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Comercialización

Ciruelas: "Para este año las estimaciones no son buenas"

|Argentina|

La producción de ciruelas en nuestro país es una de las más importantes dentro del espectro frutícola nacional. Sus cosechas se destinan tanto al mercado en fresco como a la industria, pero desde hace unos años se observa un importante retroceso productivos a causa del cambio climático, el bajo consumo y la inestabilidad económica.

En total existen hoy más de 12.000 hectáreas de ciruelas en todo el país y están ubicadas en Mendoza, San Juan, Río Negro y Buenos Aires. Sin embargo, la importancia productiva de esas provincias varía considerablemente siendo Mendoza la que más cantidades de fruta aporta a la oferta nacional con aproximadamente el 80% de lo producido. 

En San Rafael, General Alvear, San Martín, Rivadavia y Junín es donde mayor cantidad de hectáreas y productores de la fruta hay. Estos últimos en su mayoría son pequeños, no superan las cuatro hectáreas implantadas cada uno y por lo general se dedican a varios frutales a la vez. Es decir, diversifican su producción entre ciruelas, duraznos, vid o damascos. En esa provincia algunas cosechas tempranas inician en noviembre/diciembre, pero la época más fuerte se da entre enero y febrero que es cuando mayor volumen de fruta se obtiene. Estas ciruelas permanecen en los mercados hasta el mes de mayo.

La cantidad de productores y el número exacto de hectáreas existentes hoy en Mendoza no se conoce con precisión. Por ese motivo es que este año, el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) y el Clúster Ciruela Industria Mendoza pusieron en marcha el “Censo de productores y secaderos de ciruela para industria 2021” que aun se está llevando a cabo.

El objetivo de la acción es recabar información sobre la ubicación de las propiedades agrícolas, parajes rurales o delegaciones de riego. El censo propone además reunir información actualizada sobre los aspectos sociales, económicos y ambientales que tiene esta actividad.

Río Negro, Neuquén, San Juan y Buenos Aires también cuentan con algunas hectáreas de ciruelas. Entre todas aportan aproximadamente el 20% de las frutas que se encuentran en los mercados. En las provincias del sur del país las cosechas inician en enero y se dan hasta marzo aproximadamente, pero en los mercados pueden permanecer hasta abril. Mientras que Buenos Aires inicia sus cosechas en diciembre y sus frutas ocupan el mercado hasta el mes de marzo.

 

Como Mendoza es la provincia que más cantidad de ciruelas produce y cosecha a nivel nacional, su participación en la cadena de valor de la fruta es más significativa que la del resto. La provincia cuyana es la encargada de industrializar, procesar y exportar el porcentaje más grueso de ciruelas.

Casi el 90% de las ciruelas que hoy se producen tienen como destino la industria para luego enviarse al mercado internacional. Con ellas se producen conservas, pulpas, jugos, mermeladas y se comercializan como frutas desecadas. De acuerdo a los datos del último censo provincial, realizado en 2010, la superficie implantada con ciruela para industria se distribuye en 5.577 propiedades.

Hoy, Argentina se ubica como tercer productor y exportador de ciruelas desecadas a nivel mundial. Durante el 2020, según datos de Senasa, nuestro país exportó 15.000 Toneladas de ciruelas desecadas. Los principales destinos de las frutas nacionales son Brasil, Rusia, los países del este europeo y algunos países árabes.

Chile es el principal competidor de Argentina en exportación de ciruelas, pero la ventaja que tiene el país vecino es que exporta también fruta en fresco y con aranceles cero. Además, comercializan mucha cantidad de fruta a China, un mercado con un gran potencial por su cultura de consumo de la fruta.

“China es un mercado que los argentinos tenemos que explotar. Actualmente desde el cluster de la ciruela mendocino estamos trabajando en los protocolos fitosanitarios necesarios para poder enviar nuestras frutas al país oriental. Pero lograrlo es un proceso muy largo que depende no solo de las entidades fitosanitarias nacionales y extranjeras, sino también de los gobiernos. Nosotros de siete etapas que tenemos que cumplir en la validación de los protocolos, llegamos a la tercera recién. Mientras tanto, estamos triangulando con Singapur que es la primera puerta a donde podemos entrar para luego ir hacia China y posicionarnos”, explicó a InterNos Oscar Morbidelli, productor de ciruelas de Mendoza e integrante del Cluster de Ciruela provincial.

Al mercado interno, para el consumo en fresco se destina un porcentaje muy pequeño de ciruelas y esto es consecuencia del bajo consumo que hay en el país. Pero también tiene que ver con una falta de conveniencia para los productores, porque los precios no logran ser totalmente beneficiosos.

