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Comercialización

Brasil importará menos cebolla al comienzo de la campaña, pero la demanda podría crecer en los próximos meses

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|Argentina|

De cara a una nueva temporada de cosecha, el escenario para la exportación de cebolla bonaerense no es el mejor. Buenos volúmenes de cosecha en la región sur de Brasil disminuirían la importación del producto argentino por parte del vecino país, por lo menos durante el inicio de la campaña.

“El problema principal es que la expectativa de compra de Brasil es baja porque tienen mucha cebolla, y de calidad. Incluso los propios productores brasileros están teniendo precios deprimidos en el mercado interno”, explica a Revista InterNos Daniel Iurman, ingeniero agrónomo de la Estación Experimental Agropecuaria Hilario Ascasubi.

En 2019, una situación inversa terminó con una gran campaña exportadora para los productores argentinos. Por su escasa producción –principalmente de Holanda- Europa no pudo compensar la mala cosecha de Brasil, que sufrió en la región sur problemas con el mildiu, enfermedad que ataca al tallo y las hojas de la planta. Los altos precios de la cebolla europea, que rondaban por aquel entonces entre los 50 o 60 centavos de euro el kilo, colocaban a la cebolla argentina en una posición muy competitiva para cubrir ese déficit. Fue tal la demanda de Brasil ese año que Argentina retomó indicadores históricos en la exportación a este país (149.170 toneladas).

Aunque el mayor volumen de la cebolla nacional se comercializa en el mercado interno, preocupa la situación en Brasil porque, según estipula Iurman, por lo menos “un tercio de lo que se siembra tiene que tener destino de exportación”. Si esa producción no se exportara, los precios del mercado interno podrían deprimirse por sobrestock. Otra situación a tener en cuenta es la depreciación de la moneda brasilera (cerca de un 8%), que afectará porcentualmente la rentabilidad del negocio exportador.

No obstante, en las últimas semanas intensas lluvias afectaron la zona productiva de San Pablo y el nordeste brasilero, hecho que podría dañar las plantaciones en desarrollo que ingresan al mercado luego de la ventana comercial cubierta en otoño por la oferta argentina. Siempre hablando en potencial, Iurman explica que de confirmarse el faltante de mercadería en Brasil, podría presentarse un escenario favorable para las ventas argentinas sobre el fin de la campaña, en el período mayo-junio.

En cuanto a la campaña de producción Iurman expresó: “Hubo problemas de falta de agua en algunos lotes y algunos problemas con granizo durante la última semana de enero en la región de Hilario Ascasubi y Pedro Luro. Por suerte fueron puntuales y no generalizados”. Se esperan rendimientos promedio, que rondarían las 40 toneladas por hectárea. No obstante, la calidad de la hortaliza dependerá de las lluvias pre-cosecha, principal causa de bacterioris en la misma.

Al igual que en Mendoza, la falta de agua en el sur bonaerense es un tema de preocupación mayor. Las nevadas de invierno en la cordillera serán claves para saber cuán abastecidas estarán las cuencas del Río Colorado que se utilizan para el riego agrícola. “Aparentemente para la próxima campaña habrá menos agua que para la actual, lo que complicaría la situación de muchos productores que no saben cuánto y dónde plantar. Hay productores que están migrando a otras zonas de producción”, explica Iurman.

Y concluye: “La situación es crítica y genera incertidumbre. Como es sabido que va a faltar el agua en el sur de Buenos Aires, crece la posibilidadde que otras zonas productivas siembren más. El escenario se complica bastante cuando no hay estabilidad ni productiva ni de mercado”.

Foto: InfoAgro

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