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Comercialización

Pepinos: Un cultivo de verano con muchos beneficios

|Argentina|

Cuando se acerca la primavera o el verano, las hortalizas frescas y con gran contenido de agua son las más elegidas. Una de ellas es el pepino que, si bien no se caracteriza por ser de consumo masivo y por tener una gran oferta a nivel nacional, a lo largo del tiempo fue ganándose un lugar dentro de las comidas diarias.

La creciente incorporación de esta hortaliza en la mesa de los argentinos responde principalmente a sus propiedades y a los beneficios que otorga al organismo. El pepino es rico en fibras, es hidratante, mejora el PH del estómago, contiene potasio y bajos porcentajes de calorías. Además, es un antinflamatorio por excelencia y por ese motivo se utiliza con fines cósmeticos.

Los pepinos, pertenecen a las familias de las Curcubitáceas y forman parte de la gran mayoría de los cinturones verdes de Argentina. Es un cultivo que se realiza sobre superficies de tierra pequeñas -no más de cinco hectáreas por temporada- y se alterna con otros.

En los últimos años, la producción de esta hortaliza adquirió mayor protagonismo porque se empezó a llevar adelante bajo invernaderos, lo que permite hacer una producción más controlada, sin tantos riesgos ante las inclemencias climáticas y se obtienen como resultado cosechas de mejor calidad.

Actualmente los cinturones hortícolas de provincias como Salta, Corrientes, Buenos Aires y Córdoba son los que concentran el mayor volumen de producción. Además, son las encargadas de abastecer a los mercados concentradores. En esas regiones las cosechas se dan sobre todo en primavera-verano y en algunos lugares debido a las condiciones climáticas la oferta de este producto puede durar más tiempo en los mayoristas.

Por dar un ejemplo, en Córdoba las cosechas bajo invernadero comienzan en octubre y los pepinos se mantienen en el mercado hasta enero. Pero en el mes de enero, comienzan a cubrir la oferta los pepinos que se cosechan a campo. De esa manera, las producciones se alternan. Lo mismo sucede con los pepinos salteños, que comienzan a cosecharse en agosto y luego se incorporan a la oferta Corrientes y Buenos Aires (cinturón de La Plata) que cosechan a partir de septiembre-octubre. Así es que las producciones se van intercalando para abastecer la demanda durante todo el verano.

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“Nosotros hacemos todo con plantines, semillas híbridas e importadas. Cultivamos pepinos bajo invernadero. Con ese sistema los costos son más altos, pero sigue siendo una opción rentable porque al final las hortalizas que producimos no sufren tanto como lo que se cultiva a campo y los rendimientos son mejores. Cosechamos contra temporada y cubrimos la ventana comercial de octubre a enero prácticamente solos. Eso nos garantiza mejores precios”, comentó a InterNos Ademar Meriles, productor hortícola de la zona sur de Córdoba.

Los pepinos son cultivos de ciclos cortos -aproximadamente 60 días desde que se trasplantan-  y para un correcto desarrollo demandan condiciones climáticas determinadas: temperaturas cálidas de aproximadamente 20° y una humedad ambiental controlada. Los meses fríos o la caída de heladas tardías pueden detener el crecimiento de los frutos e incluso dañar las plantas por completo. Por otra parte, la humedad ambiental que supere el 90% puede originarles a los cultivos enfermedades fúngicas.

Una característica importante del cultivo de pepino es que los frutos se deterioran cuando tocan el suelo. Si bien es una planta rastrera, a medida que va floreciendo los productores deben direccionar su desarrollo con tutores porque si los frutos crecen en contacto con el suelo su piel comienza a mostrar manchas blancas. Un factor que condiciona estéticamente su comercialización.

El mayor porcentaje de los pepinos se destinan a los mercados mayoristas para su consumo en fresco, pero también algunas variedades se dirigen a la industria. Los frutos que se destinan al consumo en fresco se caracterizan por ser ejemplares grandes con corteza verde o amarillenta, conocidos como pepinos largos -tipo holandés- o medio largo -tipo francés-. Mientras que los que van a la industria son de menor tamaño y con ellos se producen conservas. Estos últimos son los que se conocen como pepinillos.

Se trata de un producto fundamentalmente de verano y por ende,  registra los mayores volúmenes productivos entre septiembre y febrero con un precio relativamente bajo en esa época. Aun así, no es una hortaliza con gran demanda porque tampoco su consumo es alto. Esto hace que las fluctuaciones en su precio sean menos marcadas, si se las compara con otros cultivos.

Actualmente en el Mercado Central de Buenos Aires (MCBA) el precio de los pepinos oscila entre $85 y $95 el kilo, y se comercializan en cajones de 15/18 kilos. Mientras que en el Mercado de Abasto de Córdoba los pepinos cuestan entre $80-$100 el kilo y se comercializan también en cajones de 18 kilos.

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