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Política Sectorial

Hola etiquetado frontal, ¿chau grasas trans?

|Argentina|

¿Qué comemos cuando comemos? El debate se instaló con el Etiquetado Frontal y, lejos de cerrarse con la aprobación de la ley, abrió nuevos interrogantes respecto a los hábitos de consumo de los argentinos.

En las últimas semanas, la Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables (Fundeps), la Sociedad Argentina de Nutrición y Alimentos Reales (SANAR) y Consumidores Argentinos lanzaron la campaña #ChauGrasasTrans para exigirle al Estado nacional una regulación más restrictiva respecto a la incorporación de los Ácidos Grasos Trans (AGT) en la comida.

Veamos, primero, qué son las grasas trans y por qué, a pesar sus efectos nocivos para la salud, son utilizadas tanto en alimentos procesados como ultraprocesados.

Lo primero que hay que tener presentes es que las grasas trans existen de forma natural y de forma artificial. En la primera se generan en estómagos de rumiantes, por lo cual es posible encontrarlas en la leche y grasas derivadas de estos animales. Sin embargo, la proporción es muy pequeña respecto a la contenida en procesos industriales.

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En estos últimos se elaboran mediante un proceso llamado "hidrogenación", que transforma los aceites vegetales líquidos en grasas semisólidas. Con estas grasas hidrogenadas se fabrican muchos productos de consumo habitual: margarinas, galletitas, baños de repostería, alfajores, barras de cereal, snacks salados, productos precocidos (empanadas, croquetas, canelones o pizzas), tapas de pascualina, productos de panificación y pastelería en general.

Los panificados suelen incorporar grasas trans

¿Y por qué se utilizan? Principalmente por su bajo costo y mayor período de conservación, además de una mayor duración de fritura, aumento de la palatabilidad y deseo de consumo, debido a su textura y sabor. “Bajo la lógica industrial, a las empresas les cierra por todos lados, mientras que el impacto que tienen para la salud es muy grande”, dice a InterNos Maga Merlo Vijarra, abogada y co-coordinadora del área de salud de Fundeps.

Estas grasas están tan presentes en nuestra alimentación que, si queremos eliminar su ingesta, no alcanza con sacar a los ultraprocesados de nuestra dieta. Muchos restaurantes y locales de comida rápida utilizan aceites con grasas trans para freír, ya que otra de sus ventajas es la posibilidad de reutilización. Frituras como papas, croquetas, milanesas, aros de cebolla, bastones de mozzarella, nuggets de pollo, rabas y empanadas lo incorporan.

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Su impacto en la salud

A nivel internacional, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) estiman que estas grasas producen más de medio millón de muertes en el mundo. A pesar de que están presentes en gran parte de nuestras dietas, no existe un umbral de ingesta seguro, y recomiendan eliminarlas o reducirlas al mínimo por ser un factor clave en la generación de enfermedades cardiovasculares (ECV) y enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT).

El consumo de grasas trans aumenta el colesterol LDL (popularmente conocido como colesterol “malo”) y facilita, de esta manera, el endurecimiento de las arterias, la disfunción en el revestimiento del corazón y la obstrucción del flujo sanguíneo normal.

Las grasas trans son utilizadas por su bajo costo, mayor período de conservación, mayor duración de fritura y aumento de la palatabilidad

“Se estima que el consumo diario de 5 gramos de grasas trans aumenta en un 25% la posibilidad de enfermedades cardiovasculares y otro tipo de enfermedades como diabetes o ciertos tipos de cánceres. Es muchísimo. Al mismo tiempo, son un factor para el desarrollo de discapacidades y muertes prematuras”, detalla Merlo Vijarra.

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En 2018 la OMS lanzó el paquete de medidas REPLACE -por sus siglas en inglés-, que propone a los Estados seis áreas de acción estratégica para limitar la ingesta de estas grasas a no más del 1% de la energía total o 2,2 gramos por día, para una dieta diaria de 2000 calorías. También se planteó su eliminación total del suministro mundial de alimentos para el 2023, pero parece que la cosa viene lenta.

