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En Santa Fe, el Mercado de Productores trabaja para procesar el descarte

|Santa Fe|

El Mercado de Productores y Abastecedores de Frutas, Verduras y Hortalizas trabaja en tres proyectos diferentes para procesar las 150 toneladas de restos orgánicos (alimentos) e inorgánicos (papel, cartón, madera) que se producen mensualmente en la entidad y se descartan sin procesar en el relleno sanitario.

Carlos Otrino, dirigente de la entidad, conversó con el diario El Litoral, a quien informó que actualmente existen proyectos para producir energía eléctrica, compost y hasta productos cosméticos. Pero para eso es necesario que los trabajadores tengan aceitado el mecanismo de clasificación del descarte, tal como se realiza en la ciudad de Santa Fe desde el año 2010 por resolución municipal.

“Tenemos que meter un ‘chip ambiental’ en cada uno de ellos para que incorporen el hábito de sacar el producto orgánico y tirar la caja a un costado”, aseguró. Por eso, en las próximas semanas llevarán a cabo una capacitación de la mano de la Secretaría de Ambiente local.

Uno de los proyectos más ambiciosos es el de Aczia Biogás, una empresa española radicada en Recreo (a 4 kilómetros del Mercado) que trabajará para generar biogás y energía eléctrica a partir de las frutas y verduras en mal estado que son descartadas por no poder ser comercializadas. Estos alimentos funcionaran como materia prima de biodigestores para la producción energética. A la fecha, existe un convenio entre ambas partes para que el proyecto se ponga en marcha a mediados de 2019.

De esta manera, el Mercado verá reducidos sus gastos de logística (deberá trasladar menos descarte al relleno sanitario); el propio relleno, que recibirá menos ‘basura’ y la calidad ambiental de la ciudad por la producción de energías renovables, política a la que apuesta la actual Secretaría de Energía.

“Toda esta energía generada con proyectos renovables será vertida al sistema eléctrico nacional y vendida al Estado a un precio pactado según el tipo de tecnología que se instale”, explicó José Montiel Fernández, quien integra la Dirección Desarrollo de Negocio de Aczia biogás.

El Mercado también avanza en su sistema de compostaje que, aunque comenzó a funcionar a fines de 2012, presenta algunos inconvenientes por realizarse a cielo abierto ya que desprende fuertes olores. Como solución se está armando una experiencia bajo techo y a fines de febrero comenzará a funcionar un galpón con unos extractores eólicos que van a modificar el ambiente para acelerar el proceso. Lo producido estará almacenado en el predio del Mercado.

Además de procesar desechos orgánicos, las autoridades desean afianzar el sistema de clasificación para proveer de material inorgánico a recicladores nucleados en cooperativas. Hoy los desechos secos cubren un total del 25% de lo que se genera en el Mercado. “Quizás, económicamente no sea el gran envión, pero hay un volumen interesante de cartón, papel, plástico y madera, que tiene posibilidades de ser reciclado”, explica Otrino.

La ventaja para el Mercado es, otra vez, el ahorro de logística de traslado: “La basura inorgánica nos hace mover mayor cantidad de contenedores, se tiran 10 pallets y ya tenemos un contenedor lleno, con poca cantidad de kilos”, explicó Carlos Otrino, integrante del directorio.

En las últimas semanas surgió un proyecto, aunque todavía incipiente, de separación de limones, naranjas y pomelos (en estado de deterioro) para que sus derivados sean utilizados en la producción de otros productos industriales. La idea surgió en una reunión con autoridades de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

Desde la facultad de Ingeniería Química estiman que se podrían obtener aceites esenciales para productos de belleza como cosmetología y cremas, aunque todavía no se han realizado pruebas para evaluar si los indicadores determinan que son productos aptos. Desde el mercado, estimaron que entre un 3 y un 5 % de los cítricos se podrían recuperar para la industria.

Fuente: El Litoral

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Contra el HLB: científicos tucumanos avanzan hacia un método de detección temprana

|Tucumán|

Un grupo de investigadores de CONICET desarrolla un método de prevención temprana de Huanglongbing (HLB), una dañina enfermedad que ataca la producción de cítricos y para la cual todavía no se encontró cura.

En los últimos años, esta enfermedad ha mostrado un preocupante avance sobre nuestro continente, con elevada cantidad de plantaciones infectadas en Brasil, México y Paraguay, por ejemplo. Si bien en Argentina las principales zonas de producción nacional (como Tucumán) se encuentran libres de la plaga, se han detectado algunos casos aislados en el litoral y la alerta es permanente. El avance del HLB puede reducir significativamente los volúmenes de producción. Una planta enferma se vuelve inutilizable (los frutos pierden coloración, sabor, se vuelven fibrosos) y en un período de 2 a 6 años, muere.

