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Producción

Heladas, tormentas y granizo acorralan a productores nacionales

|Argentina|

Las heladas primaverales continúan causando estragos en los cultivos argentinos. Esta vez, el congelamiento y las tormentas azotaron a las provincias de Catamarca, Mendoza, San Juan y Río Negro, causando grandes pérdidas productivas. Lo que a corto plazo se traduce en una complicación para los productores frutihortícolas de esas zonas.

En la localidad de Río Colorado, ubicada en Río Negro, este año las heladas tardías llegaron antes de lo premeditado y cayeron sobre los frutales con una gran agresividad. Esto produjo perdidas en plantaciones de manzanas, peras y duraznos que estaban en proceso de plena floración. Para quienes no contaban  con la posibilidad de incorporar riegos por aspersión para mitigar los daños, las perdidas alcanzaron hasta el 50% de lo producido. Como si esto no fuese suficiente, el sábado pasado una pedrada en seco azotó la zona y castigó a la poca cantidad de frutas que quedaban.

“El año pasado la cosecha fue extraordinaria. Los productores pudieron hacer inversiones importantes, pero ahora las inclemencias del tiempo no acompañaron. Son golpes muy duros. Si escuchas a los productores frutícolas dicen que ya no tienen nada por hacer porque ya no se puede recuperar lo perdido. Tienen que esperar un año calendario para volver a ver la producción florecida. Hoy por hoy no tiene muchas esperanzas”, manifestó Liliana Fernández, productora de la zona a InterNos.

La productora rionegrina anticipó además que desde La Cámara de Productores Frutícola del Valle ya se encuentran evaluando la posibilidad de solicitar al Estado la emergencia para la  zona afectada. Pero la realidad es que el presupuesto provincial, que debe salvaguardar a todas las actividades productivas que se realizan en Rio Negro, muchas veces es insuficiente para cubrir todos los daños. A esto se le suma que cada vez son más las chacras que quedan al abandono porque a los productores se les hace muy difícil sobrellevar estas complicaciones.

En relación a esto último, Liliana consideró: “La gente mayor que vive en las chacras vive de una jubilación, es imposible sostener una producción así. Los productores se agotan año a año de todo lo que les sucede y de toda la inversión que muchas veces se pierde, entonces se van a las ciudades. El desarraigo se relaciona a eso, a las oportunidades que se van perdiendo, en una zona tan rica en materia productiva como es Rio Negro”.

Foto: Frutales congelados en Río Colorado.

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Otra de las áreas afectadas esta semana por las inclemencias del clima fue el departamento de Santa María, ubicado en Catamarca. En esa zona las lluvias estivales también se anticiparon. Las localidades del Puesto, Fuerte Quemado y Las Mojarras fueron escenario de una gran  caída de granizo que causó graves daños en las pequeñas parcelas productivas del lugar. Los cultivos más afectados fueron viñedos,  tomates, pimientos,  aromáticas y cultivos de cebollas. En el caso de estas últimas es importante mencionar que estaban a pocos días de ser cosechadas y se estima que las pérdidas registradas fueron hasta del 80%.

“Los viñedos todavía tienen posibilidades de ser recuperados, pero el resto no. Incluso algunos tambos de la zona, que cuentan con pasturas para los animales,  también quedaron bajo el lodo que produjo la tormenta. Esto va a influir mucho en los ingresos de los productores porque no cuentan con otras producciones, van a tener que volver a empezar. Acá los pequeños productores producen sufriendo porque nunca saben con qué inclemencias se van a encontrar”, aseguró Jaqueline Galindes, productora de Catamarca a este medio.

Foto: Cultivos dañados por la piedra en Catamarca.

A esta difícil situación se le  suman los costos productivos que cada persona debe enfrentar año a año. No solo nos referimos a los insumos y maquinarias de trabajo, también hablamos del acceso al agua. En las fincas catamarqueñas, el agua en los meses primaverales para  realizar el riego se compra a cada consorcio de las localidades y esto representa otra complicación. “Sale 250 pesos la hora de agua, esto incrementa los costos de producción y encima no tenemos respaldo Estatal cuando suceden estas inclemencias climáticas. Los productores sobreviven solos, la realidad es que acá nunca llego ninguna ayuda política”, manifestó la productora.

El panorama de heladas y pérdidas productivas viene siendo una temática recurrente en las últimas semanas. Recordemos que a principios de octubre desde este medio dábamos a conocer la difícil situación que atravesaron los productores de Villa Regina, Río Negro, a causa de estos eventos climáticos. Como consecuencia, quienes se dedican a la actividad frutícola, en esa localidad, se enfrentan a una profunda escasez de agua, a las dificultades en el riego de los cultivos y a los altos costos que implica salvar las frutas que quedan en el lugar.

En la lista de afectados, cuyo tuvo lo suyo. Las heladas cayeron sobre plantaciones vitivinícolas recién brotadas y, si bien los daños aun no son observables a simple vista, hay grandes posibilidades de que las plantas sufran estrés y complicaciones futuras en la floración de la Vid. En Cuadro Benegas, ciudad de Mendoza, se registraron en la madrugada del 5 de octubre  hasta -4ºC. En este marco y según los relevamientos realizados por los propios productores, las perdidas van desde el 20 al 60% en las fincas mendocinas. Sin embargo, las denuncias por los daños causados aun no finalizaron y se esperan los peritajes correspondientes que serán realizados por agrónomos especialistas.

En el caso de San Juan, la situación no fue mejor.  En las localidades de Sarmiento, 9 de Julio, 25 de Mayo y Caucete, las temperaturas durante el primer fin de semana de este mes descendieron hasta los -1,83ºC. Esto afectó plantaciones de uvas y de melón de media agua. De acuerdo a las cifras que trascendieron, alrededor de unos 26 pequeños productores de la zona sufrieron daños en sus frutales.

Todas estas postales dejan en evidencia la difícil realidad que atraviesan los productores cada vez que llega la primavera. Lo peor es que muchas veces las heladas no pueden preverse con anticipación y una vez que llegan,  los productores solo pueden intentar proteger sus cultivos con los insumos que tienen a mano. Esto generalmente resulta insuficiente y se refleja en los volúmenes de las futuras cosechas.

 

 



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