y frente al comprador: esa parece ser otra una de las estrategias que el sector frutihortícola debe llevar adelante para seguir estimulando el consumo.

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