Una de las principales dificultades que presenta el HLB (transmitida por las chicharras Diaphorina citri) es que durante su proceso de incubación es asintomática. Es decir que, cuando efectivamente aparecen las primeras señales (las ramas adquieren un tono amarillento) probablemente el resto de la plantación también esté contagiada. Así, la detección temprana se vuelve un factor determinante.

Rossana Elena Madrid, ingeniera electrónica doctorada en Bioingeniería y responsable del proyecto, explicó en la FM Mercado Central cómo funciona el mecanismo: “En una primera instancia se toman muestras de las hojas de las plantas y se extraen los metabolitos que se desean examinar. Luego se realiza una reacción química que produce una variación de color, y a partir de una tabla se puede determinar si la enfermedad está en la planta, si el resultado es negativo o si la condición es dudosa y hay que continuar analizándola”, explicó Madrid.

Particularmente, este método permite una “detección sistemática de toda la planta” ya que, según explica la investigadora, “los métodos actuales a veces van de falsos negativos porque la bacteria no se distribuye uniformemente” en la misma.

La investigación de este desarrollo llevó cuatro años y fue realizada por Martín Lucas Zamora, biotecnólogo; Ricardo Matías Trujillo, ingeniero biomédico (ambos son doctores en Ciencias Biológicas) y la citada Rossana Madrid.

Actualmente, este método se está validando con distintas pruebas a campo. “El método ha sido optimizado en laboratorio. Hemos viajado a Brasil (San Pablo) para validarlo en plantas efectivamente enfermas, realizando análisis en condiciones controladas de la enfermedad”. Hasta ahora, los resultados de la investigación son positivos, pero se requiere una mayor cantidad de pruebas para determinar a cuántos meses de iniciada la infección puede detectarse la enfermedad.

El último paso será la conformación de una empresa con el objetivo de realizar un prototipo comercial del método, patentarlo y largarlo al mercado. “Tenemos la filosofía de que todo lo que creemos no quede en un paper. Se trata de un camino muy largo ya que la cuestión de transferir el conocimiento y fundar empresas no está instituida en la mente de los científicos argentinos”, dijo Madrid en esta oportunidad al diario local La Gaceta.

Sin una cura concreta para el HLB, este proyecto podría representar un “paliativo” importante para la producción citrícola nacional, que en los últimos años se vio beneficiada con la apertura de nuevos e importantes mercados para la exportación como los casos de Estados Unidos, Vietnam y México.

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Red de Buenas Prácticas Agrícolas: un impulso para la calidad alimentaria

Por Ana María Castagnino (UNICEN – UCA) y Javier Marina (UNICEN)*

La Red de BPA (Buenas Prácticas Agrícolas), entidad enfocada en impulsar la aplicación de normativas para una mayor seguridad y calidad alimentaria, se creó en respuesta a la creciente necesidad de la sociedad de una mayor seguridad y calidad alimentaria en 2014. Fue impulsada desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y está actualmente integrada por más de 70 instituciones, entre las que se encuentra la Asociación Argentina de Horticultura – ASAHO, sociedad científica sin fines de lucro y con alcance nacional enfocada en impulsar la optimización y jerarquización de la Horticultura, Fruticultura, Floricultura y Aromáticas y Medicinales.

La Red de BPA de la que participan entidades del sector agropecuario correspondiente a las distintas disciplinas, surgió como una necesidad de crear consensos en el sector y a fin de dar respuesta a una demanda creciente por parte de la sociedad de una mayor seguridad (inocuidad) en los productos consumidos. La misma ha evolucionado en 2018 a Red de Buenas Prácticas Agropecuarias, contando como miembros diferentes entidades públicas y privadas de Argentina que desarrollan actividades en relación a las BPA, presentando permanente dinamismo, demostrando por un crecimiento de casi un 30% en 2018.

Desde su creación, tiene el gran mérito de haber ido logrando la generación de valiosas herramientas para el productor como lo son los documentos guía en producciones vegetales intensivas y extensivas, y el documento sobre Recomendaciones para Normativas que regulen sobre aplicaciones fitosanitarias; las que se encuentran disponibles en el sitio web de la misma.

Como estructura de funcionamiento cuenta actualmente con una mesa plenaria que se reúne mensualmente, diez comisiones en temáticas específicas, nodos regionales y un comité ejecutivo.

Para el 2019 la red enfrenta el desafío de avanzar en la elaboración de documentos de autoevaluación para los productores, en la generación de indicadores y demás actividades tendientes a propiciar la implementación de las BPA, a lo largo y a lo ancho del país. Buscará trabajar en la detección temprana de conflictos y en la vinculación con legisladores como forma de apoyo para la generación de las leyes que el sector requiere.