La legislación en Argentina y el reclamo actual

Presentados así, los números pueden abrumar. Sobre todo si se pone sobre la mesa el inmenso problema para la salud pública que representan en nuestro país -y Latinoamérica en general- las enfermedades asociadas a una malnutrición por exceso de azúcares, sodio y grasas saturadas. ¿Es para preocuparse?

Las alertas están encendidas. El debate legislativo -pero también social- que hubo detrás del Etiquetado Frontal de Alimentos expuso la falta de información de los consumidores en lo que respecta a su dieta diaria y motivó a las organizaciones de la sociedad civil a revisar lo que estaba pasando en Argentina con las grasas trans donde, sin embargo, no empezamos de cero.

En 2010 se estableció a través del Código Alimentario Argentino (CAA) el artículo 155, por el cual se disponía que el contenido de AGT de producción industrial no debía ser mayor al 2% del total de grasas en aceites vegetales y margarinas destinadas al consumo directo; ni al 5% del total de grasas en el resto de los alimentos.

Las facilidades que presentan las grasas trans para las frituras es uno de los motivos de su incorporación

Según las organizaciones de la sociedad civil, la redacción de la norma invitaba a interpretaciones diversas que “impedían adecuarse estrictamente a estándares fijados” lo cual llevaba a que la propia autoridad de aplicación, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), “adoptara criterios variados a la hora de exigir su cumplimiento”.

Lo que sucedió fue que la industria interpretó -a su favor- que el 2% de las grasas trans en aceites vegetales y margarinas alcanzaba sólo a las destinadas al consumo directo y no necesariamente las utilizadas como materia prima para ultraprocesados, lo cual la llevó a utilizar insumos con grasas trans por encima del límite.

"Lo óptimo sería ir hacia una eliminación, pero un límite del 2% es prácticamente una eliminación"

En 2018, no obstante, se redactó una modificación de ese artículo en el que se incorporó el límite del 2% a aquellos alimentos “que son utilizados como ingredientes y materias primas”. Fue publicada en el Boletín Oficial el 21 de enero de este año y entrará en vigencia en enero del año que viene.

Las organizaciones de la sociedad civil plantean que a pesar de esta -necesaria- actualización, los valores siguen desactualizados. También argumentan que continúan las lecturas ambiguas, las cuales avalan que algunas industrias alimentarias apliquen el límite del 5%.

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Por eso, en septiembre de este año presentaron una propuesta ante la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL) para que Argentina avance en una regulación de grasas trans más restrictiva y establezca un límite máximo al contenido de AGT de producción industrial del 2% respecto a las grasas totales, en todos los productos (incluyendo aquellos que son ingredientes y/o materias
primas).

"Lo óptimo sería ir hacia una eliminación total, pero de todas formas si logras un límite del 2% es prácticamente una eliminación, sería muy ínfima la participación en los productos”, dice Merlo Vijarra, de Fundeps, a este medio. También pidieron la prohibición del aceite parcialmente hidrogenado, una de las principales fuentes de grasas trans.

Grasas trans, muy presentes en los snacks salados

Asimismo, solicitaron optimizar los procesos de fiscalización (las empresas no están obligadas  a presentar un análisis de laboratorio para constatar que el producto se condiga con lo que señala el envase, por ejemplo) e impulsar el reemplazo saludable de las grasas trans con ácidos grasos insaturados, a través de políticas encaminadas a reducir los costos y la disponibilidad de aceites alternativos, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas.

“Hay otros países de la región que han avanzado en este sentido. Por ejemplo Chile, que en 2009 limitó a un 2% en todos los alimentos y materias primas. Brasil este año presentó una propuesta similar a la nuestra. Perú en 2016 planteó una eliminación escalonada de estas grasas. Y hay otros países como Estados Unidos, Canadá o Dinamarca que han adoptado medidas regulatorias similares”, analiza la abogada.

Desde las organizaciones de la sociedad civil esperan que durante los primeros días de diciembre el tema sea tratado en la CONAL y comiencen los debates internos. ¿Chau grasas trans? 

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