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Como sucede en la mayoría de las actividades productivas, los fruticultores invierten en insumos que se encuentran a precio dólar y comercializan en pesos. Por lo tanto, las ganancias son bastante escuetas en comparación a la inversión que se realiza. A eso hay que sumarle que cuando un productor comienza a plantar ciruelos debe esperar al menos seis años para poder cosechar.

Asimismo, durante el verano en los mercados mayoristas como en las verdulerías pueden encontrarse algunas ciruelas provenientes principalmente de Mendoza. Su precio depende directamente de la estacionalidad de la fruta y los meses de enero a marzo es cuando menor valor tienen porque la oferta es mayor. Ahora, la oferta se encuentra cubierta por ciruela importada principalmente de España y su costo es de $370 el kilo. En los mercados concentradores se comercializa generalmente en cajones de 8 kilos.

“En Argentina nosotros no supimos posicionar bien la fruta y además hay una cuestión cultural en cuento al consumo. Los chinos tienen el hábito de consumir ciruelas hace más de 5000 años, entonces lo único que uno tiene que hacer es llevar la fruta y que ellos la vean. Acá, no hay cultura de comer ciruela”, comentó Morbidelli.

A pesar de la escasa preferencia de los argentinos por la ciruela los productores, y el cluster precisamente, trabajan en promocionar la fruta para ampliar su consumo. Desde hace un tiempo, junto al gobierno provincial, los mendocinos llevan adelante un proyecto mediante el cual incentivan el consumo de frutas dentro de las escuelas. El gobierno les compra a los productores locales todo tipo de frutas y las distribuye en los colegios. Con ellas se hace un snack saludable que incluye además de ciruela frutos secos.

Para dinfundir el consumo y la importancia del sector, el Clúster Ciruela Industria Mendoza organiza este año el Primer Congreso Argentino de Ciruela Industria. Un evento que se realizará de manera virtual y presencial durante los días 26 y 27 de noviembre.

Contará con la presencia de especialistas que analizarán la actividad productiva, el mercado, la tecnología aplicada al asector y realizarán proyecciones a futuro. Los interesados pueden inscribirse mediante un formulario haciendo clic acá.

El congreso además es parte de la ejecución del Plan de mejora Competitiva (P.M.C.) acordado por todo el sector para dotar de competitividad a la cadena de valor de la ciruela, generar un espacio de identidad, innovación e intercambio entre los actores involucrados.

Crisis hídrica en cuyo

El cambio climático es uno de los factores que más influencia tiene en el desarrollo de las economías regionales. En el caso de cuyo, hace unos años la escasez hídrica y las heladas primaverales condicionan los volúmenes productivos poniendo un freno a la actividad.

Según explicó a este medio Oscar Morbidelli, hace cuatro años la provincia registra cosechas muy bajas a causa de las heladas tardías. Para combatir los daños que trae consigo este evento climático, los productores queman combustibles fósiles y esto representa un problema en términos ambientales porque sigue perpetuando la contaminación.

“El cambio climático no solo nos trae heladas, sino que también modifica los niveles de agua porque en la cordillera no nieva y el agua que se acumula es prácticamente nula. Para este año las estimaciones no son buenas, sigue habiendo poca agua y eso se traduce en menos volúmenes productivos. Con lo que tenemos en los ríos no se pueden regar todas las hectáreas que existen y no llega a todos los productores”, dijo el productor.

La solución a estos inconvenientes para el mendocino depende de una sola cosa: inversión pública. Desde el cluster demandan esto de manera constante al estado provincial y nacional.

“Acá hace falta inversión para la ciruela y para todos los frutales. Todo lo que queramos construir a futuro va a ser en vano si esta situación no se modifica y se crean nuevos sistemas de riego que le aseguren a todos los productores, grandes y pequeños, la cantidad de agua que necesitan. Un ejemplo y una herramienta que cambiaría este panorama es el riego por aspersión y la utilización de energía solar, dos sistemas que ya utiliza la mitad del mundo”, explicó Morbidelli.

Al mismo tiempo, promueven la idea del asociativismo entre los productores. Bajo esa modalidad buscan fortalecer la fruticultura provincial para posicionarse a nivel nacional, pero también para mejorar la competitividad a nivel mundial. “No podemos pretender ganar mercados y competir si como base no tenemos ciertas herramientas. Las BPAs son un primer paso, pero asociarnos y trabajar en conjunto o debatir entre nosotros es la única manera en que la actividad realmente va a crecer”, concluyó Oscar Morbidelli para este medio.

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