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Comercialización

Fallo histórico en el Valle: una empresa fue condenada por liquidar mal la fruta

|Río Negro|

El pasado viernes 6 de septiembre se produjo en Roca un fallo histórico en la cadena frutícola del Valle. La empresa Standard Fruit Argentina S.A fue condenada a pagar 291.049 dólares a una firma productora por haberle liquidado la fruta con valores por debajo a los mínimos impuestos por la Ley Provincial 3993 de Contractualización Frutícola. El fallo, realizado en primera instancia por la jueza civil María del Carmen Villalba, puede ser apelado por la empacadora y comercializadora.

Emeja S.A es la firma que denunció haber recibido durante cuatro cosechas –del año 2009 al 2012- un valor inferior al que le correspondía por la calidad y cantidad de fruta entregada, que alcanzó la suma de 3,5 millones de kilos.

En su demanda, la firma productora señaló que “cumplió con todas las obligaciones a su cargo, pero cuando se efectuaron las liquidaciones advirtió que las sumas arrojaban un valor por kilo sensiblemente inferior al precio mínimo promedio establecido”. Resguardándose en la ley, el productor alegó que el precio fijado por la compradora era «injusto y un abuso de su posición dominante en el mercado”.

En su defensa la Standard Fruit indicó que a la hora de acordar el valor de las frutas ambas partes tomaron un precio referencial; sin embargo, según la jueza dicho precio estaba sujeto a la sola voluntad del comprador, en perjuicio del productor.

Una pericia contable determinó que por los totales de venta de “fruta embalada” y “fruta de descarte” del período 2009 a 2012 (según el precio mínimo establecido cada temporada) a la empresa le faltó abonar un total de U$S 119.238 por la fruta comercializada, mientras que por la fruta de descarte el monto ascendía a U$S 171.811, totalizando U$S 291.049, que es el capital de la condena civil.

La Ley Provincial 3611 (de Transparencia Frutícola) estableció en 2002 un “régimen para la vinculación entre la producción, empaque, industria y comercialización de frutas” con el objetivo de “acompañar la variabilidad del negocio en forma ágil y transparente”.  Por su parte, la Ley 3993 de Contractualización Frutícola creó en 2005 la “Mesa de Contractualización Frutícola”, que define anualmente los costos y precios para la producción, conservación, acondicionamiento e industrialización y fija el precio mínimo de referencia de la fruta.

En su descargo, Standard Fruit S.A alegó la falta de constitucionalidad de las leyes arriba citadas, aunque la jueza civil no dio lugar al argumento de la empresa, que quiso desentenderse de la validez de dichos regímenes para desconocer el reclamo. Por el contrario, Villalba subrayó: “No se advierte la inconstitucionalidad que menciona la demandada, pues bien, como una entidad dedicada a la comercialización y exportación de frutas debe cumplir con las pautas fijadas por el Estado para el control de dicha comercialización”.

Estudio Malaquita

Leyes como éstas buscan igualar las condiciones de negociación entre los productores y las empresas comercializadoras, donde los productores en muchas oportunidades deben ceder ante la falta de estructura para retener la fruta y negociarla en mejores condiciones en otra instancia. También la necesidad imperiosa de obtener ingresos para continuar con las tareas a campo y permanecer en la actividad colocan al chacarero en un lugar complejo.

En tensión permanente

La liquidación de la fruta es una problemática histórica para los productores de peras y manzanas. En nuestra reciente visita por el Valle conversamos con Sebastián Hernández, presidente de la Federación de Productores de Río Negro y Neuquén, quien afirmaba que la falta de transparencia es una práctica habitual en este tipo de transacciones, lo que conlleva a tensiones permanentes. “Tenemos un costo interno muy alto pero no quieren hablar del precio de la fruta. Te dicen: ‘no, eso es libre mercado’. Se abusan totalmente del sistema comercial”, explicó.

Sebastián Hernández conversó con InterNos en su chacra de Allen

Para Hernández existe un “abuso comercial” tanto en los valores que las empresas pagan por la fruta como también en los plazos en que ésta se liquida. “Cosechamos, se llevan la fruta y la liquidación viene en diciembre. Recién en ese momento sabemos cuánto vamos a cobrar. Pero desde mayo tenemos que realizar la inversión para tener una producción de calidad y esa plata no está”, describía el dirigente a InterNos. Demás está decir que en un contexto inflacionario como el argentino, los productores reciben ese dinero porcentualmente devaluado.

También aseguró que las empresas imponen sus condiciones de negociación frente a la dependencia de los productores; muchos no se animan  a exigir mejores condiciones por temor a romper la relación comercial e incluso a ser señalados como “problemáticos”.

En aquel viaje también conversamos con Héctor Basualdo, presidente de la Cámara de Productores Agremiados de Centenario y Vista Alegre (PACVA), quien señalaba que uno de los grandes inconvenientes en este vínculo es la imposibilidad de conocer a ciencia cierta cuánta de la fruta entregada fue comercializada y cuánta se descartó. “Hoy algunos productores entregan la fruta a los galpones de empresas y no tienen contratos, no saben qué es lo que le van a pagar. No es lo mismo que tengas realmente un 10% de descarte en el galpón a que te paguen el costo de producción pero con un 30% de descarte”, comentaba Basualdo, quien además desde hace algunos años integra la Cooperativa La Flor, donde el trabajo de la fruta es, según sus palabras, “más transparente”.

Héctor Basualdo destaca el trabajo de las cooperativas: «El trabajo de la fruta es más transparente»

“En las cooperativas el día que están trabajando mi fruta puedo ir a ver qué se embaló y qué se descartó. Eso en las empresas no pasa, un productor independiente no tiene acceso a esa información”, explicó a nuestro medio.

Además, para Basualdo los plazos de liquidación en las cooperativas es otro de los aspectos a destacar de este sistema organizativo. “Mientras que las empresas realizan la liquidación entre dos y tres meses después de entregada la cosecha, en las cooperativas el pago se efectúa una vez vendida la fruta. Esto permite que los productores tengan un flujo de dinero durante los meses que se realizan las tareas de poda, fertilización y raleo de las plantas”, comentó.

Con información de: Diario Río Negro

Emelka. Manzanas y Peras de Río Negro

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