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Comercialización

¿Estados Unidos cierra las puertas a los arándanos latinoamericanos?

|Internacional|

En octubre del año pasado, Estados Unidos comenzó a evaluar la posibilidad de restringir las importaciones de arándanos con el fin de proteger su industria nacional. Fue a partir de un pedido de productores de Florida y Georgia, quienes solicitaron a la Oficina de Comercio norteamericana (USTR) una investigación para determinar los potenciales daños que la fruta importada de países como Chile, Perú y Argentina tendría sobre los productores locales.

Dicho proceso estuvo a cargo de la Comisión de Comercio Internacional (ITC) de EEUU. El próximo 11 de febrero se conocerá su veredicto, luego de un período de evaluación de 120 días. Los productores arandaneros argentinos están especialmente interesados en la resolución de este conflicto, ya que este mercado representa actualmente el 60% de los envíos.

Sin embargo, durante estos meses aparecieron voces en contra de las posibles restricciones a la importación de la fruta, que paradójicamente llegaron desde el sector arandanero estadounidense. La Blueberry Coalition for Progress & Health, conformada por productores, transportistas y empresas locales, mostró su desacuerdo al considerar que estas medidas, lejos de beneficiar la producción nacional, afectarían directamente la demanda de la fruta.

“El consumo estadounidense de arándanos está en un máximo histórico de 1,79 libras por persona, un aumento de más del 300% en el consumo per cápita desde 2005. Restringir las importaciones de arándanos en los EE.UU. limitará el acceso de los consumidores a estas frutas. Los productores nacionales no pueden por sí solos satisfacer la creciente demanda de los consumidores estadounidenses (…). Las importaciones son cruciales tanto para satisfacer la demanda actual como para seguir haciendo crecer el mercado en beneficio de todos los productores, aquí y en el extranjero”, expresan.

Es que el 80% de los arándanos frescos que importa Estados Unidos no implica una competencia directa con su cosecha nacional. La fruta que proviene de países como Chile, Perú y Argentina se cubre la demanda en los meses en que los productores locales no pueden hacerlo.

“Nuestra ventana es de contraestación. Ellos dejan de cosechar mediados de agosto, y la campaña argentina comienza en septiembre con las primeras frutas, mientras que el volumen aumenta hacia octubre y noviembre. En realidad, lo que estamos haciendo es abastecer a un mercado que tiene gran demanda todo el año. Dudo que prescindan de la fruta en épocas en que ellos no tienen”, explicó hace algunos meses Jorge Pazos, titular de la Cámara Argentina de Productores de Arándanos y otros Berries CAPAB, a InterNos.

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El pasado 12 de enero, la Comisión de Comercio Internacional de EE.UU escuchó el testimonio de ambos lados de la industria de arándanos, tanto a favor como en contra de las medidas. Más allá de las especulaciones, el próximo 11 de febrero se tomará una decisión.

Si se demostraran daños en la producción nacional de Estados Unidos, podrían aplicarse cuotas máximas de exportación, segmentación de las ventas o incluso el cierre definitivo del mercado, medida que hoy por hoy parece extrema y poco probable.

Desde la Coalición consideran que el ITC finalmente fallará en contra de las restricciones ya que la industria nacional no da cuenta de cierre fábricas o problemas de subempleo. “Hemos demostrado que ninguna de esas cosas está sucediendo. De hecho, estamos viendo un crecimiento significativo en la industria de los arándanos”, señaló Joe Barsi, de California Giant Berry Farms -empresa que integra la colisión- a Portal Frutícola.

Sin embargo, quienes se oponen al ingreso de fruta extranjera señalan que no solo se trata del nivel de consumo, sino del impacto que esa mercadería tiene en el precio local. Las importaciones latinoamericanas serían responsables de fuertes caídas en los últimos años, según señaló la American Blueberry Growers Alliance (ABGA).

Desde la Coalición no niegan este aspecto, aunque relativizan la gravedad del impacto sobre una industria que, en los últimos años, ha crecido. Por otro lado, priorizan el hecho de que el consumidor estadounidense no pierda el hábito a consumir la fruta todo el año, incorporándola a su dieta y reconociendo, además, los beneficios que aporta a su salud.

“Con más del 75% de los estadounidenses consumiendo una dieta deficiente y con un aumento de la obesidad y una disminución de la buena salud en general, debemos apoyar el crecimiento continuo y el suministro de productos saludables”, agregan desde la Blueberry Coalition for Progress & Health.

Cabe recordar que esta investigación comenzó durante el gobierno de Donald Trump, cuya política comercial tenía una pata fuerte en el proteccionismo de la industria nacional.  Ahora, con Joe Biden a la cabeza, la decisión final podría cambiar. Los arandaneros argentinos se mantienen alerta.

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