La inserción del sector agropecuario argentino en la economía global hace necesaria una mayor formalidad productiva basada en los registros, en la aplicación de normativas en general y en la innovación, para lo cual es imprescindible el fortalecimiento de los vínculos existentes entre el sector productivo y el científico tecnológico. Es en este contexto que la red viene trabajando acercando las entidades a los productores y a ellas entre sí, con un fin común como es la integración de la disponibilidad, la calidad e inocuidad y la sustentabilidad de la producción agroindustrial.

Se espera que Argentina, gracias al valioso aporte de los profesionales de la red trabajando en equipo, vaya logrando una inserción global cada vez más competitiva y un posicionamiento del sector agropecuario, acorde a su potencial, en sus múltiples disciplinas y en los distintos mercados.

*Ambos son parte de la Asociación Argentina de Horticultura (ASAHO) e integran la Secretaría de Prensa y Publicaciones

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Las Buenas Prácticas Agrícolas dirán presente en la Expoagro

|Buenos Aires|

Del 12 al 15 de marzo San Nicolás será sede de la nueva edición de Expoagro, una de las muestras más importantes del país en el sector agropecuario. La Secretaría de Agroindustria, INTA y Senasa ocuparán allí un stand para atender consultas y ofrecer asesoramiento técnico sobre el manejo de la producción frutihortícola a través de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).

Es que la intención de los organismos estatales es avanzar en la capacitación de los productores frutihortícolas de cara a la incorporación de las BPA en el Código Alimentario Argentinao (CAA), que volverá obligatorias a estas prácticas desde 2020 para frutas y 2021 para hortalizas.

Mariel Mitidieri –especialista en horticultura periurbana y responsable de la Clínica de plantas del INTA San Pedro– aseguró que existe un gran interés por parte de los productores en producir cada vez más sustentablemente. “Recibimos muchas consultas por parte de los productores de la zona con respecto al manejo sostenible de plagas y enfermedades, espacio en el que aprovechamos para asesorarlos y guiarlos en otros aspectos de la actividad, como la seguridad e higiene, inocuidad, impacto ambiental, entre otras”, detalló.

Riego por goteo, una inversión necesaria para el cuidado del agua

Las principales recomendaciones que les damos a los productores tienden a reducir los riesgos microbiológicos, físicos y químicos en la producción primaria, a fin de evitar la contaminación de alimentos que serán consumidos en fresco”, indicó Mitidieri.

“Aconsejamos que tengan cuidado con todo lo que entra en contacto con las hortalizas frescas, desde que se cosecha hasta que llega a la góndola. Un factor de riesgo son las heces de animales, como así también el agua que se usa para regar, lavar las hortalizas o que consume el propio productor, que, en algunos casos, no es segura”, especificó la especialista del INTA San Pedro.

Mitidieri aseguró que la higiene y prácticas sanitarias de los operarios involucrados en el ciclo de producción tienen un papel esencial respecto a la reducción de contaminación microbiana de hortalizas. Asimismo, la especialista consideró que “es importante establecer un sistema de registro de las operaciones en todas las etapas del proceso que permitan la trazabilidad del producto”.

Para la profesional de INTA es importante que se reconozca y se incentive a todos aquellos productores que cumplen con BPA actualmente, con el objetivo de generar un “efecto contagio” expansivo hacia dentro del sector productivo.

¿Qué exigirán las BPA obligatorias?

Es un hecho que las Buenas Prácticas Agrícolas dejarán de ser meras recomendaciones y se transformarán en obligaciones para los frutihortícolas del país. Eso significará que todo productor deberá, entre otras cosas:

  • Estar inscripto en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA).
  • Identificar los alimentos frutihortícolas producidos, mediante etiqueta/rótulo con datos previstos en normativa vigente.
  • Aplicar fitosanitarios bajo las recomendaciones de un profesional y el estricto seguimiento de las indicaciones de uso en cada especie. Sólo se deberán utilizar productos fitosanitarios autorizados por Senasa, que posteriormente deberán ser almacenados en un depósito específico, cerrado con llave, luego de aplicarse la técnica de triple lavado.
  • Realizar un uso eficiente, seguro y racional del agua.
  • Restringir el ingreso de animales a las áreas cultivadas y a las zonas de manipulación del producto cosechado. Los animales de trabajo que se utilicen para otras tareas, deberán estar sanos, vacunados y desparasitados.
  • En caso de que se utilizaran fertilizantes orgánicos, enmiendas y sustratos adquiridos a terceros, estos deberán estar registrados con la asistencia de un técnico o profesional para asesorar en la implementación de las BPA.

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