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Producción

Mendoza: caída en la superficie plantada de peras y manzanas

|Mendoza|

Un informe presentado por el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) de Mendoza confirmó que en los últimos diez años la producción de fruta pepita disminuyó considerablemente en la provincia. Por otro lado, creció la producción de almendros y nogales.

Según números del IDR, en 2010 existían unas cinco mil hectáreas implantadas con pera en toda la provincia y más de la mitad se encontraba en la región de Valle de Uco. Sin embargo, en localidades como Tunuyán la extensión plantada pasó de 1.661 hectáreas en 2010 a 601 en 2018, mientras que en la localidad de San Carlos cayó de 781 a 304 hectáreas en el mismo período.

Por el lado de la manzana, los últimos indicadores señalan que la superficie cultivada decreció un 60% en los últimos ocho años. En San Carlos las hectáreas trabajadas pasaron de 1075 en el año 2010 a 405 en 2018. Mientras tanto, en la localidad de Tunuyán se redujo de 1837 a 619. Lo mismo le sucede al durazno para industria, una producción tradicional en la provincia: entre 2002 y 2017 se perdieron unas 2 mil hectáreas de superficie plantada.


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La ecuación es similar a la del Valle de Río Negro y Neuquén: altos costos productivos y una elevada estructura impositiva, entre otras cosas, van expulsando de manera sostenida a los pequeños chacareros del circuito, mientras que los que permanecen son los medianos y grandes productores que van concentrando una mayor cantidad de hectáreas trabajadas, siempre y cuando esas tierras no sean reconvertidas hacia otras plantaciones, como es el caso de los frutos secos.

Estos últimos sí demuestran crecimiento en los últimos años. El nogal, por ejemplo, que en 2010 alcanzaba una superficie total en la provincia de 3.339 hectáreas pasó a 5.242 en 2018, lo que significa un incremento de 33% en ocho años. En la región de Valle de Uco, San Carlos aumentó su extensión de 500 a 644 hectáreas, Tunuyán de 1052 a 1285 y Tupungato de 1.252 a 2.393 hectáreas. También es importante la superficie dedicada a la producción de almendras, que alcanza las 2.082 hectáreas en la provincia.

Según entienden técnicos del IDR, este aumento no sólo es consecuencia de la crisis que atraviesa la fruta de pepita, sino también de las posibilidades que brindan los frutos secos en los mercado exteriores a partir de la creciente demanda mundial de este producto.

Fuente: Diario Los Andes

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